27584(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27584   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                 DR. ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  Nº 124   

          Bogotá,  D.  C.,  dieciocho  (18)  de julio de dos mil siete (2007)   

VISTOS  

Dirime la Corte la colisión de competencias  negativa  suscitada  entre  el  Juzgado  1° Penal del Circuito Especializado de  Ibagué,  Tolima,  y  el  Juzgado  7° Penal del Circuito de la misma ciudad, en  virtud  de  la  cual  las  citadas  dependencias  judiciales  rehúsan proseguir  conociendo    del    juicio    que   se    adelanta   contra   FERNANDO  VILLEGAS  CARDONA,  a  quien se  acusa,   en   calidad   de   coautor,  de  la  conducta  punible  de  EXTORSIÓN  agravada,  en  modalidad de  tentativa.   

ANTECEDENTES  

1.  Tras  revocar  la  Resolución del 16 de  junio  de  2005,  obra  de la Fiscalía 6ª Delegada ante los Jueces Penales del  Circuito   Especializados  de  Ibagué,  por  medio  de  la  cual  precluyó  la  investigación  que  por  el  delito  de  tentativa de extorsión agravada se le  adelantaba  a  FERNANDO  VILLEGAS CARDONA,  entre otros, por determinación del 12 de abril de 2006 el Fiscal  6°  Delegado ante el Tribunal Superior de la ciudad en mención acusó al antes  nombrado  como  presunto coautor de la ilicitud en cuestión, delincuencia de la  que   se   hizo   víctima   a   Alexandra   Chávez  Salgado  a  través de llamadas telefónicas que se le  hicieron  a partir del 20 de abril de 2004, por cuyo medio presuntos miembros de  las  AUC,  en una primera oportunidad, le exigieron la entrega de $3’000.000.oo;   en  tanto  que  en  una  segunda  ocasión  sujetos que dijeron pertenecer a las FARC pretendieron se les  depositara   en   una  cuenta  bancaria  previamente  determinada,  la  suma  de  8’000.000.oo.       

2.  El  asunto  le  fue  asignado  para  su  conocimiento  al  Juzgado  1°  Penal  del  Circuito  Especializado  de Ibagué,  despacho  que  una vez dio por concluida la diligencia de audiencia preparatoria  y  de  haber  señalado fecha para la realización de la vista pública, en auto  del  pasado  5  de  febrero  se  declaró  incompetente  para  proseguir  con el  juzgamiento  del  citado  procesado,  para  lo  cual,  en lo esencial, adujo los  siguientes argumentos:      

2.1  Que  el  artículo 23 de la ley 1121 de  2006  modificó  el Art. 5° transitorio de la ley 600 de 2000, en sus numerales  6  y  7,  estableciendo  que  el  delito  de extorsión es de competencia de los  juzgados  penales  del  circuito especializados cuando su cuantía no excede los  150 salarios mínimos.   

2.2. Que el Art. 14 de la ley 733 de 2002 se  entiende  derogado por el Art. 28 de la ley 1121 de 2006, y por tanto debe darse  aplicación  al  literal b) del numeral 1° del Art. 77 de la ley 600 de 2000, y  remitir  la  actuación  en el estado en que se encuentre a los juzgados penales  del circuito de Ibagué.   

2.3.  Que las normas de competencia entran a  regir  desde  el  momento  de  su  promulgación,  sin  limitaciones  de ninguna  especie.   

3.  El  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito de esa ciudad al que por  Reparto  se  le asignó la actuación, por auto de 17 de abril del año en curso  aceptó  la colisión negativa de competencias propuesta, cuyos razonamientos de  oposición  se concretan a que la voluntad del legislador fue la de otorgarle la  competencia   a   los   Jueces   Penales  del  Circuito  Especializados  de  los  delitos   contenidos  en la ley 1121 de 2006, aunado a los que ya tenía, y  en  ningún  momento  suprimió  competencias,  máxime cuando en la ponencia de  primer  debate  en  la  H. Cámara de Representantes, publicada en la Gaceta del  Congreso  581  de  2006,  se  especificó que “No se  busca  con  el  presente  proyecto  de  ley  derogar  normas,  sino que pretende  modificar  y  adicionar la legislación vigente, para así adaptarla a la luz de  la   Ley   808   de  2003,  cumpliendo  así  con  los  respectivos  compromisos  internacionales.”    

El  asunto  fue remitido a esta Corporación  para su definición.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Debidamente  trabado  como  se  halla el  conflicto  en  relación  con  el  presente  asunto,  le  corresponde a la Corte  dirimirlo,  como  quiera  que  de  conformidad  con lo establecido en el Art. 18  transitorio  de  la Ley 600 de 2000, es a la Sala de Casación Penal a la que le  compete  conocer  de las colisiones de competencia que se susciten en asuntos de  la  jurisdicción  penal  entre  los Jueces Penales de Circuito Especializados y  Penales del Circuito.   

2.  Ahora  bien,  la  controversia jurídica  planteada  a  raíz  de esta  actuación es de índole funcional, en cuanto  si  bien  por  razón  del principio territorial y de la cuantía por virtud del  factor  de  competencia residual, como más adelante se verá, el juez Penal del  Circuito  sería  el  funcionario competente para conocer del mismo, no es menos  cierto  que  por   la  entidad  del  delito  y la fecha de su comisión, su  conocimiento  fue  asignado  a  los juzgados penales del circuito especializados  conforme  lo  prevé  el  artículo  14  de  la Ley 733 de 2002 que expresamente  señaló:   

“…Art.  14.  Competencia.   El  conocimiento  de  los  delitos  señalados  en  esta  ley  le  corresponde  a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados.”   

En  efecto,  el  artículo  5° de la citada  normatividad  modificó  el  artículo 244 de la Ley 599 de 2000 -tipo penal por  el  cual  se  le  elevó cargos al enjuiciado-; luego ésta es la situación que  hasta  antes  de  la vigencia de la Ley 1121 de diciembre 29 de 20061  gobernaba la  competencia,  como  que  ninguna discusión mereció al interior del trámite en  la     medida     en    que    el    juzgado    especializado    detentaba    su  conocimiento.   

Empero,  una  vez  promulgada  y  en  plena  vigencia   la   legislación   en   mención   -1121/06-,  entiende  el  juzgado  especializado  que  su  competencia ha variado, lo cual resulta ser cierto, como  ya  la  Sala tuvo ocasión de advertirlo en reciente pronunciamiento2:   

“i) Expedida la  Ley  600  de  2000  el  capítulo  IV  transitorio  estuvo   referido en su  integridad  a la jurisdicción de los jueces penales del circuito especializados  y     a     la     vigencia     de    la    misma3.   Hasta ahí y  en  los  términos  del artículo 5, numeral 7, la competencia de los jueces penales  del  circuito  especializados  para  conocer de la extorsión estaba determinada  por la cuantía superior a 150 salarios mínimos mensuales.   

“ii) Sin embargo  dicha  normatividad  sufrió  alteración  con  la  expedición de la Ley 733 de  2002,   por   cuanto   simultáneamente:     a)   elevó   el  quantum  punitivo4  al  modificar  la  Ley  599  de  2000  y,   b)  difirió  la  competencia  para  conocer  del  delito  de  extorsión,  sin tener en cuenta la  cuantía,  a  los  penales del circuito especializados,  bajo cuya vigencia  se    cometió    el    ilícito    –diciembre 3 de 2005-.   

“iii) Ahora, el  legislador  por  virtud  de  la  expedición  de  la  Ley 1121 de 2006 modificó  expresamente  los  numerales  6  y  7  del artículo 5 de la Ley 600 de 2000 por  lo   que  tácitamente  fue alterada la competencia para conocer del delito  de  extorsión, al limitar nuevamente la competencia de los penales del circuito  especializados  frente  al punible en comento, con lo cual revivió la exigencia  en  términos  de  la  cuantía  como  factor  de  competencia para los juzgados  penales  del  circuito  especializados  en  una  suma  superior  a  150 salarios  mínimos legales mensuales.   

“Luego   con  posterioridad  a  la  vigencia  de  la  Ley  1121  de  2006  ha  de  señalar la  Corte:   

“a)  Cuando  se  enrostre  la  conducta de extorsión de que trata el artículo 244 del C. P., si  supera  los  150  salarios mínimos legales la competencia será de los juzgados  penales del circuito especializados.   

“b)  Cuando  se  impute  la  conducta  de extorsión de que da cuenta el artículo 244 del C.  P.,  si  aquella no supera los 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  serán  competentes  por  razón de la competencia residual los juzgados penales  del circuito.”   

No  empece  lo  anotado  y  por  virtud  del  criterio  reiterado de la Sala en cuanto a la prórroga de la competencia cuando  ya  el juicio se ha iniciado, el conocimiento de las presentes diligencias será  asignado  al  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué.   En estos términos tiene dicho la Corte:   

“3. La prórroga  de   competencia  es  un  sano  remedio  procesal  frente  a  los  constantes  e  intempestivos  cambios legislativos, con el que se permite, además, que el juez  de  mayor  jerarquía  en  la  escala  judicial  mantenga  la  competencia  para  continuar   el   trámite  hasta  la  terminación  del  proceso.  Dado  que  la  institución  aparece  regulada  en  el  acápite del «juicio», ella puede ser  aplicada  únicamente  en  ésta  etapa del proceso, pudiéndose observar que la  legislación   procesal  penal  de  2000  mantiene  la  coherencia  del  sistema  jurídico  al  respetar  la regla según la cual en la ritualidad de los juicios  (i)  los  términos  que  hubieren  empezado  a correr, y (ii) las actuaciones y  diligencias  que  ya  estuvieren  iniciadas,  se  regirán por la ley vigente al  tiempo        de        su        iniciación5”.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Dirimir  la  colisión  de  competencia  negativa  relativa  a este asunto, asignando el conocimiento del proceso seguido  a    FERNANDO    VILLEGAS    CARDONA   al  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué, a  quien se le remitirá la actuación para lo de su cargo.   

2.  Comunicar  la decisión adoptada al Juez  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  dicha  ciudad,  remitiéndole  copia  de  la  misma.   

3.  Contra esta decisión no procede recurso  alguno   

Cópiese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

     SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ            MARIA DEL R.  GONZÁLEZ DE LEMOS    

              (Salvamento de  voto)                                

   

      JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS          

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

       JULIO      E.     SOCHA  SALAMANCA                    MAURO SOLARTE  PORTILLA                      

Salvamento de voto  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

SALVAMENTO  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la  Sala, presento a continuación las razones de mi disenso con  la   determinación   adoptada   por   la   mayoría   en   el   asunto   de  la  referencia.   

De  conformidad  con  lo  establecido en el  artículo  23  de la Ley 1121 de 2006, la competencia para conocer del delito de  extorsión  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta (150) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes, quedó radicada en los Jueces Penales del Circuito  Especializados.   

Como  el artículo 14 de la Ley 733 de 2002  modificó  el  artículo  78  de  la  Ley  600  de  2000,  en  la actualidad, en  tratándose   del   delito  de  extorsión,  no  existe  norma  que  señale  el  funcionario  al que corresponde su conocimiento cuando el hecho que lo configura  no  supera el monto establecido en el artículo 23 de la citada Ley 1121 de 2006  -150 s.m.l.m.v., como ya lo anoté-.   

Por   lo   tanto,  debe  acudirse  a  las  preceptivas  consagradas  en  el  numeral  1º,  literal b) del artículo 77 del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, según el cual, los jueces penales del  circuito  conocen  en  primera  instancia  “de  los  delitos cuyo juzgamiento no esté atribuido a otra autoridad.”   

Como  en  este  caso  la  cuantía  de  las  exigencias  extorsivas,  de  acuerdo  con  la  resolución acusatoria, está por  debajo  de  los  150 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la época  del  hecho,  le  corresponde  al  Juez  Penal  del  Circuito conocer del asunto,  comoquiera  que en tratándose de los factores de competencia las normas que los  modifica,   por   ser   de  orden  público,  son  de  obligatorio  e  inmediato  cumplimiento.   

De  esta  manera  me aparto de la decisión  mayoritaria,  que  en  virtud  del  fenómeno jurídico-procesal de prórroga de  competencia,  y  con fundamento en las preceptivas contenidas en el artículo 40  de   la   Ley   153   de   1887,   ha   atribuido  el  conocimiento  de  asuntos  similares  a los Juzgados  Penales   del   Circuito   Especializados,  cuando  a  estos  despachos  les  ha  correspondido dar inicio a la etapa del juicio.   

El citado precepto establece:  

“(…) las leyes  concernientes  a  la sustanciación y ritualidad de los juicios prevalecen sobre  las  anteriores  desde  el  momento  en  que  deben  empezar  a  regir. Pero los  términos  que  hubieren  empezado a correr, y las actuaciones y diligencias que  ya  estuviesen  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente al momento de su  iniciación.”   

Ciertamente,     si     proceso  en  sentido  estricto,  al  que  Carnelutti  ha  denominado proceso procesal, es el conjunto de actos coordinados  y  sucesivos  realizados  por  los  órganos  investidos  de jurisdicción y los  demás  sujetos  que  actúan,  a  fin  de  obtener  la  aplicación  de  la ley  sustancial   o   material   a   un   caso  concreto6, no es posible, dentro de una  fundamentación  legal de lo que consagra el artículo 40 de la Ley 153 de 1887,  referenciar  que  a  partir de allí se habilita que toda una etapa procesal -en  este  caso  la  fase  del  juicio  del  proceso penal-, representa o consagra un  término   que   se   estime  hubiese  “empezado  a  correr”  y,  en consecuencia, deba extenderse hasta  su    finalización    para    la    determinación    de    la   prórroga   de  competencia.   

En  estricto  sentido, en materia penal, el  juicio  es  el  proceso  mismo  que  nace  a  partir  de  la  formulación de la  pretensión  punitiva estatal, consignada en la resolución de acusación.   De  ahí  que,  conforme  con la noción conceptual vista con antelación acerca  del  proceso  como un conjunto de actos coordinados y sucesivos, ello significa,  de  una parte, que guardan estrecha relación entre sí, puesto que, si bien son  independientes,  están  vinculados  en cuanto al resultado que persiguen que es  uno  mismo,  la  sentencia; y de otra, que envuelven un orden riguroso, pues uno  necesariamente  constituye  premisa  esencial  del  siguiente,  el  cual, por su  parte, es presupuesto del posterior.   

Es  así como la estructura fundamental del  juicio  se  muestra  como  una etapa del proceso delimitada por actos procesales  que  se  concretan  en  la audiencia preparatoria, el debate oral que se lleva a  cabo  en  la  audiencia de juzgamiento, y culmina con el proferimiento del fallo  pertinente.   

Por ello, mal puede hablarse de un término  que  corre  para una actuación procesal, cuando, como aquí ocurre, se reitera,  esa actuación es el proceso mismo.   

Para un cabal entendimiento y aplicación de  las  preceptivas contenidas en el artículo 40 de la Ley 153 de 1887, es preciso  acudir    a   la   noción   de   “compartimientos  estancos”,  para  referir con ellos cada una de las  etapas  o  fases  que  componen  el trámite procesal y que, dentro del espectro  antecedente-consecuente,  demandan  del  cierre  del anterior, para legitimar la  apertura del siguiente.   

Así,  itero,  el  trámite de la audiencia  preparatoria  configura uno de esos compartimientos que estructuran el juicio, y  sólo  hasta  que  se culmina ella se abre el otro compartimiento, referido a la  celebración  de la audiencia de juzgamiento y su consecuencia natural:  el  fallo.   

Entonces,  los  términos  a  que  alude el  citado  artículo  40,  hacen relación al espacio temporal que el legislador ha  diseñado   para   que   se   abra,   adelante   y  culmine  cada  uno  de  esos  compartimientos.   De  esta  forma, para que quepa hablarse de prórroga de  competencia,  es  menester  que  durante  ese  lapso  el  funcionario  que  deba  continuar  conociendo  de  la  actuación,  sea  el  mismo  que participó en su  apertura,   y  una  vez  culmine  esa  fase  debe  remitirse  la  actuación  al  funcionario  judicial  competente que, para el caso examinado, no es otro que el  Juzgado  Penal  del  Circuito  ordinario,  como  con  antelación  aduje,  pues,  recalco,  la normatividad vigente no tiene consagrada de manera específica qué  juez  debe  adelantar el juzgamiento del delito de extorsión cuando la cuantía  no  supera  los  150  s.m.l.m.v.,  por  lo  que,  entonces, opera la competencia  residual.   

De los señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

          SALVAMENTO    DE  VOTO   

Con  el debido respeto y acatamiento por la  decisión  de  mayoría,  me  permito  expresar  las  razones  por las cuales no  comparto   la   determinación  adoptada  en  el  sentido  de  declarar  que  la  competencia  para  conocer  del  proceso  seguido en contra de FERNANDO VILLEGAS  CARDONA  radica  en  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de  Ibagué y no en el Juzgado Penal del Circuito de esa misma ciudad.   

Tal  como  fue  expuesto  de mi parte en el  curso  de  los debates orales, debo reiterar mi criterio en el sentido de que si  bien  comparto  la determinación de aplicar las previsiones del artículo 40 de  la  Ley  153  de  1887  para  efectos  de  prorrogar la competencia como “sano  remedio   procesal   frente   a   los   constantes   e   intempestivos   cambios  legislativos”,   no  acontece  igual  respecto  a  extender  tales  efectos  a  actuaciones    procesales   distintas   y   anteriores   a   la   audiencia   de  juzgamiento.   

Obedece ello a que desde mi particular punto  de  vista,  cuando se ha dado inicio a la audiencia pública, o culminado ésta,  es  porque  todos  los  asuntos relativos a la competencia del juzgador han sido  resueltos  definitivamente,  constituyendo,  por  tanto,  ley  del  proceso,  de  obligatorio cumplimiento para las partes y el juez.   

Esto no sucede, en cambio, cuando se decide  prorrogar  la  competencia,  incluso a actuaciones en las que no se ha llevado a  cabo  la  audiencia  preparatoria,  pues,  aunque  no  es este el caso, en dicha  eventualidad   se  pasa  por  alto  que  una  de  las  finalidades  de  esta  es  precisamente  permitirle  al  juez y a los intervinientes, discutir, entre otros  aspectos,   la   validez  del  trámite,  y   la  competencia  del  órgano  jurisdicente.   

Con la tesis que mayoritariamente se adopta,  a  mi  modo  de  ver,  se  priva  a  las partes de la posibilidad de discutir la  competencia  del  juzgador,  para  imponer  la  competencia  a determinado juez,  ampliando  la  interpretación  de la norma a casos no cobijados por ésta, y en  el  presente caso en que ni siquiera se ha dado inicio al debate oral, a asuntos  que no guardan relación con actuaciones en trámite.   

Por  razón  de  lo  expuesto, insisto en mi  criterio,  sentado y reiterado, además, por la jurisprudencia, en el sentido de  que  la  prórroga  opera si el asunto se encuentra para fallo, o al menos en la  fase de la audiencia de juzgamiento.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1  “Por  la cual se dictan normas para la prevención, detección, investigación  y     sanción     de     la    financiación    del    terrorismo    y    otras  disposiciones”   

2   C.  S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  6 de junio de 2007, Rad.  27.602.   

3 Art.  21.Las  normas  incluidas  en este capítulo tendrán una vigencia máxima hasta  el 30 de junio del año 2007…”   

4 Art.  5.    El   artículo   244   de   la   Ley  599  de  2000,  quedará  así:  Extorsión….”   

5 Sala  de Casación Penal, radicación 27103, mayo 3 de 2007   

6 Azula  Camacho,  Manual de Derecho Procesal Civil, Tomo I, Teoría General del Proceso,  Cuarta Edición, Editorial Temis S.A., 1993, pág. 33.     

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