27488(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27488  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado acta N°  109   

Bogotá.   D.   C.,    veintisiete (27) de junio de dos mil siete (2007).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre     el    recurso    de    apelación  interpuesto    por  la  defensora del  imputado,        Doctor        GERARDO   DORADO   DÁVILA,   Cónsul   de   Colombia  en  Tulcán  (Ecuador),   contra   la  decisión  proferida  por un  Magistrado  de la    Sala    Penal    del   Tribunal   Superior   del  Distrito Judicial de  Bogotá con  funciones  de control de garantías, quien  le  impuso  medida de aseguramiento de  detención  preventiva  en  establecimiento    de    reclusión,   como  posible  autor  de  los  delitos de  falsedad  ideológica  en  documento  público, fraude procesal y tráfico de migrantes.   

H E C H O S  

Conforme   a   lo   consignado   en   el  correspondiente  medio  técnico,  se  observa que en la audiencia preliminar de  formulación  de  imputación,  el  Fiscal  General  de la Nación, Doctor Mario  Germán  Iguarán  Arana,  precisando que se trata de dos aspectos fácticos, se  refirió a ellos en los siguientes términos:   

1.     El    doctor   Gerardo  Dorado Dávila, en su condición  de  Cónsul de Colombia en la ciudad de Tulcán de la República del Ecuador, en  el  mes  de  septiembre  de 2005, expidió a la ciudadana china Yu Xingping visa  colombiana  de  residente  sin que ella previamente se hubiere hecho presente en  las  oficinas  del Consulado y, además, hubiese cumplido con la correspondiente  entrevista,  exigencias  impuestas  por  el  Decreto  4000  de  2005  y  por  el  parágrafo  segundo  del  artículo  3°  de  la Resolución 273 del mismo año.   

En  el  mes  de  julio  de  2005, el doctor  Gerardo   Dorado  Dávila  envió  al  Grupo  de Visas y Migración del Ministerio de Relaciones Exteriores  en  Bogotá  un  formulario  contentivo  de  una solicitud de visa de residente,  documento  en  el  cual  consignó  que  la mencionada ciudadana china se había  presentado  en  el  Consulado  y  que  agotó  la  exigencia  de  la entrevista,  afirmaciones  ajenas  a  la  verdad  que el imputado reiteró en  posterior  oficio  que  remitió  a dicha oficina dadas las explicaciones que se le habían  solicitado.   

2.  Entre febrero y octubre de 2005, el  doctor     Gerardo    Dorado    Dávila  expidió  visas  temporales  a  siete ciudadanos chinos, señores  Ruxiang  Li,  Wiaobing  Yang,  Bo  Yang,  Lai Chia Wei, Cungui Lou, Wenchao He y  Chih-Chie  Lai,  sin  hacer  solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores en  Bogotá  para  que le autorizaran la expedición de dichas visas y sin agotar la  exigencias  previstas  en el Decreto 4000 de 2005 y en el parágrafo segundo del  artículo  3°  de la Resolución 273 del citado año, es decir, la realización  de la correspondiente entrevista.   

Los mencionados ciudadanos chinos ingresaron  a Colombia.   

ACTUACIÓN    PROCESAL   

1.    Con  motivo  de  los acontecimientos fácticos narrados, el  8    de   mayo  del  presente  año y ante un Magistrado de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá con función de control de  garantías, en audiencia de  formulación  de  imputación, el Fiscal General de la  Nación          imputó         al       doctor       Gerardo  Dorado  Dávila la comisión, en  calidad    de    autor,  de     los  delitos  de  falsedad ideológica  en  documento  público  agravada,  fraude  procesal  agravado      y     tráfico     de     migrantes  agravado,  en  concurso  homogéneo   y   heterogéneo,  de  acuerdo  con  lo  contemplado     en  los artículos   286,   290,   453,   58,    numeral   9°,   188   y   188B,   numeral   4,  de  la  Ley  599  de  2000,  informando al mismo tiempo sobre la  posibilidad     del  investigado   de   allanarse   a   la   imputación  y  a  obtener  la       rebaja      punitiva  correspondiente.   

Así  mismo,  a  solicitud  del  señor  Fiscal, el funcionario judicial de control de garantías  impuso   al   imputado  medida  de  aseguramiento  consistente en detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión y, en  consecuencia, ordenó su captura.   

2.   Inconforme   con   la           medida         de           aseguramiento      impuesta,     la           defensora  del  imputado  interpuso el recurso de reposición y en  subsidio el de apelación.   

Ante  la  improsperidad  de  la  primera  impugnación,     pues     la     decisión    se  mantuvo,  se  concedió  el    recurso    de    apelación    ante   la   Sala  de  Casación  Penal  de   la   Corte  Suprema  de  Justicia,   argumentando   el  funcionario  de  control     de     garantías     que,  de  conformidad  con los artículos  20,   176   y   177  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  no  hay  excepción  alguna  para  que  las  decisiones  que  afectan  el  derecho a la libertad proferidas por los jueces de  garantías  sean  susceptibles  de impugnación, aun  tratándose   de   procesos   de   única   instancia  con  ocasión  del  fuero  constitucional.   

Por tal motivo, el Magistrado del Tribunal  Superior  de Bogotá envió la actuación a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

Encuentra  la Sala que en este caso debe de  abstenerse  de  resolver  el  recurso de apelación interpuesto por la defensora  del   imputado   Gerardo  Dorado  Dávila,  por  cuanto  que  la  actuación penal motivo de impugnación se  adelanta   en   contra   de   un  servidor  público  que  ostenta  fuero    constitucional,    de    cuyo  juzgamiento  se ocupa la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  en  única  instancia, por  las razones que se exponen a continuación.   

De  conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo  234 de la Constitución Política, la Corte Suprema de Justicia es el  máximo  tribunal  de  la jurisdicción ordinaria. A su turno el numeral 4° del  artículo  235  de  la misma Carta señala que a la Corporación está atribuido  el  juzgamiento,  “previa  acusación  del  Fiscal  General   de   la   Nación”,  entre  otros  altos  funcionarios,    de   los   “jefes   de   misión  diplomática   o   consular…,   por   los   hechos   punibles   que   se   les  imputen”.   

En el presente asunto, el Fiscal General de  la  Nación,  en  cumplimiento de las atribuciones especiales que le asignan los  artículos  251,  numeral 1°, de la Constitución Política y 116, numeral 1°,  de  la  Ley  906  de 2004, realizó imputación fáctica y jurídica y solicitó  medida  de  aseguramiento  contra el Cónsul de Colombia en la ciudad de Tulcán  (Ecuador),  doctor  Gerardo Dorado Dávila,  dentro  de  la investigación que le adelanta por los delitos de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  fraude  procesal  y tráfico de  migrantes,  con  ocasión  del  supuesto  otorgamiento irregular de unas visas a  varios  ciudadanos  de  la  República  Popular  de  China, cargo y función que  permiten  afirmar,  sin duda, la condición de aforado  constitucional     del     doctor     Dorado   Dávila,  como  lo  dispone  el  citado artículo 235, numeral 4°, de la Carta Política.   

Frente  a  dicha preceptiva constitucional,  debe  recordarse  que el fuero es una prerrogativa que la Constitución reconoce  a  los  altos   funcionarios del Estado, dada su jerarquía, la importancia  de  la  institución  a la cual pertenecen, sus responsabilidades públicas y la  trascendencia  de  su investidura, privilegio que, por disposición de la Carta,  acarrea  la  circunstancia  de  que  siendo  la  Corte Suprema de Justicia, como  máximo  tribunal de la jurisdicción ordinaria, la encargada de su juzgamiento,  las  determinaciones  adoptadas  en el proceso penal, sin excepción alguna, son  de         única        instancia.   

Precisamente, dentro de ese marco jurídico  constitucional  y  legal  y tratándose de los altos servidores públicos, es el  Fiscal  General  de la Nación el facultado para realizar la investigación y la  acusación,  como  en  efecto  ha  ocurrido  en  el  asunto  que  ahora ocupa la  atención  de  la  Sala,  toda  vez  que  ha  sido el Fiscal General quien, como  consecuencia   de   la  investigación  que  adelanta,  imputó  a  Dorado  Dávila  la  comisión  de  unas  conductas    punibles    realizadas    en    el   ejercicio   de   su   función  pública.   

Ahora  bien,  no  debe  olvidarse  que  el  artículo  2°  del Acto Legislativo 03 de 2002, a través del cual se modificó  el  artículo  250 de la Constitución Política, según el cual “El  juez  que  ejerza  las  funciones de control de garantías, no  podrá    ser,    en    ningún   caso,  el  juez  de  conocimiento,  en  aquellos  asuntos  en que haya  ejercido   esta   función”,   es   una   de   las  disposiciones  que permitieron el surgimiento y la entrada en vigencia del nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004) que desarrolló el sistema  penal  con  tendencia  acusatoria, el cual se encuentra sustentado, entre otros,  en el importante principio de imparcialidad.   

De ahí que el parágrafo 1° del artículo  39  de  la  Ley  906  de  2004  asignó  a  los Magistrados de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Bogotá la función de jueces de control de garantías en  los  procesos  de competencia de la Corte Suprema de Justicia y relacionados con  los  funcionarios con fuero constitucional, razón por la cual la Corte no está  legitimada  para  ejercer  dicha  función, de manera que resolver el recurso de  apelación  aquí interpuesto, en su condición de superior jerárquico, como se  pretende, vulnera el precepto comentado.   

Así  las cosas, el Magistrado con función  de  control  de  garantías  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá al conceder el  recurso  de  apelación  omite  la  hermenéutica  lógica  de  la  sistemática  normativa   del   trámite   en  el  sistema  adversarial,  que  no  faculta  la  modificación  de  competencias y procedimientos, de suerte que es equivocado el  razonamiento  de pretender que la Corte actúe como juez de garantías y juez de  conocimiento,  menos  aún  cuando, como se indicó, se trata de un proceso que,  por  disposición  constitucional  y  legal,  se  adelanta  en única instancia,  trámite  que,  como  lo  concluyó  la  Corte  Constitucional  a  través de la  sentencia  C-934  del  15  de  noviembre  de  2006, en manera alguna vulnera los  derechos  de  los  altos funcionarios del Estado en su condición de imputados o  acusados.   

Y si bien es cierto que los artículos 20 y  176  del  Código de Procedimiento Penal, normas sobre las cuales el funcionario  judicial  concedió  en este caso la impugnación, contemplan la “doble   instancia”   y   regulan  la  “apelación”, también  lo  es  que  dichas  preceptivas  textualmente se encargan de precisar que dicho  recurso  se puede interponer “salvo las excepciones  previstas   en   este  código”  (artículo  20)  o  “salvo    los    casos    previstos    en   este  código” (artículo 176), excepción o salvedad que  de  manera lógica está referida a los procesos de única instancia adelantados  contra los aforados constitucionales o legales.   

Además,   lo   contrario   provocaría  dificultades   en   el  desarrollo  del  sistema  acusatorio  en  los  casos  de  juzgamiento  de  los  altos  funcionarios  cobijados  con  fuero,  provocando el  impedimento de la Sala.        

En  consecuencia,  como la actuación penal  que  se  adelanta  contra  el  doctor  Gerardo Dorado  Dávila,  imputado  con  fuero  constitucional, es de  única  instancia,  trámite que exceptúa el recurso de apelación, la Corte se  abstendrá de conocer de la impugnación presentada por la defensa.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.         ABSTENERSE      de     dar         trámite    al  recurso   de   apelación   interpuesto   contra   la  decisión  proferida  por  un Magistrado de la Sala  Penal       del      Tribunal      Superior    de   Bogotá    con    funciones    de   control   de   garantías,  proferida  el  pasado  8  de  mayo,  a  través  de  la  cual  impuso   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva   en  contra  del  imputado  GERARDO   DORADO  DÁVILA,     dentro     de     la  investigación  que  en  su  contra  se  adelanta por  los  delitos  de  falsedad ideológica en documento público,  fraude       procesal       y       tráfico      de      migrantes.    

2.  Contra  esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,   comuníquese   y  cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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