27786(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27786  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 124  

Bogotá,  D.  C., dieciocho (18) de Julio de  dos mil siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve la colisión negativa de  competencias  surgida  entre el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de  Popayán  y  el  Juzgado Promiscuo Municipal de Rosas (Cauca), en el proceso  que   se   adelanta   contra   ALIRIO   JOSÉ  LÓPEZ  COBO,  por  el  delito  de  extorsión  en  grado  de  tentativa.   

H E C H O S  

Al  momento  de  calificar  el  mérito  del  sumario, la Fiscalía los sintetizó así:   

“La   señora  Elizabeth  Paz  Tovar  denunció  el  hurto  de  la motocicleta de placas LGH 62  ocurrido  el  29 de noviembre de 2002 en el sitio conocido como El Planchón del  Barrio  Bolívar.  Igualmente,  informó que al sitio de trabajo se presentó un  individuo  pidiendo  dinero  por  la  devolución  de la motocicleta, por lo que  procedió      a      formular      la      respectiva      denuncia.   

“Un   uncionario      de      la      policía      Judicial   adelantó    el    procedimiento    tendiente    a  la   aprehensión      del      extorsionista      y     la   recuperación    de   la   motocicleta,  logrando   la   captura   en   flagrancia   del   señor   ALIRIO   JOSÉ  LÓPEZ  COBO  cuando    recibía   la   suma   de   trescientos   mil    pesos    ($300.000°°)    para    la   entrega   del    mencionado    rodante    por   parte   del   joven       Jhon       James      Restrepo     Madrid”.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  Iniciada, adelantada y clausurada la  investigación,   la  Fiscalía Primera Especializada de Popayán, el 16 de  septiembre  de  2004,  calificó  el  mérito  del  sumario  con  resolución de  acusación   en   contra   de   Alirio  José  López  Cobo,  por  el  delito  de  extorsión  en  grado  de  tentativa  en  cuantía  de trescientos mil pesos ($300.000°°), decisión que,  por   virtud   del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa,  fue  confirmada,  el  29 de abril de 2005, por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior de la citada ciudad.   

Ejecutoriado el pliego acusatorio, el proceso  se    remitió    al    reparto   de   los   juzgados   penales   del   circuito  especializados.   

2.  Correspondió adelantar el juicio al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de Popayán, despacho judicial  que,  el  26 de octubre de 2005, llevó a cabo la audiencia preparatoria, dentro  de  la  cual  decretó  la  práctica  de unas pruebas, y el 18 de enero de 2006  culminó  la  diligencia  de audiencia pública, encontrándose en la actualidad  el proceso pendiente para dictar la correspondiente sentencia.   

3. No obstante, el mencionado Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado,  mediante  auto  del  22  de marzo de 2007,  manifestó  no  ser  competente para seguir conociendo del asunto, toda vez que,  en  su  criterio,  el  artículo  23  de la Ley 1121 del 30 de diciembre de 2006  modificó  los  numerales  6° y 7° del artículo 5° transitorio de la Ley 600  de  2000,  norma  que  determinó  que  la  extorsión es de conocimiento de los  juzgados  penales  del circuito especializados cuando su cuantía supere los 150  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, siendo evidente que en este caso  dicha cuantía es muy inferior.   

Agrega  que el artículo 28 de la citada Ley  1121  de  2006  en  forma expresa derogó todas aquellas que le sean contrarias,  como  es  el  artículo 14 de la Ley 733 de 2002, razón por la cual remitió el  expediente   al  reparto  de  los  juzgados  penales  municipales  de  Popayán,  proponiendo colisión negativa de competencias.   

4.  Por  su  parte,  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Rosas  (Cauca), luego de citar un Acuerdo del Consejo Superior de  la  Judicatura,  a  través  del cual se le asignó el expediente, se apartó de  aquél  criterio,  pues considera que encontrándose el proceso al despacho para  dictar  sentencia,  debió  el  juzgado  especializado  proceder de conformidad,  según  así lo orienta el artículo 40 de la Ley 153 de 1887 y sin importar que  en  dicho  transcurso  haya  entrado  en  vigencia  la  Ley  1121 de 2006.    

En  consecuencia,  aceptando  la  colisión  propuesta, el expediente fue remitido a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   El  presente conflicto se presenta  entre  los  Juzgados  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Popayán y  Promiscuo  Municipal  de  Rosas  (Cauca),  ambos   pertenecientes  al mismo  Distrito Judicial (Popayán).   

De acuerdo con el inciso 2° del artículo 18  transitorio  del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), a la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte  Suprema  de  Justicia  corresponde  dirimir  “los  conflictos de competencia que se presenten en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal  entre  los  Jueces  Penales  de  Circuito  Especializados      y     un     Juez     Penal     del     Circuito”.   

Conforme a dicha norma la Sala, en principio,  no  tendría  competencia  para  dirimir  la presente colisión, toda vez que se  halla involucrado un juzgado municipal y no del circuito.   

Sin  embargo,  como  el punto específico no  estaría  comprendido  en  ninguna  disposición  y  dado  que el propósito del  legislador  fue  dejar  en  la  Sala  de Casación Penal de esta Corporación la  resolución  de los conflictos en donde estuviere vinculado un juzgado penal del  circuito  especializado,  procederá  a  decidirlo,  como así lo ha definido la  jurisprudencia en los siguientes términos:   

“No  obstante no  aparecer  norma expresa que faculte a la Sala de Casación Penal para conocer de  los  conflictos  de  competencia  que  se  suscitan  entre  un Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  y  un  Juzgado  Penal  Municipal  de  un mismo Distrito  Judicial,  la  Corte  ha  venido  asumiendo  su  definición,  en  razón  de la  naturaleza  del  incidente  y  en  el  entendimiento  de  que  el  artículo  18  transitorio  de  la ley 600 de 2000 apunta a establecer que todo conflicto donde  se  halle  involucrado  un  Juzgado  Especializado,  sea  resuelto por la Corte,  según  se  infiere  de  la expresión asuntos de la jurisdicción penal, que el  legislador   utiliza,   sin   distinción   de   lugar   donde   se  suscita  el  problema”.1   

2.    Es   claro  que  el  motivo  de  discrepancia  en  este  caso  se  centra  en  la  común  negativa de los jueces  trabados  en  conflicto  en  conocer  de  la  causa que por razón del delito de  extorsión  en  grado  de  tentativa  por  el  cual  se profirió resolución de  acusación    en    contra    Alirio   José   López  Cobo,   pues  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Popayán  estima  que de la interpretación de la Ley 1121 de  2006  se  concluye que el competente para conocer de la actuación es el Juzgado  Promiscuo  Municipal,  dado  que el conocimiento de la extorsión está sujeta a  la  cuantía;  mientras  que  para  este  último  despacho  no  es atendible el  planteamiento   de  su  homólogo,  por  cuanto  que  encontrándose  el  asunto  pendiente  para  dictar sentencia, debe proferirla bajo el concepto de prórroga  de competencia.   

3.   Frente a tales consideraciones, se  hace  necesario  indicar  que con la entrada en vigencia de la Ley 1121 de 2006,  se  introdujeron algunas modificaciones a la competencia de los juzgados penales  del  circuito  especializados,  como  así  se  desprende  del  contenido  de su  artículo  23,  pues, entre otros, modificó los numeral 6° y 7° del artículo  5° transitorio de la Ley 600 de 2000.   

En  efecto,  la nueva normativa textualmente  contempla:   

“ARTÍCULO  23.   Modifícanse  los  numerales  6 y 7 del artículo 5 transitorio de la  Ley 600 de 2000 los cuales quedarán así:   

“Los   jueces  penales  de  circuito  especializados  conocen, en primera instancia:   

“….”.   

“6. De los delitos  de  entrenamiento  para  actividades  ilícitas (artículo 341 y 342 del Código  Penal),  de  terrorismo,  financiación  del  terrorismo,  y  administración de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas (artículos 343, 344 y 345  del  Código  Penal),  de  la  instigación  a  delinquir  con fines terroristas  (artículo  348  inciso  2º),  del empleo o lanzamiento de sustancias u objetos  peligrosos   con  fines  terroristas  (artículo  359  inciso  segundo),  de  la  corrupción  de alimentos, productos médicos o material profiláctico con fines  terroristas  (artículo  372 inciso 4º) y del constreñimiento ilegal con fines  terroristas (artículo 185 numeral 1).   

“7. Del concierto  para  cometer  delitos  de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la  muerte,  grupo de justicia privada o bandas de sicarios, lavado de activos u  omisión  de  control (artículo 340 del Código Penal), testaferrato (artículo  326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta  (150)        salarios        mínimos       mensuales       vigentes”.   

Así,  entonces,  de  la  hermenéutica  del  precepto  transcrito,  debe  inferirse  que la Ley 1121 de 2006 sí modificó el  artículo  14  de  la  Ley 733 de 2002, el cual atribuía a los Juzgados Penales  del   Circuito   Especializados  la  competencia  para  conocer  del  delito  de  extorsión  sin  sujeción  a  la  cuantía, retornando ahora la competencia por  dicha  conducta  punible  “en  cuantía  superior a  ciento    cincuenta    (150)   salarios   mínimos   mensuales”   a      los     juzgados     penales     del     circuito, tal como, en un principio, se le había  asignado  en el numeral 7° del artículo 5° transitorio de la Ley 600 de 2000,  y  no  a  los  juzgados  municipales  como aquí equivocadamente lo concluyó el  juzgado especializado.   

Por ello, como recientemente lo ha precisado  la   jurisprudencia   de  la  Sala,  surge  claro  colegir  que  “la  competencia  para  el conocimiento del delito de extorsión, en  primera  instancia,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  por  tratarse  de un delito ubicado dentro de aquellos que  atentan  contra  el  patrimonio  económico,  corresponde  al  Juzgado Penal del  Circuito  de conformidad con la cláusula general de competencia contenida en el  literal  b  del  numeral  1° del artículo 77 de la Ley 600 de 2000”.2   

En  consecuencia,  teniendo  presente que en  este  caso  la  exigencia extorsiva se fijó en trescientos mil pesos, cifra que  para  la  época  de los hechos (noviembre y diciembre de 2002) representaba una  suma  muy  inferior  a  los  150  salarios  mínimos legales mensuales vigentes,  lógico  es colegir que la competencia para conocer de este asunto corresponde a  los juzgados Penales de Circuito.   

No  obstante,   como  quiera   que   el   proceso   actualmente   se   encuentra   para  dictar   sentencia  que  agote  la  primera   instancia,   de  acuerdo con  lo  contemplado  en   el    artículo    40    de   la   Ley   153   de    1887,   el   cual  prevé   que   “Las     leyes    concernientes    a    la   sustanciación    y    ritualidad    de  los   juicios   prevalecen   sobre   las   anteriores   desde  el   momento   en   que  deben  empezar  a  regir.  Pero  lo  términos que  hubieren   empezado   a  correr,  y   las   actuaciones   y   diligencias   que  ya  estuvieren  iniciadas,  se   regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación”,  se  impone  concluir que, en este caso, la competencia se prorroga  y,  por  lo  mismo,  es  el  Juzgado  Segundo Penal de Circuito Especializado el  llamado a conocer del diligenciamiento.   

En  un  caso  similar  a  este y frente a la  prórroga de competencia, la jurisprudencia de la Corte indicó:   

“Así las cosas,  sin  dificultad  advierte  la Sala que al armonizar el citado artículo 40 de la  Ley  153  de  1887 con los referidos principios que gobiernan la administración  de  justicia,  se  impone concluir que con el propósito de evitar la migración  de  expedientes  de  un  despacho judicial a otro con ocasión de los frecuentes  cambios  legislativos,  en  seguro desmedro de la celeridad y eficiencia debidas  tanto  al usuario de la administración de justicia como a la sociedad, se tiene  que,  en  situaciones  como la que aquí ocupa la atención de la Sala, esto es,  cuando  empieza  a  correr  el  término dispuesto en la ley para proferir fallo  luego  de  culminada  la  audiencia  pública  o de recibido el diligenciamiento  después  de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley procesal  que     la    modifique,    pues    ‘los  términos que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la     ley     vigente     al     tiempo     de    su    iniciación.   

“Lo  anterior es  así,  dado  que  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que una vez  realizada  la  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, ‘las diligencias se remitirán al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,     dictará     sentencia’  (subrayas  fuera  de  texto).  Por  su parte, el artículo 410 del  mismo   ordenamiento  establece  que  ‘finalizada  la  práctica  de  pruebas  y  la  intervención de los  sujetos  procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro      de      los     quince     (15)     días     siguientes’ (subrayas fuera de texto).   

“Se exceptúan del  planteamiento  anterior  aquellos  casos  en  los que la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades,  regladas  en los artículos 257 de la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270  de  1996,  así  como  528  de la Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios  diversos  a  los  que  tramitaron  el  juicio  procedan a proferir la respectiva  sentencia”.3   

Teniendo   en  cuenta  lo  anterior,  debe  reiterarse  que  no obstante tratarse este proceso de un delito de extorsión en  grado  de  tentativa  cuya  cuantía es inferior a 150 salarios mínimos legales  mensuales,  su  conocimiento  se asignará al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Popayán,  pues  agotados  todos  los  trámites  propios del  juicio,  en  la  actualidad  corren los términos para dictar la correspondiente  sentencia.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          DECLARAR  que  la competencia para conocer  del  proceso  que  se  adelantada  contra ALIRIO JOSÉ  LÓPEZ  COBO,  por el delito de extorsión en grado de  tentativa,  corresponde  al  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Popayán.  Por  lo tanto,  remítasele el expediente.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese    lo    decidido   al   Juzgado   Promiscuo   Municipal   de   Rosas  (Cauca).   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                               MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    DE    LEMOS                                                                                        

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  Ver  colisiones  19200 del 19 de marzo de 2002, 19354  del  30  de abril de 2002, 27207 del 16 de mayo de 2007, 27487 del 23 de mayo de  2007,   27600   del   13   de  junio  de  2007  y  27632  del  16  de  junio  de  2007.   

2  Ver   colisión   27059  del  9  de  mayo  de  2007.   

3  Colisión  27131  del 3 de mayo de 2007. Ver también  colisión 27130 del 16 de mayo de 2007.     

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