27784(15-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27784  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 146   

Bogotá,  D. C., quince de agosto de dos mil  siete.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  en  relación  con el aspecto formal de la  demanda    de   casación   instaurada   por   el   defensor   de   EDWAR  EDMUNDO  LUGO  TARAZONA, contra el  fallo  de  segundo  grado  que  profirió  el 16 de febrero del año en curso el  Tribunal   Superior  de Bucaramanga, Santander, por cuyo medio confirmó la  pena  principal de 26 meses de prisión que a través del mecanismo de sentencia  anticipada,  le  impuso  al procesado el Juzgado 4º Penal del Circuito de dicha  ciudad   en   providencia   del  31  de  agosto  de  2006,  y  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por similar  término  al  de  la restrictiva de la libertad, al declararlo autor responsable  del  delito de hurto calificado y agravado en concurso con el de porte ilegal de  arma  de fuego de defensa personal; a quien, además, se le negó la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el  sustituto  de  la prisión  domiciliaria.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTES   

          El      ciudadano     Ramón     Pinto  Morales   elevó   denuncia   criminal,  en  la  cual  manifestó  que el 16 de marzo de 2001 se hicieron presentes en su residencia de  la  calle  28  N°  5-32,  barrio  Girardot  de  la  ciudad  de Bucaramanga, dos  individuos  que  bajo  intimidación  sometieron  a quienes allí se encontraban  -Luz  Edith Mora, Uvaldina Hernández y Edwar Fabián Chávez-, exigiéndoles la  entrega  de  unas  armas  y  una  gruesa  suma  de  dinero,  elementos estos que  presuntamente se hallaban en el lugar.   

Al no lograr su propósito como quiera que no  dieron  con el supuesto botín, los intrusos procedieron, entonces, a apoderarse  de  un  DVD,  un  televisor  portátil, una cámara fotográfica, una grabadora,  tres  controles  remoto,  una cadena de oro, un reloj para dama, cincuenta CDS y  de  la  cantidad de siete mil pesos, todo lo cual fue avaluado en $1’100.000.oo.   

La  Fiscalía  3ª  de Bucaramanga abrió la  correspondiente  investigación previa, y como en el curso de la misma surgieron  serios  y  graves indicios contra el inquilino de aquella vivienda, Edwar  Fabián  Chávez  -cuyo  verdadero  nombre,  tal  como pudo establecerse, es EDWAR EDMUNDO  LUGO  TARAZONA-,  una vez decretada formal apertura de  instrucción  se  le  libró  orden  de  captura para escucharlo en indagatoria,  empero  al  no  ser  posible obtener su comparecencia, se le vinculó al sumario  mediante   declaratoria   de  persona  ausente,  definiéndosele  su  situación  jurídica  con  imposición  de medida de aseguramiento de detención preventiva  por  el  atentado  patrimonial  dicho.  Producida  su aprehensión, la cual tuvo  lugar  el 26 de marzo de 2003, y perfeccionada la investigación, se decretó su  fenecimiento,   procediéndose   seguidamente   a  la  calificación  pertinente  por   resolución  del  28 de marzo de dicha anualidad, mediante la cual se  acusó  al  procesado de la comisión del delito de hurto calificado y agravado,  en  concurso con el de porte ilegal de armas de fuego. El 31 de marzo siguiente,  el  denunciante allegó escrito por cuyo medio manifestó haber sido indemnizado  integralmente por el acriminado.   

Ejecutoriado  el pliego de cargos, se le dio  inicio  a  la  etapa del juicio por parte del Juzgado 10° Penal del Circuito al  que  se  le  asignó  el  conocimiento  del  asunto, empero fijada fecha para la  celebración  de  la vista pública, antes de que quedara en firme el respectivo  auto  el  procesado manifestó su voluntad de acogerse a sentencia anticipada y,  aceptada  su  responsabilidad  en relación con las conductas punibles imputadas  en  la  resolución  acusatoria,  el  juez  de  la causa finiquitó la instancia  mediante  el  fallo  del que se hizo mérito en el introito de esta providencia,  cuya   confirmación  se  produjo  por  el  que  hoy  se  impugna  en  sede  del  extraordinario        recurso,        como       igualmente       allí       se  anotó.                    

LA  DEMANDA   

          Con  fundamento  en  la causal primera de casación, dos cargos dice  formular  el  censor  contra  la  sentencia impugnada en sede del extraordinario  recurso,  para  lo  cual  aduce  la  violación  directa  de  la ley sustancial.   

          Primera censura.   

          Error  de  derecho “proveniente de la no  aplicación  de  la  norma  establecida  en  el  artículo  63  del C. Penal por  interpretación  jurídica errónea de su contenido”,  es el sustento de este reparo.   

          Tras   relacionar   los   presupuestos   que   para  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena establece el dispositivo normativo cuya  vulneración  denuncia,  sostiene  el  demandante en desarrollo del cargo que el  fallador,   “sin   motivación  alguna”,  negó  dicho subrogado, negativa que carece de “soporte   fáctico   y  probatorio”  en  cuanto  que  simple  y  llanamente  se  partió de un supuesto objetivo como fue  afirmar  que  “existe  cierta  peligrosidad  en los  sujetos que entran a las casas a robar.”   

Existe   dentro  del  proceso  -afirma  el  libelista-  “suficiente  material  probatorio  para  llegarse  a  concluir, que mi representado tiene derecho al subrogado implorado,  material  probatorio  no  tenido  en  cuenta  y  que al pensar del suscrito, son  suficientes  para  otorgar  lo  denegado”, puesto que  por  carecer  de  antecedentes  penales  y  contravencionales, bien cabe suponer  fundadamente   que   se   trata  de  una  persona  respetuosa  de  la  ley  que,  “por  aquellos  azahares  de  la  vida”  -sic-  se vio involucrado en un asunto criminal, no obstante lo  cual,  en  un  acto  de arrepentimiento, no sólo indemnizó a la parte ofendida  sino que también aceptó la imputación.   

La  inaplicación  del  Art. 63 del estatuto  represor  en  este  caso,  derivada  de  la falta de análisis de los requisitos  subjetivos  que  la norma establece, constituye “una  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  error  de derecho”,  aduce  el  actor  a manera de colofón, para solicitar se case  parcialmente  la  sentencia  impugnada  y  consecuentemente  se  declare  que su  defendido    es    merecedor   a   que   se   le   otorgue   el   subrogado   en  cuestión.   

Segunda       censura.   

Violación  directa  de  la  ley  sustancial  “por  error  de  derecho,  proveniente  de  la  no  aplicación  de  la  norma  establecida  en  el  artículo  38  del C. Penal por  interpretación  jurídica errónea de su contenido”,  es el fundamento de este reproche.   

Luego  de  reseñar  los  requisitos  que el  citado  artículo  38  establece  para  acceder  a la prisión domiciliaria como  sustitutiva  de  la  pena  de prisión, el censor sostiene que el juzgador negó  dicho   beneficio   en   forma   genérica  y  “sin  motivación  alguna”,  en cuanto omitió referirse a  cada  una  de  las  exigencias  contenidas  en el referido precepto, no empece a  existir   en  la  actuación  “suficiente  material  probatorio  del cual puede deducirse fundadamente que mi defendido tiene derecho  a  la  sustitución  solicitada”;  pues, visto está  -asegura-  que  el procesado carece de antecedentes penales y contravencionales,  de  lo  cual  bien cabe inferir “que su presencia en  su  domicilio  no  coloca  en  peligro  a  la  comunidad  y  que  no evadirá el  cumplimiento de la pena (…)”   

Las circunstancias atrás referidas al dejar  de  examinarse,  acota  el  actor,  hicieron nugatorio el derecho a la pena  sustitutiva   impetrada,  lo  que  claramente  denota  el  yerro  denunciado  en  relación  con  la interpretación de la ley, habida cuenta que los presupuestos  que  el  Art.  38  demanda  para el otorgamiento de la prisión domiciliaria, en  este   caso  se  encuentran  satisfechos;  una  tal  situación,  a  juicio  del  casacionista,      resulta      ser      constitutiva     de     “violación   directa   de   la   ley   sustancial   por   error  de  derecho.”   

Casar  parcialmente  el fallo recurrido para  que  se  reconozca  que  el  sentenciado  tiene  derecho  a que se le otorgue el  sustituto  de  la prisión domiciliaria, es la petición que el censor le hace a  la Corte.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Una vez más reitera la Sala, que la demanda  por  cuyo  medio  se  sustenta  el  recurso extraordinario de casación no es un  escrito  de  libre factura, pues su contenido está determinado por el objeto de  dicho medio de impugnación y sus fines.   

En efecto, el objeto de la casación es el de  realizar  un  juicio  de  legalidad  sobre  la sentencia de segunda instancia, y  conforme  a lo normado en el Art. 206 del C. de P. Penal debe tener por fines la  efectividad  del  derecho  material  y las garantías debidas a las personas que  intervienen  en  el  proceso  penal,  la reparación de los agravios inferidos a  éstas  con  la  sentencia  acusada,  y  la  unificación  de  la jurisprudencia  nacional.   

Del  mismo  modo,  dentro  de la oportunidad  legal  los  sujetos  procesales  legitimados  para  el  efecto -Art. 209- pueden  interponer  el  recurso  y  presentar  la  correspondiente  demanda,  cuya  sola  presentación  no  habilita  por  sí  misma a la Corte para asumir el examen de  legalidad  pretendido,  pues  se  precisa  del  cumplimiento  de  los requisitos  establecidos   en   el  Art.  212  ibidem,  debido  a  que, en principio, esta Corporación sólo se ocupa de  las causales alegadas por el demandante.   

Ahora  bien, la formulación clara y precisa  del  motivo,  del  cargo,  de  sus  fundamentos  y  de las normas que se estiman  infringidas,  es  lo  que da paso al estudio comparativo entre las razones de la  demanda  y  los fundamentos y presupuestos de la sentencia recurrida, lo cual se  satisface  a  través  de  un  discurso razonado y coherente que le permita a la  Corte  fijar  su  atención  en  los  puntos  materia de controversia, porque en  virtud   del   principio   de   limitación   que   gobierna  la  extraordinaria  impugnación,  a  la  Corporación  le  está  vedado  complementar,  corregir o  aclarar las deficiencias argumentativas del demandante.   

Esos  presupuestos  se hallan ausentes en el  libelo  de  cuyo  examen formal se ocupa la Sala, porque si bien el casacionista  logra  invocar  el  motivo  de  casación,  y de la sustentación del cargo cabe  desentrañarse  que el vicio denunciado dice relación con la violación directa  por  interpretación  errónea,  en  su orden, de los Arts. 63 y 38 del C. Penal  que  consagran  la procedencia de la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena  y de la prisión domiciliaria como sustitutiva de la pena de prisión,  respectivamente,  sin  embargo  la enunciación de los cargos no corresponde con  su  desarrollo,  como  seguidamente se verá, lo cual no le permitió explicar y  mucho  menos  demostrar,  cómo se produjo el error de juicio que le atribuye al  juzgador.        

          Ciertamente,   cuando  era  de  esperarse  que  el  casacionista  le  mostrara  a  la  Corte  cómo  el  juzgador  por  una  mala  intelección de los  preceptos  que  se  reputan  infringidos,  dejó  de  aplicar  las consecuencias  benéficas  que  de  los  mismos  se derivan, no empece reconocer en el fallo la  concurrencia  de los presupuestos que para su otorgamiento en ellos se demandan,  en  la  fundamentación  de  las  censuras  abandona  la  vía seleccionada para  centrar  el  reproche  sobre  aspectos  que  dicen  relación  con la violación  indirecta.   

          No  otra  cosa se desprende de la categórica afirmación del censor  en  el  sentido  de que el concepto de la violación argüida lo constituyen las  circunstancias   de   haberse   ignorado,   en   cada  caso,  la  existencia  de  “suficiente    material    probatorio”  en  la  actuación  que  llevan  a  la  conclusión  de  que el  procesado  tiene  derecho  a  que  se  le  conceda,  de un lado, “el  subrogado implorado”, y del otro, la  prisión  domiciliaria  como  pena  sustitutiva,  habida  consideración que por  carecer  de  antecedentes  penales  y  contravencionales,  cabe  “suponer  fundadamente,  que  su presencia en su domicilio no coloca  en  peligro  a  la  comunidad  y  que  no  evadirá  el  cumplimiento de la pena  (…)”,  habiendo  reparado, como en efecto lo hizo,  el        daño        ocasionado        a        la       víctima.       

         

Entonces,  si para el demandante el fallador  no  tomó  en  consideración  las  circunstancias  dichas  que,  a  su  juicio,  acreditadas  como  aparecen en el proceso configuran el sentido de la violación  pretextada,  así  debió alegarlo, pero por la vía de la violación indirecta,  con  la demostración de los errores de hecho o de derecho en los que pudo haber  incurrido  el Tribunal, tanto más cuanto a renglón seguido en relación con la  inaplicación  del  Art. 63 afirma que, “la norma en  cita  obliga  a  que  se  realice  no  solo  un análisis objetivo sino también  subjetivo  de la personalidad del procesado, circunstancia que no aparece dentro  del  plenario  atacado”;  y  respecto de la falta de  aplicación  del  Art.  38  al  sostener  que  “las  situaciones  y  circunstancias  arriba  anotadas  no  fueron  analizadas  por el  fallador  en  debida forma para concluir sin equívocos que quien represento, no  tiene   derecho   a   la  sustitución  solicitada.”   

         

En  este  orden de ideas, si se atiende a la  forma  como el actor enseña que el juzgador se ocupó en el fallo impugnado del  asunto  que  motiva  las  censuras,  para  extrañar  el  reconocimiento  de los  beneficios  invocados,  al  casacionista  no le quedaba otro camino que demandar  por  la  vía  indirecta,  como  ya  se  anotó,   planteando errores en la  apreciación  de las pruebas en orden a demostrar, por ejemplo, que en virtud de  la  omisión  probatoria  que  le  endilga  -error  de hecho por falso juicio de  existencia,  yerro que en realidad es el vicio que argumenta- el juzgador llegó  a  la  equivocada conclusión de que los requisitos establecidos legalmente para  la  concesión  de  la  suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena, o para el  otorgamiento  de  la  prisión  domiciliaria,  no se encontraban satisfechos, no  empece  la  existencia  de  prueba legal y oportunamente acopiada al proceso que  demuestran lo contrario.   

Empero, mal podía el demandante acreditar el  vicio  del que verdaderamente se duele, si omitió indicar cuál fue el sustento  fáctico-jurídico   y   probatorio   plasmado   en  la  sentencia  atacada.  La  Corporación  puede  acometer  el  estudio  de legalidad que de ella se demanda,  sólo  si el correspondiente libelo permite que se cotejen las premisas sentadas  en  el  fallo,  con los reproches que en el libelo se aducen contra la decisión  -en  este caso errores de juicio por la deficiente o precaria valoración de los  elementos  de juicio incorporados a la actuación-, a efecto de propugnar por el  restablecimiento del orden jurídico.   

Por manera que, si el objeto de la casación  es  la  sentencia  de  segundo grado, en el asunto sub  examine  se echa de menos la cita y confutación de sus  insostenibles  razonamientos,  como  primer  paso  en  la  lógica  del  recurso  extraordinario,  puesto  que  dicho  apenas lo primero, el escrito quedaría sin  razones suficientes para estimarlo.   

En  suma,  porque la argumentación acorde a  las  censuras  postuladas  está  ausente  del  libelo que apenas se ofrece como  memorial   contentivo   de  juicios  contrapuestos  al  criterio  del  juzgador,  constituyéndose  por  lo  tanto  en  un  mero escrito de libre factura, deviene  inepto    para   los   fines   de   la   casación,   razón   suficiente   para  inadmitirlo.   

         

Finalmente,  no  se  advierte  violación de  garantía  fundamental  alguna  que  a  voces  del  Art.  216 del C. de P. Penal  conduzca a la Corte a actuar oficiosamente.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de EDWAR  EDMUNDO  LUGO  TARAZONA  por  su defensor,  conforme  con  las  motivaciones  expuestas en el cuerpo de esta  providencia.   

Contra  este auto NO procede recurso alguno,  en  virtud  a  lo  dispuesto en los Arts. 213 y 187, inc. 2º  del C. de P.  Penal.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ           MARIA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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