27264(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27264  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado acta No. 78   

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                           

Bogotá, D. C., veintitrés de mayo de dos mil  siete.   

Se  pronuncia  la Corte sobre la colisión de  competencias  negativa  suscitada  entre los Juzgados Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva y Primero Promiscuo del Circuito de La Plata (ambos del  Departamento  del  Huila)  para  conocer del proceso seguido contra Julio  Moisés Bolaños Niño por el delito  de extorsión en la modalidad de tentativa.   

Hechos.  

El 17 de agosto de 2003, en jurisdicción del  Municipio  de La Argentina (Huila), unidades del Ejército Nacional capturaron a  los  señores  Alonso  Ocampo  Vallejo y Julio Moisés  Bolaños  Niño,  cuando acudieron a cumplír una cita  con  el  ingeniero  Carlos  Arturo Azuero González, a quien venían haciéndole  exigencias  dinerarias  a  nombre  de la columna Teófilo Forero de las FARC, en  condición  de  representante  de la firma constructora del proyecto “Distrito  de   Riego  BETANIA  –  EL  PESCADOR,  en el Municipio de Argentina”.    

Actuación  procesal  relevante.   

El  conocimiento  del  asunto  fue  asumido  inicialmente  por  la  Fiscalía  Primera Delegada ante los Juzgados Penales del  Circuito  Especializados  de  Neiva. En el curso de la instrucción Alonso   Ocampo   Vallejo   se  acogió  a  sentencia  anticipada  provocando  el  rompimiento  de  la  unidad  procesal. La  Fiscalía    continuó    la    investigación    respecto    de    Julio  Moisés  Bolaños  Niño  y el 19 de  mayo  de  2006  dictó  resolución  de acusación en su contra por el delito de  extorsión,  en  la  modalidad  de  tentativa.  Ejecutoriada  esta decisión, el  asunto   pasó   inicialmente   al  Juzgado   Tercero  Penal  del  Circuito  Especializados  de  Neiva,  y  después  al primero, donde se halla pendiente de  celebrar   la   audiencia   pública   de   juzgamiento.     

Fundamentos   del   conflicto.   

1.  El Juzgado especializado sostiene que con  la  expedición  de  la ley 1121 de 2006, perdió vigencia la ley 733 de 2002, y  por  tanto,  que  la competencia de los Juzgados Especializados para conocer del  delito  de  extorsión quedó circunscrita a cuantías superiores a 150 salarios  mínimos  legales,  condición  que  no se cumple en el presente caso porque las  exigencias      “no      sobrepasan     la     suma     de     $37’000.000”. Por esta razón, dispuso el  envío  del  proceso  a  los  Juzgados  Penales del Circuito de la misma ciudad,  proponiendo   conflicto  negativo  de  competencias1.   

2.  El asunto correspondió al juzgado Cuarto  Penal  del  Circuito, que mediante auto de 12 de marzo de 2007 dispuso su envió  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  la  ciudad  de  La  Plata,  por el factor  territorial,  argumentando  que  los hechos tuvieron lugar en el Municipio de La  Argentina    (Huila),    del   Circuito   Judicial   de   La   Plata2.    

3.  El  Juzgado  Promiscuo de La Plata avocó  conocimiento  mediante  auto  de  26  de marzo de 2007, pero tres días después  aceptó   la   colisión  propuesta  por  el  Juzgado  especializado  de  Neiva,  sustentado  en  el argumento de que la cuantía de la extorsión ascendía a 100  millones  de  pesos,  y  que  esta cifra superaba el límite de los 150 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

Explicó, en apoyo de estas afirmaciones, que  los  extorsionistas, en la primera conversación telefónica que sostuvieron con  la  víctima,  le  exigieron  el 10% del valor de contrato, sobre la base de que  éste  ascendía  a  mil  millones  de pesos, es decir, cien millones, monto que  supera  el  límite de los 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes para  la  época  de  los  hechos  (año  2003).        

Agregó  que  la  cuantía  en los delitos de  extorsión  se  determina  “en  atención  al valor  inicialmente  exigido”,  según  lo establece el  artículo  16  de  la  ley 282 de 1996, aspecto que ha sido ampliamente abordado  por  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte en diferentes decisiones, entre  ellas  en  la  de  fecha  29  de octubre de 2001 (radicación 13292), cuyo texto  transcribe     en    sus    apartes    esenciales3.    

SE        CONSIDERA:   

Competencia.   

De  acuerdo  con  lo  dispuesto  en el inciso  segundo  del  artículo  18  transitorio  de  la  ley  600  de  2000, la Sala de  Casación  Penal  de la Corte  es competente para conocer de los conflictos  de  competencia  que se presenten en asuntos de la jurisdicción penal entre los  juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  y  los  Penales  del  Circuito  ordinario, como acontece en el caso en estudio.   

Existencia    del   conflicto.   

Podría  pensarse  que  la  colisión  no  se  encuentra  debidamente  trabada  porque  el  Juzgado  que la acepta (Del  Circuito  de  La  Plata) es distinto  del  Juzgado al cual le fue planteada (Del Circuito de  Neiva).  Esta  falta  de  conformidad,  sin  embargo,  originada  en  un  error  del  Juzgado  colisionante, no impide proveer de fondo  sobre  el  asunto,  si se tiene en cuenta que el Juzgado de La Plata asumió que  el  conflicto lo involucraba,   y sustentado en esta postura, rechazó  los  argumentos  presentados  por  el  Juzgado Especializado para sustraerse del  conocimiento  del asunto por razón de la cuantía, quedando la controversia, en  el   concreto   aspecto   de   la  competencia  por  dicho  factor,  debidamente  trabada.     

Solución    del    conflicto.   

1.  Los  Juzgados  involucrados  discuten  la  competencia  funcional,  en  razón de la cuantía del delito. Ambos aceptan que  la  ley  1121 de 2006 introdujo modificaciones a la competencia para conocer del  delito  de  extorsión  por  razón  de la cuantía, pero disienten en cuanto al  valor  que  debe  servir  de  referente  para  su  determinación: si el exigido  inicialmente  por los extorsionistas, o el convenido con la víctima en el curso  de las exigencias constrictivas.     

2.  El  delito de extorsión se integra en su  estructura  típica  por  dos conductas, la del sujeto activo, que se define por  el    verbo    rector    constreñir,   y  la  del sujeto pasivo, que viene dado por los verbos hacer,  tolerar  u omitir. Para que exista  delito  consumado  se  requiere que estas dos formas de accionar confluyan, pero  la  pauta  para  fijar  la  competencia  por  razón  de la cuantía, la fija la  conducta  desplegada por el sujeto agente, con independencia de la realizada por  la  víctima, según doctrina afianzada de la Corte, que hoy la Sala reitera. En  la decisión que el Juez colisionado cita, se dijo sobre el punto:   

“Se juzga la acción o conducta punible de  los  implicados,  es  decir,  sus  manifestaciones  ilegítimas,  lo  que  ellos  hicieron  en  contra  de  la  ley.  De  ahí  que,  el  límite  de la actividad  comportamental  demarca los diversos extremos del proceso penal, por ejemplo, la  selección  de  la  norma  penal infringida, los dispositivos amplificadores, el  tipo  (tentativa  y coparticipación) si a ello hubiere lugar; la determinación  de las circunstancias, etc.   

“La  misma conducta delictiva, no factores  extraños   a  ella,  ofrece  los  parámetros  para  fijar  la  competencia  de  investigación  y  juzgamiento  por razón de la cuantía, según lo establecido  previamente   por   la   ley.                       

“En   otras   palabras,   la  acción  positiva o conducta desplegada por los sujetos activos  del  tipo  penal  de  extorsión  marca  la  pauta para fijar la competencia por  razón  de  la  cuantía,  pues  es  su  hacer  ilegítimo  el que se juzga, con  independencia  de  lo  que  hagan  frente  a  la  exigencia  quienes  padecen el  constreñimiento,    las    autoridades    o    terceras    personas”4.   

En su momento, esta postura encontró además  respaldo  legal  en  lo  dispuesto  por  el  artículo 16 de la ley 282 de 1996,  mediante  la  cual  se  dictaron  medidas  tendientes a erradicar los delitos de  secuestro y extorsión, que textualmente decía:   

“Competencia por  cuantía  para  extorsión. En los procesos por delito  de  extorsión, la competencia por razón de la cuantía se fijará en atención  al valor inicialmente exigido”.   

3.  La prueba allegada al proceso informa que  la  exigencia  dineraria  inicial  en  el caso analizado fue de cien millones de  pesos,  y que después se rebajó a la mitad, es decir, a cincuenta millones, en  virtud  de  las manifestaciones que la víctima les hizo en el sentido de que la  empresa  no  estaba  en  condiciones de pagar tal cantidad.  Sobre  la  forma como se materializó la exigencia dineraria, puntualizó:   

“El mencionado señor se identificó como  el  segundo  comandante de la columna Teófilo Forero que opera en Leticia, bajo  al     alias     o     apodo     de     “COLACHO”,     dijo     ‘que  tenía  conocimiento  de  que el  valor  de  contrato  era  por  la  suma  de más de MIL MILLONES DE PESOS, y que  teníamos   que   darle   el   diez   por   ciento   del  valor  del  mismo,  no  negociables’. Ante estas  manifestaciones    yo    le   dije   ‘que  estas  exigencias  eran  difíciles de cumplir en razón a que  nuestra  firma  no  tenía  esos recursos y que si nos íbamos a ver obligados a  pagar  esta  cuantía  me  vería  en  la  necesidad  de  solicitarle  (sic)  la  liquidación   del   contrato   y   los   afectados   directamente  serían  los  beneficiarios  de  este  proyecto  ya  que nosotros tendríamos que abandonar la  zona’…  Con la primera  carta  la exigencia que nos habían hecho anteriormente por teléfono del 10% la  bajaron   al  5%,  del  valor  del  contrato  que  supuestamente  ellos  habían  cuantificado  o  sea  aproximadamente CINCUENTA MILLONES DE PESOS”5.   

4. El artículo 23 de la ley 1121 de 2006, que  modificó  los  numerales  6° y 7° del artículo 5° transitorio de la ley 600  de 2000, es del siguiente contenido:   

“Los   Jueces   Penales   del  Circuito  Especializados  conocen,  en  primera  instancia:  (…)  7.  Del concierto para  cometer   delitos   de   terrorismo   y   de   financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la   muerte,  grupo  de  justicia  privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado  de  activos    u  omisión  de  control  (artículo  340  del  Código  Penal),  testaferrato     (artículo     326    del    Código    Penal);    extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta (150) salarios  mínimos mensuales vigentes”.   

5.  La exigencia dineraria inicial en el caso  estudiado  fue  de  cien  millones de pesos. Si dividimos esta suma por el valor  del   salario   mínimo   vigente   para  el  año  2003  ($332.000)6,  obtenemos  como  resultado  301.2  salarios  mínimos, monto muy superior al requerido para  que  la  competencia  quede  radicada  en cabeza de los Juzgados Especializados.   

Es más. Aún teniendo en cuenta como cuantía  del    ilícito    el    valor    de    la    segunda   exigencia   (cincuenta   millones   de   pesos),  la  competencia  para  conocer  del  asunto  sería  de los Juzgados Especializados,  puesto  que  dicho  monto equivale 150.6 salarios mínimos de la época, todo lo  cual  permite  concluir  que la colisión planteada por el Juzgado Especializado  carece de sentido.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Declarar  que  el  competente  para  continuar  conociendo  del proceso seguido contra Julio  Moisés Bolaños Niño es el Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de Neiva.    

Comuníquese esta decisión al Juzgado Primero  Promiscuo del Circuito de La Plata (Huila).     

CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALVARO   O.  PEREZ PINZON            

MARINA        PULIDO        DE  BARON            JORGE  L. QUINTERO  MILANES               

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                   

                                                     Teresa Ruiz Núñez   

                                                            Secretaria   

    

1  Folios 261-262 del cuaderno principal.   

2  Folios 267 ibídem.   

3  Folios 276-280 ibídem.   

4  Casación 13292 de 29 de octubre de 2001.   

5  Folios 19 y 20 del cuaderno original 1.   

6  Decreto 3232 de 2002.     

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