27380(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27380  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado   acta   No.   181                                                                                                                 Magistrado Ponente:   

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Bogotá,  D. C., veintiséis de septiembre de  dos mil siete.    

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  del ciudadano colombiano Luis Angel Ortiz  Ortiz,  solicitada  por  el  Gobierno  de  los Estados  Unidos de América.    

Antecedentes.   

1. Mediante Nota Verbal No.0283 de 26 de enero  de  2007,  el  Gobierno  de  los  Estados de Unidos de América, a través de su  embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano colombiano Luis Angel Ortiz  Ortiz    (alias    Fuji),  identificado   con   la   cédula   de   ciudadanía  No.10’695.123,  para  ser  juzgado  por  delitos  de  narcóticos.  El  Fiscal General de la Nación libró  orden  de  captura en su contra, siendo notificada el 8 de febrero al requerido,  quien para entonces se hallaba privado de la libertad.    

2. Con Nota Verbal 0861 de 3 de abril de 2007,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América formalizó la referida solicitud  de  extradición y adjuntó en su apoyo varios documentos debidamente traducidos  al idioma español, entre los que se encuentran los siguientes:   

–  Acusación  sustitutiva  06  CR  799 (S-1)  (BMC),  dictada  el  13  de febrero de 2007 en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Este  de  Nueva  York,  mediante  la cual se acusa a  Luis Angel Ortiz Ortiz (alias  Fuji),  por varios delitos de  narcóticos.     

–  Declaraciones  juradas  de  apoyo  a  la  solicitud   de   extradición   rendidas   bajo   juramento   por   Bonnie  S.  Klapper, Fiscal Federal Adjunto  de  los  Estados  Unidos  en  el  Distrito  Este  de  Nueva York, y Peter  Gudowitz,  Agente Especial de la DEA.   

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso.   

–  Y  orden  de  captura  impartida contra el  solicitado por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3. El           4  de  abril  de  2007, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente de extradición al  Ministerio  del  Interior  y  de Justicia informando que por no existir convenio  vigente  con  los  Estados  Unidos,  se  imponía  obrar  de  conformidad con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y el 23 del mismo mes, el Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia envió la actuación a la Corte, donde agotado el  procedimiento   establecido   en   la   ley  906  de  2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

De  la  defensa.   

Solicita   a   la   Corte  emitir  concepto  desfavorable   a   la   solicitud   de   extradición,  con  fundamento  en  dos  argumentaciones:  Una, que los hechos sucedieron en territorio colombiano, y por  tanto,  que  deben ser juzgados en  Colombia en virtud de lo establecido en  los  artículos  35  y  250  de la Constitución Nacional. Dos, que Luis   Angel   Ortiz  Ortiz  está  siendo  juzgado   en   territorio   nacional  por  los  mismos  hechos  que  motivan  la  extradición,  y  que  si la Corte dispone su entrega, se violaría el principio  constitucional del non bis in ídem.   

Sostiene que de acuerdo con la doctrina de la  Corte  Constitucional, existen varias limitantes de orden constitucional para la  aplicación  de  la  figura  de  la  extradición,  a  saber: (i) no procede por  delitos  políticos,  (ii)  no  procede por hechos cometidos con anterioridad al  acto  legislativo,  (iii) no procede cuando la persona está siendo juzgada o ha  sido  condenada  por  los  mismos  hechos que motivan la extradición, (iv) solo  procede  si  se  aplica  a  delitos  cometidos  en  el exterior y la conducta es  considerada   delictiva  en  Colombia,  (v)  solo  procede  bajo  condición  de  conmutación  de  la  pena  de  muerte  y  respecto  de  los  derechos  de  toda  persona.    

Este   marco   jurisprudencial   de   rango  constitucional  contradice  los  argumentos  de  la Sala en el sentido de que la  existencia  simultánea de un proceso en Colombia no estaba erigida en causal de  improseguibilidad  del  trámite  de  extradición  ante  la Corte, ni tenía la  virtualidad  de  afectar  el sentido de concepto, por tratarse de una situación  no  incluida  dentro  de  las  que  debían  ser objeto de su estudio, expuestos  cuando negó la práctica de pruebas.     

Frente a la hermenéutica constitucional y al  criterio  jurisprudencial  de  la  propia  Corte  Suprema,  la  extradición  de  Luis     Angel     Ortiz     Ortiz     resulta   improcedente,   porque   los  hechos  por  los  cuales  es  solicitado  tuvieron  “íntegramente  ocurrencia  en  Colombia”,  lo cual se  establece  “de la lectura simple y llana de la solicitud y del contenido de la  misma”,  al igual que del contenido del indicment y de las copias aportadas al  proceso que se adelanta en Colombia.   

El   principio   de   prevalencia   de   la  Constitución  Nacional  no  puede  ser  desconocido  por  la  Corte Suprema. El  artículo  35  “debe ser aplicado por encima de las normas procedimentales que  enseñan  que  no  existe  un impedimento relativo a que los delitos imputados a  nacionales  colombianos  por  nacimiento  hayan  sido  cometidos en el exterior,  por  cuanto dicho impedimento se haya (sic) contenido  en  el  mismo  estatuto  superior  en  su  artículo  35  C. N. el cual debe ser  aplicado  por  principio de prevalencia”.     

En  relación  con  el  segundo  argumento,  referido  a  la  violación  del derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo  hecho,  sostiene  que  su fuente  legal se halla en los artículos 29 de la  Constitución  Política,  3°, 6° y 21 del Código de Procedimiento Penal, que  consagran  el  principio  de  cosa juzgada, de acuerdo con el cual, la   persona  cuya  situación  procesal  haya  sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o por providencia que tenga la misma fuerza vinculante,  no será sometida a nuevo proceso por los mismos hechos.   

Pide a la Corte analizar uno a uno los hechos  del  indicment,  pues sostiene que a partir de este análisis podrá conocer los  hechos  objeto  de  la  imputación,  al  igual  que  las  circunstancia temporo  espaciales  en  que  tuvieron  lugar,  y  concluir con claridad diáfana que los  mismos  ya  están  siendo  juzgado en Colombia por la Fiscalía 41 de la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la ciudad  de  Cali,  donde fue escuchado en indagatoria y resuelta su situación jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva.   

Cita   doctrina  sobre  normas  de  derecho  internacional,  y  solicita  a la Corte variar su criterio jurisprudencial sobre  la  materia,  para  ajustarlo a los pronunciamientos de la Corte Constitucional,  pues  “ello  significaría  entonces,  que  la  constitución,  a partir de su  posición  jerárquica preponderante como norma superior, en sí misma es fuente  de  derecho,  y  es  tomada  por  todos  los  entes  de juzgamiento como premisa  superior  de  decisión,  como  norma aplicable al igual que cualquier otra para  extraer de ella la solución en el caso subexamine”.   

Sostiene,  finalmente,  que  la “discusión  sobre  si  el  hecho  material  por  el que se pretende la extradición ya está  siendo  juzgado,  punto  en  el  que  la Corte reiteradamente sostiene que no le  compete  probar  ni  incluir en su concepto sino que es competencia del Gobierno  Nacional,  no  le impide incorporar en su concepto por  principio  de  favorabilidad  y  con  fundamento  en la nueva normatividad, más  concretamente  la  ley  906 de 2004 se imparta orden a la FISCALIA GENERAL DE LA  NACION  para  que  si  concede  la  extradición pues se aplique el principio de  oportunidad  conforme  manda  el  artículo  324  numeral  2°  del  Código  de  Procedimiento Penal”.   

Subsidiariamente  solicita a la Corte que, de  acceder  a  la  solicitud  de  extradición,  advierta  al Estado requirente que  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz no  puede  ser  juzgado  ni  condenado  por  hechos  distintos de los que motivan la  extradición,  ni  sometido  a  pena  de muerte, tratos inhumanos o torturas, ni  condenado a penas superiores a las que rigen en Colombia.   

Pide también ordenar al Gobierno Nacional que  difiera  la entrega del requerido hasta tanto la Fiscalía General de la Nación  no  dé  estricto cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 324.2 del estatuto  procesal  penal,  “relacionado con la aplicación del principio de oportunidad  en  aplicación  del principio de legalidad, para no violentar el debido proceso  ni  el  principio  non  bis  in  ídem  contenidos  en  el  artículo  29  de la  Constitución Política al señor Luis Angel Ortiz Ortiz”.   

Del Ministerio Público.  

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal considera que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 520  de  la  ley  600  de  2000  (hoy  502  de  ley 906 de  2004)  prevé  como  condiciones  para emitir concepto  favorable,  se  cumplen  a  cabalidad,  al  igual  que la exigencia  que el  delito  haya  sido cometido en el exterior, por cuanto al requerido se encuentra  acusado  de  concertarse  para  distribuir e importar cocaína hacia los Estados  Unidos.   Por   tanto,   propone   a   la   Corte   emitir   concepto  en  dicho  sentido.     

SE CONSIDERA:  

El  Código  de Procedimiento Penal, estatuto  aplicable  al  caso en virtud de la ausencia de convenio vigente con los Estados  Unidos  de América,  establece que el concepto que corresponde emitir a la  Corte  debe  fundamentarse  en,  (i)  la  validez  formal  de  la documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la identidad del solicitado, (iii)  el  principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados    públicos   cuando   fuere   el   caso1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado,  y  seguidamente  las  que  establece  el  artículo  35  de la  Constitución  Nacional,   relacionadas  con las causas de improcedencia de  la  extradición  por  razón  de  la  fecha de comisión de los delitos por los  cuales  se  procede,  el  lugar  de  comisión  de  los  mismos, y su naturaleza  política.      

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso2.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano3.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación   06  CR 799 (S-1) (BMC), dictada el 13 de febrero de 2007 en la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Este de Nueva York,  decisión  en  la  cual  aparecen  relacionadas  las  conductas que determina la  solicitud, y los lugares y  fechas de su ejecución.   

Se  aportó  también  copia  de  la orden de  arresto   impartida  contra  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  por  las autoridades judiciales de los Estados Unidos;  de    la    declaración    jurada   de   Bonnie   S.  Klapper,  Fiscal Federal Adjunto de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Oriental  de  Nueva York, quien explica el procedimiento del  Gran  Jurado  y  hace  un  recuento  de  los  hechos  y  los cargos imputados al  solicitado  en extradición; y  el    testimonio    de   Peter   Gudowitz, Agente Especial  de  la  administración antinarcóticos DEA, quien se refiere a los hechos y las  pruebas del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la  acusación  aparece  certificada  por  el  Secretario  Asistente de la Corte  Distrital  de  Estados  Unidos  para  el  Distrito Este de Nueva York.  Las  declaraciones  de  la  Fiscal Adjunto Bonnie S. Klapper  y   del   Agente   Especial   de   DEA   Peter  Gudowitz,  se    encuentran   certificadas   por   Jason  E.  Carter, Director Asociado de la  Oficina  de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos, cuya firma fue refrendada por Alberto  R.  Gonzales,  Procurador de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento de  Justicia   y   solicitó   al   Director   adjunto  de  la  Oficina  de  asuntos  internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice,   quien   en   prueba  de  ello  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento  de Estado y solicitó a la Funcionaria Auxiliar de Autenticaciones  de  dicho  Departamento  Joan  C.  Hampton  suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de Colombia en  Washington   da   fe   de   la   autenticidad   de   la  firma  de  Joan C. Hampton.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este   requerimiento   también   se  halla  debidamente  acreditado.  Del  estudio  de  la  documentación  aportada  por el  Gobierno  de los Estados Unidos de América (solicitud  de  detención  provisional  con  fines  de  extradición,  solicitud  formal de  extradición,  resolución  de  acusación  y  testimonios de apoyo de la Fiscal  Federal  Adjunto  y  del  Agente  Especial de la Administración Antinarcóticos  DEA,      entre  otros  documentos)  se  establece   que   la  persona  reclamada  responde  al  nombre  de  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz,  nacido el 9 de  agosto   de   1978   y   portador   de  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No.10’695.123.   

Estos datos coinciden plenamente con los de la  persona   capturada,   según   surge   de   los  consignados  por  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  en  el  acta de  lectura  de  los  derechos  del capturado y en la diligencia de notificación de  los  motivos de su aprehensión, no existiendo duda, por consiguiente, de que la  persona  que  se halla privada de la libertad es la misma que el Gobierno de los  Estados  Unidos  de América solicita mediante las notas verbales Nos.0283 de 26  de enero de 2007 y 0861 de 3 de abril siguiente.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

Luis   Angel   Ortiz   Ortiz   es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio por los delitos de  conspiración  para  distribuir  y  posesión con intención de distribuir cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  conspiración   para importar hacia los  Estados  Unidos  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  y conspiración para  distribuir  en los Estados Unidos cinco kilogramos o más de la misma sustancia,  según  se establece del contenido de la acusación formal 06 CR 799 (S-1) (BMC)  y  de  la  solicitud de extradición. Los cargos formulados en su contra son del  siguiente tenor:   

CARGO UNO  

(Conspiración  para  distribuir y posesión  con intención de distribuir cocaína)   

“En  o  alrededor  del primero de julio de  2005  hasta  el  15  de  octubre  de  2006,  las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y  en  otros lugares, los acusados …LUIS  ANGEL     ORTIZ     ORTIZ,    alias    ‘Fuji’…juntos  con otros, conspiraron con  complicidad   y   deliberadamente  para  distribuir  y  poseer  con  intento  de  distribuir  una sustancia controlada, tal delito involucrando cinco kilogramos o  más  de  una  sustancia  conteniendo  cocaína,  una  sustancia  controlada del  Schedule  II,  en  violación  del  Título  21,  Código de los Estados Unidos,  Sección 841 (a) (1).   

“(Title  21,  United States Code, Sections  846  and  841 (b) (1) (A) (ii) (II), Title 18, United States Code, Sections 3551  et seq).”   

CARGO DOS  

(Conspiración      de      importar  cocaína)   

“En  o  alrededor  del primero de julio de  2005  hasta  el  15  de  octubre  de  2006,  las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York)  y  en  otros lugares, los acusados …LUIS  ANGEL  ORTIZ  ORTIZ,  alias  “Fuji” …juntos con  otros,  conspiraron  con  complicidad y deliberadamente para importar sustancias  controladas  a  los  Estados  Unidos desde afuera, tal delito involucrando cinco  kilogramos   o  más  de  una  sustancia  conteniendo  cocaína,  una  sustancia  controlada  del  Schedule  II,  en  violación  del  Título  21, Código de los  Estados Unidos, Sección 952 (a).   

“(Title  21,  United States Code, Sections  963,  960  (a)  (1)  and  960  (b)  (1)  (B) (ii), Title 18, Unites States Code,  Sections 3551 et seq).”   

CARGO TRES  

(Conspiración     Internacional    de  Distribución)   

“En  o  alrededor  del primero de julio de  2005  hasta  el  15  de  octubre  de  2006,  las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  Nuez  York)  y  en otros lugares, los acusados …LUIS  ANGEL  ORTIZ  ORTIZ,  alias  “Fuji”…juntos  con  otros,  conspiraron  con  complicidad  y  deliberadamente  para  distribuir  una  sustancia  controlada,  sabiendo  y  con  la  intención  de que aquel sustancia  sería  ilegalmente  importada  a  los  Estados  Unidos, tal delito involucrando  cinco  kilogramos  o  más  de una sustancia conteniendo cocaína, una sustancia  controlada  del  Schedule  II,  en  violación  del  Título  21, código de los  Estados Unidos, Sección 959 (a).   

“Title  21,  United  States Code, Sections  963,  959  (c),  960  (a)  (3) and 960 (b) (1) (B) (ii); Title 18, United States  Code, Sections 3551 et sep).   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  de los delitos de distribución de cocaína en cantidad igual o superior  a  cinco  kilogramos,  importación  ilícita  de  cocaína  en cantidad igual o  superior  a 5 kilogramos, distribución con fines de importación ilícita de la  misma  sustancia  en  cantidad  igual o superior a cinco kilogramos, y concierto  para  perpetrar cualquiera de estos delitos, para los cuales se establecen penas  de   encarcelamiento   no   menores   de   diez   años  no  mayores  de  cadena  perpetua.   

En la legislación colombiana, la posesión de  sustancias  que  producen  dependencia,  se halla tipificada en el artículo 376  del  Código  Penal bajo la denominación de tráfico,  fabricación  y  porte  de  estupefacientes,  con  pena  que  oscila  entre  10  años  8  meses  y 30 años de prisión. Y el  delito  de  concierto  para cometer delitos de narcotráfico se halla tipificado  en  el  artículo 340 inciso segundo del Código Penal, modificado por los   artículos  8°  de  la  ley 733 de 2002 y 19 de la ley 1121 de 2006, norma esta  última   que   adscribe   pena  de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años4.   

En síntesis, los contenidos del principio de  la  doble  incriminación también se hallan reunidos en el presente caso, pues,  como  viene  de  verse, las conductas imputadas a la persona reclamada se hallan  tipificadas  como  delito  en  la  legislación colombiana bajo la denominación  “tráfico,     fabricación     o    porte    de  estupefacientes”        y       “concierto  para delinquir”,  y  en ambas legislaciones se las sanciona con pena privativa de la  libertad cuyo mínimo supera el límite de los cuatro (4) años.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  que  contiene  los  cargos  contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y  determina  la  época y el lugar de comisión del ilícito o ilícitos, para que  el   acusado   tenga   la   posibilidad   de  conocerlos  y  enfrentarlos.    

Confrontada  la  acusación  06  CR 799 (S-1)  (BMC)  de  13  de  febrero de 2007, dictada en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Este  de  Nueva  York,  se establece que la referida  decisión,  al  igual  que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal  colombiano,  contiene  cargos  concretos contra una persona determinada, señala  los  hechos  que  le  sirven  de  sustento,   identifica las normas penales  aplicables  al  caso,  y marca la iniciación del juicio, donde el acusado tiene  la  oportunidad de ejercer el derecho de contradicción, caracterizaciones todas  éstas  de  las  que  claramente  se  sigue  que  se está en presencia de actos  procesales equivalentes.   

5.   Causas   de  improcedencia.   

El artículo 35 de la Constitución Nacional,  modificado por el primero del acto legislativo 01 de 1997, dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de   los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De acuerdo con esta disposición, son causales  de  improcedencia  de  la extradición, las siguientes, (i) que el delito por el  cual  se  procede  sea  de  naturaleza  política,  (ii)  que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones concurre en el  caso   analizado.  Los   delitos  de  concierto  para  cometer  delitos  de  narcotráfico  y  de posesión de sustancias estupefacientes para distribución,  imputados   a   Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  en  la  acusación 06 CR 799 (S-1) (BMC) son de naturaleza común,  no  política,  y  los  hechos  en  los  cuales  se  sustentan  las imputaciones  ocurrieron  entre  los  meses  de  julio  de  2005  y octubre de 2006, es decir,  después          de          la          promulgación         del         acto  legislativo.         

El lugar de comisión de los hechos tampoco se  erige  en  causal  de  improcedencia.  El  estudio  de  la  acusación  y de las  declaraciones  de  apoyo  permite  establecer  que el solicitado en extradición  hacía  parte  de  una organización criminal encabezada por Juan Bautista Uribe  Serna,    que   producía  sustancias  controladas  (cocaína)  en Colombia para introducirlas a territorio  de  los  Estados  Unidos a través de México, por el Distrito Oriental de Nueva  York:   

“Los acusados en el caso de Estados Unidos  v.  Uribe  Serna,  son miembros de una organización encabezada por Uribe Serna.  La  organización  Uribe  Serna  trabaja  con autorización de Wilbur Varela. La  investigación  ha  identificado  los  siguientes  individuos  como  miembros  o  asociados  a  la  organización  Uribe  Serna:  (…) I. El acusado Luis    Angel    Ortiz   Ortiz,   alias  ‘Fuji’  trabajaba en los laboratorios de la  organización Uribe Serna, produciendo cocaína”.   

Y  en  relación con el papel cumplido por la  organización, se precisa:   

“La  organización  Uribe  Serna  dirigió  laboratorios  que convertían las plantas de coca a pasta de coca y procesaba la  pasta  de coca a cocaína. La organización Uribe Serna organizaba el transporte  de  la  cocaína  de  Colombia  a  México, donde fue transportada a los Estados  Unidos”.       

Esta  breve reseña de la actividad delictiva  deja   en  claro  que  los  hechos  por  los  cuales  se  acusa  a  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz trascendieron las  fronteras  del  territorio  colombiano,  y  que cualquiera sea la teoría que se  aplique  para  determinar  el lugar de comisión de ilícito (de la acción, del  resultado  o de la ubicuidad), la conclusión a la que se llega es la misma: que  los  hechos  delictivos  investigados no se circunscribieron al territorio   colombiano, como lo sostiene la defensa.   

Afirma  también el defensor que Luis   Angel   Ortiz  Ortiz  está  siendo  juzgado  en  Colombia  por  los  mismos hechos y que esto deriva en un motivo de  improcedencia  de  la entrega, porque de ser ordenada, se violaría el principio  constitucional  del  non  bis  in  ídem.  En  torno  al punto, la Corte ha sido  insistente   en   sostener   que  la  norma  constitucional  no  establece  esta  prohibición,  y  que  el  análisis  de  este  aspecto  corresponde  hacerlo al  Gobierno  Nacional,  dentro  de  cuyas  atribuciones queda la decisión final de  conceder     o    negar    la    extradición,    según    las    conveniencias  nacionales:     

“La pretensión de determinar que existe en  nuestro  país  un proceso contra el requerido por los mismos hechos que motivan  la  extradición  ninguna  relación  guarda  con  las  materias previstas en el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento Penal, pues reiterada ha sido la  jurisprudencia  de  la  Sala  en  señalar  que  dentro de sus facultades que le  permiten  emitir  el  concepto  en  casos  de  extradición  no  se  halla la de  establecer  si  el solicitado es investigado o no por la justicia nacional, o si  los  hechos  por  los  que  en  nuestro  país  se le procesa son los mismos que  fundamentan  el pedido, habida cuenta que esos eventos no inciden en el curso de  este   trámite   ni   mucho   menos   determinan   el  sentido  en  que  ha  de  conceptuarse.   

“Es el Presidente de la República, supremo  director  de  las  relaciones  internacionales,  a  quien concierne la decisión  final  ante  la solicitud de extradición, de concederla o negarla, o diferir la  entrega  del  requerido, según las conveniencias nacionales, luego en esa misma  medida  y  en tanto lo considere necesario le atañe igualmente establecer si en  Colombia  existe  el  proceso  a  que  se  refiere la defensa y si él trata los  mismos    supuestos    de    hechos    por    los    que    se    solicita    la  extradición”5.   

Dígase,  finalmente,  que  la  facultad  de  suspender,  interrumpir  o renunciar a la persecución penal, en aplicación del  principio  de  oportunidad, es facultad que la ley le otorga de manera exclusiva  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación, según se infiere del contenido del  artículo  323  de  la  ley  906  de  2004,  y  que  la solicitud que la defensa  incorpora  a su alegato en el sentido de que la Corte condicione la entrega a la  aplicación   de   este   principio   por   parte  del  ente  acusador,  resulta  improcedente.   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  que  no está frente a causas de  improcedencia de la extradición, emitirá concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Luis  Angel Ortiz Ortiz, advierta al Estado  requirente   que   su   juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El Gobierno Nacional advertirá también a su  homólogo  del  Estado  requirente,  que en caso de un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  ha  permanecido privado de la libertad con ocasión de  este  trámite  de  extradición. Se recomienda igualmente al Gobierno Nacional,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  supremo  director de la política  exterior  y  de  las  relaciones  internacionales,  realizar  seguimiento  a los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombiano   Luis  Angel  Ortiz  Ortiz,  con       cédula      de     ciudadanía     No.10’695.123,  solicitada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su embajada en Colombia, por los  cargos  contenidos  en  la  acusación  06  CR 799 (S-1) (BMC), dictada el 13 de  febrero  de  2007  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Este de Nueva York.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  requerido  señor  Luis Angel  Ortiz  Ortiz,  a  su  defensor,  al  representante del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ             MARIA    DEL   R.  GONZALEZ DE L.   

         Aclaración de voto   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             JORGE      L.     QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

                                                Teresa Ruiz Núñez   

                                                   SECRETARIA   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición  que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En ese orden de cosas, estimo que es preciso  advertir  en  el  concepto sobre la necesidad de plantear otras condiciones a la  entrega  del  reclamado,  derivadas  del hecho de que el acto de extradición no  implica  que  el  extraditado  pierda  la nacionalidad colombiana, lo cual sólo  ocurre   frente  a  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  98  de  la  Constitución.   

En  tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes6 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese que los preceptos que desarrollan  la  extradición tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de 2004, además  de  reiterar  las reglas constitucionales (improcedencia por delitos políticos,  o  la  de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con anterioridad al 17  de     diciembre     de     1997    –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el  organismo  al  que  le  corresponde  ofrecer  o  conceder la extradición de una  persona     y     las     facultades     sobre     la    materia    –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además,  el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”7   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce8,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición, es  misión  del  Estado,  por  medio  del  ámbito  de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Artículo 502 de la ley 906 de 2004.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  La  misma  pena  consagraba  la  normatividad anterior (artículo 8° de la ley 733,  sumado  el  incremento  previsto  por  el  artículo  14  la  ley  890 de 2004).   

5  Confrontar  extradiciones  24071  de 21 de febrero de 2006, 24879 de 16 de marzo  de 2006  y 27374 de 29 de agosto de 2007, entre otras.   

6 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

7  Sentencia C-1106/00.   

8 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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