27551(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27551  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 083  

Bogotá,  D. C., treinta (30) de mayo de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve la colisión negativa de  competencias  surgida  entre el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de  Ibagué  y  el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de la misma ciudad, en el  proceso  que  se adelanta contra JEISSON EDUARDO TOCORA  MARTÍNEZ,  por  el  delito  de extorsión en grado de  tentativa.   

H E C H O S  

En el mes de octubre de 2004, la señora Rubi  Mape  Buitrago,  quien  reside  en la ciudad de Ibagué,  empezó a recibir  diversas  llamadas  telefónicas,  a través de las cuales personas extrañas la  compelían  a  entregar  una  gruesa suma de dinero ($30.000.000°°) so pena de  “hacerle la vuelta”. Como  consecuencia  de las primeras indagaciones, se obtuvo la captura de Jeisson         Eduardo         Tocora         Martínez.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  Iniciada, adelantada y clausurada la  investigación,   la  Fiscalía  Tercera Especializada de Ibagué, el 19 de  julio  de  2005,  calificó el mérito del sumario con resolución de acusación  en     contra     de    Jeisson    Eduardo    Tocora  Martínez,  por  el  delito  de extorsión en grado de  tentativa.   

Ejecutoriado el pliego acusatorio, el proceso  se    remitió    al    reparto   de   los   juzgados   penales   del   circuito  especializados.   

2.  Correspondió adelantar el juicio al  Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de Ibagué, despacho judicial  que,  el  13  de  diciembre  de  2005,  llevó a cabo la audiencia preparatoria,  dentro  de  la cual decretó la práctica de unas pruebas, y el 20 de septiembre  de  2006  culminó  la  diligencia  de  audiencia pública, encontrándose en la  actualidad  el  proceso  pendiente  para  dictar  la  correspondiente sentencia.   

3. No obstante, el mencionado Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado,  mediante  auto del 1° de febrero de 2007,  manifestó  no  ser  competente para seguir conociendo del asunto, toda vez que,  en  su  criterio,  el  artículo  23  de la Ley 1121 del 30 de diciembre de 2006  modificó  los  numerales  6° y 7° del artículo 5° transitorio de la Ley 600  de  2000,  norma  que  determinó  que, entre otros delitos, la extorsión es de  conocimiento  de  los  juzgados  penales  del  circuito especializados cuando su  cuantía  supere  los  150  salarios mínimos legales mensuales vigentes, siendo  evidente que en este caso dicha cuantía es inferior.   

Agrega  que el artículo 28 de la citada Ley  1121  de  2006  en  forma  expresa  no  solo  deroga  las  normas  que  allí se  modificaron,  sino  todas  aquellas que le sean contrarias, como es el artículo  14  de  la  Ley  733 de 2002, sin olvidar que las disposiciones que atañen a la  competencia  son  de  inmediato  cumplimiento,  razón  por  la cual remitió el  expediente  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Ibagué,  despacho al cual le  propuso colisión negativa de competencias.   

4.  Por  su parte, el Juzgado Séptimo Penal  del  Circuito  de  Ibagué,  apartándose  de  aquél criterio, considera que la  competencia  radica  en aquél despacho judicial, por cuanto que “la  voluntad  del  legislador fue la de otorgar la competencia a los  jueces  penales  del circuito especializados de los delitos contenidos en la ley  1121  de  2006,  aunado  a  los  que  ya  tenía  y en ningún momento suprimió  competencias”.    

En  consecuencia,  aceptando  la  colisión  propuesta, el expediente fue remitido a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   No  obstante  que  la  colisión  negativa  de competencias se suscitó entre  los Juzgados Primero Penal del  Circuito  Especializado  y  Séptimo  Penal del Circuito de Ibagué, ambos   pertenecientes  al mismo Distrito Judicial, resulta claro que corresponde a esta  Colegiatura  resolverlo,  teniendo  en  cuenta lo dispuesto en el inciso 2° del  artículo 18  transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

2.    Es   claro  que  el  motivo  de  discrepancia  en  este  caso  se  centra  en  la  común  negativa de los jueces  trabados  en  conflicto  en dictar sentencia por razón del delito de extorsión  en  grado  de  tentativa  por  el cual se profirió resolución de acusación en  contra  Jeisson  Eduardo  Tocora Martínez,  pues  el Juez Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué  estima  que  de  la  interpretación  de  la Ley 1121 de 2006 se concluye que el  competente  para conocer de la actuación es la Juez Séptimo Penal del Circuito  de  la misma ciudad, dado que el conocimiento de la extorsión está sujeta a la  cuantía;  mientras  que  para  esta  última  funcionaria  no  es  atendible el  planteamiento  de su homólogo, por cuanto que, en su criterio, Ley 1121 de 2006  no  modificó  la  Ley  733  de  2002  que  le  atribuía  a  esa  autoridad  el  conocimiento del delito de extorsión.   

3.   Frente a tales consideraciones, se  hace  necesario  indicar  que con la entrada en vigencia de la Ley 1121 de 2006,  se  introdujeron algunas modificaciones a la competencia de los juzgados penales  del  circuito  especializados,  como  así  se  desprende  del  contenido  de su  artículo  23,  pues, entre otros, modificó los numeral 6° y 7° del artículo  5° transitorio de la Ley 600 de 2000.   

En  efecto,  la nueva normativa textualmente  contempla:   

“ARTÍCULO  23.   Modifícanse  los  numerales  6 y 7 del artículo 5 transitorio de la  Ley 600 de 2000 los cuales quedarán así:   

“Los   jueces  penales  de  circuito  especializados  conocen, en primera instancia:   

“….”.   

“6. De los delitos  de  entrenamiento  para  actividades  ilícitas (artículo 341 y 342 del Código  Penal),  de  terrorismo,  financiación  del  terrorismo,  y  administración de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas (artículos 343, 344 y 345  del  Código  Penal),  de  la  instigación  a  delinquir  con fines terroristas  (artículo  348  inciso  2º),  del empleo o lanzamiento de sustancias u objetos  peligrosos   con  fines  terroristas  (artículo  359  inciso  segundo),  de  la  corrupción  de alimentos, productos médicos o material profiláctico con fines  terroristas  (artículo  372 inciso 4º) y del constreñimiento ilegal con fines  terroristas (artículo 185 numeral 1).   

“7. Del concierto  para  cometer  delitos  de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la  muerte,  grupo de justicia privada o bandas de sicarios, lavado de activos u  omisión  de  control (artículo 340 del Código Penal), testaferrato (artículo  326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta  (150)        salarios        mínimos       mensuales       vigentes”.   

Así,  entonces,  de  la  hermenéutica  del  precepto  transcrito,  debe  inferirse  que, contrario a lo afirmado por la Juez  Séptima  Penal  del  Circuito  de Ibagué, la Ley 1121 de 2006 sí modificó el  artículo  14  de  la  Ley 733 de 2002, el cual atribuía a los Juzgados Penales  del   Circuito   Especializados  la  competencia  para  conocer  del  delito  de  extorsión  sin  sujeción a la cuantía, retornándole ahora la competencia por  dicha  conducta  punible  “en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta  (150) salarios mínimos mensuales”  tal  como,  en  un  principio,  se  le  había  asignado  en  el numeral 7° del  artículo 5° transitorio de la Ley 600 de 2000.   

Por ello, como recientemente lo ha precisado  la   jurisprudencia   de  la  Sala,  surge  claro  colegir  que  “la  competencia  para  el  conocimiento del delito de extorsión, en  primera  instancia,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  por  tratarse  de un delito ubicado dentro de aquellos que  atentan  contra  el  patrimonio  económico,  corresponde  al  Juzgado Penal del  Circuito  de conformidad con la cláusula general de competencia contenida en el  literal  b  del  numeral  1° del artículo 77 de la Ley 600 de 2000”.1   

En  consecuencia,  la controversia suscitada  entre  los  Juzgados  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Ibagué y  Séptimo  Penal del Circuito de la misma ciudad, sería resuelta asignándole la  competencia  al  último de los despachos judiciales mencionados, ya que para la  fecha  de  ocurrencia  de  los hechos (octubre de 2004) el salario mínimo legal  mensual  estaba  fijado  en  $358.000°°,  y  de  acuerdo con la cuantía de lo  ilícitamente     solicitado    ($30’000.000),  surge  evidente  que  la misma no supera los 150 salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

Así,    debe   concluirse   que,     en    principio,    la    competencia    para   conocer   de  este asunto corresponde al Juzgado Séptimo Penal de Circuito  de  Ibagué.  No  obstante,   como   quiera   que   el   proceso    actualmente   se   encuentra   para  dictar   sentencia   que   agote   la  primera  instancia,   de    acuerdo   con    lo   contemplado   en   el   artículo    40    de    la   Ley   153   de   1887,      el     cual    prevé     que     “Las     leyes     concernientes    a    la   sustanciación    y    ritualidad    de  los   juicios   prevalecen   sobre   las   anteriores   desde  el   momento   en   que  deben  empezar  a  regir.  Pero  lo  términos que  hubieren   empezado   a  correr,  y   las   actuaciones   y   diligencias   que  ya  estuvieren  iniciadas,  se   regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su  iniciación”,  se  impone  concluir que, en este caso, la competencia se prorroga  y,  por  lo  mismo,  es  el  Juzgado  Primero Penal de Circuito Especializado el  llamado a conocer del diligenciamiento.   

En  un  caso  similar  a  este y frente a la  prórroga de competencia, la jurisprudencia de la Corte indicó:   

“Así las cosas,  sin  dificultad  advierte  la Sala que al armonizar el citado artículo 40 de la  Ley  153  de  1887 con los referidos principios que gobiernan la administración  de  justicia,  se  impone concluir que con el propósito de evitar la migración  de  expedientes  de  un  despacho judicial a otro con ocasión de los frecuentes  cambios  legislativos,  en  seguro desmedro de la celeridad y eficiencia debidas  tanto  al usuario de la administración de justicia como a la sociedad, se tiene  que,  en  situaciones  como la que aquí ocupa la atención de la Sala, esto es,  cuando  empieza  a  correr  el  término dispuesto en la ley para proferir fallo  luego  de  culminada  la  audiencia  pública  o de recibido el diligenciamiento  después  de  realizarse  la diligencia de formulación y aceptación de cargos,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley procesal  que     la    modifique,    pues    ‘los  términos que hubieren empezado a correr (…) se regirán por  la     ley     vigente     al     tiempo     de    su    iniciación.   

“Lo  anterior es  así,  dado  que  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que una vez  realizada  la  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, ‘las diligencias se remitirán al juez  competente  quien,  en  el término de diez (10) días  hábiles,     dictará     sentencia’  (subrayas  fuera  de  texto).  Por  su parte, el artículo 410 del  mismo   ordenamiento  establece  que  ‘finalizada  la  práctica  de  pruebas  y  la  intervención de los  sujetos  procesales en la audiencia, el juez decidirá  dentro      de      los     quince     (15)     días     siguientes’ (subrayas fuera de texto).   

“Se exceptúan del  planteamiento  anterior  aquellos  casos  en  los que la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ha dispuesto en virtud de sus facultades,  regladas  en los artículos 257 de la Carta Política, 19, 63 y 85 de la Ley 270  de  1996,  así  como  528  de la Ley 906 de 2004, entre otros, que funcionarios  diversos  a  los  que  tramitaron  el  juicio  procedan a proferir la respectiva  sentencia”.2   

Teniendo   en  cuenta  lo  anterior,  debe  reiterarse  que  no obstante tratarse este proceso de un delito de extorsión en  grado  de  tentativa  cuya  cuantía es inferior a 150 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  su  conocimiento se asignará al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Ibagué,  pues agotados todos los trámites propios  del   juicio,   en   la   actualidad   corren   los  términos  para  dictar  la  correspondiente sentencia.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          DECLARAR  que  la competencia para conocer  del  proceso  que  se adelantada contra JEISSON EDUARDO  TOCORA  MARTÍNEZ, por el delito de extorsión en grado  de  tentativa, corresponde al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Ibagué.  Por  lo  tanto,  remítasele el expediente.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese   lo   decidido   al   Juzgado   Séptimo   Penal   del  Circuito  de  Ibagué.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                             

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                 JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

1  Ver   colisión   27059  del  9  de  mayo  de  2007.   

2  Colisión  27131  del 3 de mayo de 2007. Ver también  colisión 27130 del 16 de mayo de 2007.     

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