27495(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27495   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.109  

Bogotá  D.C.,  veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos  y  de  debida  argumentación  de la demanda de casación  presentada  por el defensor de GLORIA EMILSE ARCILA CARDONA, contra el fallo del  Tribunal  Superior  de  Distrito  de  Antioquia  que  modificó,  en cuanto a la  magnitud  de  la  pena,  el  emitido  por  el  Juzgado Promiscuo del Circuito de  Jericó   (Antioquia),  por  cuyo  medio  la  condenó  como  autora  penalmente  responsable de falsedad en documento privado y fraude procesal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

“El abogado TARCISIO DE JESÚS RUIZ BRAND,  obrando  como  endosatario en procuración de GLORIA EMILSE ARCILA CARDONA, el 7  de  octubre  de  2003, promovió demanda ejecutiva de mínima cuantía en contra  de  AUGUSTO  LEÓN RESTREPO VILLA, presentando para el cobro una letra de cambio  por  valor de $ 500.000,°° aparentemente suscrita por el demandado. El Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Jericó, admitió la demanda y promovió mandamiento de  pago  contra  RESTREPO VILLA, quien en el escrito de contestación, por medio de  apoderado,  formuló  tacha  de  falsedad  al  documento.  Surtido  el  trámite  probatorio,  la tacha propuesta por el demandado prosperó y, mediante sentencia  fechada  el  día  31  de  agosto  de  2004, se declaró probada la falsedad del  documento  presentado  como  base  del  recaudo ejecutivo y se ordenó compulsar  copias   para  la  investigación  penal  en  contra  de  GLORIA  EMILSE  ARCILA  CARDONA.”1   

Abierta  la  investigación  y  escudada  en  indagatoria  GLORIA  EMILSE  ARCILA  CARDONA,  el  23  de  abril  de 2006 le fue  resuelta  provisionalmente  la situación jurídica absteniéndose el instructor  de proferir en su contra medida de aseguramiento.   

Perfeccionada  la investigación, se dispuso  su  clausura,  y  el  23  de junio de 2006 el mérito probatorio del sumario fue  calificado  con  resolución de acusación contra ARCILA CARDONA, como autora de  las  conductas  punibles  de  falsedad  en  documento privado y fraude procesal,  previstas   en  los  artículos  289  y  453  del  Código  Penal  (Ley  599  de 2000), decisión que alcanzó  ejecutoria  el  5  de  julio siguiente, dado que contra la misma no se interpuso  recurso.   

La etapa de la causa la adelantó el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Jericó (Antioquia), despacho que el 28 de diciembre  de  2006  dictó  sentencia  condenatoria  contra  ARCILA  CARDONA  como  autora  penalmente  responsable  de los delitos objeto de acusación, y en tal virtud le  impuso   las  penas  principales  de  ochenta  (80)  meses  de  prisión,  multa  equivalente  a  doscientos (200) salarios mínimos mensuales legales vigentes, e  “interdicción    de    derechos    y   funciones  públicas”  por cinco (5) años; así mismo le negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y le otorgó la prisión  domiciliaria como sustitutiva de la pena de prisión.   

Del reseñado fallo apeló el defensor de la  procesada,  con  el  fin  de  conseguir  su  absolución  o,  en  su defecto, la  reducción  de  pena  por  cuanto  el  a-quo,  sin  ser  procedente,  aplicó el  incremento  dispuesto  en  la  Ley  890  de  2004,  y  el  Tribunal  Superior de  Antioquia,  mediante  sentencia  de  19  de  diciembre  de 2006, halló acertada  únicamente  la  última  pretensión  y, ciñéndose al marco punitivo previsto  para   el  fraude  procesal,  sin  la  modificación  de  la  Ley  890  de  2004  (artículo  14), observando  los  parámetros  de dosificación señalados por el juez de primer grado, fijó  la  pena  principal  de  prisión en cincuenta y seis (56) meses, sin alterar la  cuantía  de  la  sanción pecuniaria ni la duración de la inhabilitación para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, debido a que estas se ajustaron  al  mínimo consagrado en el original artículo 453 de la Ley 599 de 2000, fallo  de   segunda  instancia  contra  el  que  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación el defensor de ARCILA CARDONA.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento en el artículo 207, numeral  1,  del  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de  2000),  en  un  primer  reproche  el actor sostiene la  interpretación  errónea  de  la  ley  sustancial,  por darle el fallador a los  artículos  289,  290  y  291  del  Código  Penal (Ley 599 de 2000), los cuales  transcribe,  un alcance que no les corresponde, pues tales normas indican que en  tratándose    de    la    falsedad   en   documento   privado   “…está  sancionada  la conducta que lleve a su falsificación, no  así la que lo utilice”.   

Precisa  que la acusada utilizó la letra de  cambio  presuntamente  firmada  por Augusto León Restrepo Villa “…pero  el  legislador no tipificó esa conducta como constitutiva  del  delito”,  ya  que se requiere la participación  efectiva  en  el  acto  de  falsificación,  y según se encuentra demostrado la  procesada   no  falsificó  el  aludido  instrumento,  incurriendo  entonces  el  juzgador  en  error  por  interpretación errónea del artículo 289 del Código  Penal,  al  incluir  en  dicho  tipo  el comportamiento de utilizar un documento  falso sin participar en su adulteración.   

En consecuencia, agrega, al no existir delito  de   falsedad   en   documento   privado,  materialmente  desaparece  el  fraude  procesal.   

Formula  un  segundo  cargo  el  libelista  invocando  la  misma  causal,  pero  ahora  por  violación  indirecta de la ley  sustancial,  debido a “…una valoración equivocada  de  los hechos, vistos de manera objetiva…” pues el  fallador  hizo “…con relación al delito de fraude  procesal,   deducciones  e  inferencias  erróneas  porque  observó  de  manera  inexacta,   los   elementos  de  la  sana  crítica,  de  la  lógica  y  de  la  experiencia”.   

Trascribe  fragmentos de las consideraciones  plasmadas  en  las  hojas  10, 13 y 16 del fallo de segundo grado, indicando que  las  conclusiones del juzgador son el resultado de una construcción indiciaria,  y  que  el  error  se configuró porque faltó establecer plenamente cuál es el  hecho    indicador    probado,    la    inferencia    lógica,   “…el  razonamiento  razonable realizado y que lo que lleva a tener  por  cierta  la  participación  subjetiva  de  GLORIA EMILSE en la conducta del  fraude procesal…”.   

Destaca  que  tomar  el  sólo  hecho  de la  utilización    de    un    documento   falso   como   delito,   “…desdice  a  la  prohibición de castigar objetivamente conductas  de  los justiciados y esto ocurre cuando se presume su mala fe careciendo de los  elementos   probatorios…”  y  que  “…es   entonces   equivocado   y   riñe  con  las  reglas  de  la  experiencia,  el  suponer  participación  subjetiva  en  este  caso. El indicio  resulta contingente no necesario.”   

Por  último, asegura que se incurrió en el  fallo  atacado  en otro error de apreciación, porque el ad-quem entendiendo que  la  procesada era trabajadora dependiente, no accedió a concederle permiso para  trabajar.   

Con  base  en  lo  anterior,  el  demandante  solicita casar la sentencia y declarar inocente a su representada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Corte ha insistido, y lo reitera una vez  mas,  en  que  la  demanda de casación difiere ostensiblemente de un alegato de  instancia,  porque requiere una presentación lógica adecuada a cada una de las  causales  legalmente  establecidas,  con  el respectivo desarrollo de los cargos  que    por    vicios   in   procedendo   o  in iudicando se  denuncien  y  la  demostración  de su trascendencia en la parte dispositiva del  fallo  impugnado, ya que la pretermisión de estos requerimientos mínimos, como  ocurre en el presente evento, condena la censura a su rechazo.   

En efecto, en primer lugar, obligado se hace  recordar  que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),  vigente  tanto  para  la  época  de  los hechos como para la de  emisión  de los fallos de primero y segundo grado, el recurso extraordinario de  casación      es     viable     respecto     de     sentencias     “proferidas  en  segunda  instancia por  los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar en  los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada  pena   privativa   de   la   libertad   cuyo  máximo  exceda    de    ocho  años”   (negrillas     y     subrayado     fuera     de    texto).   

También  establece el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “puede admitir la demanda  de  casación  contra sentencias distintas a las arriba mencionadas, a solicitud  de  cualquiera  de los sujetos procesales, cuando lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre  que  reúnan  los  demás  requisitos  exigidos  por la ley”.   

En  el  caso  examinado  se  observa  que el  defensor   del   procesado   acudió   al   recurso  extraordinario,  impugnando  oportunamente  el  fallo  de  segunda instancia respecto de unos delitos que, de  acuerdo     con     la     previsión     normativa     aludida,    no  cumplen  con  el  requisito de la pena  máxima  privativa  de  la  libertad  exigida, toda vez que GLORIA EMILSE ARCILA  CARDONA  fue  condenada  por  las  conductas  punibles  de falsedad en documento  privado  y  fraude procesal, para las cuales está prevista una pena de prisión  máxima  de  seis  (6)  y  ocho  (8)  años, respectivamente, de acuerdo con los  artículos  289  y  453  del Código Penal (Ley 599 de  2000),  vigentes  al  tiempo  de  los hechos, cantidad  inferior  a  la  que  se  exige para acceder al recurso de casación por la vía  ordinaria  o  común,  tal  y  como  lo  reclama  la  disposición  inicialmente  citada.   

Además,  en  el escrito de sustentación el  censor  no  hizo  manifestación de acudir al recurso extraordinario por la vía  excepcional,  esto  es,  para  buscar  el  desarrollo  de la jurisprudencia o la  protección  de  garantías  fundamentales,  sino  que  se limitó a afirmar que  acudía   a   la   casación   porque   el  fallo  fue  dictado  “…sin  pruebas  y  porque las obrantes en el proceso se apreciaron  erróneamente…”,    sin   que   los   argumentos  consignados  en  el  desarrollo de los reproches permitan a la Sala advertir que  la   intención   del   demandante  haya  sido  la  de  acudir  a  la  casación  excepcional.   

En efecto, una tal disertación debía estar  dirigida  a  hacerle ver a la Corte la necesidad de su pronunciamiento, en forma  tal  que  si  se  trata  de  reclamar la garantía de un derecho fundamental, al  censor  le  corresponde  precisar  los derechos que fueron desconocidos, indicar  las  normas  constitucionales y legales que los protegen y la determinación que  debe  adoptarse  para  su  salvaguarda.  Y  si el motivo invocado consiste en el  desarrollo  de la jurisprudencia, necesariamente tendrá que puntualizar el tema  jurídico  que  requiere  definición o precisión, sea porque es nuevo o porque  existen posiciones opuestas que deben ser unificadas.   

Nada  de  lo  anterior fue alegado expresa o  tácitamente  por el aquí demandante en los dos cargos que formuló al fallo de  segundo  grado  con  base  en  la  causal  primera  de casación, el primero por  violación  directa  de  la  ley  sustancial y el segundo por la vía indirecta,  cuyos  desarrollos,  dicho  sea de paso, tampoco se ajustan a los requerimientos  de  lógica  y  de  debida  argumentación  propios de las modalidades de ataque  seleccionadas,  sin  que  sea  necesario  abundar  en  más razones al respecto,  debido   al   incumplimiento  del  requisito  de  punibilidad  exigido  para  la  viabilidad  del  recurso extraordinario y a la falta de motivación para que por  la senda excepcional procediera el mismo.   

Lo  anterior  es suficiente para concluir el  rechazo  del  libelo,  sin  que sobre puntualizar que la Sala no observa que con  ocasión  del  trámite  procesal o en el fallo impugnado, se haya materializado  violación  de  derechos  o  garantías  de  la  encausada  GLORIA EMILSE ARCILA  CARDONA,  como  para  que  se  haga  necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  GLORIA  EMILSE  ARCILA  CARDONA,  de  acuerdo  con las razones expuestas en esta  providencia.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                        JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                           JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Síntesis fáctica tomada del fallo de segundo grado.     

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