27847(25-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27847   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                            Magistrada Ponente:   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N°. 130.   

Bogotá,  D.C., julio veinticinco (25) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Examina la Sala los presupuestos de lógica y  debida  argumentación  del  libelo  de casación presentado por el defensor del  procesado      MARCO     TULIO     RAMÍREZ   RAMÍREZ  contra  la  sentencia  de  segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  22  de marzo de la  anualidad  en  curso,  a  través de la cual confirmó la dictada por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  con  Funciones de Conocimiento de Soacha el 28 de  febrero  anterior,  que lo condenó como autor penalmente responsable del delito  de    fabricación,    tráfico    y    porte   de   armas   de   fuego   o   de  municiones.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  pasado  27  de  enero,  efectivos  del  Ejército  Nacional  que  habían  sido advertidos mediante vía telefónica por  algunos  ciudadanos  de  la  presencia  de  un  individuo armado que asumía una  actitud  hostil  en  el  sector  de  San Rafael de esta capital, aprehendieron a  MARCO    TULIO    RAMÍREZ    RAMÍREZ,  en  momentos  en  que  se  disponía  a  abordar  un vehículo de  servicio  público,  encontrando  en  su poder un arma de fuego, tipo revólver,  marca  colt-cobra,  calibre 32, serial 1340286 y 32 cartuchos para el mismo, por  cuanto no exhibió salvoconducto que autorizara su tenencia.   

Una  vez puesto el mencionado a disposición  de  la  autoridad  judicial  competente,  al  día  siguiente  se  llevó a cabo  audiencia  preliminar  ante  el  Juzgado  2°  Penal  Municipal con funciones de  Control  de  Garantías  de  Soacha,  durante  la  cual se legalizó su captura.  Posteriormente,  en desarrollo de nueva audiencia preliminar celebrada el 29 del  mismo  mes  y  año,  la  Fiscalía  Seccional de la misma localidad le formuló  imputación  por el delito de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o  de  municiones, a la que RAMÍREZ RAMÍREZ se allanó incondicionalmente.   

          El   mismo  representante  de  la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación,  ante lo cual el Juzgado Tercero Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  Soacha  convocó  a  audiencia de aprobación o aceptación de  allanamiento.   Tan  pronto se aprobó el acto de allanamiento, el despacho  judicial  en  mención  profirió sentencia el pasado 26 de febrero por medio de  la    cual   condenó   a   MARCO   TULIO   RAMÍREZ  RAMÍREZ  a  la  pena  principal de nueve (9) meses de  prisión  como  autor  penalmente responsable del delito cuya comisión aceptó.  También  le  impuso, por el mimo lapso, las penas accesorias de inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas y prohibición de tenencia  y  porte  de  armas.   En  la misma oportunidad, además, le negó tanto la  suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena  privativa de la libertad, como la  sustitución de la pena de prisión por la prisión domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  el Tribunal Superior de  Cundinamarca  la  confirmó “en los puntos objeto de  impugnación”,  mediante  fallo  del  22 de marzo posterior, decisión  que  ahora  es  recurrida  extraordinariamente  por  el defensor de RAMÍREZ RAMÍREZ.   

LA DEMANDA  

El    actor    formula    un   único  cargo  con fundamento en la  causal  primera prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, pues  estima que con la sentencia se vulnera el artículo 248 de la  Constitución    Política,    de    acuerdo    con    el    cual   “únicamente  las condenas proferidas en sentencias judiciales en  forma  definitiva  tienen la calidad de antecedentes penales y contravencionales  en   todos   los  órdenes  legales”.   

Acto  seguido,  afirma  el  demandante  que  aun  cuando la sentencia  está   vigente  “es  claro  para  la  defensa  que  existiendo  una  prescripción de la condena, no se puede predicar la existencia  de  dicha  anotación  como  antecedente,  razón por la cual se está dando una  interpretación  errónea y por lo tanto una aplicación indebida, del artículo  248     de     la    Constitución    Política    de    Colombia”.   

De  inmediato,  en   el   capítulo   de  “anexos”, indica  que    “presento  respetuosamente  a  la  sustentación del recurso los siguientes documentos, los  cuales  corroboran  los  hechos”, refiriéndose a la  fotocopia  del  registro  civil de nacimiento de las dos hijas del procesado y a  la  declaración  juramentada  de  la señora Migdonia  Vargas    Cuesta    en    la    que    “declara     su     dependencia     económica     del     señor  RAMÍREZ”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          Ha  advertido  la Sala que si bien con la Ley 906 de 2004 se amplió  la  cobertura  para acceder al recurso extraordinario de casación en tanto que,  a  diferencia  de  los  ordenamientos  procesales  precedentes,  ahora es viable  contra   todo   tipo   de   sentencias   de   segunda   instancia   “en   los   procesos   adelantados   por   delitos”,  sin que obre  restricción  alguna  en relación con la autoridad que la profiere ni en cuanto  al   quantum  de  pena  del  delito,  ello  no  significa  que quien acuda a este medio de impugnación esté  exento  de  satisfacer una serie de requisitos que apuntan fundamentalmente a su  concisión  y  precisión,  como de manera expresa lo exige el primer inciso del  artículo  183,  por  lo  que se ha previsto jurisprudencialmente que el escrito  debe contar con una mínima argumentación lógica e inteligible.   

También es innegable que, con la regulación  del  recurso  de  casación  en  la  Ley  906, éste ha alcanzado una mayúscula  connotación  sustancial,  habida cuenta que de conformidad con el artículo 184  de  dicha  normatividad,  para  que  la  demanda  sea admitida es preciso que se  acredite  la  necesidad  del  fallo  en  orden  a  cumplir  alguno  de los fines  establecidos    para    el    recurso   en   el   artículo   180   ibídem, siendo estos, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia,  a  lo  que se suman los presupuestos tradicionales orientados a  que  el  recurrente  ostente  interés  para  impugnar  y a que en el escrito se  señale  la  causal  y  se  desarrollen los cargos de sustentación del recurso,  esto    último,    en    los    términos    señalados    en    el    párrafo  precedente.   

Todo lo anterior ha inclinado a la       jurisprudencia      de      la      Sala      a      señalar      que,  con  el  objeto  de  lograr  alguno o  algunos  de  los  fines  previstos  para  el  recurso  de  casación,  la  Corte  puede  emitir  fallo  de  fondo aun cuando la demanda  exhiba     defectos     lógicos     y     argumentativos     y,    contrario        sensu,   que   también  podrá  inadmitirla  en  aquellos  eventos  en  que a pesar de reunir tales  presupuestos,  de  su  contexto  no surja esa   posibilidad   luego   de   la   revisión   del   trámite  y  de  la  decisión objeto de  impugnación.            

Pues  bien,  en  lo  atinente  a  la demanda  presentada  por  el defensor del procesado MARCO TULIO  RAMÍREZ  RAMÍREZ  se  tiene,  inicialmente,  que  le  asiste   interés   jurídico   para   interponer  el  medio  extraordinario  de  impugnación,  en  virtud  a  que, aun cuando no se señale expresamente pero se  deduce  de  su  contexto,  la  única  censura  propuesta  se  circunscribe a la  concesión  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena, aspecto  que  de manera alguna comporta retractación frente al allanamiento a los cargos  manifestado  durante  la audiencia de formulación de imputación e, igualmente,  porque  se  trata  de  un  tema  que fue objeto de controversia en el recurso de  apelación promovido por el mismo interviniente procesal.   

          Ahora  bien,  no  obstante  contar  con  interés  para impugnar, es  preciso   advertir   que  la  demanda  objeto  de  análisis  no  satisface  los  presupuestos  de  lógica  y  mínima  argumentación en su presentación y, por  ende, la decisión que se impone adoptar es la de inadmitirla.   

En  ese  sentido,  cabe  advertir, en primer  lugar,  que  si  bien el demandante señaló expresamente la causal de casación  que  emplea  contra  el  fallo impugnado, al referir a la primera prevista en el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, esto es, por violación directa de la ley  sustancial,  en  este  caso  de una norma de carácter constitucional, aludiendo  para  tal  efecto  el  artículo  248  de la Carta Política, es evidente que su  propuesta acusa serios defectos de motivación.   

Lo anterior se sostiene porque el actor no se  ocupó  de  rebatir  los  planteamientos en que se basaron el juzgador de primer  grado  y  el Tribunal para negar la concesión del aludido subrogado penal, y en  forma   especial   frente  a  lo  dicho  por  este  último  en  cuanto  que  el  planteamiento  que  ahora expone también se esbozó para fundamentar el recurso  de   apelación,   circunstancias   de   las  cuales  igualmente  se  colige  la  intrascendencia de la censura.   

En  esa dirección dígase, en primer lugar,  que  los  juzgadores  a través de sus fallos, que sobre el particular conforman  una  unidad  jurídica  indisoluble,  dada  la  identidad de su conclusión y la  complementación  de  su  motivación,  para  negar  el beneficio que reclama el  actor  no  se  fundaron  exclusivamente  en  la  circunstancia relativa a que el  procesado  tenía  antecedentes  derivados  de una condena anterior por la misma  conducta,  mas  como  es el único aspecto controvertido por el actor, ello hace  de   la  censura  una  propuesta  insuficientemente  sustentada.    En  efecto,  el  a-quo, sobre el  particular, precisó que:   

“Así  mismo, este despacho fundamenta la  negativa  al  subrogado en la modalidad de la conducta, resaltando que el señor  MARCO  TULIO RAMÍREZ amenazó con el arma de fuego a las personas entrevistadas  por  los  investigadores,  quienes  dieron  cuenta  al  Ejército de la conducta  intimidatoria del acusado”.   

    

Por su parte, el Tribunal también dio cuenta  de ese motivo para negar el subrogado cuando señaló lo siguiente:   

“Razón  le  asiste  a  la  juzgadora  de  instancia,  dado  que  no  se  trata  del  pacífico  porte  de armas de defensa  personal,  sino que el sentenciado por motivos no conocidos esgrime el arma para  amenazar,  amedrentar  e  intimidar a personas de su grupo familiar, a tal punto  que   fue   necesario   acudieran  a  la  autoridad  más  cercana  –ejército    nacional-    a   pedir  protección  en  la  medida  que  el  agresor  fuera  desarmado, de lo contrario  corrían riesgo”.   

En ese orden de ideas, como lo concluyeron de  manera  unánime  los  falladores,  no  sólo  los  antecedentes  del  procesado  RAMÍREZ         RAMÍREZ         confluyeron  para que le fuera negado el subrogado de la suspensión  condicional   de  la  ejecución  de  la  pena,  sino  que  a  ello  se  sumaron  circunstancias  relacionadas con la modalidad y gravedad de la conducta punible,  respecto  de  las  cuales ningún señalamiento efectuó el actor, en detrimento  de  la  idoneidad  argumentativa  de  su  propuesta  y  de  la trascendencia del  cuestionamiento.   

A esa misma conclusión también se llega, en  segundo  lugar,  porque el actor hizo abstracción absoluta de los razonamientos  en  que  se  apoyaron  los  sentenciadores  para  rebatir el argumento en el que  insiste   en esta sede, lo que resulta insólito, por decir lo menos, si se  tiene  en  cuenta  que, como ya se dijo, fue prácticamente el punto central del  recurso   de   apelación  que  promovió  contra  el  fallo  de  primer  grado.   

De   esa   forma  se  tiene  que  para  el  sentenciador  de  primer  grado “a la consideración  que  hace  la  defensa en el sentido de que el acusado no registra antecedentes,  en  razón  a la prescripción de la pena impuesta por el delito de porte ilegal  de  armas de fuego, hurto calificado y agravado y falsa denuncia, esta decisión  tendría  efectos  para  el  cumplimiento  de  esa  pena,  pero no para eliminar  antecedentes  porque es claro que los antecedentes no prescriben, nos acompañan  para toda la vida”.   

A   su  turno,  el  Tribunal,  se  mostró  coincidente   con   el   anterior   criterio,   al   precisar  que  “el  defensor  insiste en la tesis que si la sentencia de condena  impuesta  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito del Guamo, ya es pena prescrita  entiende  que  igualmente  prescribe  como  antecedente  penal,  al  respecto se  considera  que  el  argumento  expuesto  es  equivocado,  toda  vez  que  por la  Constitución  Política  no  pueden  existir  penas  imprescriptibles,  pero lo  anterior  no  significa  que  el antecedente penal por sentencia de condena, por  delitos  dolosos  desaparezca,  sino  que  ésta  como  lo  dice la juzgadora de  instancia  acompaña al ciudadano que ha infringido la ley penal por el resto de  su   existencia”.    

De  lo anterior emerge con claridad que para  los  juzgadores de instancia era evidente que el defensor del procesado otorgaba  efectos  desmedidos  a  la  figura  de la prescripción de la pena y que, por lo  tanto,  ese  tópico  ninguna  incidencia  tenía  frente  a  la  existencia  de  antecedentes  del  procesado,  sin  embargo  el  casacionista  ninguna  opinión  expresa  al  respecto,  lo  cual  ratifica  que el escrito carece de una mínima  argumentación         frente         al         objetivo         que         se  traza.                   

Lo   expuesto   con   antelación  permite  razonablemente   inferir   que   la  censura,  ante  las  ostensibles  falencias  argumentativas  y  de  trascendencia que exhibe, “no  desarrolla  los  cargos de sustentación”, factor que  a  la  luz  de lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 de la Ley 906  de 2004 determina su inadmisión.    

Como  si lo anterior fuera poco, también se  advierte   que   el   demandante   desnaturaliza   el  medio  extraordinario  de  impugnación,  porque  ni  con  los  ordenamientos procesales más recientes ni,  desde  luego, con su regulación en la Ley 906 de 2004, se prevé un período de  práctica  probatoria  con  el  objeto  de demostrar los cargos propuestos, como  así  lo  pretende  a  través  del  aporte  de  documentos,  que  en  su sentir  “corroboran  los hechos”  y    que    obran    como    “sustentación   del  recurso”.   

         Las  múltiples  falencias  señaladas  de  la demanda presentada por  el   defensor     del    procesado    MARCO        TULIO        RAMÍREZ  RAMÍREZ, tornan  ineludible  su  inadmisión, amén de  que  del contenido de la demanda y de la revisión de la actuación no encuentra  procedente  la Sala la necesidad en este caso de superar los defectos reseñados  para   decidir  de  fondo  en procura de cumplir alguno de los fines del recurso  extraordinario,  según  lo  dispone  el  inciso 3º del artículo 184  ibídem.   

         

         Cuestión final:   

Habida  cuenta  que  contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación1,    como  sigue:   

         i)                      La  insistencia  es  un  mecanismo especial que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –siempre  que  el  recurso   de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial–, el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

         ii)                     La solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado      MARCO      TULIO      RAMÍREZ  RAMÍREZ,  por  las  razones  expuestas en la anterior  motivación.   

        De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906  de   2004,  contra  esta  decisión    procede   el   mecanismo   de   insistencia,   en   los   términos  señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                         MARÍA  DEL  ROSARIO      GONZÁLEZ      DE      LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                  

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                   MAURO               SOLARTE  PORTILLA           

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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