27583(13-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27583   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 95  

          Bogotá D.C., junio trece (13) de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

          Dirime  la  Sala  la  colisión  negativa  de competencias suscitada  entre  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué y el  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, despachos que se rehúsan a  conocer  del  proceso seguido en contra de LUIS ALFONSO  CÁRDENAS   PINEDA,  quien  en  la  etapa  instructiva  aceptó  cargos por los delitos de extorsión y homicidio, ambos en la modalidad  tentada.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.-  El  18  de  enero  del cursante año se  celebró   diligencia  de  formulación  de  cargos  entre  la  Fiscalía  Sexta  Especializada  de  Ibagué  y  el procesado antes mencionado, en cuyo desarrollo  éste  aceptó la comisión de los ilícitos referidos en el acápite precedente  y  por  cuya  virtud  ya  el  ente  acusador,  en  providencia  del 6 de octubre  anterior,  le  había  impuesto,  junto  a Víctor Hugo  Valencia   Suárez,   medida   de   aseguramiento  de  detención preventiva.   

Los  cargos  aceptados  consistieron  en que  CÁRDENAS  PINEDA intervino a  título  de  coautor  en  la  exigencia  dineraria  por  la  suma  de $8.000.000  efectuada  el  25  de  mayo  de  2006  al señor Jesús  María   Albis   Rendón  y,  posteriormente,  en  la  agresión  física  cometida contra la misma persona el 29 de junio siguiente en  retaliación  por  no  hacer  entrega del dinero exigido, oportunidad en que fue  golpeado y herido con un cuchillo y con un arma de fuego.   

2.-  Remitido  el  proceso,  para  lo  de su  competencia,  a  los  juzgados  especializados  de  Ibagué,  el  primero de esa  categoría,  mediante  auto del 16 de marzo del cursante año, optó por ordenar  el  envío  de  la  actuación  a  los juzgados Penales del Circuito de la misma  ciudad.   

Consideró  el  primero  de  los  precitados  funcionarios  que  a  partir de la expedición de la Ley 1121 de 2006 los jueces  especializados  sólo  conoce del delito de extorsión cuando su cuantía excede  de  150  salarios  mínimos  legales  mensuales,  según  así  lo determinó su  artículo  23  que,  al modificar en ese sentido el artículo 5º transitorio de  la Ley 600 de 2000, derogó el artículo 14 de la Ley 733 de 2002.   

3.-  El Juez Séptimo Penal del Circuito, en  decisión  del  17  de abril último, se rehusó a asumir la competencia de este  asunto,  bajo  el  entendido  de  que  la voluntad del legislador plasmada en el  artículo  23  de  la  Ley  1121  de  2006  fue  la  de  atribuir  a  los jueces  especializados  la  competencia  de  los  delitos contenidos en esa disposición  legal,  mas  no  suprimirle  las  competencias  ya asignadas por el ordenamiento  jurídico.   

Por  lo  anterior  y  como  el  juez primero  especializado  le  propuso  en  su  momento  colisión  de competencias, el Juez  Séptimo  Penal  del  Circuito  remitió  la  actuación  a  la Corte Suprema de  Justicia para lo de su cargo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es  competente  la  Sala  para  dirimir  la  colisión  negativa de competencia aquí trabada, habida cuenta que el artículo  18  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000  le  asigna  tal  facultad cuando la  controversia  se suscita entre un juez penal de circuito especializado y uno del  circuito  ordinario, razón por la cual se procede a adoptar la decisión que en  derecho corresponda.   

En  orden  a  decidir lo pertinente, importa  recordar  que  la  discusión en este asunto dice relación con el contenido del  artículo  23  de  la  Ley  1121  de  2006,  pues mientras el juez especializado  sostiene  que  esa norma varió la competencia en punto al delito de extorsión,  para  asignar  a  los  funcionarios  de esa categoría solamente su conocimiento  cuando  la  cuantía  excede de 150 salarios mínimos legales mensuales, el juez  del  circuito  argumenta  que  el  propósito del legislador no fue suprimir las  competencias  ya  establecidas  sino  adicionarle a los jueces especializados el  conocimiento   de   los   ilícitos   contemplados  en  la  citada  disposición  legal.    

Pues bien, se tiene que el artículo 23 de la  Ley  1121  de  2006 modificó el numeral 7º del artículo 5º transitorio de la  Ley 600 de 2000, señalando que el mismo quedaría así:   

“… Del concierto  para  cometer  delitos  de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la  muerte,  grupo de justicia privada o bandas de sicarios, lavado de activos u  omisión  de  control (artículo 340 del Código Penal), testaferrato (artículo  326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta  (150)    salarios    mínimos    legales    mensuales   vigentes”.    

La Sala ya fijó su posición en torno a esta  temática,  y  es  así  como  en  auto  del  pasado  9  de mayo señaló que el  artículo  23 en cita, efectivamente, modificó el artículo 14 de la Ley 733 de  2002,  al  radicar  en los jueces especializados el conocimiento del ilícito de  extorsión  sólo  cuando  la  cuantía supera los 150 salarios mínimos legales  mensuales,  de  suerte  que  en  esa  materia  retornó  a  lo  que  establecía  originalmente  el  numeral  7º  del  artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000. Sobre el particular,  puntualmente señaló la Corte:   

“En primer lugar, que la Ley 1121 de 2006,  contrario  a lo afirmado por la autoridad colisionada, modificó el artículo 14  de  la  Ley  733  de  2002, que le atribuía a los Juzgados Penales del Circuito  Especializados,  la  competencia para el delito de extorsión sin sujeción a la  cuantía1,  retornándole  la  competencia por esta modalidad delictual “en  cuantía  superior  a  ciento cincuenta (150) salarios mínimos mensuales” tal  como,  inicialmente,  se  le había asignado en el numeral 7° del artículo 5°  de la Ley 600 de 2000.   

En segundo lugar y desde esa perspectiva con  la  misma  ilación  legislativa,  debe  inferirse  que  la  competencia para el  conocimiento  del  delito  de  extorsión,  en  primera  instancia,  en cuantía  inferior  a 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes, por tratarse de un  delito  ubicado  dentro de aquellos que atentan contra el patrimonio económico,  corresponde  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  conformidad con la cláusula  general  de  competencia contenida en el literal b del numeral 1° del artículo  77 de la Ley 600 de 2000”.   

Por  lo anterior, imperioso resulta concluir  que  le  asiste  razón  al  Juez Primero Especializado de Ibagué, pues en este  caso  se  procede  por  los  ilícitos  de extorsión y homicidio, el primero de  ellos  en  cuantía  inferior  a  150 salarios mínimos legales mensuales, si se  tiene  en  cuenta que ese valor nominal en el año de 2006, época de ocurrencia  de  los  hechos,  equivalía  a  $408.000  mensuales  (Decreto  4686  del  21 de  diciembre  de  2005), lo cual significa que los 150 salarios ascienden a la suma  de $61.200.000.   

Sería  entonces  del  caso  asignar al Juez  Séptimo  Penal del Circuito de Ibagué el conocimiento de este expediente, pues  la   cuantía   de   la   extorsión   objeto   de   imputación   es  sólo  de  $8.000.000.   

No  obstante,  habida  consideración que la  única  actuación  pendiente  de  cumplir en este evento es el proferimiento de  fallo,   ha   de  entenderse  prorrogada  la  competencia  en  cabeza  del  juez  especializado,  según  así  lo  viene  estimando  la  Sala  en  orden  a hacer  prevalecer  los  principios de celeridad y eficiencia, evitando que el tránsito  de  legislación  produzca  el innecesario trasteo de los procesos cuando ya han  empezado  a  contabilizarse términos o surtirse actuaciones o diligencias, pues  en  esos  casos  los mismos deben seguir tramitándose conforme a la ley vigente  al tiempo de su iniciación.   

Así   lo   sostuvo   la  Corte  en  el  pronunciamiento que a continuación se cita:   

“Así las cosas,  sin  dificultad  advierte  la Sala que al armonizar el citado artículo 40 de la  Ley  153  de  1887 con los referidos principios que gobiernan la administración  de  justicia,  se  impone concluir que con el propósito de evitar la migración  de  expedientes  de  un  despacho judicial a otro con ocasión de los frecuentes  cambios  legislativos,  en  seguro desmedro de la celeridad y eficiencia debidas  tanto  al usuario de la administración de justicia como a la sociedad, se tiene  que,  en  situaciones  como la que aquí ocupa la atención de la Sala, esto es,  cuando  empieza  a  correr  el  término dispuesto en la ley para proferir fallo  luego  de  culminada  la  audiencia  pública  o de recibido el diligenciamiento  después  de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley procesal  que     la    modifique,    pues    ‘los  términos  que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la ley vigente al tiempo de su iniciación.   

“Lo  anterior es  así,  dado  que  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que una vez  realizada  la  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, ‘las  diligencias se remitirán al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,     dictará     sentencia’  (subrayas  fuera  de  texto).  Por  su parte, el artículo 410 del  mismo   ordenamiento  establece  que  ‘finalizada  la  práctica  de  pruebas  y  la  intervención  de los  sujetos  procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro      de      los     quince     (15)     días     siguientes’ (subrayas fuera de texto).   

“Se exceptúan del  planteamiento  anterior  aquellos  casos  en  los que la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades,  regladas  en los artículos 257 de la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270  de  1996,  así  como  528  de la Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios  diversos  a  los  que  tramitaron  el  juicio  procedan a proferir la respectiva  sentencia”2.   

Por  las  razones expuestas en precedencia y  como  quiera  que  en  el caso que concita la atención de la Corte ya empezó a  contarse  el  término  de diez (10) días para proferir el fallo solicitado, se  asignará  su  conocimiento  al Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Ibagué.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR  la  colisión legalmente trabada,  asignando  el  conocimiento  del  presente  asunto  al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de Ibagué, despacho a donde se remitirá el expediente  para  lo  de  su  cargo,  conforme  a  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado Séptimo Penal del Circuito de la precitada ciudad,  remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN                     JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                                  JAVIER           ZAPATA          ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA.  Auto,  cambio  de  radicación  26927,  febrero  21  de  2007   

2 Ver  colisión 27131 del 3 de mayo de 2007.     

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