26725(03-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26725  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   188   

         

Bogotá,   D.   C.,    tres (3) de octubre de dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve el recurso extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de DIEGO  FERNANDO   AGUDELO   GUZMÁN   contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Bucaramanga, el 23 de agosto de 2006 que,  al  confirmar  con  una  modificación, lo atinente a la pena, la emitida por el  Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito de la misma ciudad, el 15 de diciembre de  2005,  lo  condenó  a las penas principales de 128 meses de prisión y multa de  $416.940,27  y a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  término  de  10  años,  como  coautor  del  delito  de  estafa  agravada.   

  H   E   C   H   O  S   

El  Juzgado  de segunda  instancia los  reseñó de la siguiente manera:   

“En el mes de noviembre de 1995, arribaron  a  la  ciudad  de Bucaramanga un grupo de personas, entre las que se encontraban  Diego   Fernando   Agudelo  Guzmán  y  Diego  Javier  Sánchez  Gil,  quien  se  identificaba   como   Jhon  Jairo  Sánchez  Henao,  junto  con  sus  mujeres  y  guardaespaldas,  y  después  de habitar en hoteles y conjuntos residenciales de  la  ciudad por un breve período de tiempo, tomaron en arrendamiento la vivienda  ubicada  en  la  carrera  49  Nº  52ª -106 del barrio Altos de Pan de Azúcar,  residencia  aledaña  a  la casa del pintor Jorge Mantilla Caballero y su esposa  Carmen  Cecilia Solano Vargas, en la cual funcionaba igualmente la compañía de  representación  y comercialización artística Bureau Concepto Artes Plásticas  Ltda.,  propiedad  de  estos últimos, y cuya representación legal se encuentra  en cabeza de la señora Solano Vargas.   

“Agudelo   Guzmán   y   Sánchez   Gil  (suplantando  a  Sánchez  Henao), llegaron a la vivienda de la familia Mantilla  Solano,   con   un  maletín  lleno  de  dinero,  presentándose  como  avezados  comerciantes,  especializados en la compra y venta de joyas, automóviles, finca  raíz  y  obras  de  arte,  proponiendo  al  artista  y  su mujer, que le fueran  vendidas  unas pictóricas para revenderlas en la capital de la República. Para  tal  propósito,  acreditaron  su  calidad  de  comerciantes  exitosos  mediante  referencias  personales  mendaces y un falso documento de promesa de compraventa  de  la  vivienda que habían tomado en arriendo, en el exclusivo sector de Altos  de Pan de Azúcar.   

“En el mes de febrero de 1996 lograron que  la  señora  Solano  Vargas  les  hiciera  entrega  de  4  pinturas avaluadas en  $9.520.000,  cancelando  con  cheques  posfechados  de  una cuenta corriente que  Agudelo  Guzmán  había  tramitado  días  antes,  y  que estaba a punto de ser  saldada  por  la  entidad bancaria por causa del mal manejo de la misma. Tres de  tales  obras  las  empeñaron  a  un  término  de  un  mes,  sin  intención de  recuperarlas.   

“Días después, el 19 de febrero de 1996,  mediante  engaños,  presentando  una  matrícula  de Cámara de Comercio de una  Joyería  ficticia,  para respaldar su aparente buena reputación comercial ante  Cecilia  Solano  Vargas,  lograron que la mencionada señora les hiciera entrega  de  otras  11  obras  de  arte  cuyo precio comercial alcanzaba los $27.975.000,  girando  nuevamente  sendos  cheques posfechados de una cuenta corriente abierta  en el Banco de Colombia.   

“Finalmente,  el  3  de  marzo  de  1996,  abandonaron  sin  previo  aviso  la  ciudad, sin que nadie conociese su destino,  dejando   la  cuenta  corriente  con  la  cual  debían  respaldar  los  cheques  entregados  a  cambio  de  las  obras  de arte, con un saldo de $117.000, suma a  todas  luces irrisoria para cubrir el valor de las pinturas que habían obtenido  induciendo  en error a las víctimas mediante maniobras fraudulentas”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  base  en la denuncia instaurada por la  señora  Carmen  Solano Vargas, la Fiscalía Cuarenta y Dos de la Unidad de  Patrimonio  Económico  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito, el 22 de  abril de 1996, declaró la apertura de la instrucción.   

Recibidos  varios testimonios y admitida la  demanda    de    constitución    de   parte   civil,   capturado   Diego  Fernando  Agudelo  Guzmán  y  declarado  persona ausente  Jhon Jairo Sánchez Henao, el instructor, el 19  de  mayo  de 2000, resolvió la situación jurídica con medida de aseguramiento  de caución prendaria en contra de éstos por el delito de estafa.   

Cerrada  la  investigación, el mérito del  sumario  se calificó, el 9 de octubre de 2001, con resolución de acusación en  contra  de Diego Fernando Agudelo Guzmán y  Jhon  Jairo  Sánchez  Henao  por  la conducta punible de estafa  agravada.   

El   expediente  pasó   al  Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito que, luego de tramitar el juicio, el 5 de diciembre  de   2005,   dictó  sentencia  de  primera  instancia  en  la  que  condenó  a  Diego   Fernando  Agudelo  Guzmán   y  a  Jhon  Jairo  Sánchez  Henao a las penas principales de 144  meses   de  prisión  y   multa  de  $500.000,  oo  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la pena privativa de la libertad como coautores de la conducta  punible de estafa agravada.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  de  Diego    Fernando    Agudelo    Guzmán,  el Tribunal Superior de Bucaramanga, el 23 de agosto de 2006, al  desatar  el recurso, lo modificó, en el sentido condenar a los procesados a las  penas  principales  128 meses de prisión, multa de $416.940.27 y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones publicas por el  término de 10 años.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

El     defensor    de    Diego   Fernando   Agudelo  Guzmán,  al  amparo  de  la  causal  tercera  de  casación,  presenta  dos  cargos contra la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Primer cargo  

El citado profesional del derecho, acusa al  Tribunal  de  haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado  de nulidad por  violación  del  debido  proceso,  en  tanto que al procesado se le impidió que  demostrara  que  actuó bajo insuperable coacción ajena ejercida por Jhon Jairo  Sánchez Henao.   

En ese sentido, asevera que en el proceso no  se  ordenaron las pruebas que solicitó la defensa. De ahí que, en su criterio,  era  de vital importancia para los intereses del acusado que se hubiese recibido  los  testimonios  de  su  familiares,  es  decir,  de Luz Helena y Ruselly   Agudelo  Guzmán  referenciados  en  la  indagatoria,  en  la medida en que eran  testigos de excepción de los hechos.   

Dice  que  le  llama  la  atención el poco  interés  que  mostraron los funcionarios judiciales para esclarecer los hechos,  en  particular las circunstancias en que actuó el hoy sentenciado, en tanto que  fue    coaccionado    por    Jhon    Jairo   Sánchez   Henao,   “quien   se  hacía  pasar  por  Diego  Javier  Sánchez  Gil,  pues  consideraron    sus    explicaciones    fantasiosas    y    alejadas    de    la  realidad”.  Tal vez, complementa, fue esa la razón  para   que   no   se   hubiera   recibido   los   testimonios   en   precedencia  anotados.   

Finalmente,   asevera   que   se  omitió  investigar   la   conducta   de   Diego  Javier  Sánchez  Gil,  “y  por  ello  se procesó y condenó a la cédula de ciudadanía de  Jhon Sánchez Henao”.   

Segundo cargo  

Finalmente, con base en la causal tercera de  casación,    el   defensor   de   Agudelo   Guzmán  acusa  al  sentenciador de haber dictado sentencia en  un  juicio  viciado  de  nulidad,  en  la  medida  en  que al acusado Jhon Jairo  Sánchez  Henao se le violó  el  derecho  de  defensa  con grave detrimento de los derechos e intereses de su  defendido,  quien  de  entrada  identificó  al  verdadero  responsable  de  los  hechos.   

Manifiesta que tiene interés jurídico para  abogar   por   el   otro  coprocesado,  en  la  medida  en  que  “la  demostración  del  hecho  debatido  depende  en gran medida el  éxito de su defensa”.   

Anota   que  lamenta  que  los  distintos  funcionarios  que conocieron del proceso hubiesen pasado por alto los argumentos  defensivos  de  Diego  Fernando  Agudelo Guzmán, esto es, ordenando las pruebas  anotadas  en  el anterior cargo; tal situación, prosigue, habría demostrado la  actividad       delincuencial       de       Diego      Javier      Sánchez     Gil     “(el  verdadero  responsable  frente  al ordenamiento penal), con la  consecuente  exclusión  de  la  responsabilidad  de Agudelo Guzmán. Y, de otro  lado,  se  hubiera  evitado la condena de una persona que nada tiene que ver con  los   hechos  materia  de  investigación,  es  decir,  Diego  Fernando  Agudelo  Guzmán”.   

Destaca que se violó el derecho de defensa  de  Jhon Jairo Sánchez Henao, puesto que fue declarado persona ausente, sin que  se  le  hubiera  identificado  plenamente “y máxime  que  la  investigación  se  prolongó más allá del término legal”.   

Después   de   reiterar  los  anteriores  planteamientos,  solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada  y,  en  consecuencia,  declarar la nulidad de todo lo actuado a partir de la resolución  fechada  el  5  de  junio  de  20001,  que  dispuso  la clausura del ciclo de la  investigación.   

CONCEPTO  DE  LA PROCURADURÍA PRIMERA   

DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL  

Luego de resaltar  algunos  errores  en  la  formulación  de  la censura, anota que de acuerdo con  las  constancias procesales  que  obran  en  el trámite,  se       advierte       que       los   juzgadores   no   incurrieron   en  arbitrariedad      o      negligencia     en     procura     de     hacer        comparecer   a  los  testigos que referencia el casacionista, para lo  cual    hace    un   recuento   de   la   actuación  procesal.   

Respecto del segundo reproche, anota que el  censor  carecía de interés  para  invocar la violación del derecho de defensa de Jhon Jairo Sánchez Henao.  Además,  anota  que  en las  sentencias      de  instancias    quedó  cabalmente identificado dicho coprocesado.   

Por  lo expuesto, sugiere a la Sala       no       casar  la  sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primer cargo  

1.    El   defensor   de   Diego  Fernando  Agudelo  Guzmán, basado  en  la causal tercera de casación, acusa al Tribunal de haber dictado sentencia  en  un  juicio  viciado  de  nulidad,  en  tanto  que  al diligenciamiento no se  allegaron  los  testimonios  de  Luz  Helena   y Ruselly Guzmán, medios de  prueba  que, en su criterio, habrían demostrado que aquél ejecutó la conducta  bajo  los  lineamientos  de causal de ausencia de responsabilidad de insuperable  coacción ajena.   

2. Como lo ha dicho la jurisprudencia de la  Corte,  cuando  en  esta  sede se pretende atacar la violación del principio de  investigación  integral,  el  actor está en la obligación de demostrarle a la  Corte  cómo  las  pruebas  que echa de menos dentro de la actividad probatoria,  cumplían  con los presupuestos de pertinencia, conducencia y utilidad frente al  objeto del proceso  y el convencimiento del juzgador.   

En  tales  condiciones,  al casacionista le  correspondía  demostrar   que  los  medios  de  prueba  que echa de menos,  cumplían  con la función de guardar hegemonía con el tema probatorio, que los  citados  testimonios  eran  el  elemento de juicio ideal para demostrar un hecho  objeto  de  debate  y  que,  además, resultaba útil para el convencimiento del  juzgador.   

Posteriormente, en punto de la trascendencia  de  la  censura,  el actor debía demostrar cómo las pruebas que echa de menos,  confrontándolas  con  las  que  obran  en  el  proceso,  llevaban  a variar las  conclusiones  del fallo, esto es, a concluir que el comportamiento del procesado  se  encontraba  excluido  de   responsabilidad   por  haber   actuado  bajo  insuperable  coacción ajena.   

3.   De   acuerdo   con   los  anteriores  parámetros,  resulta  claro que el censor dejó el cargo en el sólo enunciado.  No  obstante, como quiera que de sus argumentos se advierte que su inconformidad  radica  en  que se le reconozca al procesado que actuó de acuerdo con la causal  de  ausencia  de responsabilidad de insuperable coacción ajena, se abordará su  estudio, así:   

En  primer  lugar,  dígase  que  para  los  juzgadores  de  instancia  resultó claro y evidente que el acusado Diego  Fernando Agudelo Guzmán actuó en  el  acto  delincuencial movido por su propia voluntad, es decir, que realizó la  descripción  típica  contenida en la norma de manera voluntaria, motivo por el  cual  concluyeron que la coacción a la que presuntamente fue sometido se trató  de una coartada para justificar su comportamiento ante la justicia.   

Ahora  bien,  en  cuanto  a las pruebas que  anota  la  defensa  como  omitidas  dentro  de la actividad probatoria, esto es,  entre  ellos,  los  testimonios  de  Fabiola Guzmán Molina, Nelly Agudelo y Luz  Helena   y Ruselly Agudelo Guzmán, se avizora que la defensa solicitó que  se  recibieran  en  la  etapa  de  instrucción,  para  lo  cual suministró las  direcciones y los teléfonos correspondientes.   

Por su parte, el instructor, comisionó para  que  recibieran  los  citados testimonios, diligencia que no se pudo cumplir, en  la  medida  en  que  Nelly  Agudelo  se  encontraba  en  el exterior y que a Fabiola Guzmán no la conocían  en     la  dirección  suministrada por el citado profesional del derecho.   

Así,  resulta  fácil  colegir  que si las  citadas  deponentes no comparecieron a las citaciones hechas por la justicia, no  fue  por  causa  atribuible  al  funcionario  investigador  sino  porque  una se  encontraba   fuera   del   país   y,  la  otra,  se  desconocía  el  lugar  de  residencia.   

Dicho  a  la  manera  del sentenciador de  segundo  grado,  de  acuerdo  con  el  informe  secretarial  que  obra  al folio  117,  se  concluye que las  personas  citadas  para  que  rindieran testimonios no comparecieron al despacho  del    funcionario    instructor,    en    la   medida   en   que   Nelly   Agudelo  se  fue  del  país  y  a María Fabiola Guzmán no  la   conocían   y,  “los  más  diciente,  que  en  la     Manzana  13  casa  19,  de  barrio  Corales de Pereira, vive MARÍA  ROSALBA  ALZATE  TAMAYO,  desde hace 4 años y medio ignorado quiénes son DIEGO  FERNANDO  AGUDELO  y  JHON  JAIRO  SÁNCHEZ,  afirmación  con la que se pone en  evidencia  la falsa información que dio el 25 de febrero de 1997 en la injurada  DIEGO  FERNANDO  AGUDELO,  no  solo  para  que  no  dieran  con su paradero sino  también  con  el  de su familia, además de que con ello se comprueba que no es  cierto  que  aún después de haberlo dejado aquél irse del supuesto cautiverio  siguió  llamándolo  a su residencia y a su familiares para mantener vigente la  supuesta  coacción,  pues  sobre  éste  hecho,  de  haber ocurrido, lo hubiese  informado   al   C.T.I.   la  persona  que  moraba  en  la  vivienda”.   

En lo que respecta a los testimonios de Luz  Helena   y  Ruselly Agudelo Guzmán que fueron pedidos por la defensa en la  etapa  de  instrucción  es  claro  que  no  fueron  ordenados. Sin embargo, tal  situación  no  comporta  necesariamente  predicar que se violó el principio de  investigación  integral,  puesto que el hecho de la presunta concurrencia en el  comportamiento  del  acusado  Agudelo  Guzmán  de  la  causal  de  ausencia  de  responsabilidad  de  insuperable  coacción  ajena  fue  objeto  de  debate y de  estudio   en  los  fallos,  concluyéndose  en  sentido  contrario  a  lo planteado por el casacionista. Por  ejemplo, el Tribunal anotó:   

“Para justificar  la  coacción,  señala  el  procesado  que  su  esposa  fue  llevada  donde  un  ‘familiar’,  que  también  estuvo donde JAVIER  SÁNCHEZ  GIL, igualmente que éste los llevó a una finca de Copa Cabana y otra  en     Girardota.    Con    base    en   esta  información,  lo  único  exigible  razonadamente  al operador judicial, era la  citación  de  JAVIER  SÁNCHEZ  GIL,  quien  se  hacía  pasar  como JHON JAIRO  SÁNCHEZ,   y   esa   fue  la  tarea  que  incansablemente  se  propusieron  los  funcionarios,  sólo  que  con  resultados  negativos,  como  lo  demuestran las  actuaciones  relacionadas con las capturas impartidas y las respuestas obtenidas  por el DAS, la SIJIN y el CTI…   

“Otras personas a las que hizo mención el  indagado,  corresponden  a  los  incriminados que en el expediente se citan como  ‘escoltas’  de Javier Sánchez Gil o Jhon Jairo  Sánchez  y  que  fueron  señalados  como  Santiago Galvis Velásquez o Alfonso  Jaimes,   Hugo   Alberto   Beltrán   o   Wilson   Granados  Morales,    Darney   Palacios,   ‘El          Enano’,  Yuly Alexandra Peláez y Andrés o  Julián  Camilo.  Estas  personas  hacen  parte de quienes integraron la empresa  criminal  que perpetró el delito en contra de Bureau Conceptos Artes Plásticas  Ltda….,  cuya  identificación ni individualización fue posible, por lo menos  en  el  expediente  que  corresponde  al  proceso  adelantado en contra de Diego  Fernando  Agudelo, cuya unidad investigativa se rompió con la calificación del  sumario,  al proferirse acusación en contra de Javier Sánchez Gil o Jhon Jairo  Sánchez y Agudelo Guzmán.   

“El  propio  Diego  Fernando  Agudelo, no  suministró  datos  acerca  del  lugar  donde  podían ser ubicado los supuestos  ‘escoltas’,   información   que   no   podía  obtenerse  por  ningún otro medio, luego no es dable calificar de arbitrario el  proceder  del  instructor  o  juez  de  la causa, pues nadie está obligado a lo  imposible,  ubicar  a  quien no se puede citar porque se desconoce su domicilio,  residencia, lugar de trabajo o paradero”.   

Más adelante consideró:  

“La coacción alegada por el procesado fue  para  el  a  quo un hecho inexistente, como así lo es para esta Sala, no existe  prueba     directa     ni     circunstancial    que    lo    evidencia, por el contrario, los testimonios de  las  personas que refieren haber tenido trato con el procesado por razón de los  hechos  objeto  de este proceso, desvirtúan la ocurrencia de tal hipótesis. En  estas  condiciones,  ningún  juicio  de  verosimilitud  podría hacerse con las  pruebas  solicitadas,  puesto  que  ese raciocinio implica un fundamento serio y  creíble,   connotaciones   que   no   pueden   obtenerse   a   partir   de   lo  inexistente.   

“En este caso, el hecho sugerido como tema  de  prueba, pierde relación lógica con la situación fáctica acreditada en el  proceso  y  por  tanto  deja  de  tener  capacidad para modificar lo demostrado,  resultando     intrascendente     la     omisión     probatoria    ”.    

Dicho  de  otra  forma,  los testimonios de  Nelly  Agudelo  y  María  Fabiola  Guzmán,  hermana  y  madre  del  procesado,  respectivamente,  si  bien no fueron incorporados al trámite, de todos modos no  resultaban  pertinentes,  conducentes y útiles, en la medida que no demostraban  que  Agudelo  Guzmán cometió el hecho bajo insuperable coacción ajena, puesto  que  tal  aspecto  fue  objeto  de estudio por los juzgadores y se concluyó que  dicha  hipótesis  era  una coartada con el ánimo de eludir su compromiso penal  en los hechos.   

En consecuencia, el cargo no está llamado a  prosperar.   

Segundo cargo  

1. Finalmente, el defensor de Diego      Fernando      Agudelo     Guzmán      acusa        al       Tribunal       de      haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado  de  nulidad por  violación   del   derecho  de  defensa  del  coprocesado  Jhon  Jairo  Sánchez  Henao.   

2.   Como  lo  destaca  el Procurador  Delegado,  el  actor  carece  de  interés  para  demandar  la  casación  de la  sentencia  por  violación  del  derecho  de  defensa de Jhon Jairo Sánchez, en  tanto  que no representa los intereses procesales de este acusado, máxime   cuando  del  discurso  argumentativo  del  reparo no se advierte  cómo tal  situación incidió en la situación procesal de su defendido.   

En  efecto,  de acuerdo con los argumentos  expuestos     por     el    casacionista    no    se    advierte    cómo la presunta lesión del derecho de  defensa  de  Sánchez Henao también condujo a violentar las garantías de Diego  Fernando  Agudelo  Guzmán,  en la medida en que frente a este asuntó   sólo   anotó   que  de   “la  demostración  del  hecho  debatido  depende  en  gran  medida  el  éxito de su  defensa”,  máxime  cuando  para  los juzgadores de  instancia  fue  claro  y  evidente que la responsabilidad penal en los hechos se  imputaban a los dos procesados.   

De  otro  lado,  no  es  cierto  que  el  coprocesado  Jhon  Jairo Sánchez Henao no hubiese sido cabalmente identificado.  Todo  lo  contrario,  revisado  el  fallo de segunda instancia se advertirá que  dicha  situación  fue  objeto de estudió. Por, ejemplo, allí se dijo:   

“En   la  instrucción,  DIEGO  JAVIER  SÁNCHEZ GIL, quien se hacía pasar por JHON JAIRO  SÁNCHEZ  HENAO,   fue  individualizado  e  identificado  con  la  denuncia  formulada  por CARMEN CECILIA SOLANO VARGAS, el retrato hablado elaborado por el  CTI,  la  descripción que de él hicieron los testigos ERNESTO PINZÓN , ALICIA  CASTELLANOS  y  las  precisiones  del verdadero nombre y apellidos, hechas en la  indagatoria  de  DIEGO  FERNANDO  AGUDELO GUZMÁN, diligencia en la que se dio a  conocer  el  nombre  y  apellido  de  su  progenitora  y una hermana, lo cual es  suficiente  para descartar los cuestionamientos que se hacen a la vinculación y  condena de aquél en este proceso.   

“Dígase además que en las providencias  que        resolvieron        situación  jurídica  y  calificaron  el sumario, se tuvo presente  que  los cargos formulados por razón de este proceso se hacían al coautor real  del   hecho  delictivo,  citándose  como  tal  a  DIEGO  JAVIER  SÁNCHEZ  GIL,  debiéndose  entender  que  la cópula ‘o’ utilizada  para  invocar  el  nombre  y  los  apellidos  de JHON JAIRO SÁNCHEZ HENAO, debe  entenderse  con  el  otro  nombre  con  el  que  se  hacía  llamar en sus actos  ilícitos,  precisión  que  se  debe  hacer,  en  virtud  a que una vez rindió  indagatoria  DIEGO FERNANDO AGUDELO, quedó aclarado que el verdadero nombre del  otro  coautor  es DIEGO JAVIER SÁNCHEZ Gil y en este sentido ha de aclararse el  fallo recurrido.   

“En lo que hace  referencia  a  la suplantación de JHON JAIRO SÁNCHEZ HENAO, por el hermano que  comete  fechorías,  llamado  DIEGO  JAVIER  SÁNCHEZ  Gil,  la Corte Suprema de  Justicia,  en  providencia de tutela, con radicación 18.706, proferida el 15 de  diciembre  de  2004,  en  lo  pertinente  al  tema  que  nos ocupa, se refirió,  así:   

“JHON  JAIRO SÁNCHEZ HENAO denunció el  extravío  de su cédula de ciudadanía No 16.743.311 de Cali, el 9 de noviembre  de    1994,    es   decir,   años   antes   de   los   hechos   …’             ‘El anterior material permite concluir  como  posible  que  JHON JAIRO SÁNCHEZ HENAO no haya sido la persona que obrara  como    coautora    en    el    secuestro    perpetrado    en   la   ciudad   de  Bucaramanga’ ‘Y   si   es  así,  es  injusto  que  permanezca   privado   de   su  libertad  por  un  comportamiento  probablemente  desplegado  por  otra  persona,  tal vez su hermano medio, Diego Javier Sánchez  Gil,   a   quien   igualmente   se   acredita   la  comisión  de  otros  hechos  punibles.   

“La  condena  proferida  no  es  contra  persona  sobre  la  cual no existe seguridad, más allá de toda duda razonable,  de  ser  efectivamente  quien  desplegó las conductas punibles que se someten a  estudio,  pues  las  pesquisas adelantadas permitieron determinar que el coautor  de  la  estafa  era  DIEGO  JAVIER  SÁNCHEZ  GIL,  quien se hacía pasar por su  hermano  JHON JAIRO SÁNCHEZ HENAO, situación que se aclaró con la indagatoria  de     DIEGO     FERNANDO     AGUDELO     GUZMÁN,     coautor    del    punible  investigado”.   

Ante  la falta de interés y de razón, la  censura se desestima.    

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

No  casar  la  sentencia impugnada.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese   y  cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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