26996(14-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26996  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 036  

Bogotá,  D. C., catorce (14) de marzo de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S  

Resuelve  la  Corte  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  procesado,  doctor  JAIRO ALCIDES  MOTAVITA  JOYA,  y  su  defensor contra la providencia  dictada  en  audiencia  preparatoria, el 13 de febrero del año en curso, por el  Tribunal  Superior  de Villavicencio, por medio de la cual negó la práctica de  unas pruebas.   

A N T E C E D E N T E S  

A.   El  30  de  noviembre  de  2005  la  Fiscalía  Segunda Delegada ante el Tribunal Superior de Villavicencio profirió  resolución  de  acusación  en contra del doctor Jairo  Alcides  Motavita  Joya, ex Juez Promiscuo del Circuito  de  San  José  del  Guaviare,  como  presunto  autor  responsable del delito de  prevaricato  por  acción,  decisión  que fue confirmada por un Fiscal Delegado  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  según resolución del 27 de febrero de  2006.   

El  cargo  objeto  de  acusación  tiene como  génesis   la   sentencia  condenatoria  que  dictó  el  ex  Juez  Jairo  Alcides  Motavita  Joya en contra de  John  Alexander Tobón Rey por el delito de rebelión (artículo 467 del C. P.),  toda  vez  que  la  Fiscalía  consideró que dicha decisión es manifiestamente  contraria a la ley por razón de los siguientes tres supuestos:   

a)  Haber desatendido la circunstancia de  agravación   punitiva   prevista  por  el  artículo  470  del  Código  Penal,  desconociendo  las  pruebas que de manera contundente demuestran la concurrencia  de  la  misma,  esto  es,  la  posición  de  mando  y  dirección que tenía el  sentenciado dentro de la organización guerrillera.   

b)   Haber  concedido  la  rebaja  de la  tercera  parte  de  la  pena  por  tratarse  de  sentencia anticipada, cuando es  evidente que el procesado no aceptó cargos, y   

c)   Haber  reconocido una reducción de  pena   por   confesión,   pese   a  que  ésta  no  fue  el  fundamento  de  la  sentencia.   

     

B.   La etapa del juicio correspondió a  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Villavicencio, la cual  dispuso  el  traslado  consagrado  en  el  artículo  400 de la Ley 600 de 2000,  dentro  del  cual  el defensor del ex Juez acusado solicitó la práctica de las  siguientes pruebas:   

1.   Que se realice inspección judicial  al  Juzgado Promiscuo del Circuito de San José del Guaviare, para establecer la  cantidad  de  procesos  que  se  encontraban en ese despacho cuando el procesado  asumió el cargo.   

2.   Que  se oigan en declaración a los  doctores  Pedro  Pablo  Olaya,  Enrique  Buchelly  Sosa, Henry Rincón Jiménez,  Héctor   José   Cuesta,  Robinson  Morato,  Henry  Alfonso  Monsalve,  Alfonso  Jiménez,  Félix  Bonilla,  Dora  María Velandia, José Luís Carvajal, Sandra  Milena  Valencia  Oidor,  Francisco  Parrado  Morales,  Jairo Hernández y José  Onias,  testimonios  con  los  cuales  pretende  demostrar  la carga laboral que  tenía  su  protegido para la época de los hechos, la conducta y su probidad en  el ejercicio del cargo.   

3.   Que  se  reciban los testimonios de  Álvaro  Jiménez, Luís Enrique Cordero, Parmelia Mena, José Serafín Barreto,  Francisco   Quiñónez  y  Edwin  Mendoza,  con  el  fin  de  concretar  que  el  sentenciado  por rebelión, señor Jhon Alexander Tobón Rey, era un guerrillero  raso,  como  era de conocimiento general en el pueblo, lo que llevó a confundir  al juez al momento de pronunciar su sentencia.   

4.   Que  se oficie al Juzgado Penal del  Circuito  de San José del Guaviare, para que expida copia del proceso penal que  se adelantó contra Luis Enrique Cordero.   

5.   Que  se  oficie al Juzgado Penal de  Circuito  Especializado  para  que  expida  copia  del  proceso que se adelantó  contra  Bernardo  Parra  Polo y Luís Enrique Cordero por el delito de concierto  para delinquir.   

Agrega  la  defensa  que  estas  dos últimas  pruebas  tienen como objeto demostrar la manera como declararon los reinsertados  que  aún  están  al  cuidado  de las fuerzas militares y que sirvieron de base  para que su defendido les restara credibilidad.   

6.   Que  se oficie al Juzgado Penal del  Circuito  de  San José del Guaviare para que envíe el cuaderno que contiene la  investigación  de  Jhon  Alexander  Tobón  Rey,  con  el  fin  de analizar los  distintos  medios  probatorios  que  allí  obran  y  que  fueron  la base de la  providencia censurada.   

DECISIÓN      DEL    TRIBUNAL   

Con  la asistencia de los sujetos procesales,  el   13  de  febrero  de  2007,  se  llevó a  cabo  la  audiencia  preparatoria,  dentro de la cual la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal Superior de Villavicencio negó la práctica de la totalidad   de     las     pruebas     solicitadas,    por   las   siguientes  razones:   

Consideró  que  las pruebas de los numerales  1°  y  2°  son  impertinentes e inconducentes, toda vez que la conducta que se  investigó  es  la relacionada con la ilegalidad de la sentencia y no por mora o  desconocimiento  de  términos, siendo evidente que la carga laboral no incidió  en   la   decisión  adoptada,  además  de  que  obran  en  el  expediente  las  declaraciones   de   los   empleados   del   Juzgado   y  del  vigilante  y  las  correspondientes  estadísticas,  elementos de juicio que se refieren a la carga  laboral    del    Juzgado    Promiscuo   del   Circuito   de   San   José   del  Guaviare.   

Del  mismo  modo,  estimó  el  a quo que los  testimonios  relacionados  en  el  numeral  3° son impertinentes, ya que fueron  valorados  en  la  respectiva  actuación,  sin  olvidar  que  es con base en lo  actuado  al  interior  de  este proceso que se define la inexistencia o no de la  conducta punible.   

Respecto  de  las  pruebas consignadas en los  numerales  4°  y 5°, consideró que nada tienen que ver con la conducta del ex  juez  acusado,  máxime cuando la credibilidad de un testigo tiene relación con  lo que obra al interior del proceso en el que se decide.   

Por  último,  concluyó  que  la  prueba del  numeral  6°  es  inútil,  pues  dentro  de los anexos de este expediente obran  fotocopias  del  proceso que se adelantó en contra de Jhon Alexander Tobón R.,  al  punto  que  fueron  objeto de valoración en la resolución de acusación de  primer y segundo grado.   

SUSTENTACIÓN     DEL    RECURSO   

1.   El   defensor   del   procesado      reitera      la      pertinencia      y   conducencia    de   los   elementos   de   convicción   solicitados,    aun    cuando   afirma   que  renuncia   a   la   prueba  solicitada  en  el  numeral   3º  por  entenderla inconducente.   

En  cuanto  a  las  restantes  insiste  en su  práctica,  pues  si bien admite que algunas de ellas aparecen en el expediente,  de  todos  modos  no  están completas, además de que la prueba testimonial del  numeral  2º  no  ha  sido  controvertida ni por el procesado ni por la defensa.  Respecto  de  la del numeral 1º recalca que la misma tiene como fin destacar la  congestión laboral que tenía su procurado.   

En lo atinente a las pruebas de los numerales  4°  y  5°  también  las considera pertinentes para demostrar cómo declara un  reinsertado  para  obtener  beneficios,  trasfondo que llevó al procesado a dar  algunos beneficios.   

Finalmente,  la  prueba  del  numeral  6° la  califica  de  pertinente y conducente, pues con ella se logrará “sopesar”  los  medios  probatorios allí  existentes.   

2.   Por  su parte, el procesado, doctor  Jairo  Alcides Motavita Joya,  quien  también   impugnó  la  decisión,  destaca que las pruebas pedidas  tienen  como  fin  complementar  el  recaudo  probatorio  existente, pudiéndose  así   demostrar  el  exceso  de  carga  laboral  y, de paso, su inocencia.   

De otra parte, dice que como la resolución de  acusación  se  refiere  a  una  falta  gravísima  por mala aplicación de unas  normas,  la  única forma de demostrar el error que cometió es precisamente con  las pruebas pedidas.   

Concluye  diciendo  que  como algunas pruebas  fueron  admitidas  en  la  etapa  de  investigación,  se  torna  procedente  la  complementación  de  las  mismas, sin olvidar que tratándose de la testimonial  no tuvo la oportunidad de interrogar a los declarantes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Por provenir la providencia impugnada del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Villavicencio y haber sido proferida  dentro  del  trámite  del  juicio que se adelanta contra el doctor Jairo   Alcides  Motavita  Joya,  ex  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de San José del Guaviare (art. 76.2 del C. de P. P.),  la  Corte es competente para desatar el recurso de apelación interpuesto por el  procesado  y  su defensor, de conformidad con el numeral 3° del artículo 75 de  la Ley 600 de 2000.   

2.  Por  las  siguientes  razones  la  Sala  confirmará la decisión impugnada:   

Cabe   recordar  que  la   procedencia     de    una    prueba    tiene    directa  relación   con  los  conceptos  de  conducencia,   pertinencia   y   utilidad, como lo tiene precisado la Corte a través  de  diversos  pronunciamientos.  Una  prueba  es  conducente cuando su práctica  está  dirigida  a  demostrar los hechos, pertinente cuando guarda relación con  el  acontecer  fáctico  objeto  de  juzgamiento  y útil cuando probatoriamente  reporta beneficios para la investigación.   

Con estas directrices, emerge diáfano que las  pruebas  cuya  práctica se reclama no conducen a establecer la verdad sobre los  hechos,  tornándose  en  su  mayoría  intrascendentes  por  cuanto  no guardan  relación  intima  con  las  conclusiones  fácticas  del  juicio  de reproche o  carecen de utilidad para la investigación.   

Así, entonces, la inspección judicial y las  declaraciones  indicadas  en los numerales 1° y 2°, con las cuales se pretende  demostrar  la  carga laboral, la dedicación del juez en su desempeño como tal,  su  conducta  y  probidad  resultan  impertinentes,  pues,  como atinadamente lo  explicó  el  Tribunal,  el  objeto  del  presente  juicio  hace referencia a la  ilegalidad  de  la  sentencia  que  el procesado profirió el 19 de diciembre de  2002  y  no  una  dilación  injustificada  de  términos, resultando aquel tema  distinto a éste.   

De  otra  parte,  obran  en  el  proceso  las  declaraciones  de  quienes  se desempeñaron como subalternos del hoy procesado,  de  los empleados de otro juzgado y aun del vigilante del palacio de Justicia de  San  José  del  Guaviare,  personas  todas que con suficiencia se refirieron al  tema  del  volumen  de  trabajo y sobre la acuciosidad del funcionario judicial,  sin  olvidar  que  en el mismo sentido aparecen las estadísticas de noviembre a  diciembre de 2002.   

En lo que respecta a la prueba testimonial del  numeral  3º  ,  con la cual se pretende probar que el sentenciado por el delito  de  rebelión  (Jhon  Alexander Tobón Rey) era un guerrillero raso que no tenia  posición   de   mando  ni  dirección,  no  guarda  relación  con  los  hechos  investigados  (conducta  presuntamente  prevaricadora  del  procesado),  máxime  cuando  al  interior  del  proceso  que  terminó  con  sentencia  en contra del  subversivo,  se  recaudó  prueba  en  tal  sentido y se valoró por el juez que  pronunció el fallo cuestionado.   

A  su  vez, la solicitud de allegar copias de  las  actuaciones  adelantas  contra  otros  procesados  por  diferentes  delitos  (pruebas  de  los numerales 4° y 5°), para demostrar la manera como declararon  los   reinsertados,   además   de   carecer   de   utilidad  son  absolutamente  impertinentes,  pues ningún beneficio aporta al juicio conocer cómo declararon  otros  reinsertados  en distintos procesos, en la medida en que la valoración y  credibilidad  del  testimonio  es in tuito persona (en atención a las calidades  del  testigo)  y  con  relación  al  respectivo proceso, siendo notable que son  situaciones  extrañas  a  este asunto, ya que en lo que en aquellos expedientes  pudieron  haber  declarado, no tiene ninguna vinculación con las situaciones de  hecho y de derecho referidas en  esta causa.   

Por  último,  solicitar al Juzgado Penal del  Circuito  de  San José del Guaviare la remisión de copias de la investigación  que  se  adelantó  contra  Jhon  Alexander Tobón Rey no tiene sentido, pues ya  obran  dentro  de  este  expediente,  convirtiéndose  en  un  ejercicio inútil  oficiar nuevamente para repetir dicha prueba.   

En   fin,   como   lo   ha   precisado   la  jurisprudencial  de  la  Sala: “En la fase del juicio  otra  es  la  dinámica.  Aquí  tiene  lugar  el  contradictorio,  es  decir la  controversia  de  pruebas  y  de  tesis.  La misma presupone la existencia de la  resolución  acusatoria  y si se tiene en cuenta que en ella se le han precisado  unos  cargos al imputado sobre la base de una valoración probatoria y jurídica  de  los  hechos  objeto del proceso cuya ocurrencia encontró demostrada el  funcionario  instructor,  el  juicio de conducencia acerca de las pruebas que en  esta  etapa  se  presenten  o soliciten, necesariamente debe tener como marco de  referencia  obligatorio  los  parámetros fácticos, probatorios y jurídicos de  la   acusación”(sentencia  del  29  de  agosto  de  2002,rad.10.863).   

En  estas condiciones, la Sala confirmará la  decisión de primera instancia objeto de impugnación.   

En merito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

CONFIRMAR   la  providencia  del  13  de  febrero  de  2007,  a  través  de la cual el Tribunal  Superior  de  Villavicencio,  negó  a  la defensa las pruebas solicitadas en el  juicio.   

Cúmplase y devuélvase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                              JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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