27308(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27308  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 69   

          Bogotá, D.C., nueve de mayo de dos mil siete.   

VISTOS  

          Examina  la  Corte  el  impedimento  manifestado  por el Juez Único  Penal  del  Circuito Especializado de Pereira, Risaralda, para seguir conociendo  del  proceso  que  se  sigue  en contra de ALEXANDER ORTIZ TIERRADENTRO, ARMANDO  HERMOSA  TOVAR,  BEATRIZ  VILLALBA  BETANCURT,  ALEXANDER  PUERTAS TRIANA, DIEGO  ESCOBAR  RUIZ  y  EDGAR  ANTONIO CAÑAS PIEDRAHÍTA, a quienes se acusó por los  delitos de homicidio agravado, secuestro y rebelión.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

A eso de las 7:45 de la noche del 27 de abril  de  2006,  cuando la señora Liliana Gaviria Trujillo, acompañada del agente de  la  Policía  Nacional  José  Fernando  Vélez  Rengifo,  quien fungía como su  escolta,  pretendía  ingresar  a  su  residencia,  ubicada  en  el municipio de  Desquebradas,   Risaralda,   dentro   del  denominado  Condominio  Gaviria,  fue  interceptada   por  el  vehículo  de  placas  VLJ-928,  a  bordo  del  cual  se  desplazaban  varios  individuos  armados,  los cuales de inmediato dispararon en  contra  del  servidor  público,  ocasionando su deceso. A renglón seguido, los  sujetos  pretendieron  tomar  por  la  fuerza  a  la  señora  Gaviria Trujillo,  generando  la  reacción  defensiva de esta, lo que condujo a que se le golpeara  repetidamente en la cabeza y extremidades, procurando someterla.   

Ya  a  bordo  del  vehículo, los plagiarios  advirtieron  que  producto  de  los  golpes había fallecido la víctima, razón  suficiente  para dejar abandonado el automotor, con la occisa en su interior, en  el  sector  industrial  del  barrio  Llano  Grande,  comprensión territorial de  Dosquebradas.   

La  acción  delictiva  fue  atribuida  a la  Columna  Móvil  Teófilo  Forero  de  las  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias de  Colombia, FARC.   

Por  entenderlos  coautores,  a  titulo  de  coautoría  impropia,  de  los  delitos  de homicidio agravado, dispuesto en los  artículos  103  y  104-2,  del  C.P.,  secuestro  extorsivo,  consagrado en los  artículos  169,  modificado  por  el  artículo  2°  de  la Ley 733 de 2002, y  170-10,  modificado  por el artículo 3° de la Ley 733 de 2002, del C.P.,   y  rebelión,  establecido  en el artículo 467 del C.P., la fiscalía presentó  escrito  de  acusación,  dentro  de  los  lineamientos propios de la Ley 906 de  2004,  en contra de ARMANDO HERMOSA TOVAR, BEATRIZ VILLALBA BETANCURT, ALEXANDER  PUERTA  TRIANA,  DIEGO  ESCOBAR  RUIZ,  GERARDO  RIAÑO  AGUIAR, ALEXANDER ORTIZ  TIERRADENTRO (único detenido) y EDGAR ANTONIO CAÑAS PIEDRAHÍTA.   

El  día 4 de septiembre de 2006, tuvo lugar  la  audiencia  de  formulación de acusación, en curso de la cual se determinó  que  por haber aceptado cargos el procesado GERARDO RIAÑO AGUIAR, era necesario  decretar la ruptura de la unidad procesal respecto de este.   

Una vez determinado por los defensores de los  procesados,  cuáles  eran los elementos materiales probatorios requeridos   conocer   directamente,   se   culminó   la  diligencia  fijando  la  fecha  de  realización de la correspondiente audiencia preparatoria.   

Precisamente,  el  11 de octubre de 2006, se  dio  comienzo  a  la  audiencia  preparatoria,  en curso de la cual se generaron  varias  controversias  acerca  del  debate  probatorio, hasta derivar ello en la  interposición  del  recurso  de apelación por parte de algunos de los abogados  defensores,  razón  por  la  cual,  para  efectos  de  desatar  la  alzada, fue  suspendida la diligencia.   

El  uno  de  noviembre  de 2006, el Tribunal  Superior de Pereira  resuelve el recurso.   

Acorde  con  ello,  regresado  el  asunto al  juzgado  de  primera  instancia,  el  27  de  diciembre de 2006, se continúa la  audiencia suspendida, hasta finalizar su objeto.   

El 5 de febrero de 2007, se da comienzo a la  audiencia de juicio oral.   

Empero,  al  comienzo de la misma uno de los  defensores  solicita al juzgador se decrete el cambio de radicación del proceso  pues,  en  su  sentir,  el funcionario no debe continuar con el conocimiento del  asunto,  dado que ya anteriormente, por ocasión de los fallos emitidos por vía  excepcional  –aceptación  de  cargos-  y  ordinaria,  en  contra de otros de los vinculados en el proceso,  “con  base en las pruebas que se han traído a este  juicio”  ,  se hizo una valoración que “contamina”,  el  examen  del  juez,  vulnerando el principio de imparcialidad.       

Otorgada la palabra a los demás defensores,  estos  coadyuvan  lo  solicitado, agregando que en tratándose de un hecho en el  cual  perdió  la  vida  un  “personaje  de la vida  pública”,   hermana  de  un  ex  presidente  de  la  República,   existen   presiones  sociales,  políticas  y  de  los  medios  de  comunicación, que pueden incidir en el juez.   

Analizada  la  solicitud  y  escuchadas  las  posiciones  de la fiscalía y del Ministerio Público, el funcionario envió las  diligencias  al  Tribunal Superior de Pereira, para efectos de que resolviese lo  solicitado.   

El  7 de febrero de 2007, la corporación se  pronunció   respecto   de  lo  requerido  por  los  defensores,  del  siguiente  tenor:   

-Asume que son dos las cuestiones debatidas,  de  conformidad  con  lo alegado: la recusación planteada contra el Juez único  Penal   del   Circuito  Especializado  de  Pereira,  basada  en  que  ya  se  ha  pronunciado,  emitiendo  juicio respecto de los elementos materiales probatorios  recogidos,  en  la  sentencia  proferida  contra  otro  de  los vinculados, y de  continuar  con  el  proceso violaría el principio de imparcialidad; y el cambio  de  radicación del asunto, soportado en la prestancia social y política de una  de    las    víctimas,    pudiendo    ello    incidir    en   el   juicio   del  funcionario.   

A  lo  planteado  respondió  el Tribunal de  diferente manera:   

-En  lo  que  toca con la presunta causal de  impedimento  en  que  pudiera  estar  incurso  el  juzgador  de primer grado por  ocasión  del  fallo  emitido  antes  en  contra  de  otro  de los vinculados al  proceso,  significa  la  corporación,  en  decisión de fondo, que ello pudiese  advertir  configuradas  las  causales consignadas en los numerales 4° y 6° del  artículo     56     de     la    Ley    906    de     2004    –haber   manifestado  el  funcionario,  opinión  sobre  el  asunto,  o haber participado en el proceso-, pero no ocurre  así  para  el  caso  concreto,  dado  que  la intervención del juez de primera  instancia,  e  incluso del Tribunal en segunda, dictando el fallo, no se enmarca  dentro de lo estipulado por los numerales en cita.   

    Para  el efecto, cita  el  Tribunal, jurisprudencia de la Corte, en la cual se verifica que la opinión  o  concepto  emitidos  dentro  del marco propio de las funciones judiciales  del  funcionario,  no  corresponde  a  la causal estatuida en el numeral 4° del  artículo  56  arriba  reseñado,  en  tanto,  este  se  refiere  a “anticipaciones   conceptúales   sobre  aspectos  puntuales  del  asunto  por  fuera  de  los  marcos  propios  de la competencia, o con exceso de  ellas”,  las cuales eventualmente pueden comprometer  la imparcialidad del funcionario.   

      

Además,  agregó  el Tribunal: “está  claro  que  la  responsabilidad penal es personalísima y  que  los  pronunciamientos  judiciales que han precedido a este procesamiento lo  fueron  en  contra de personas diferentes a los que ahora se juzga, con lo cual,  es  aventurado  afirmar  que  la conclusión a la que se llegará en este juicio  será   necesariamente   la  misma  a  la  que  se  arribó  en  los  anteriores  juicios.”    

-En lo que atiende al cambio de radicación,  se  abstiene  de  pronunciarse el Tribunal, dado que, existiendo en ese distrito  judicial  un  solo  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado, de decretarse el  cambio   de   sede   de   enjuiciamiento,   necesariamente  se  adscribiría  el  conocimiento  a  un  juzgado  de  otro  distrito.  Por  ello,  en seguimiento de  jurisprudencia  de  la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, se dispone el  envió  de la solicitud a esta corporación, para que se haga el pronunciamiento  de rigor.   

En  la  parte  resolutiva  de  la decisión,  expresamente se anotó:   

“Con  lo  anteriormente  ilustrado,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Pereira, en Sala Dual de Decisión  Penal,   DECLARA   que   no   hay  causal  alguna  de  impedimento  –recusación-  en el presente asunto y  DISPONE  remitir  de  inmediato la actuación a la Sala de Casación Penal de la  Honorable  Corte Suprema de Justicia, para lo de su competencia en relación con  el cambio de radicación solicitado.”   

   

Recibido  lo actuado en esta sede, con fecha  del  28 de febrero de 2007, la Sala negó el cambio de radicación propuesto por  los  defensores, ante la completa orfandad probatoria que sustente los supuestos  factores   de  perturbación  señalados  por  los  profesionales  del  derecho.   

Por  último, de nuevo el asunto en trámite  propio   de  la  primera  instancia,  sin  adelantar  otra  diligencia,  dígase  continuar  con  la  audiencia de juicio oral iniciada, el fallador, en decisión  signada  el 10 de abril de 2007, se declaró impedido para seguir conociendo del  asunto,  advirtiendo  que  desde  un  comienzo  se  le  asignó competencia para  adelantar  todo lo concerniente a los hechos que desembocaron en la muerte de la  señora Liliana Gaviria y su escolta.   

En  atención a ello, ya se emitieron sendas  sentencias  condenatorias  en disfavor de varios de los procesados (dos por vía  de  la  aceptación  de  cargos  y  una  luego  de  adelantarse el procedimiento  ordinario).   

Acorde   con   lo   anotado,  prosigue  el  funcionario,   al  inicio  de  la  audiencia  de  juicio  oral,  varios  de  los  defensores,  ante  la  imposibilidad de verificar alguna causal de impedimento o  recusación,  propusieron  el  cambio  de  radicación  del  asunto,  aunque  el  Tribunal  Superior  de Pereira, al conocer de ello, estimó que no se presentaba  ningún   motivo   legal   para   que   se  le  separase  del  conocimiento  del  asunto.   

Empero,  agrega, en reciente decisión   -fechada   el  21  de  marzo  de  2007-,  la  Corte  señaló  que  “no  puede fungir como sentenciador de los demás coimputados, el  funcionario  que  declaró la legalidad de un acuerdo de responsabilidad con uno  o algunos partícipes en las mismas conductas punibles”.   

Como ello se aviene con su condición, razona  el  Juez, no existe camino diferente al de declararse impedido y por ello envía  el   asunto  “….a  la  Corte  Suprema  porque  de  prosperar  el  impedimento,  el  asunto  deberá  ser  enviado  a  otro distrito  judicial,      por      existir      en     Pereira,     un     solo     juzgado  especializado.”.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Desde  un  comienzo, debe significar la Sala  que  ningún  pronunciamiento  de  fondo  hará  en  lo  que toca con la materia  propuesta  por  el funcionario que se dice impedido, como quiera que  no es  la competente para el efecto.   

              Sobre     este  particular,  es  necesario  precisar  cómo  la  Ley  906 de 2004, que de alguna  manera  implanta  el sistema acusatorio en nuestro país, a efectos de armonizar  la  sistemática  procesal con algunos principios que informan el proceso, entre  ellos  los  de  celeridad,  oralidad  y  eficiencia, modificó el trámite de la  declaratoria  de  incompetencia,  impedimentos  y recusaciones, obviando el paso  que  en legislaciones anteriores, particularmente la Ley 600 de 2000, obligaba a  que  el funcionario que se estimaba incompetente o impedido, enviase el asunto a  aquel  considerado  habilitado  y  sólo  en  caso  de  que  este  rechazase  la  manifestación  del anterior, intervenía el funcionario de superior categoría,  para   ver   de   determinar   a   quién   correspondía   continuar   con   el  conocimiento.   

             Ahora,   por   virtud   de  lo  dispuesto  en  los  Capítulos  VI  –para la definición de competencia-, y  VII    –en   punto   de  impedimentos  y  recusaciones-,  de  la  Ley  906  de 2004, la manifestación de  incompetencia  o  impedimento, obvia ese primer paso y, en consecuencia, demanda  que  de  inmediato el asunto sea enviado a la autoridad encargada de resolver la  cuestión,  la  cual  designará  el  funcionario  que  ha  de  continuar con el  conocimiento del asunto.   

           En  concreto,  el  impedimento,  a  voces  del artículo 57 del C. de P.P., debe ser  resuelto  exclusivamente por la Sala penal de la Corte Suprema de Justicia, o la  correspondiente  Sala  Penal  del  Tribunal  de  distrito, según corresponda la  manifestación  a  un  magistrado de Tribunal, para el primero de los casos, o a  un juez (no importa su jerarquía), en el segundo de ellos.   

             A  su  vez,  auscultado  el  contenido  de los artículos 32, 33 y 34, de la Ley 906 de  2004,  que  regulan  la  competencia  de  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de  casación  Penal,  y  la  Sala  Penal  de  los Tribunales Superiores de Distrito  Judicial,  se  aprecia  que  en  ninguno de sus numerales se hace mención de la  facultad  de resolver en punto de la manifestación de impedimento, con lo cual,  es  claro  que  el tópico debe examinarse exclusivamente a la luz del artículo  57 arriba citado.   

             Por     manera,  entonces,  que  sólo  en  los  eventos  en  los  cuales  la  manifestación  de  impedimento  provenga  de uno o varios magistrados de una Sala Penal de Tribunal  de  Distrito  Judicial,  se atribuye a la Corte la competencia para definir  el  asunto, en la  perspectiva de verificar si efectivamente se materializa  alguna   causal   que   demande   separar   del   conocimiento   del  asunto  al  magistrado.   

        De  igual  manera,  si  el  impedimento  corresponde a un juez, no importa si es del  rango  municipal,  del  circuito  o  especializado, la decisión de verificar su  soporte,  corresponde exclusivamente al Tribunal de Distrito Judicial al cual se  halla adscrito este, porque la ley así lo dispuso.   

         Por  ello,  carece  de  soporte  legal  la  manifestación que hace el Juez Penal del  Circuito  Especializado  en  el  escrito  que contiene su decisión, advirtiendo  cómo  no  se recurre al Tribunal, ante la posibilidad de que se declare fundado  el  impedimento  y  deba designarse otro funcionario de diferente distrito, dado  que en el de Pereira sólo funge él en esa especialidad.   

         Una  dicha  posición  se  soportó  válida  para efectos del cambio de radicación,  porque,  en  efecto,  la  norma  procedimental  lo  habilita, particularmente el  numeral  8°  del  artículo  32  de  la  Ley  906  de 2004, cuando establece la  competencia   de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte,  para  conocer:  “De  las  solicitudes  de  cambio de radicación de  procesos    penales    de    un    distrito   judicial   a   otro   durante   el  juzgamiento.”.   

           Como  estaba  claro  que  el  cambio  de radicación pedido por los defensores, necesariamente  implicaba  acudir,  de aceptarse, a un funcionario de otro distrito judicial, en  virtud  de  que  en  Pereira  sólo  tiene  asiento  un  Juez Penal del Circuito  Especializado,  apenas obvio emergía que el Tribunal, ante el cual se envió la  solicitud   de   los   defensores,   que   se   entendió   mixta   –declarar  el  impedimento  del  juez,  porque  ya había comprometido su criterio cuando emitió sentencia contra otros  de  los vinculados, y ordenar el cambio de radicación del asunto ante supuestos  factores  de  perturbación-,  se  pronunciase  de  fondo en lo que atiende a la  primera  de las cuestiones planteadas, y decidiese enviar a la Corte la carpeta,  para lo que corresponde a la segunda.   

            Proceder    que,  además,  consulta  lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 49 del C. de  P.P.,  en  tanto,  establece  para  el  Tribunal  la  obligación  de  enviar la  solicitud  a  la  Corte Suprema de Justicia, cuando se advierta que el cambio de  radicación    ha   de   hacerse   para   otro  distrito.      

    

            No  soslaya  la  Corte,  desde  luego,  que  la  coyuntura  generada  por la circunstancia de  habilitarse  un solo Juez Penal del Circuito en el distrito judicial de Pereira,  representa  un  obstáculo  para  que  el Tribunal de esa ciudad, pueda resolver  adecuadamente  la  cuestión,  pues, en el evento de definirse que efectivamente  se  materializa  la causal aducida por el funcionario, carece de competencia esa  corporación  para  radicar  en  cabeza  de  otro  juez  de  diferente distrito,  ordenándole   asumir   el   conocimiento   del   asunto,  la  tramitación  del  proceso.   

          Pero,  precisamente,  una  dicha  eventualidad ya ha sido considerada por el legislador  en  el  artículo  44 de la Ley 906 de 2004, donde adecuadamente se soluciona el  tópico, del siguiente tenor:   

         “Competencia excepcional.  Cuando  en  el lugar en que debiera adelantarse la actuación no haya juez, o el  juez  único  o  todos  los  jueces disponibles se hallaren impedidos, las salas  administrativas   del   Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  o  los  consejos  seccionales,  según  su  competencia,  podrán  a  petición  de  parte, y para  preservar  los  principios de concentración, eficacia, menor costo del servicio  de   justicia  e  inmediación,  ordenar  el  traslado  temporal  del  juez  que  razonablemente  se  considere el más próximo, así sea de diferente municipio,  circuito  o distrito, para atender esas diligencias o el desarrollo del proceso.  La  designación  deberá  recaer  en  funcionario  de  igual  categoría,  cuya  competencia  se  entiende  válidamente  prorrogada.  La sala penal de la Corte,  así  como los funcionarios interesados en el asunto, deberán ser informados de  inmediato de esa decisión.”   

              

      Ahora bien, no  significa  ello  que  la  decisión  acerca del impedimento corra de cargo de la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, para el caso que nos  ocupa,  pues,  surge  evidente  que  este  tipo  de  pronunciamientos poseen una  inocultable  naturaleza  jurisdiccional,  ajena  por  completo  a las decisiones  administrativas atribuidas al ente en cuestión.   

      En aras, entonces,  de  preservar  la  necesaria  separación  de  funciones  y con miras a dotar de  sentido  lo  consignado  en  el  artículo  44  antes  reseñado,  sigue  siendo  competente  el Tribunal Superior de Pereira, conforme la facultad expresa que le  atribuye  la  ley,  para  emitir  pronunciamiento  jurisdiccional  acerca de los  motivos  de  impedimento  aducidos  por el juez, y sólo si se atienden válidos  ellos  –ante la manifiesta  imposibilidad  de  ordenar  a  un juez de otro distrito, asuma el conocimiento-,  enviará  lo  actuado al Consejo Superior de la Judicatura, Sala Administrativa,  para  que  allí  se proceda, en seguimiento de la norma analizada, a determinar  el  traslado  temporal  del  Juez  Penal del Circuito Especializado del distrito  más  próximo,  para  que  atienda el desarrollo del proceso.      

        Precisamente,  en  punto del impedimento manifestado por el juez, no puede pasar  por   alto   la   Corte,   dentro   de   las   funciones   pedagógicas  que  le  competen,    cómo  el  funcionario no sólo reitera una cuestión que  ya  había  sido  planteada  y resuelta previamente por el Tribunal, sin que los  hechos  que dieron lugar al pronunciamiento hayan cambiado al presente, sino que  lo  hace a través de manifestaciones genéricas, obviando definir concretamente  por  qué  en  cabeza  suya  se  cubre  alguna  de  las  causales  taxativamente  enunciadas en el artículo 56 del C. de P.P.      

        No es,  debe   relevarse,   a  través  de  enunciados  abstractos,  de  ninguna  manera  consagrados  en  la ley como causal específica de impedimento, que la cuestión  puede   ser  planteada  y  resuelta,  dado  que,  en  ausencia  de  esa  expresa  delimitación  legal,  corresponde  al  funcionario, en sede de impedimento, o a  las   partes,   si   de   recusación  se  trata,  establecer  cuáles  son  las  circunstancias   específicas   que   determinan   afectado   el   principio  de  imparcialidad y cómo ello incide en el caso concreto.   

      Porque,   es  preciso  anotarlo,  si  se trata apenas de significar que la causal se deriva inferida de  que  el  Juez  Penal  del Circuito Especializado, previo al adelantamiento de la  actuación  que  ocupa  la  atención  de  la Sala, emitió sentencia de condena  –por    las    vías  extraordinaria,  del  allanamiento a cargos, y ordinaria-, en contra de otros de  los  involucrados  en  los  hechos,  ello  por  sí mismo no puede conducir, sin  referente  individual a un tipo de actuación precisa y a un compromiso concreto  con  la  imparcialidad  o  el  adelantamiento  de  una  opinión  o  concepto, a  significar  automática  la  existencia  de una circunstancia de separación del  conocimiento  del  proceso  que,  se  repite,  ni siquiera aparece taxativamente  enunciada en la ley.    

      Debe  recordarse,  además,  que  sobre  el  tópico  específico  de  la  actuación  del  juez de  conocimiento  en  sede del trámite dispuesto en la Ley 906 de 2004, respecto de  eventualidades  como  la  tratada, ya la Corte se pronunció, en decisión de la  cual   se   resalta   su   plena   vigencia,   del  siguiente  tenor1:   

     “Frente al nuevo  modelo  de  enjuiciamiento,  tales  exigencias  decantadas por la jurisprudencia  para  la  configuración del aludido motivo de impedimento, conservan su alcance  y  validez,  ya  que  en  el juicio, oral, público y concentrado los hechos son  llevados  al  conocimiento  del  juez  por  las  partes (acusador – imputado), a  través  de  los medios de prueba previamente descubiertos y aceptados, y por lo  tanto  es el juicio el escenario en el que  las partes ejercen su derecho a  controvertir   y  participar  en  formación  de  las  pruebas,  teniéndose  en  consecuencia  por  pruebas  en  las  que  se  basará  la  sentencia únicamente  aquellas  producidas  o  incorporadas  en  forma  oral,  concentrada  y sujeta a  contradicción  ante  el  juez  de  conocimiento  (sólo excepcionalmente en los  específicos  casos  señalados  por  la  ley son válidas las recogidas ante el  juez  de  control de garantías), razones por las que resulta menos probable que  el  juzgador  se  vea  afectado  por  preconceptos  que  puedan afectar su recto  criterio en la decisión de un caso.   

         “La   consagración del específico motivo de impedimento invocado por la  Sala  del  Tribunal, es conteste con la política legislativa, evidente tanto en  anteriores  (Decreto  2700  de  1991)  como en los coexistentes ordenamientos de  procedimiento  penal  (Leyes  600 de 2000 y 906 de 2004), de evitar a toda costa  que  el  funcionario judicial que ha prefijado conceptos, o proferido decisiones  dentro  de  un determinado asunto, no deba resolverlo, ni revisarlas, con el fin  de  garantizar  la  total  imparcialidad de la decisión, voluntad que se revela  manifiesta  en la causal que se estudia, así como en la sexta (haber dictado la  providencia  de cuya revisión se trata), la catorce (que el juez haya negado la  solicitud  de  preclusión y deba conocer del asunto en el juicio) y la especial  del  artículo  97  (haber  suscrito  la  decisión  objeto  de  la  acción  de  revisión), entre otras.   

        (…..)   

         “No  encuentra  la Corte que la valoración de los específicos medios de prueba, que  es  en  lo que cifra la sala del tribunal su temor de parcialidad, consignada en  la  sentencia  de  segunda  instancia  emitida  en  contra de Cáceres Cáceres,  constituya  un  prejuzgamiento anticipado acerca de la responsabilidad de Solano  Benavides  y  Manrique  Bernal,  que sería lo que en verdad y en estricto rigor  configuraría  la  causal  inhibitoria  invocada,  por cuanto esa estimación no  sólo  se  produjo  dentro  de  los  marcos  de  competencia  que la oportunidad  procesal  le  ofrecía,  sino referida a un conjunto probatorio cuya formación,  producción  e incorporación en el juicio estuvo regentada por unas condiciones  de  inmediación,  concentración y controversia sustancialmente distintas a las  verificadas en el caso de los  otros procesados.”   

       En suma,  se  abstendrá  la  Corte  de  conocer de fondo el impedimento, dada su absoluta  incompetencia  para  el  efecto,  y  se  dispondrá  el  envío de la carpeta al  Tribunal  Superior  de  Pereira,  de  conformidad  con lo significado en líneas  anteriores.   

                 En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación  Penal,   

RESUELVE  

ABSTENERSE   de  resolver  el impedimento que  en  razón  del presente asunto ha manifestado el Juez único Penal del Circuito  Especializado  de  Pereira.  En  consecuencia,  envíese  la carpeta al Tribunal  Superior  de  Pereira,  para  lo  de  su  cargo  en  razón de la manifestación  efectuada por el funcionario.   

Cúmplase   y   envíese   al   Tribunal  señalado.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1 Auto  del  7 de marzo de 2007, radicado 26.853     

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