27985(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27985  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.245  

Bogotá. D.C., cinco (05) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina   la  Sala  las  bases  lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  FRANCISCO   ALBERTO  MONSALVE  HERNÀNDEZ,  contra  la  sentencia  proferida  el  6 de febrero de 2007 por el  Tribunal Superior de Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  En  el  mes  de  septiembre  de  2000, la  División  Jurídica  y  Tributaria  de  la  Dirección  de  Impuestos y Aduanas  Nacionales  informó  a  la  Fiscalía  que  FRANCISCO  ALBERTO  MONSALVE  HERNÀNDEZ,  en  su  condición  de  representante  tenía el deber de consignar las sumas retenidas o recaudadas por  concepto  de  retención en la fuente o IVA dentro de los dos meses siguientes a  las  fichas  fijadas  por  el  Gobierno  Nacional,  el  valor de $84’510.000.oo, según declaración privada  o  sentencia  debidamente  ejecutoriada presentada por la sociedad contribuyente  IMAYINIS   COMUNICACIÒN   GLOBAL  S.A.  con  NIT  830.041.424  obligaciones  no  cumplidas, no obstante encontrarse vencidos los plazos.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 30 de  julio  de  2002  la  Fiscalía  Seccional  219 acusó al implicado como presunto  autor  responsable  del  delito de omisión de agente retenedor o recaudador, en  concurso  sucesivo  y homogéneo, decisión que cobró ejecutoria el 27 de marzo  de    20031.   

3.  El  28  de febrero de 2006, el Juzgado 40  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  condenó  a MONSALVE  HERNÀNDEZ  por  esa misma conducta punible, a la pena  principal  de cuarenta (40) meses de prisión y multa de 351.1 salarios mínimos  legales  mensuales,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas,  por  el  mismo tiempo  y al pago de los  perjuicios   materiales   ocasionados   con   la  infracción,  a  favor  de  la  DIAN.   

4.  El Tribunal Superior de Bogotá confirmó  la    decisión    del    A   quo,  en providencia objeto del recurso de casación.   

LA DEMANDA  

Cargo único  

Por  la  vía  de  la  violación directa, el  libelista  acusa  el  fallo  del  Tribunal  por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  6º,  29  y 228 de la Carta Política; 6º, 10, 12 y 32 –  10  de  la  Ley  599  de  2000  y por  aplicación indebida del artículo 402 de la Ley 599 de 2000.   

El  error  consistió  en declarar penalmente  responsable  a  su  defendido  del  delito  de  omisión  de  agente retenedor o  recaudador,  pese  a estar inmerso en un error de tipo, configurándose entonces  una responsabilidad objetiva.   

Antes  de  demostrar  la  censura, ilustra el  demandante  el  concepto  de  tipicidad  subjetiva,  para  señalar  que la gran  mayoría  de  los  delitos  de  la Ley 599 de 2000 admiten su consumación en la  modalidad  dolosa  y,  por  tanto,  deben ser cometidos con pleno conocimiento y  voluntad  o,  al  menos,  con  representación del resultado. Si falta alguno de  esos  elementos,  se  configura  un  error  de  tipo  que  tornaría atípica la  conducta.   

El   delito  imputado  al  señor  MONSALVE  HERNÀNDEZ  sólo  se comete en la modalidad dolosa, pero el Tribunal, al tratar  de  configurar ese elemento del tipo incurre en confusión al intentar construir  la  tipicidad  subjetiva  a  partir  de  una  voluntad objetiva y sin referencia  alguna  al  conocimiento,  el  cual  infiere  como  probado  por el carácter de  comerciante del procesado.   

El  aspecto  que  resultó  relevante para el  Ad  quem,  desde el punto de  vista  penal,  es  que el procesado aparecía como representante legal y, en ese  sentido,  eral  el  legalmente  llamado a cumplir con la obligación, situación  inexcusable, así no conociera la norma.   

Si   bien   esa   situación   probada   de  representación  legal  “formal”   de la compañía no lo exonera de su  ignorancia  en  materia  tributaria,  sí  lo  hace  en materia penal, porque su  ausencia  d  conciencia  frente  a  uno  de  los  elementos del tipo, como es la  calidad  de  agente  retenedor que la ley le había dado por su aceptada calidad  de  representante,  sí  hace que esté incurso en un error de tipo que destruye  la tipicidad subjetiva.   

El    Tribunal,    malinterpretando    la  jurisprudencia  constitucional aplicó la proscrita responsabilidad objetiva del  Código  Penal, “haciendo un uso indebido de una generalización desvirtuable,  en  el  sentido  que  el  amplio  recorrido  empresarial  de  FRANCISCO  ALBERTO  HERNÀNDEZ  MONSALVE,  lo  hacía  conocedor  de todas las funciones propias del  Representante  Legal,  concluyendo además cierta aquiescencia conciente en todo  lo     que    cualquier    persona    hiciese    en    desarrollo    de    estas  funciones”.   

Si el Tribunal hubiese aplicado los artículos  omitidos,  hubiese  concluido  que la conducta del procesado era atípica porque  al  estar  incurso  en  un  error  de  tipo,  su conducta no fue dolosa y en ese  sentido  no se configuró su tipicidad subjetiva, siendo su conducta irrelevante  para el derecho penal.   

ALEGATO    DEL    SUJETO    PROCESAL   NO  RECURRENTE   

El  apoderado  de  la parte civil solicita la  confirmación  del  fallo  recurrido,  porque  el  comportamiento descrito en el  artículo  402  del  Código  Penal  no  permite argüir su desconocimiento como  excusa  que  justifique  al  señor  FRANCISCO ALBERTO MONSALVE HERNÁNDEZ quien  decidió,  de  forma  libre, aceptar el liderazgo que le fue encomendado por los  miembros   de   la   junta  en  calidad  de  Gerente  de  la  sociedad  IMAYINIS  COMUNICACIÓN  GLOBAL  S.A., que impone el cumplimiento, en forma eficiente, del  objeto  social,  con  la  consecuente  responsabilidad  de custodiar el correcto  recaudo  y  posterior  consignación  de los tributos, bien sea por concepto del  impuesto sobre las ventas o por retención en la fuente.   

Se  trata  de  una  función  pública que se  traduce  en  ser  intermediario  de  los tributos, y la omisión de consignarlos  merece  el más fuerte reproche por tratarse de dineros que pertenecen al erario  público.   

Destaca cómo la normatividad legal que regula  la  materia,  esto  es  el  artículo  665  del  Estatuto  Tributario  y el  artículo  402 del Código Penal, determina claramente que la acción penal debe  recaer  únicamente  sobre  los representantes legales que en su momento tenían  el  deber legal de pagar el IVA y la retención en la fuente y, en este caso, el  señor  MONSALVE no cumplió  con dicha obligación.   

CONSIDERACIONES  

1.  Al  tenor de lo previsto en el inciso 1º  del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento Penal, la casación procede  contra  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  delitos  que tengan  señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo máximo  exceda  de  ocho  años.  En  este  caso, el procesado  FRANCISCO  ALBERTO  MONSALVE  HERNÁNDEZ  fue  condenado  como  autor  responsable  del  delito de omisión de  agente  retenedor  o  recaudador  (artículo  402,  ley  599 de 2000), cuya pena  oscila   entre   tres   (3)   y  seis  (6)  años  de  prisión,   quantum  punitivo que no alcanza para  acceder al recurso por la vía ordinaria.    

El  libelista  tenía la opción de acudir al  recurso  por la vía excepcional, para lo cual se hacía necesario acreditar las  exigencias  consagradas en los artículos 205 y  212 de la ley 600 de 2000,  es  decir,  que  la  demanda  debe  cumplir  no  sólo  con  los requisitos  formales,  sino  justificar  la  necesidad  de  su  admisión, bien sea, para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales  que hubieren sido vulnerados en el trámite del proceso.   

De  donde  se  sigue  que  la admisión de la  casación  discrecional  está  supeditada  a que el recurso haya sido formulado  contra  una  sentencia  de  segunda  instancia,  que  la  demanda sea presentada  oportunamente  por  cualquiera de los sujetos procesales legitimados para ello y  que  los  cargos  formulados  cumplan  con  la  técnica  que  se  exige para la  casación.  Pero,  así  mismo,  que  el  recurrente señale los motivos por los  cuales   considera que se hace necesaria su admisión para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  las  razones  por  las  cuales  estima  que se ha violado  alguna  garantía fundamental en el curso del proceso.   

Cumplido  ese  requisito  adicional  la  Sala  procede  a  examinar  si  en  la formulación, desarrollo y demostración de los  cargos  se  observaron  los lineamientos de orden técnico que rigen el recurso.  Si  no  se  advierte  como cumplida aquella exigencia especial, la demanda será  inadmitida,  al  igual que  cuando no se cumplen los requisitos estipulados  en   el   numeral   3º   del   artículo   212  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

3.  En  el  asunto que es objeto de examen se  observa  con  nitidez  que el defensor del procesado no advirtió la posibilidad  de  acudir  a  la casación discrecional y, por tanto, no incluyó, en capítulo  aparte,  ni  en  el desarrollo de la censura, el argumento atinente a justificar  la  procedencia  del mecanismo sino que procedió directamente a la formulación  del  cargo,  cuyo  fundamento no coincide con alguno de los motivos específicos  consagrados  en  el  inciso  3º  del artículo 205 del Código de Procedimiento  Penal.    

4.  Y si bien esa omisión es suficiente para  inadmitir  el  libelo,  no  sobra  señalar  que  tampoco en el desarrollo de la  censura,  cumple  con los requisitos de técnica y fundamentación propios de la  violación directa de la ley sustancial.   

Si  una  censura  de  esa  especie  impone la  aceptación  de  la valoración probatoria contenida en el fallo y la forma como  se  declararon  los  hechos,  no resulta consecuente que el casacionista venga a  proponer  que  su  representado  estaba  incurso  en  un  error  de tipo dada su  ignorancia  sobre  la  calidad de agente retenedor que la ley le había dado por  su   aceptada   calidad   de   representante,   sin  concretar  de  cara  a  las  consideraciones  del  sentenciador,  la forma como se produjo la anunciada falta  de  aplicación  de  los  preceptos  aludidos  en  el cargo. El reclamo, como se  observa,  no recae en la normatividad aplicada o dejada de aplicar, ni denota la  aceptación  incondicional  del  aspecto  fáctico  y  probatorio plasmado en el  fallo,  sino  que  evidencia  una discrepancia con el criterio del sentenciador,  postura  que  se  confirma  cuando  también  le  reprocha la aplicación de una  responsabilidad objetiva.   

De esa manera, el demandante dejó de lado el  cumplimiento  del  discurso  argumentativo  que  comporta  la  invocación de la  violación  directa,  donde  solo  es  admisible  el  cuestionamiento  netamente  jurídico, de puro derecho.   

En  consecuencia,  la  demanda  deberá ser  inadmitida y contra esta decisión no procede recurso alguno.   

5.  Como la Corte ha revisado el expediente y  no  encuentra  protuberantes  causales  de  nulidad  ni  violación flagrante de  derechos fundamentales, no procede un pronunciamiento de oficio.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.           INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  a  nombre  del  procesado FRANCISCO ALBERTO  MONSALVE   HERNÁNDEZ  y,  en  consecuencia,  declarar  desierto el recurso.   

2.  DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ           MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE  LEMOS                

                                                                                       Impedida   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                        JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                           JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                        Secretaria   

    

1  Cfr fl 122 C.1.     

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