27380(23-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27380  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                       Aprobado acta No. 150    

                                                                                     Magistrado  Ponente:   

                                       Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D. C., veintitrés de agosto de dos  mil siete.   

Se   decide   el   recurso  de  reposición  interpuesto  por el defensor de Luis Angel Ortiz Ortiz,  solicitado  en  extradición  por  el  Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  contra  la  decisión de 18 de julio del año en  curso,  mediante  la  cual  la  Corte  negó  la  solicitud  de  devolución del  expediente al Ministerio de Justicia y la práctica de pruebas.   

Antecedentes.   

1. Dentro del término legalmente establecido  para  solicitar  pruebas,  el  defensor  de  Luis Angel  Ortiz  Ortiz  pidió  la devolución del expediente de  extradición  al  Ministerio del Interior y de Justicia por considerar que   concurría  una  condición  de improcedibilidad en el trámite, en razón a que  Ortiz  Ortiz  venía  siendo  juzgado  en  Colombia  por  los mismos hechos, y paralelamente solicitó algunas  pruebas,  orientadas  a  demostrar  este  hecho y a determinar que los mismos se  cometieron en territorio colombiano.    

2.  La  Corte,  en  decisión de 18 de julio,  negó  las  dos  pretensiones  del  solicitante.  La primera, por estimar que el  adelantamiento  simultáneo  de  un proceso en Colombia por los mismos hechos no  estaba  erigido  en  causal  de  improseguibilidad  del trámite, ni afectaba el  sentido  del  concepto.  La  segunda,  porque las pruebas solicitadas no tenían  relación  con  los  temas sobre los cuales la Corte debe pronunciarse al emitir  concepto,  y  por  no tener el peticionario razón cuando sostenía que el país  requirente   había   omitido   suministrar   información   sobre   los  hechos  imputados.   

Fundamentos  de  la  impugnación.   

Afirma el recurrente tener dudas sobre “los  criterios   políticos  que  orientan  a  la  Corte  a  decidir  invadir  la  órbita  de  competencia de las  autoridades  judiciales  del  país requirente en unos asuntos y en otros no”,  pues  asegura  que  en  el  concepto  de  extradición de 16 de mayo de 2001, al  declarar    la   improcedencia   de   la   entrega   del   señor   Jorge  Alfonso  Ayala Varón, se ahondó en  el  estudio  de las pruebas, adoptando una postura totalmente diferente a la que  ahora asume.   

Sostiene  que  su  inconformidad radica en la  interpretación  restrictiva  que la Sala hizo al negar las pruebas solicitadas,  no  obstante  ser  pertinentes  y conducentes, olvidando su propias decisiones y  algunas  de  la  Corte  Constitucional,  que  han  reconocido la prevalencia del  derecho   sustancial,  y  el  derecho  de  todo  ciudadano  a  ser  juzgado  con  observancia  del  debido  proceso,  respetando  los  precedentes judiciales y lo  establecido en el artículo 243 de la Constitución Nacional.   

Afirma  que  la Corte, en decisiones de 22 de  mayo  de  1996,  24  de  noviembre  de 1994 y 12 de agosto de 1997, entre otras,  precisó  que  la restricción para extraditar a una persona, cuando en Colombia  existía  proceso  penal  en  su  contra  por los mismos hechos que motivaban la  solicitud,   tenía  lugar  cuando  con  anterioridad  a  ella  las  autoridades  colombianas  hubieran  ordenado  la  apertura de la investigación y ordenado su  vinculación al proceso.   

Dice   que  la  Corte  Constitucional  hizo  pronunciamientos  en  el mismo sentido, como por ejemplo en la decisión SU- 110  de  2002,  donde  precisó que “si para el momento en  el  que se recibe la solicitud respecto de la persona solicitada, por los mismos  hechos,  ya  existe  investigación  o  condena  en  Colombia,  no es posible la  extradición     y     habrá    de    aplicarse    la    jurisdicción    penal  colombiana”.   

Aunque  es  verdad  que  esta  limitación no  aparece  prevista  ahora  en  la norma, como lo explicó la Sala en la decisión  impugnada,  “también es cierto que la Constitución Política es norma   de   normas   y  tiene  carácter  vinculante  y  puede  ser invocada en los procesos por cuanto las decisiones que  se  tomen  en  desarrollo  de  las  normas  constitucionales  tengan  validez  y  efectividad  (sic)  y  es  por  ello  que  el  Juez Constitucional no solo puede  retirar  del mundo una norma jurídica por inconstitucional sino también ejerce  el  poder  de  crear la norma, ya que su oficio no es solamente el de aplicar la  norma sino el de interpretarla”.   

Las pruebas que se pidieron y que la Corte se  abstuvo  de  decretar,  tenían por propósito probar nada más y nada menos que  el   señor   Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  viene  siendo  Juzgado  en  Colombia  por  los mismos hechos por los  cuales  se  solicita  en  extradición,  y  que  en virtud de lo dispuesto en el  artículo  29  de  la  Carta Política, tiene derecho a no ser juzgado dos veces  por  unos  mismos  acontecimientos,  fundamentación  que  hace  que las pruebas  pedidas resulten conducentes y pertinentes.   

Con  éstas,  se busca en concreto determinar  cuáles  hechos  de  los  que  se  mencionan  en  la  solicitud  son pasibles de  juzgamiento  en  Colombia  por  haber  ocurrido  después del 17 de diciembre de  1997,  cuáles  ya  fueron  juzgados,  pues  el artículo 29 de la Constitución  Política  no admite doble juzgamiento; y cuáles ocurrieron en Colombia, ya que  el  artículo  35 ejusdem “no admite el juzgamiento cuando los hechos no hayan  ocurrido  en  el  extranjero y cuando los hechos de los que motivan la solicitud  de    extradición    ya    vienen    siendo    juzgados    por   la   autoridad  colombiana”.   

Sustentado en estas consideraciones, solicita  a  la Corte revocar la  decisión de negar la práctica e incorporación de  las pruebas solicitadas y disponer su recaudo.   

SE        CONSIDERA:   

El  estudio que la Corte debe realizar cuando  emite  concepto dentro del trámite de una solicitud de extradición con arreglo  a  lo  dispuesto en el Código de Procedimiento Penal, comprende el análisis de  unos     presupuestos     de    carácter    legal    y    otros    de    origen  constitucional.   

Los  legales se encuentran relacionados en el  artículo  520  de  la  ley  600  de  2000 y 502 de la ley 906 de 2004, y son en  concreto  cuatro,  (i)  validez  formal  de  la  documentación presentada, (ii)  demostración   plena   de   la   identidad  de  la  persona  solicitada,  (iii)  verificación  del  principio  de doble incriminación, y (iv) determinación de  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero.   

Los  constitucionales se halla consagrados en  el  artículo 35 de la Carta Política (artículo 1° del acto legislativo 01 de  1997),  y  se  reducen  a  tres,  (i)  que los hechos por los cuales se juzga al  solicitado  en  extradición  hayan  sido  cometidos  con posterioridad al 17 de  diciembre  de  1997, (ii) que no se trate de delitos políticos, y (iii) que los  hechos no hayan ocurrido en Colombia.   

Las pruebas susceptibles de ser solicitadas en  el   período   probatorio   del   trámite   de   extradición,   deben   estar  indefectiblemente  relacionadas con los aspectos de orden legal, pues el estudio  de  los  restantes  solo  puede  efectuarse  con  fundamento en los hechos y las  pruebas  que  sustentan  la  acusación  o la condena que motiva la solicitud de  extradición,   los   que,  para  efectos  de  la  emisión  del  concepto,  son  intangibles, es decir, no discutibles ni controvertibles.   

Esta postura ha sido reiterada pacíficamente  por  la  Corte en múltiples decisiones, inclusive en la extradición del señor  Jorge    Alfonso    Ayala    Varón,    que  el  impugnante cita para cuestionar la coherencia conceptual de  la  Corporación,  pues de la revisión de la providencia que resolvió sobre la  solicitud   de   pruebas   en   dicho   trámite   de   extradición1,     se  advierte   que  en  ella  se  negaron las que solicitó la defensa, por los  mismos motivos.   

En  el caso analizado, las pruebas pedidas en  el  término  de los traslados, que la Corte negó en la decisión impugnada, se  orientan  a  probar  dos situaciones, (i) que en Colombia se adelanta un proceso  penal   contra   el  señor  Luis  Angel  Ortiz  Ortiz  por  los  mismos  hechos  que  motivan la solicitud de  extradición,  y  (ii)  que  estos  hechos  (los  que  originaron  los  procesos  en  los  Estados  Unidos  y  en Colombia) ocurrieron en territorio nacional.      

El    primer    aspecto    (que  en Colombia se adelanta actualmente un proceso por los mismos  hechos), no se encuentra relacionado dentro de los que  la  Corte  debe analizar al momento de emitir el concepto, ni por mandato legal,  ni  por  disposición  constitucional,  siendo  esta  la  razón  por la cual la  corporación  declaró  la improcedencia de las pruebas orientadas a probar este  hecho,  en  el  entendido,  que  hoy  reitera, que si el aspecto que se pretende  probar  no  hace parte de los que corresponde estudiar al emitir el concepto, la  labor   probatoria   orientada   a   demostrarlo   resulta   una   pérdida   de  tiempo.   

La  pretensión  del  impugnante,  de  que la  Corte,  por  vía  de  interpretación, admita que la prohibición de extraditar  cuando  la persona cuya entrega se solicita está siendo investigada o haya sido  juzgada  en  Colombia  por  el  mismo delito, que contenía el artículo 565 del  Decreto  2700  de  1991,  continúa vigente, es propósito explicable dentro del  contexto  de  los  intereses  que  motivan  la intervención de la defensa, pero  inaceptable  desde  el  punto  de vista legal, si se toma en cuenta que  la  Corte   no  puede  pronunciarse  sobre  situaciones  distintas  de  las  que  la  normatividad le ordena analizar.   

El  segundo  aspecto  que la defensa pretende  demostrar  con  las  pruebas  negadas  (que los hechos  sucedieron  en Colombia), es tema que se enmarca dentro  de  los  que  deben ser revisados por la Corte al momento de emitir el concepto,  pero  este  estudio,  como  ya se dejó atrás explicado, solo puede hacerse con  fundamento  en  los hechos que sustentan la solicitud de extradición, de suerte  que  la pretensión de que se practiquen pruebas en Colombia para demostrar este  hecho,  se  erige  en  un  propósito  sin  sentido,   por intrascendente e  inútil.       

Se  mantendrá,  por  tanto,  la  decisión  impugnada.   

             

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

No reponer el auto de 18 de julio del año en  curso.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE.   

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ             MARIA    DEL   R.  GONZALEZ DE L.   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             JORGE      L.     QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

                                                Teresa Ruiz Núñez   

                                                   SECRETARIA   

    

1  Extradición 17216, auto de primero de agosto de 2000.     

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