27496(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27496  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.  117   

Bogotá D. C., once (11) de julio de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  solicitud  de  prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  los  delitos  contra  la fe  pública,  formulada  por  el  defensor  de  WILLIAM EBERTO URIBE CASTILLO; y se  adoptan  otras  determinaciones,  antes  de  calificar  el aspecto formal de las  demandas  de  casación  que  dicho defensor y el apoderado de EDUARDO MOGOLLÓN  BRUNO,  presentaron contra el fallo emitido por el Tribunal Superior de Cúcuta,  el 25 de septiembre de 2006.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera, por  el  Tribunal Superior de Cúcuta en el fallo de segundo grado:   

“A  través  de  escritos  anónimos  se  informó  a la Fiscalía, que el ciudadano WILLIAM URIBE CASTILLO, actuando como  representante  de  la  empresa  Constructora  U.C.C.,  solicitó  y  obtuvo, por  concepto   de  I.V.A.,  reintegros  de  la  DIAN  por  cuantías  aproximadas  a  doscientos   millones  de  pesos  ($  200.000.000.oo),  en  relación  con  unos  materiales  de  construcción  que habían sido adquiridos para la construcción  de  la  sede CORPONOR, pero que fueron presentados, para obtener los reintegros,  como  materiales  para  construcción  de  vivienda  de  interés  social  en el  Proyecto La Concordia III (folio 4 anexo 4).   

Para  lograr la fraudulenta devolución, se  falsificaron  facturas,  además  de  que  para no facilitar esta investigación  penal se ocultaron otros documentos.   

En  el  operativo  delictivo,  se vinculan,  acusan  y  condenan,  además del mencionado, a los procesados EDUARDO MOGOLLÓN  BRUNO,  funcionario  de  la  DIAN;  y  los ciudadanos GRACIELA ACEVEDO CASTILLO,  MARÍA   YANETH  RANGEL  DÍAZ  y  RAIMUNDO  ORDÓÑEZ  SANTAELLA,  contadora  y  revisores fiscales de la empresa constructora antes citada.”   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  Con  base  en la información inicial y  pluralidad  de  pruebas  paulatinamente recaudadas, la Fiscalía Sexta Seccional  de   Cúcuta   abrió   investigación,  vinculó  mediante  indagatoria  a  los  implicados  y al resolver su situación jurídica, con proveído del 30 de junio  de  2000,  los  afectó  con  medida de aseguramiento, consistente en detención  preventiva,  sin  excarcelación.  (Folio  738  cdno.  3)   

2. Recaudada la prueba necesaria, el Fiscal  instructor  cerró  la  investigación,  el  13 de octubre de 2000. (Folio 1174 cdno. 4)   

3. Al calificar el mérito del sumario, el 7  de  noviembre  de  2000,  la  Fiscalía  Sexta  Seccional  de  Cúcuta profirió  resolución contra las siguientes personas:   

WILLIAM EBERTO URIBE CASTILLO, contratista y  representante  legal  de  la  empresa  Constructora U.C.C., como determinador de  peculado  por apropiación,  falsedad    en    documento    privado   y   falsedad   por  ocultamiento  de  documento privado.   

EDUARDO MOGOLLÓN BRUNO, servidor público,  empleado  de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN, como autor de  peculado por apropiación a  favor  de terceros y falsedad ideológica en documento  público.   

GRACIELA   ACEVEDO   CASTILLO,  contadora  pública   de   la   Constructora   U.C.C.,   como   cómplice  de  peculado  por  apropiación; y autora de  falsedad    en    documento    privado   y   falsedad   por  ocultamiento  de  documento privado.   

RAIMUNDO  ORDÓÑEZ  SANTAELLA,  contador  público  y  revisor  fiscal  de  la  Constructora  U.C.C.,  como  cómplice  de  peculado       por      apropiación   y  autor de falsedad en documento  privado; y   

MARÍA  YANETH  RANGEL  DÍAZ,  contadora  pública  y  revisora  fiscal  de  la  Constructora  U.C.C.,  como  cómplice de  peculado por apropiación y  autora  de falsedad en documento privado. (Folio 1249 cdno. 4)   

4. La acusación fue apelada y, no obstante,  recibió  confirmación  el  12 de enero de 2001, con resolución emitida en esa  fecha  por  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante  el Tribunal Superior de  Cúcuta. (Folio 1384 cdno. 5)   

5. Adelantó la fase de la causa el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Cúcuta; surtió los traslados para alistar las  audiencias  preparatoria y pública; y finalizado el debate, con sentencia del 6  de abril de 2005, condenó a los implicados así:   

WILLIAM   EBERTO   URIBE  CASTILLO,  como  determinador  de peculado por apropiación,      falsedad     en     documento  privado  y  falsedad  por  ocultamiento  de  documento  privado,  a ochenta (80)  meses  y  cinco  (5) días de prisión; y le negó el subrogado de la ejecución  condicional de la pena y la prisión domiciliaria.   

EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO,  como  autor  de  peculado por apropiación y  falsedad      ideológica      en      documento  público,  a  setenta  y  cuatro (74) meses cinco (5)  días  de  prisión;  y le negó el subrogado de la ejecución condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

GRACIELA  ACEVEDO  CASTILLO,  MARÍA YANETH  RANGEL  DÍAZ  y  RAIMUNDO  ORDÓÑEZ SANTAELLA, como cómplices de peculado  por  apropiación y autores de  falsedad    por    ocultamiento    de    documento  privado,  a  treinta  y cuatro (34) meses quince (15)  días  de  prisión  cada  uno;  y  les concedió el subrogado de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

A    todos    los   implicados   impuso  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por un lapso igual a la pena  restrictiva  de la libertad; los condenó a indemnizar los perjuicios causados a  la  DIAN por la suma de $ 67.601.657.oo “pagadera en  la  forma y plazos señalados en la parte motiva”; y  al    pago    de    multa    por   valor   de   $   67.601.657   “prorrateable    en    la    forma    enunciada    en    la    parte  motiva”.   (Folio  2634  cdno. 8B)   

6. Al desatar la apelación interpuesta por  los  defensores  y  los  implicados,  con fallo del 25 de septiembre de 2006, el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta confirmó, con las siguientes modificaciones, la  decisión de primera instancia:   

Declaró  que  las  condenas  a  la pena de  prisión  por  los  ilícitos  determinados  en  la sentencia impugnada quedaban  así:  EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO,  a  64  meses  15  días; WILLIAM EBERTO URIBE  CASTILLO,  a  70  meses  15 días; GRACIELA ACEVEDO CASTILLO, a 30 meses; MARÍA  YANETH RANGÉL DÍAZ, a 30 meses.   

Declaró que a RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA  quedaba      condenado      como      lo      decidió      el      A-quo,  a 34 meses 15 días de prisión;  y le disminuyó la multa a $ 12.908.744.oo.   

Redujo la inhabilitación para el ejercicio  de   derechos  y  funciones  públicas  al  mismo  término  que  cada  sanción  restrictiva  de  la  libertad;  y  negó  la  prisión  domiciliaria  a  EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO,  en  contra  de  quien  ordenó  expedir  boleta  de  captura.  (Folio 324 cdno. 2 segunda instancia)   

7.  Inconformes con lo decidido por el Juez  colegiado,  los  defensores de WILLIAM EBERTO URIBE CASTILLO y EDUARDO MOGOLLÓN  BRUNO interpusieron el recurso de casación.   

8.  Mientras se surtían los traslados para  el  recurso extraordinario, después de reconocer redención de pena por trabajo  y  enseñanza llevados a cabo bajo el régimen penitenciario, con auto del 12 de  diciembre   de   2006,  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  concedió  libertad  provisional  a  EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO.  (Folio 460  Cdno. 2 segunda instancia)   

9.  Cuando aún se encontraba el expediente  en  el  TRIBUNAL  Superior  de  Cúcuta,  el  defensor  de WILLIAM EBERTO URIUBE  CASTILLO  solicitó  se  declare  prescrita  la acción penal por los delitos de  falsedad    en    documento    privado   y   falsedad   por  ocultamiento  de  documento privado.   

El Tribunal Superior de Cúcuta explicó que  desde  que  concedió  el recurso extraordinario perdió competencia y no podía  modificar  el  fallo  de segundo grado; por lo cual, con auto del 17 de abril de  2007,   se   inhibió   de   pronunciarse  de  fondo  sobre  aquella  petición.  (Folio 594 cdno. 2 segunda instancia)   

De  ese modo, antes de calificar el aspecto  formal  de  las  demandas  de  casación,  la  Sala resolverá lo que en derecho  corresponda  con  relación  a  la  solicitud  de  prescripción pendiente; y de  oficio  analizará  la  misma  temática  para  los coprocesados respecto de los  ilícitos    contra   la   fe   pública      y      del     peculado     por  apropiación     endilgado     a     título    de  cómplices.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Es  preciso recordar que en el presente  asunto  se  atribuyen  delitos  contra  la  fe pública a personas con calidades  diferentes,  que  inciden  en la manera de contabilizar el término prescriptivo  de la acción penal.   

1.1     Además    de    peculado  por  apropiación,  el  señor  WILLIAM  EBERTO URIBE CASTILLO, ciudadano particular, contratista, fue condenado  por   los   delitos   de   falsedad   en   documento  privado  y  falsedad  por  ocultamiento de documento privado.   

Como los ilícitos contra la fe pública que  a  él  se  atribuyen  fueron  cometidos  para facilitar la reclamación de unos  dineros  a la DIAN, a través de la Constructora U.C.C., que actuó como empresa  privada,  desligada  de  funciones  públicas, la prescripción sigue las reglas  comunes  aplicables  a  los ciudadanos particulares. Esto es, ocurre en un lapso  mínimo  de  5  años,  por  disposición  de los artículos 83 y 86 del Código  Penal, Ley 599 de 2000.   

1.2  El  empleado  de  la  DIAN,  EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO,  fue  condenado  por  peculado  por  apropiación;       y      por      falsedad     ideológica    en    documento    público,   puesto   que  en  el  ejercicio  de  sus  funciones  suscribió  documentos  con  información  contraria  a la realidad, que se utilizaron luego  para el pago indebido de los dineros a la Constructora U.C.C.   

En   su  caso,  el  término  mínimo  de  prescripción  para  el delito contra la fe pública es de 6 años y 8 meses, en  atención  a  lo previsto en el inciso 5 del artículo 83 del Código Penal, Ley  599 de 2000.   

1.3  Con  los  procesados  GRACIELA ACEVEDO  CASTILLO,  MARÍA  YANETH  RANGEL DÍAZ y RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA, ocurrió  que,  aunque  eran  contadores  públicos y en la resolución acusatoria se dice  que  faltaron  a la verdad en los documentos que suscribieron en el ejercicio de  sus  funciones  siendo  revisores  fiscales de la Constructora U.C.C, finalmente  sólo  fueron  condenados como autores de falsedad por  ocultamiento  de  documento  privado y como cómplices  de     peculado    por    apropiación.   

Vale  decir, fueron condenados por ocultar  unos  documentos, y no por faltar a la verdad en los balances y otros documentos  privados  que  suscribieron  siendo  revisores  fiscales,  en el ejercicio de su  función  consistente  en  otorgar  la  fe  pública.  Por  ello, en su caso, no  resulta    aplicable    la    Ley    43    de1990,    en   cuanto   –para  efectos  penales- asimila a los  profesionales de la contaduría pública, a servidores públicos.   

Ciertamente,   la   Ley   43   de  1990,  “por  la  cual  se  adiciona  la  ley  145 de 1960,  reglamentaria   de  la  profesión  de  contador  público  y  se  dictan  otras  disposiciones”, establece:   

“Articulo 10.  De       la       fe       pública.   

(…)  

PARAGRAFO. Los contadores públicos, cuando  otorguen  fe  pública  en  materia  contable,  se  asimilarán  a  funcionarios  públicos  para  efectos de las sanciones penales por los delitos que cometieren  en  ejercicio  de las actividades propias de su profesión, sin perjuicio de las  responsabilidades   de   orden   civil  a  que  hubiere  lugar  conforme  a  las  leyes.”   

Dicho precepto fue demandado por quienes lo  estimaban  contrario  a la Carta. No obstante, mediante Sentencia C-530 de 2000,  la   Corte   Constitucional  lo  declaró  exequible,  entre  otros,  con  estos  argumentos:   

“Por lo mismo,  el  interrogante  que se le formula a la Corte es si la ley puede asimilar a los  contadores,  cuando  otorguen  fe  pública  en materia contable, a funcionarios  públicos, para efectos de las sanciones penales.   

(…)  

No  excede  pues  la  norma  acusada  los  parámetros  superiores  en  que se funda la equidad, porque al someter la ley a  los  contadores públicos al mismo nivel de responsabilidad penal que se demanda  de  los  funcionarios públicos, tiene en cuenta que estos profesionales ejercen  materialmente  una  actividad, asimilable a una función pública, como es la de  otorgar  fe  pública  sobre  los  actos propios de su profesión, ejercicio que  apareja,  por lo mismo, una responsabilidad especial en términos similares a la  que  se  deduce  contra  los  funcionarios  del  Estado, quienes, como es obvio,  ejercen funciones públicas.”   

En  ese  orden  de  ideas,  el término de  prescripción   para   el   delito  de  falsedad  por  ocultamiento  de  documento  privado que se endilga a  GRACIELA  ACEVEDO  CASTILLO,  MARÍA  YANETH  RANGEL  DÍAZ y RAIMUNDO ORDÓÑEZ  SANTAELLA,  también  es  de  5  años,  dado  que  no es factible asimilarlos a  servidores  públicos, porque al ocultar los documentos actuaron como ciudadanos  particulares  y  no  en  el  ejercicio  de  la  función de contadores públicos  consistente en otorgar la fe pública.   

2.   Bajo  las  anteriores  premisas,  a  continuación  se  hace  el  estudio de la prescripción de la acción penal por  los ilícitos contra la fe pública.   

La   resolución   acusatoria   quedó  ejecutoriada  el  doce  (12)  de  enero  de 2001, cuando la Unidad de Fiscalías  Delegadas  ante  el  Tribunal Superior de Cúcuta la confirmó íntegramente. En  aquella  fecha  quedó  interrumpida  la  prescripción;  y  a  partir  del día  siguiente  se  reanudó el cómputo de los términos, en la forma establecida en  el  artículo  86  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000), que es del siguiente tenor:   

“Interrupción y  suspensión  del  término prescriptivo de la acción.  La   prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  resolución  acusatoria o su equivalente, debidamente ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del término  prescriptivo,  éste  comenzará  de  nuevo  por  tiempo  igual  a  la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a cinco (5) años, ni superior a diez (10) años”   

El   artículo   86   transcrito   debe  interpretarse  armónicamente  con el artículo 83 ibídem, relativo al término  de  prescripción de la acción penal para los delitos  atribuidos  a  los  servidores  públicos,  que en su  quinto inciso estipula:   

“Al servidor público que en ejercicio de  sus  funciones, de su cargo o con ocasión de ellos realice una conducta punible  o  participe  en ella, el término de prescripción se aumentará en una tercera  parte.”   

A  la  sazón,  en  Sentencia  del  1° de  septiembre  de  2004,  después de un estudio detallado del asunto, esta Sala de  la Corte expresó:   

“En síntesis,  recapitulando,  la Sala de Casación Penal recoge las diversas posturas vertidas  en  autos y sentencias a partir de la entrada en vigencia del Código Penal, Ley  599  de 2000, y en su lugar sostiene que en la sistemática jurídica colombiana  si  un  servidor  público  en  ejercicio  de  sus  funciones, de su cargo o con  ocasión  de  ellos realiza una conducta punible, la prescripción de la acción  penal  ocurrirá  en un tiempo no menor de seis (6) años y ocho (8) meses, bien  que   el  fenómeno  ocurra  en  la  etapa  de  instrucción  (antes  de  quedar  ejecutoriada  la  resolución  de  acusación),  bien que acaezca en la fase del  juzgamiento  (después  de  alcanzar  firmeza  la  resolución  acusatoria);  no  importando  que  el  delito  se sancione con pena no privativa de la libertad, o  que  la  pena  máxima  de  prisión  –si   la   hubiere-   fuere   inferior  a  cinco  años.”   

El Código Penal  aplicable   al   tiempo   de   los  hechos,  Decreto  100  de  1980,  sancionaba  los  delitos  contra  la fe pública de que se trata,  así:   

-.  Artículo  211.  Falsedad en documento  privado, con prisión de 1 a 6 años.   

-.  Artículo 219. Falsedad ideológica en  documento público, con prisión de 3 a 10 años.   

-. Artículo 224. Falsedad por ocultamiento  de documento privado, con prisión de 1 a 6 años.   

En el Código Penal que ahora rige, Ley 599  de 2000, los mismos ilícitos se reprimen así:   

-.  Artículo  289. Falsedad en documento privado, con prisión de 1  a 6 años.   

-.      Artículo     286.  Falsedad  ideológica en documento  público,  con prisión de 4  a 8 años.   

-.      Artículo     293.   Falsedad   por  ocultamiento  de  documento privado, con prisión de 1 a 6 años.   

3. Trasladando los anteriores lineamientos  al  caso  examinado,  se  tiene  que  el lapso de prescripción para los delitos  contra  la  fe  pública  por  los  cuales  se dictó sentencia condenatoria, se  calcula así:   

3.1  Para  WILLIAM  EBERTO URIBE CASTILLO,  ciudadano  particular,  contratista,  condenado  por los delitos de falsedad   en   documento   privado   y  falsedad    por    ocultamiento    de    documento  privado,  el término de prescripción es de 5 años,  a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación.   

Como la acusación quedó en firme el 12 de  enero  de  2001,  5  años contados a partir de esa fecha se cumplieron el 12 de  enero  de  2006,  cuando  el  expediente  aún  se  encontraba  en  el  Tribunal  Superior.   

3.2  Para  el empleado de la DIAN, EDUARDO  MOGOLLÓN  BRUNO,  condenado  por falsedad ideológica  en  documento  público,  el término de prescripción  es  de  6  años  y  8  meses,  a  partir  de  la  ejecutoria  de la resolución  acusatoria.   

Como la acusación quedó en firme el 12 de  enero  de  2001,  6  años  y  8 meses contados a partir de esa fecha aún no se  cumplen,   pues   ese   lapso   se   extiende  hasta  el  12  de  septiembre  de  2007.   

3.3  Para  los procesados GRACIELA ACEVEDO  CASTILLO,  MARÍA YANETH RANGEL DÍAZ y RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA, ciudadanos  particulares    que    fueron    condenados   como   autores   de   falsedad   por   ocultamiento   de   documento  privado,  e  término  de  prescripción  es  de  5  años, a partir de la  ejecutoria de la resolución de acusación.   

Como la acusación quedó en firme el 12 de  enero  de  2001,  5  años contados a partir de esa fecha se cumplieron el 12 de  enero  de  2006,  cuando  el  expediente  aún  se  encontraba  en  el  Tribunal  Superior.   

4.  Ahora  se  revisará  lo atinente a la  prescripción  de  la  acción  penal  para  los  condenados  por  el  delito de  peculado  por apropiación,  en  calidad  de  cómplices,  situación  en la que se encuentran los ciudadanos  particulares  GRACIELA  ACEVEDO  CASTILLO, MARÍA YANETH RANGEL DÍAZ y RAIMUNDO  ORDÓÑEZ SANTAELLA.   

El artículo 133  del  Código Penal aplicable al tiempo de los hechos,  Decreto  100  de  1980,  modificado por la Ley 190 de  1995,      reprimía      el      peculado     por  apropiación,   en  cuantía  superior  a  cincuenta  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes  (sin       superar       los       doscientos),  como   el   que   se   endilga  a  los  implicados,  con  prisión  de  6  a  15  años.   

El artículo 397 del Código Penal, Ley 599  de  2000,  de igual manera  sanciona  el  peculado  por  apropiación  en  cuantía  superior  de  cincuenta  salarios     mínimos     (sin     superar     los  doscientos),  con prisión  de 6 a 15 años.   

El artículo 30 del Código Penal, Ley 599  de  2000,  estipula  que  a  quien  determine  a  otro  a  realizar  la conducta  antijurídica  se  le  impondrá  la pena prevista para la infracción; y que el  cómplice  incurrirá  en  la  pena prevista para la correspondiente infracción  disminuida de una sexta parte a la mitad.   

El artículo 60 ibídem, señala que si la  pena  se  disminuye  en  dos proporciones, la mayor se aplicará al mínimo y la  menor al máximo de la infracción básica.   

Con  esos  criterios, la complicidad en el  delito   de   peculado  por  apropiación  del que se viene tratando, queda reprimido así: de 6 años menos  la  mitad a 15 años menos la sexta parte. Quiere ello decir que el cómplice de  ese   ilícito  puede  sancionarse  con  prisión  de  3  años  a  12  años  6  meses.   

Para efectos de la prescripción se toma la  pena   máxima   (12   años   6  meses)  y  ese  guarismo se divide entre dos, por analizarse el fenómeno  después  de  quedar  en firme la resolución acusatoria; con lo cual se obtiene  que    la    complicidad    en   el   peculado   por  apropiación    prescribe    en    6    años    3  meses.   

Como  la acusación quedó ejecutoriada el  12  de enero de 2001, el lapso de 6 años 3 meses contados a partir de esa fecha  se  cumplió  el  12  de  abril  de 2007, cuando el expediente aún no se había  remitido a esta Sala de la Corte.   

5. En consecuencia, se declarará prescrita  la  acción  penal  y  cesará  procedimiento  a  favor  de WILLIAM EBERTO URIBE  CASTILLO,  por  los  delitos  de falsedad en documento  privado  y  falsedad  por  ocultamiento  de  documento  privado;  y  a  favor de  GRACIELA  ACEVEDO  CASTILLO,  MARÍA  YANETH  RANGEL  DÍAZ y RAIMUNDO ORDÓÑEZ  SANTAELLA,    por    la    complicidad    en    el    delito   de   peculado   por  apropiación  y  por  la  autoría  en el delito de falsedad por ocultamiento de  documento privado.   

Lo anterior comporta redosificar la pena de  manera   provisional   para   WILLIAM   EBERTO   URIBE   CASTILLO   (pues  la  modificación definitiva sólo puede hacerse en el fallo  que   decida   el  recurso  extraordinario  de  casación,  si  a  ello  hubiere  lugar),  sin contrariar, claro está, la prohibición  de    la   non   reformatio   in   pejus,  tomando  como base los mismos parámetros que guiaron al Juez de  primera  instancia;  y  la  tasación  final  que  hizo  el Tribunal Superior de  Cúcuta,  después  de reconocer un porcentaje de rebaja de la pena al delito de  peculado  por apropiación,  por devolución parcial de los dineros apropiados.   

Cabe  anotar  que  en  el  caso  de  URIBE  CASTILLO,  representante  legal  de  la  Constructora  U.C.C.,  el  A-quo no partió de la sanción mínima,  sino   que   por   ser   el  determinador,  a los 6 años de sanción inferior por el delito de peculado  por apropiación le incrementó  6   meses;   y   adicionó   otros   12   meses   por   el   concurso   con  las  falsedades.   

En  la sentencia del Tribunal Superior, el  monto  de  la  sanción  se  fijó  así:  58 meses 15 días por el peculado  por  apropiación  y  12 meses  más  por  el  concurso  con  las  falsedades,  para  un  total  de  64 meses 15  días.   

Quiere  ello  decir  que,  restando los 12  meses  por  el  concurso  con  los  delitos  contra  la  fe  pública, debido al  reconocimiento   de   la   prescripción,   URIBE  CASTILLO  quedará  condenado  provisionalmente  a  la pena de 58 meses 15 días de prisión, como determinador  del     peculado    por    apropiación.   

Y  para  GRACIELA  ACERO  CASTILLO, MARÍA  YANETH  RANGEL  DÍAZ  y RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA no queda ningún remanente  de  sanción  penal,  por  haber acaecido la prescripción respecto de todas las  conductas punibles por los que fueron condenados en las instancias.   

6. En síntesis:  

Se  declarará  prescrita la acción penal  por   los   delitos   de   falsedad   en   documento  privado  y  falsedad  por  ocultamiento  de  documento  privado;  y  se  cesará  procedimiento  por  esos  mismos  ilícitos  a  favor  de  WILLIAM  EBERTO URIBE  CASTILLO,  quien  quedará condenado, provisionalmente, a la pena de 58 meses 15  días,    como   determinador   del   peculado   por  apropiación.   Al   mismo  lapso  se  reducirá  la  inhabilitación     para     el    ejercicio    de    derechos    y    funciones  públicas.   

Se  declarará  prescrita la acción penal  por    los    delitos   de   complicidad        en       peculado       por  apropiación y falsedad por  ocultamiento  de  documento  privado,  y  se  cesará  procedimiento  por  esas  mismas  conductas  a favor de GRACIELA ACERO CASTILLO,  MARÍA YANETH RANGEL DÍAZ y RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA.   

De  igual  manera,  se  dispondrá  que el  Juzgado  de  primera  instancia  cancele  todo requerimiento y pendiente que los  tres  mencionados  en  el párrafo anterior, tengan por razón exclusiva de este  proceso penal; y devuelva las cauciones que hubiesen prestado.   

7.  Copia del presente auto será remitido  al    Juzgado    Segundo    Penal    del    Circuito   de   Cúcuta,   para   su  conocimiento.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.  Declarar  prescrita    la    acción    penal    por    los    delitos   de   falsedad   en   documento   privado   y  falsedad    por    ocultamiento    de    documento  privado,   endilgados   a   WILLIAM   EBERTO   URIBE  CASTILLO.   

2.   Cesar  procedimiento   por   los   delitos  de  falsedad  en  documento       privado      y      falsedad   por   ocultamiento   de   documento  privado a favor de WILLIAM EBERTO URIBE CASTILLO.   

3. Declarar que  con  motivo  de la prescripción reconocida, WILLIAM EBERTO URIBE CASTILLO queda  condenado,  provisionalmente,  a  la pena de 58 meses 15 días de prisión, como  determinador    del    delito    de   peculado   por  apropiación.   Al   mismo   lapso   se  contrae  la  inhabilitación     para     el    ejercicio    de    derechos    y    funciones  públicas.   

4.  Declarar  prescrita    la    acción    penal    por    los    delitos   de   falsedad   por   ocultamiento   de   documento  privado   y   complicidad   en   peculado  por  apropiación,  atribuido  a  los  implicados GRACIELA  ACERO    CASTILLO,   MARÍA   YANETH   RANGEL   DÍAZ   y   RAIMUNDO   ORDÓÑEZ  SANTAELLA.   

5.   Cesar  procedimiento  a  favor de GRACIELA ACERO CASTILLO, MARÍA YANETH RANGEL DÍAZ y  RAIMUNDO ORDÓÑEZ SANTAELLA.   

El Juzgado de primera instancia cancelará  todo  requerimiento  y  pendiente  que  GRACIELA  ACERO  CASTILLO, MARÍA YANETH  RANGEL  DÍAZ  y  RAIMUNDO  ORDÓÑEZ  SANTAELLA, tengan por razón exclusiva de  este  proceso  penal;  y  se  encargará  de devolver las cauciones que hubiesen  prestado.   

7. En los demás  aspectos,    el    fallo    del   Tribunal   Superior   de   Cúcuta   permanece  incólume.   

8. Enviar copia  del  presente  auto  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Cúcuta, para su  conocimiento.   

9.  Contra  el  presente  auto  procede  el  recurso  de  reposición, según lo indicado en los  artículos  185,  186  y  189  del  Código  de  Procedimiento Penal, Ley 600 de  2000.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                            JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO ENRIQUE          SOCHA           SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIS NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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