27853(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27853  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado  Acta  N°  193   

Bogotá, D. C., octubre diez (10) de dos mil  siete (2007).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  las   demandas   de  casación  presentadas  por  los   defensores  de  los  procesados  MARÍA  CRISTINA  AMAYA  MACÍAS,  MYRIAM  CONSTANZA PERALTA AMAYA y  ÁNGEL  ALBERTO  PERDOMO  PERDOMO   contra  la sentencia proferida el 28 de  noviembre  de  2006 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, por  medio  de la cual modificó parcialmente la dictada por el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito de la misma ciudad, imponiéndoles como pena principal 60 meses de  prisión,  confirmando todos los demás ordenamientos que fueron materia expresa  de   apelación,   al   considerarlos   coautores  responsables  del  delito  de  rebelión.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron transcritos en los  siguientes   términos   por  el  ad  quem:   

“(…)  Mediante información recibida por  el  Grupo  Antiterrorismo y Armados Ilegales de la Policía Nacional, dio cuenta  que  el  jefe  de  la  comisión de finanzas de las FARC Víctor Hugo Silva Soto  alias  “El  Chivo”  o  “Eric”, sostenía conversaciones telefónicas con  varias  personas  que  supuestamente  cumplían  funciones  de  sostenimiento  y  financiamiento   para  ese  grupo  subversivo,  y  al  hacer  el  seguimiento  e  interceptación  de  varios  abonados  telefónicos  de la ciudad, se produjo la  captura  de  María  Cristina  Amaya  Macías,  Myriam  Constanza Peralta Amaya,  Ángel Alberto Perdomo Perdomo,(…)”.   

2.  La  información sirvió para que la Fiscalía, mediante resolución  del  6 de febrero de 2001, ordenara el inicio de indagación preliminar y luego,  el  10  de  diciembre del mismo año,  la apertura formal de investigación  en  la  que  se  dispuso  escuchar  en  diligencia  de  indagatoria  a los antes  mencionados  y  a  otras  personas, a quienes, una vez cumplida la diligencia de  descargos,  se  les  impuso  medida  de  aseguramiento consistente en detención  preventiva  al  encontrarlos  como posibles coautores responsables del delito de  rebelión  a  AMAYA MACÍAS, PERALTA AMAYA y PERDOMO PERDOMO, imputándole,  también, a la primera un concurso con el ilícito de extorsión.   

3. Luego de clausurada la instrucción, el 26  de  noviembre  de  2002,  se  profirió  resolución acusatoria en contra de los  sindicados  por  el  delito de rebelión, providencia en contra de la cual no se  interpuso   recurso   alguno,   quedando   en   firme   el   11   de   diciembre  siguiente.   

4.  El  7  de  junio  de  2006, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Neiva,   condenó  a  los  procesados  MARÍA  CRISTINA  AMAYA  MACÍAS,  MYRIAM  CONSTANZA  PERALTA  AMAYA  y  ÁNGEL  ALBERTO  PERDOMO  PERDOMO  como  coautores  responsables  del delito de rebelión a las penas de 72 meses de prisión, multa  en  cuantía  de $28.600.000.oo, inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un lapso similar al de la pena principal, y  les  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.   

5.  Los  defensores de estos tres procesados y el propio PERDOMO PERDOMO  presentaron  escrito  de  apelación  contra  la  anterior decisión solicitando  absolución.  El  Tribunal  Superior  de Neiva, a través del fallo recurrido en  casación,  proferido  el  28  de  noviembre  de 2006,  modificó las penas  impuestas  en  el sentido de tener como sanción a cumplir sesenta (60) meses de  prisión,  y  confirmó  todos  los  ordenamientos  que  fueron  materia expresa  de   apelación.   

         

6.  El fallo anterior fue objeto del recurso  de  casación  por  parte  de  los  abogados de la defensa de los tres nombrados  procesados,  el cual fue concedido por el  ad quem  mediante  auto  del  22  de enero de 2007, luego de lo  cual   se   enviaron   las  diligencias  a  esta  Corporación  para  los  fines  consiguientes.   

LAS DEMANDAS:  

1.  Presentada  a  nombre  de las procesadas  MARÍA   CRISTINA   AMAYA   MACÍAS   y   MYRIAM  CONSTANZA  PERALTA  AMAYA  .   

1.1.  Único cargo:  se   enuncia  invocando  la  causal  primera  de  las  previstas   en  el  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  considerar  la  sentencia  objeto  de  la  demanda  como violatoria de normas de  derecho  sustancial  por  evidentes  errores  de hecho en la apreciación de los  dichos  y  versiones  del  desertor de las FARC Diego Edisson García Gómez, lo  mismo que   

“en  la reincidencia en la apreciación de  pruebas  levantadas  a  espaldas  de  imputados conocidos en cerca de más de un  año,  el  de  haberse  tratado de comprometer a las sentenciadas con personajes  ficticios,   a  quien  (sic)  no  se  emplazó,  o  el  de  tomar  como  pruebas  interceptaciones  telefónicas,  en  cuya  recepción no se cumplieron (sic) con  los más mínimos requisitos que nuestras leyes ordenan”   

violándose,  entre  otros  preceptos, los  artículos  29  de  la  Constitución  Nacional  y 1°, 7° y 8° del Código de  Procedimiento        Penal       –Decreto  2700  de  2001-,   atinentes  al  debido proceso y los  principios de contradicción probatoria y publicidad del proceso.   

1.2. Dice que la vulneración de la anterior  normatividad  dio  lugar a que se desconocieran e inaplicaran artículos como el  50  de  la  Ley  504 de 1999, referido a que los informes de policía judicial y  las  versiones suministradas por informantes no tendrán valor probatorio; el 81  de  la  ley  190  de  1995,  sobre  la  notificación  de  la  iniciación de la  investigación  a  los  imputados  conocidos  para  que  ejerzan el derecho a la  defensa;  el  356 y el 324 del C.P.P. acerca del emplazamiento para indagatoria,  aludiendo  que  eso  no  se  hizo  con relación a Víctor Hugo Silva Soto alias  “El  Chivo”  o  “Eric” y, el último precepto, regula la duración de la  investigación   previa,   que   en   este   caso   se   prolongó   por   mucho  tiempo.   

Estima  que  el Tribunal lesionó garantías  fundamentales  de  rango  constitucional  y  legal,  razón por la cual solicita  casar  la  sentencia  recurrida  para  que  en  su  lugar se disponga revocar la  decisión condenatoria.   

2.  Presentada   a   nombre   del   procesado   ÁNGEL  ALBERTO  PERDOMO  PERDOMO.   

La  demandante  formula dos cargos contra la  sentencia   de   segunda   instancia   los   cuales  presenta  de  la  siguiente  manera:   

2.1. Primer cargo: Lo estructura con base en  la  causal  primera del artículo 207 del Código de Procedimiento Penal, inciso  2°,  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por error de apreciación.   

                         Expresa  que  la  confirmación  del  fallo  de primera instancia la  sustentó  el  Tribunal en tres aspectos: (i) la interceptación de las llamadas  telefónicas,  (ii)  los documentos hallados en la diligencia de allanamiento y,  (iii)  el testimonio y el reconocimiento en fila de personas realizado por Diego  Edinson García Gómez.   

Manifiesta  que  es  en  la apreciación del  testimonio   y  el  reconocimiento  en  fila  de  personas  donde  se  equivocó  el  ad quem al no valorar los  hechos  objetivamente,  lo  que  determinó  que  en  la sentencia se realizaran  conclusiones  erróneas.  El  testigo  admite  que vio al sujeto conocido con el  alias  de  “Beto”  en dos ocasiones, a una distancia de 30 metros y nunca de  frente,  por  ello,  el  reconocimiento  que  hizo  obedeció  a que antes de la  diligencia  le  fue mostrada una fotografía de la persona a reconocer, tanto es  así,  que  como  en aquella aparecía el individuo de lado de tal manera pidió  que  se  colocaran  los  de  la fila cuando efectuó el señalamiento de PERDOMO  PERDOMO.   

         

          Encuentra  que  riñe  con  la  lógica  el alcance dado a estos dos  medios  de  prueba  porque  el reconocimiento fue producto de la fotografía que  con  antelación  se le enseñó y porque el testigo únicamente había visto al  sujeto  que  iba  a  reconocer  por  la  espalda  y no de frente. Predica que es  contrario  a  las  reglas de la sana crítica, de la lógica y de la experiencia  afirmar  que  Diego  Edinson García Gómez reconoció e individualizó a ÁNGEL  ALBERTO  PERDOMO  PERDOMO como la misma persona que acudía al campamento con el  alias  de  “Beto”,  y quien apoyaba a “El Chivo” en actividades ilegales  con  el  fin  de  financiar  al grupo guerrillero de las FARC.      

          Si  el  juzgador  plural  no  hubiese  errado  al apreciar la prueba  testimonial  y  el reconocimiento en fila de personas el fallo proferido hubiera  sido   diferente,   pues  como  el  mismo  lo  admitió  los  demás  medios  de  convicción,  es  decir,  las llamadas telefónicas y los documentos hallados en  la  residencia de su defendido no poseen la fuerza y certeza para determinar que  PERDOMO  PERDOMO  es  responsable  del  delito de rebelión, en consecuencia, lo  procedente    es   que   se   emita   sentencia   absolutoria.      

2.2.  Segundo  cargo:  lo  fundamenta  en la  causal  primera  del  artículo  207  del Código de Procedimiento Penal, inciso  1°,  esto  es,  error por falta de aplicación del inciso segundo del artículo  38 del Código Penal.   

Dice que la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Neiva incurrió en error por falta de aplicación de la citada norma, porque  al   negar  la  pena  sustitutiva  de  prisión  domiciliaria  no  realizó  una  motivación  seria  y  fundada  respecto  de  los  argumentos  de  su  negativa.  Simplemente  consideró  que  el procesado y sus demás compañeros de causa, de  acuerdo  con  las  tareas  desplegadas permitían inferir que al ser favorecidos  con  una  prisión  extramuros restablecerían con mayor facilidad sus nexos con  la  organización  al  margen  de  la  ley  poniendo  nuevamente en peligro a la  comunidad.  No  efectuó un análisis del desempeño personal, laboral, familiar  o  social  de  su  asistido,  para  concluir  que  no  era posible otorgarle tal  sanción sustitutiva.   

Pide  que  se  case la sentencia conforme al  cargo y causal anteriormente reseñados.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

         

         1.    La  casación   es  un  medio  extraordinario  de  impugnación  y,  por  tanto,  no  constituye  sede  adicional  para prolongar el debate probatorio cumplido en las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo  de  segundo  grado, por el  contrario,   exige   para   la  admisión  de  la  demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos  formales orientados a demostrar a través de un juicio  técnico   jurídico  que  en  la  declaración  de  justicia  allí  contenida,  –la  cual  llega  a esta  sede  amparada  de  la  dual  presunción  de  acierto  y  legalidad–,  se incurrió en errores de hecho o  de  derecho  ostensibles  y  relevantes  o  se  profirió  en un juicio viciado,  ocurrencias    una    y    otra    que    reclaman   para   sí   el   necesario  correctivo.   

Las reglas establecidas en artículo 211 de  la  Ley  600  de  2000  para  la  elaboración  del  libelo  son  de  ineludible  cumplimiento  y  cuando  se  soslayan  aquéllas  relacionadas  con  la adecuada  formulación  de  los  cargos  y  se  omite indicar con la claridad y precisión  debidas  sus  fundamentos,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra  que             su            inadmisión1.   

2. Bajo este marco teórico se abordará el  estudio  de  las  dos demandas presentadas contra el fallo proferido por la Sala  de   Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Neiva.   

2.1. Como atrás se consignó, el defensor  de  MARÍA  CRISTINA  AMAYA MACÍAS y MYRIAM CONSTANZA PERALTA AMAYA formuló un  único  cargo con fundamento en la causal primera del artículo 207 del estatuto  procesal  del año 2000, al incurrir el juzgador de segunda instancia en errores  de  hecho  en  la apreciación de los dichos y versiones de un desertor, valorar  pruebas  practicadas a espaldas de los imputados conocidos, no haber emplazado a  quien  se  decía  era  el jefe de finanzas de un bloque de las FARC, lo cual se  traduce    en    violación    de    normas    sustanciales   que   la   demanda  especifica.   

2.2.  Igualmente,  la  defensora  de ÁNGEL  ALBERTO  PERDOMO  PERDOMO  enunció  como primer cargo la causal primera, inciso  2°,  del artículo 207 del Código de Procedimiento Penal, violación indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  apreciación  de  un  testimonio  y del  reconocimiento  en  fila  de  personas  que  el declarante hizo de su defendido,  cargos   que   por   razones   metodológicas   se   examinarán  conjuntamente.   

3.   En  lo  que  sigue  se  exponen  los  lineamientos  jurisprudenciales que ha elaborado la Sala sobre la causal primera  de  casación  para señalar los yerros en que incurrieron los demandantes y que  conducen a la inadmisión de la demanda por estos ataques:   

– Cuando se invoca la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  el  recurrente debe concretar el error, si de derecho o de  hecho,  la  prueba  o pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o  incidencia  en  la  transgresión de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional o legal.   

– (…) si el yerro es de hecho, corresponde  indicar  la  modalidad  y  especie  del mismo, es decir, esta clase de yerros se  pueden  presentar  cuando el juzgador se equivoca al contemplar materialmente el  medio  bien  porque omite apreciar una prueba que obra en el proceso, ora porque  la  supone existente sin estarlo o se la inventa (falso juicio de existencia); o  cuando  no  obstante  considerarla  oportuna y legalmente recaudada, al fijar su  contenido  la  distorsiona,  cercena  o  adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos que objetivamente no se establecen de ella (falso  juicio  de identidad); o, porque al apreciar la prueba transgrede los postulados  de  la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de la experiencia, esto es,  los  principios  de  la  sana  crítica  como  método de valoración probatoria  (falso raciocinio).   

Cuando el reparo se dirige por error de hecho  derivado  de  falso juicio de existencia por suposición de prueba, es deber del  casacionista  demostrar  el  yerro mediante la indicación correspondiente de la  sentencia  donde se alude a dicho medio que materialmente no obra en el proceso;  y  si  lo  es  por  omisión  de  prueba,  compete concretar en qué parte de la  actuación  se  ubica  ésta,  qué objetivamente se establece de ella, cuál el  mérito  que  le  corresponde  siguiendo  los  postulados de la sana crítica, y  cómo  su  estimación  conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicios  de identidad en la  apreciación  probatoria,  el  recurrente debe señalar qué en concreto dice el  medio   probatorio,   qué  exactamente  dijo  de  él  el  juzgador,  cómo  se  tergiversó,   cercenó   o   adicionó   haciéndole   producir   efectos   que  objetivamente  no  se establecen de él, y, lo más importante, la trascendencia  del  desacierto  en la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva  de la sentencia.   

Y  si  se  denuncia  falso  raciocinio  por  desconocimiento  de  los  postulados  de la sana crítica, se debe precisar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado2.   

Con claridad se advierte que los demandantes  se  apartaron  del  cumplimiento  de  estas  exigencias,  pues  los  libelos  no  precisan,  en  la primera demanda, si el error en la apreciación de las pruebas  lo  fue  por  falso  juicio de existencia o de identidad o por falso raciocinio,  por  lo  demás,  si  la censura se encaminaba a la práctica o aducción de los  medios  de  convicción  otro u otros hubieran podido ser los cargos o la causal  seleccionada;   en  la  segunda,  indistintamente  se  mencionan  faltas  a  los  postulados  de  la lógica, leyes de la ciencia y reglas de experiencia, sin que  se  determine  específicamente, como antes se dijo, cuál aplicó erróneamente  el  Tribunal,  cuál debía haberse tenido en cuenta y de qué forma, fuera  del resto de requisitos que sobre el tema se deben considerar.   

Repítese,  estas  censuras  se  inadmiten.   

4.  Referente al segundo cargo de la demanda  presentada  por  la  defensora  de  ÁNGEL ALBERTO PERDOMO PERDOMO, invocando la  causal    primera    inciso    primero    del    artículo    207   ibídem,  error  por  falta de aplicación  del  inciso  segundo  del  artículo 38 del Código Penal, deviene, también, su  inadmisión por lo siguiente:   

     

4.1. Cuando se presenta violación directa de  la  ley sustancial, el error del juez es de juicio o in  iudicando  al momento de aplicar o interpretar la ley,  y puede acontecer por uno de estos sentidos:   

–   falta   de   aplicación   –error  de  existencia-,  cuando  se  ignora  que la norma existe, se considera que no está  vigente o se estima que está vigente, pero no es aplicable.   

–    aplicación   indebida   –error  de  selección-,  cuando  la  norma  escogida  y  aplicada  no  corresponde  al caso  concreto. E,   

–   interpretación  errónea   –error  de  sentido-,  cuando la norma seleccionada es la correcta, pero el juez no le da el  alcance que tiene o lo restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

     

4.2. Notorio resulta entonces, que el cargo  está  incorrectamente  postulado  al aducirse falta de aplicación de un inciso  del  artículo  38  del  Código  Penal  cuando lo cierto es que el ad  quem no ignoró la norma y seleccionó  para  su  examen  la  que  regulaba la prisión domiciliaria como sustitutiva de  prisión,  aunque  no  se  la  concedió  a  ninguno  de  los  procesados  al no  concretarse el factor subjetivo requerido para su otorgamiento.   

Otro ha debido ser el sentido del dislate  que se propone contra el fallo impugnado.   

No puede decirse entonces, que haya existido  falta   de   aplicación   de  dicho  precepto,  por  tanto,  el  cargo  aparece  antitécnicamente  formulado,  falencia que no puede ser enmendada por la Corte,  habida  cuenta  que  el  principio  de limitación que rige su actividad en este  trámite  le  impone  pronunciarse  sólo  sobre  los  aspectos específicamente  propuestos  y  por  tratarse  de  un recurso esencialmente rogado al que solo se  tiene   acceso   en   virtud  de  petición  de  parte,  salvo  los  eventos  de  nulidad   o  infracción  a  los  derechos  fundamentales  que  pueden  ser  oficiosamente abordados.   

5. Como los demandantes no han sometido sus  libelos  a  las  reglas técnicas propias del trámite casacional y por tanto no  reúnen  los  requisitos  formales  exigidos  por el estatuto procesal penal, se  impone  su  inadmisión  de conformidad con lo dispuesto en los artículos 212 y  213 de la Ley 600 de 2000.   

         6. Finalmente es oportuno resaltar que la  Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite procesal o en el fallo impugnado  violación  de  derechos  o  garantías  de los procesados MARÍA CRISTINA AMAYA  MACÍAS,  MYRIAM  PERALTA AMAYA y ÁNGEL ALBERTO PERDOMO PERDOMO ni la necesidad  de   un  desarrollo  jurisprudencial  específico,  como  para  que  se  hiciera  ineludible  el  ejercicio  de  la facultad legal oficiosa que le asiste a fin de  asegurar su protección o un desarrollo teórico.   

        A  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1.      INADMITIR     las     demandas  presentadas.   

2.   Contra  la  presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto   del   13   de   julio  de  2005,  radicación  23889.   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  agosto 10 de 2005, rad. 23.503.     

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