27399(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27399  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado    Acta    N°    73.   

Bogotá,    D.    C.,    mayo   dieciséis   (16)   de  dos  mil  siete   (2007).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre las impugnaciones  interpuestas  por el procesado JOSÉ IGNACIO CALDERÓN  HERNÁNDEZ   y  su  defensor,  contra  la  decisión  proferida  en  desarrollo  de  la audiencia preparatoria llevada a cabo el 11 de  abril  de la anualidad que  transcurre, por cuyo medio el Tribunal Superior  de  Barranquilla  se  abstuvo  de  decretar la nulidad de la actuación procesal  solicitada por los mismos sujetos procesales.   

HECHOS  

Fueron  narrados  por la Fiscalía Delegada  ante  esta  Corporación  en  la  decisión  a  través  de la cual confirmó la  resolución de acusación proferida en contra del mencionado:   

“Por denuncia penal formulada por la Dra.  Yaneth  del      Carmen  Gómez  Conrado  se  conocieron los  hechos   objeto   de   investigación   que   fueron   en   su  oportunidad  los  siguientes:   

a.  En el Juzgado 6 Civil del Circuito  se  adelanta  el  proceso ejecutivo radicado bajo el No. 0249-99 cuyo demandante  es el señor Jorge Luis Bernal Mejía.   

b. Mediante mandamiento de pago de fecha 20  de  mayo de 1999, el Juzgado 6 Civil del Circuito ordenó a la DIAN pagar dentro  de  5 días la suma de $ 2.005.137,24 más los intereses del 5.4 % mensual desde  el  día  11 de octubre de 1998 hasta el día en que se realice el pago total de  la  obligación.   Esta  decisión fue adicionada   mediante auto  de  21 de junio de 1999 y se reduce (sic) la  orden de pago a la suma de un millón doscientos mil pesos más  los   intereses  moratorios  del  5.4  %  mensual  por  concepto  de  perjuicios  moratorios  por  la  no  entrega oportuna a la demandante de las sumas de dinero  producto del remate de las mercancías.   

c. La DIAN interpone a través del apoderado  el  recurso  de  reposición  y  en  subsidio  apelación sobre esta decisión y  mediante  auto  del  27  de  septiembre  de 1999 el Juez 6 Civil del Circuito se  pronunció   con   relación   al   recurso  de  reposición  y  manifestó  que  ‘son  irrelevantes  los  argumentos  del  apoderado  de  la DIAN’    concediendo   el   recurso   de   apelación   en   el   efecto  devolutivo.   

d.  El  5  de  noviembre de 1999, el Juez 6  Civil  del  Circuito  procede  a  dictar sentencia que ordena seguir adelante la  ejecución, la cual fue modificada el 10 de noviembre de 1999.   

e.   Afirma el denunciante que dada la  naturaleza  del  ente  del  Estado  DIAN  era  obligatorio  surtirse la consulta  conforme  a  lo  prescrito por el artículo 386 del C.P.C.  El cual, afirma  la     denunciante,     no     tramitó     el     juez     pues    ‘pretermitió   la  instancia  de  la  consulta  ordenada  por  el  artículo 386 del C.P.C. y en su afán desmedido de  terminar  con el proceso aprueba la liquidación del crédito sin siquiera pasar  el  expediente por secretaría, dejando de surtir las notificaciones por estado,  tratando  a  todas  luces  de  declarar desierto el recurso de apelación que se  estaba  tramitando  ante  su  superior’.  Informa  que  las cuentas de la entidad están embargadas y ella  le  informa  al  juez que los bienes que poseía la entidad eran inembargables y  que  si  no  procedía  a  desembargar  le ocasionaría un daño muy grande a la  Nación.   

f. Con fecha 15 de diciembre se solicitó la  nulidad  por la apoderada y en la misma fecha se ordena según la denunciante el  desembargo  de  las  cuentas del Banco Popular y Unión Colombiano solicitada en  oficio  del  15  de diciembre.  La nulidad se concede el 16 de diciembre de  1996  (sic)  en  cumplimiento  a la sentencia del Tribunal Superior del Distrito  Judicial   del   9   de  diciembre  fijada  el  13  de  diciembre  de  1999  por  estado”.   

ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE   

         Con  fundamento  en los hechos precedentes, se dispuso inicialmente  abrir  investigación  previa  y luego la apertura formal de la instrucción, en  cuyo   marco   se  vinculó,  mediante  diligencia  de  indagatoria,  al  doctor  JOSÉ   IGNACIO   CALDERÓN   HERNÁNDEZ,       Juez       Sexto       Civil      del      Circuito      de  Barranquilla.            

         Clausurada  la  investigación, se calificó el mérito del sumario  por  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante el Tribunal de la misma ciudad,  mediante  decisión  de fecha julio 26 de 2006, con resolución de acusación en  contra  del  sindicado, como posible autor del delito de prevaricato por acción  agravado.   

Contra  esta  determinación, interpusieron  recurso  de  apelación  el  procesado  y  su  defensor,  sobre  los  cuales  se  pronunció  una  Fiscal  Delegada  ante  la  Corte  Suprema de Justicia el 10 de  noviembre siguiente, en el sentido de confirmarla.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  corporación que dispuso correr a los  sujetos  procesales el traslado establecido en el artículo 400 de la Ley 600 de  2000.   Dentro  de  este  término,  el defensor y el Agente del Ministerio  Público  solicitaron  la  práctica de pruebas;  así mismo, el primero en  mención     y     el     sindicado,     deprecaron    la    nulidad    de    la  actuación.                

En  desarrollo de la audiencia preparatoria  que  tuvo  lugar  el  pasado  11  de  abril,  el Tribunal se pronunció en forma  adversa  respecto  de  las  solicitudes  de nulidad, al tiempo que accedió a la  práctica  de  algunas  pruebas.           

Contra  la  negativa a declarar la nulidad,  los  mencionados  interpusieron  recurso  de  apelación,  cuya sustentación se  expuso  oralmente durante la misma audiencia preparatoria, al cabo de lo cual se  corrió,   dentro   del  mismo  acto,  traslado  a  los  sujetos  procesales  no  recurrentes,  el  cual utilizó en forma exclusiva la Fiscal Sexta Delegada ante  el  Tribunal de Barranquilla, quien solicitó la confirmación de la providencia  impugnada.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cuestión previa:  

Previo    a   elaborar   la   síntesis  correspondiente  de  los  argumentos  que  sustentan  las  impugnaciones, de los  expuestos  por el sujeto procesal no recurrente y a expresar el criterio que los  mismos  le  merecen  a  la  Sala  para  adoptar  la  decisión  que  en  derecho  corresponda,  se  ofrece  necesario delimitar la materia objeto de estudio, dado  que   no   es   procedente   abordar  todos  los  aspectos  propuestos  por  los  recurrentes.                 

En  tal  sentido,  conviene  recordar  que  durante  su intervención el defensor adujo insistentemente que incorporaba a su  exposición  los argumentos contenidos en la solicitud de nulidad elevada por su  defendido  durante  el  traslado  previsto  en  el  artículo  400  del estatuto  procesal penal.    

A  su  vez,  en  la misma oportunidad ambos  impugnantes  esbozaron  unos aspectos que no fueron contemplados en su solicitud  inicial  de  nulidad,  los  cuales  el  procesado  complementó  con  un escrito  allegado    luego   de   finalizada   la   audiencia   preparatoria.     

Pues  bien, para la Sala es claro que no es  procedente  ocuparse  de  ninguno  de los anteriores tópicos, con fundamento en  las siguientes razones:    

En  primer  lugar,  se referirá al escrito  complementario  que  presentó  el  procesado  luego  de  concluida la audiencia  preparatoria,  cuyo  propósito,  según  lo  consignó  expresamente,  es el de  “precisar los fundamentos del recurso de apelación  que  interpuse  contra la decisión asumida en audiencia preparatoria el día 11  de  abril  de  la  anualidad, y por la cual se negó la petición de nulidad que  presentó     tanto     mi    defensor,    como    el    suscrito”.     

Sobre el particular, se impone advertir que  adentrarse  en  el estudio de las temáticas contenidas en este escrito allegado  luego  de que se dio por concluida la audiencia preparatoria, en cuyo desarrollo  se  interpusieron  los  recursos,  no  sólo  desnaturaliza  los  principios  de  oralidad  e  inmediación  que  caracterizan  a  este  tipo  de  actos, sino que  constituye  quebranto  de  los derechos de igualdad, contradicción y lealtad de  los  demás  sujetos  procesales, quienes cuentan, como de ello hizo uso en este  caso  la  Fiscal  Delegada  ante  el  Tribunal de Barranquilla, con la facultad,  durante  la  misma  audiencia,  de  exponer  sus  puntos  de vista acerca de los  planteamientos de los recurrentes.    

De  allí  que  entrar  a  considerar tales  argumentos  para  resolver  el recurso, independientemente de su correspondencia  con  las temáticas que lo fundamentaron, implicaría negar la posibilidad a los  sujetos  procesales  no recurrentes de ejercer a plenitud los derechos aludidos,  cuando  quiera  que  no  han tenido ocasión de expresar su criterio en torno de  tales  aspectos por haber sido formulados fuera del escenario idóneo para ello,  en  este  caso fuera de la audiencia, con lo cual se les vulnera el principio de  contradicción,  al  tiempo  que,  por  añadidura,  también  les da desventaja  frente  a  los  recurrentes, lo cual repercute nocivamente frente a sus derechos  de igualdad y lealtad.     

En segundo lugar, la Sala debe pronunciarse  de  manera  similar en relación con los puntos que los recurrentes introdujeron  en  la  sustentación  del  recurso,  pero que no fueron materia de su solicitud  inicial de nulidad.    

En  efecto,  cuando  el  sindicado  y  su  defensor,  a  través de memoriales independientes allegados durante el término  de  traslado  contemplado  en  el  artículo  400  del  estatuto  procesal penal  solicitaron  la  nulidad  de la actuación procesal, se circunscribieron al tema  de  la  defectuosa  motivación  de  las  resoluciones  acusatorias de primera y  segunda  instancia  desde  diferentes  perspectivas,  temática que lógicamente  delimitó  el análisis del Tribunal cuando resolvió la petición en desarrollo  de la audiencia preparatoria.         

No  obstante lo anterior, ocurre que cuando  sustentaron  el  recurso en contra de la negativa a decretar la nulidad adoptada  en  el  decurso  de  la audiencia preparatoria, ambos impugnantes aducen razones  adicionales  a  las  que  fundamentaron sus solicitudes iniciales, encaminadas a  señalar  que durante la instrucción no se brindó la oportunidad de ejercer el  derecho  de contradicción de la prueba, situación que particularmente acota el  procesado   respecto   del   testimonio   de  Claudia  Rueda  porque  aún  no  se  lo había vinculado a la  investigación  o,  como  que  la  conducta  es  atípica, según lo sostiene el  defensor  en  la  parte final de su intervención, puntos sobre los cuales no se  pronunciará   la   Sala   tanto   porque   el  a-quo  obviamente  no se pronunció sobre ellos, como porque  de  hacerlo  conculcaría  el  principio  de  la  doble instancia respecto de la  decisión que tome al respecto.   

Por último, es preciso señalar que la Sala  tampoco  abordará  la totalidad de los puntos contenidos en el escrito por cuyo  medio  el  procesado  solicitó la nulidad durante el traslado del artículo 400  del  estatuto  procesal  penal,  como lo pretende su defensor insistiendo en que  para  los  efectos  de  la  sustentación  del  recurso  toma  ese  escrito como  suyo.   

Lo  anterior porque, si como lo tiene dicho  la  Sala  en  forma  reiterada,  el  objeto  de  las impugnaciones en general es  aportar  nuevos  elementos  de juicio tendientes a conseguir la reconsideración  de  lo  decidido,  ello  no  se  compadece  con  la  actitud de acudir al fácil  expediente  de  repetir  los  argumentos que ya han sido objeto de la decisión,  pues  con  ello  se  desconoce  abiertamente  la teleología para la cual fueron  instituidas,  como  quiera que ya obra un decisión que ha resuelto esos puntos.   

Ahora bien, tampoco es procedente abordar la  totalidad  de  los aspectos señalados por virtud del principio de preclusividad  de  los  actos  procesales,  entendiéndose  por  tal que el proceso penal tiene  carácter  progresivo,  de  modo  que  al  concluir  alguna de las etapas que lo  conforman,  verbigracia  en  ese  caso, el término previsto en el artículo 400  del  estatuto procesal o cuando se dio por finalizada la audiencia preparatoria,  no  es  viable  revivir  las  oportunidades  que  de ellos surgían.     

Por lo expuesto, la Sala prescindirá, como  ya  se  anunció,  de  abordar  el  estudio de tales temáticas y se limitará a  analizar  los  planteamientos  que  sustentan  la  apelación de los recurrentes  expuestos       en       desarrollo      de      la      referida      audiencia  preparatoria.      

En ese objetivo, como fácil se advierte que  existe  identidad temática entre los planteamientos sobre los cuales se edifica  la  inconformidad de ambos recurrentes, por elementales razones de método y con  el  objeto  de  no  incurrir  en  repeticiones innecesarias, la Sala asumirá su  estudio     de     manera     simultánea     luego     de     sintetizar    sus  fundamentos.                      

Impugnación  presentada  por  el procesado  JOSÉ     IGNACIO    CALDERÓN    HERNÁNDEZ:              

Indica el recurrente que las resoluciones de  acusación   de   primera   y  segunda  instancia  no  contaron  con  suficiente  motivación    “y   respuesta   a   los   alegatos  precalificatorios”,      pues      “una  cosa  es  que  no  hubo  motivación para coger   (sic)  la  decisión  que  dictó  la  Fiscalía,  y otra cosa es la respuesta que la Honorable Fiscal debe darle a los  escritos  precalificatorios  de los enjuiciados, de su defensor y del Ministerio  Público”.               

En  cuanto  a  la  providencia  de  segunda  instancia,  aduce  que  su  motivación  no  fue suficiente, ya que “el  cargo  de  prevaricador  por  acción  con  base (sic) en la  omisión  de  enviar  el  negocio  en  consulta no debe prosperar, se dice en la  parte  motiva,  sin  embargo en la parte resolutiva no me exonera, por lo que se  ve  la  falta  de  perfeccionamiento  de la Fiscalía y que la Sala no encuentra  apoyo    como    para   conceder   la   invalidez   del   negocio”.                     

Impugnación    presentada    por    el  defensor:                

Comienza  por  señalar este recurrente que  las   apreciaciones   consignadas   en   la   decisión  recurrida  “no  son suficientes para rebatir los argumentos expresados en la  petición    de    nulidad”.               

A  ese respecto, estima que el yerro de los  instructores  fue  evidente  cuando  quiera  que  el imperativo de sustentar las  providencias  “no se hace de cualquier manera, no se  hace  simplemente haciendo señalamientos y consideraciones genéricas;  se  hace    puntual   y   concretamente   en   correspondencia   con   el   tema   a  decidir”.    

Lo  expuesto  porque,  agrega, “argumentar  es  dar  razones válidas, es organizar lógicamente  el  pensamiento,  y cuando digo lógicamente no me refiero al sentido común, ni  siquiera  a  lo que en ese aspecto expuso el famoso JOHN LOCKE;  me refiero  a  la  ciencia  de  la  lógica,  en  su  sentido  formal y dialéctico, con sus  simbolismos     y     categorías,     leyes     y     principios”.                         

En  dicha  actividad,  continúa,  rige el  principio  de  congruencia,  en cuanto que debe existir correspondencia entre la  parte  resolutiva  y  la  considerativa “pero no una  parte  motiva  llena  de  generalidades, de señalamientos y de lugares comunes,  sino  una  parte  motiva  expuesta  científicamente  dentro de los marcos de la  norma”,  imperativo  que  irrumpe  con mayor fuerza  cuando se trata de tipos penales en blanco.     

Alegato de no recurrente:                             

La  Fiscal Sexta Delegada ante el Tribunal  de  Barranquilla  solicita  se  confirme  la  decisión  impugnada  “en  razón  a  que no se ha dado dentro del trámite del proceso  penal   seguido   en  contra  del  procesado,  ninguna  irregularidad  de  orden  sustancial     que    pueda    afectar    el    debido    proceso”.                       

Sobre  los  vicios  de motivación que los  recurrentes   atribuyen   a   las   resoluciones   de  acusación,  destaca  que  “no estamos ante una acusación perfecta porque por  supuesto  ningún  ser  humano  es  perfecto  sino  sólo  Dios  y  por  ende la  naturaleza  humana de los hombres en este planeta tierra no logra el ideal de la  perfección”.                   

Cuestión   de  fondo:       

Como   quiera   que  los  planteamientos  contenidos  en  las  impugnaciones  apuntan a controvertir la decisión adoptada  por  el Tribunal a-quo en el  entendido  de  que las resoluciones de acusación de primera y segunda instancia  no  exhiben  los defectos de motivación endilgados, cabe señalar que cuando la  Sala  ha  asumido  el estudio de esa temática, ha enfatizado que tal situación  se  verifica  frente  a una cualquiera de las siguientes hipótesis:     

a) Porque la decisión carece totalmente de  motivación,  al  omitirse  las  razones  de  orden  fáctico  y  jurídico  que  sustenten la decisión.    

b) Porque la fundamentación es incompleta,  esto  es,  el  análisis  que  contiene  es deficiente, hasta el punto de que no  permite su determinación.    

c) Porque la argumentación que contiene es  dilógica   o   ambivalente;   es   decir,   se   sustenta   en  argumentaciones  contradictorias  o  excluyentes, las cuales impiden conocer su verdadero sentido  y,    

d)  Porque  la  motivación  es aparente y  sofística,  de  modo   que  socava  la estructura fáctica y jurídica del  fallo.    

Pues bien, con facilidad se advierte que en  su  mayor  parte  la  propuesta  contenida  en las impugnaciones que concitan la  atención  de  la  Sala  no  están  encaminadas  a  demostrar  ninguno  de  los  anteriores  supuestos, sino a revelar que ella se ajuste a su criterio personal,  lo   que   en   modo   alguno   se   allana  a  la  causal  de  nulidad  que  se  invoca.   

Ciertamente, los reparos que se efectúan a  las  providencias en vez de demostrar que evidencian defectos en su motivación,  de   acuerdo   con   las  alternativas  indicadas,  simplemente  cuestionan  los  fundamentos  en  que  se  basó  la  decisión,  con  lo  cual se aprecia que la  discusión  propuesta  no  se  centra realmente en ese aspecto sino en un simple  distanciamiento de criterio.    

A  más  de lo anterior, encuentra la Sala  que  para  demostrar  que  las  providencias  incurren  en  dicha irregularidad,  resulta  insuficiente,  como  lo  hace particularmente el defensor, con acudir a  generalizaciones  teóricas  sobre la forma como ella debe proceder, lo cual sin  duda  alguna  reviste  de  gran  importancia,  pero  que  necesariamente se debe  complementar  con  el señalamiento de los defectos concretos que en esa materia  evidencian  las  providencias,  labor que no acometió y que, por tanto, deja el  discurso a medio camino.   

Por otro lado, sorprende la afirmación del  procesado  en  el  sentido de que la resolución acusatoria de segunda instancia  muestra  contradicción entre la parte motiva y la resolutiva porque no obstante  reconocer  que  su  conducta, consistente en no permitir el grado jurisdiccional  de  la  sentencia  proferida dentro del proceso ejecutivo civil que se adelantó  contra  la  DIAN,  no  configura  delito  de  prevaricato  por acción, no se lo  exonera  de  responsabilidad penal, cuando deviene evidente que si bien en dicha  providencia  se  hace tal afirmación, no lo es menos que igualmente se dejó en  claro  que  el reproche por dicha modalidad delictiva surge de haber ordenado el  embargo  de  las  cuentas  de  dicha entidad, según se plasma en los siguientes  apartes                    textuales                    de                    la  decisión:            

“Dados  estos  elementos podemos afirmar  que  el  señor  Juez  Sexto  Civil  del  Circuito  sí aplicó la ley de manera  manifiestamente  contraria  a  la  ley y con conciencia procedió de esa manera.  Es decir, se encuentra demostrado el tipo subjetivo y  el  tipo  objetivo  del tipo penal de prevaricato.  Era claro que no podía  embargar  lo  inembargable,  pero  además  persistió  en  ello  tal  y como se  desprende   de   la   prueba   reseñada.   

3. El tercer aspecto para analizar sobre el  comportamiento  desplegado  por  el  Juez  Sexto  Civil  tiene  que  ver  con la  interpretación  en torno a si se puede o no proferir sentencia estando en curso  el  recurso  de apelación; o el aspecto de si es o no  es  viable la consulta.  Cree esta delegada que son aspectos que caen en la  órbita  de  la  interpretación  y así lo demuestran las posiciones esgrimidas  por   diferentes   tribunales   de   la   competencia   respectiva   y   de   la  doctrina.   

De  lo anterior podemos colegir que siendo  un  problema  de interpretación, mal podemos hablar de la posible tipificación  objetiva  de  prevaricato”  (subrayas fuera de texto).   

De  ahí  que, como la Sala no encuentra  defectos  de  motivación en las decisiones cuestionadas, cobra plena validez la  aseveración  del  Tribunal  cuando  resolvió  las  solicitudes  de nulidad, al  señalar  que  el  problema puede radicar en que “no  se  comparta  el estilo de redacción o la organización de dichas providencias,  pero  tanto en la de primera como en la de segunda instancia se hace un detenido  estudio   de   los  elementos  estructurales  de  la  conducta  punible  que  se  imputó”.     

Todo  lo  anterior  permite  colegir  que  acertó  el  Tribunal  en  la  decisión  objeto  de revisión, al no acceder al  decreto  de nulidad de la actuación procesal, conforme se expuso en la anterior  motivación  y,  en  consecuencia, la decisión que corresponde adoptar es la de  confirmarla en ese punto.      

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,         

RESUELVE  

1-  CONFIRMAR la  decisión   objeto  de  impugnación  adoptadas  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  en  desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria  llevada a cabo el  pasado   11   de   abril,   por   las   razones   expuestas   en   la   anterior  motivación.       

2.-  DEVOLVER  el  expediente al Tribunal de origen.      

Contra  esta  decisión no procede ningún  recurso.     

Cópiese   y   notifíquese.     

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN            

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Excusa justificada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

      

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