27785(05-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27785   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 112   

         

Bogotá,  D.  C.,  cinco de julio de dos mil  siete.   

VISTOS  

Decide  la  Corte  de  plano la solicitud de  cambio  de  radicación  a  otro Distrito Judicial que del proceso surtido en el  Tribunal  Superior de Valledupar, contra ELISA MERCEDES  FELIZZOLA   DE   ARCINIEGAS,   por   el   delito   de  prevaricato  por acción, ha formulado la procesada.   

ANTECEDENTES    Y  FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN   

          1.  El  Tribunal  superior  de  Valledupar, Sala de Decisión Penal,  adelanta  el  trámite  del  juicio  en  el  asunto  que  reporta  irregular  la  actuación  de  la procesada, quien, en su calidad de Fiscal Local del municipio  de  Aguachica,  Cesar,  habiéndole  correspondido  adelantar  la investigación  preliminar  en  el  radicado  3390,  abierta  por  el  delito de hurto agravado,  decidió,  a  través  de  auto  emitido el 14 de enero de 2004, trasladar de la  cuenta  abierta  por  el  señor  Pedro  Elías  Celis  Valencia, en el Banco de  Colombia,  a  la  cuenta  que en la misma corporación poseía el señor Libardo  Barrios,  la  suma de cuatro millones de pesos, sin, como reza en la acusación,  “constituir título judicial alguno ni verificar las  circunstancias y hechos que eran materia de investigación”.   

2.  Ejecutoriada  la  resolución acusatoria  proferida  en  contra  de  la  ex  funcionaria  y  asumida  la  competencia para  adelantar  el  juicio,  por  la  correspondiente  Sala  de  Decisión  Penal del  Tribunal  Superior  de  Valledupar, hizo llegar la acusada un escrito en el cual  solicita  se  cambie  la radicación para el adelantamiento del asunto, dado que  padece  “graves  quebrantos  de salud”,  desde  tres  años  atrás,  escoliosis  toracolumbar,  y ello le  impide,  radicada como se encuentra ahora en la ciudad de Bogotá, transportarse  “cotidianamente  por  largos  periodos  de  tiempo y  espacio”,   resultándole  traumático  desplazarse  hasta  Valledupar.  Junto  con  ello, aduce la procesada carecer de los recursos  económicos   suficientes   para   “atender  el  desarrollo  procesal  del  sumario en esa ciudad”, en  tanto,   sus  quebrantos  de  salud  le  dificultan  ejercer  al  profesión  de  abogada  y apenas realiza el trámite de la pensión.   

3.  A su solicitud acompañó la acusada dos  certificaciones  de  consulta  médica, fechadas el 31 de marzo y 10 de abril de  2006.  En  la primera se advierte que la paciente padece escoliosis toracolumbar  desde  diez  años atrás, y registra dolor, a más de padecer de hipertensión.  Se   le  diagnostica  “secuelas  de  traumatismo  de  tendón   y   músculo   de  miembro  inferior”.  En  consecuencia  de ello, se realiza infiltración, recomendándose  ejercicio  y terapia.   

La   segunda   certificación  diagnostica  “traumatismo  de  otro tendón y músculo extensor a  nivel  del  antebrazo”,  refiriendo  que la paciente  asiste  para  infiltración  local  del  punto de dolor.       

           4.  Recibida  la  solicitud,  el  magistrado  ponente  ordenó  el  envío  de la misma a esta  Corporación,   conforme   lo   dispone  el  artículo  86  de  la  Ley  600  de  2000.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Por  virtud  de  lo  estatuido en el artículo 75-8 de la Ley 600 de  2000,  la  Corte  es competente para pronunciarse sobre la invocación de cambio  de radicación que aquí se pretende por parte de la procesada.   

Tiene  dicho  la jurisprudencia de la Corte,  respecto  del  asunto  examinado,  que  la  figura  del  cambio  de  radicación  representa  objetiva  excepción  al  principio  general  en  virtud del cual el  funcionario  judicial  competente para conocer de un determinado trámite penal,  es  aquel  con  asiento  en el lugar en donde se perpetró el hecho -competencia  territorial-,   en   cuanto   autoriza  el  cambio  de  radicación   de  un  proceso  cuando  en  razón  de  circunstancias  sobrevinientes  puedan  resultar afectados el orden público, la  imparcialidad  o independencia de la administración de justicia, las garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento, y la seguridad del procesado o su  integridad personal.   

Para el efecto, precisamente por su carácter  excepcional,  es  necesario,  a  manera de carga impuesta al solicitante, que la  petición  sea  “motivada  y a ella se acompañarán  las    pruebas   en   que   se   funda”,  so pena de ser rechazada la pretensión.  El  cumplimiento de esa carga procesal no puede ser soslayado por el postulante,  y  la  Corte  mal  puede  suplirla,  como  quiera que es la propia ley la que le  asigna   la   obligación   de  demostrar  los  supuestos  en  que  aquélla  se  finca.   

Ahora,  en punto de la prueba de soporte, es  necesario  precisar  que  el contenido de la misma debe no sólo ser pertinente,  sino  contar  con los elementos de juicio suficientes para soportar la causal en  la  que  se funda lo pedido, para efectos de que se entienda completo y adecuado  el cumplimiento de la carga procesal.   

Lo  anotado,  a  manera de proemio necesario  para  sustentar necesario denegar lo pedido por la procesada, pues, su solicitud  carece de soporte argumental y probatorio suficiente.   

En efecto, funda su pedimento la acusada, en  los  quebrantos  de  salud  que la aquejan, rotulados por ella como “graves”,   los   cuales  le  impiden  desplazarse  hasta  el  lugar  donde  se tramita el asunto, como quiera que ella  ahora reside en la ciudad de Bogotá.   

Sin  embargo, basta observar el contenido de  las   certificaciones   médicas   aportadas,   así   como   la  fecha  de  las  correspondientes  evaluaciones,  para  verificar  que en ellas jamás se soporta  una  dicha  afirmación  de  imposibilidad  de  desplazamiento,  y  ni  siquiera  verifican  que  al  día  de  hoy  la  aqueje  alguna dolencia de una tal manera  impeditiva.   

Operadas, entonces, las revisiones médicas,  en  los  meses de marzo y abril del año 2006, discurridos al presenta algo más  de  15  meses,  es  claro  que  la  sintomatología, diagnóstico, tratamiento y  evolución,  han  debido  haber  generado alguna modificación, que es necesario  conocer  en  la actualidad para significar la existencia o no de lo aducido, sea  que   la   condición  permanezca  estable,  haya  empeorado  o  reporte  alguna  mejoría.   

Pero, independientemente de ello, tampoco en  las  certificaciones  aludidas  se  especifica  la  existencia de algún tipo de  incapacidad  o  limitación  para  el desplazamiento, teniéndose claro, apenas,  que  se  le  generan  algunos  dolores a la paciente y ellos, en la  época  citada, se combatieron con infiltraciones.   

Asegura,  igualmente, la procesada, que la  dolencia    relacionada    impide    “transportarme  cotidianamente   por   largos   períodos  de  tiempo  y  espacio”,  pero  no  específica  por  qué  es  necesario  que  se desplace  “cotidianamente”,  o por  “largos  periodos de tiempo y espacio”,   en   lo   que  toca  con  la  investigación  que  cursa  en  su  contra.   

Tampoco   especifica   cuáles   son   las  dificultades  que le impiden transportarse por medio que no sea terrestre, pues,  anuncia  una  supuesta imposibilidad económica, sin aportar elementos de prueba  que  certifiquen  un  tal  estado.  Mucho  más,  si  advierte que el mal que la  afecta,  le  impide  ejercer  su  profesión,  pero  la  certificación  médica  advierte  crónica la dolencia, que remite a diez años atrás, lapso durante el  cual  incluso  desempeñó  la  función  pública  por  la  cual  ahora  se  le  investiga.   

Lo   anotado,  en  lo  que  toca  con  las  circunstancias  aducidas como impeditivas y los elementos de juicio que  se  aportan  para  el  efecto,  que  se  demuestran  insuficientes  para soportar lo  pedido.   

Sin  embargo,  en  un  plano argumental, que  remite  a la teleología y efectos del instituto del cambio de radicación, debe  precisar  la  Corte  que la sola significación de que el procesado posee algún  tipo      de      dificultad      –económica  o  de  salud-  para  concurrir  a la sede territorial de  adelantamiento  del  proceso  seguido en su contra, no se reputa suficiente para  recurrir al mecanismo excepcional.   

Mírese cómo la norma que regula el trámite  del asunto            –artículo  85  de La Ley  600  de  2000,  y  no  los  artículos  pertinentes  de  la  Ley  906  de  2004,  equivocadamente  citados por la solicitante-, refiere necesario, para evaluar la  necesidad  del  cambio,  verificar  la  existencia  de circunstancias que puedan  afectar   el   orden  público,  la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento   o   la   seguridad   o   integridad   personal   de   los  sujetos  procesales.   

Así  descritos  los  factores  de  obligada  consideración  para facultar la decisión del cambio de radicación, no observa  la  Corte,  conforme  los argumentos y pruebas presentados por la procesada, que  de  verdad  se  materialice  alguna  de las circunstancias por virtud de la cual  pueda  suponerse  afectado  el  trámite  del  proceso,  y particularmente, para  remitir  a  lo expresado por la acusada y su posibilidad de ubicación dentro de  unos   dichos   factores,   las   garantías   procesales  que  a  ella  le  son  consustanciales       o       su      integridad      personal      –esta entendida, dentro del contexto de  la  norma,  como  la posibilidad de recibir algún ataque-, entre otras razones,  porque nada al respecto señaló la solicitante.   

Se ratifica, entonces, que por su condición  excepcional,  el  cambio de radicación deprecado exige del solicitante no sólo  adecuada  y  completa  argumentación  con  referencia  concreta  a  una  de las  causales  que  facultan  la  medida,  sino suficientes elementos probatorios que  así lo certifiquen.   

Y,  como  nada  de  ello fue cumplido por la  procesada, deviene necesario negar su petición.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio de radicación solicitado  en  virtud  del  presente  asunto, conforme con las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen. Cúmplase.   

            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ           MARIA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

                                           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

          Secretaria     

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