27930(29-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27930  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

                Magistrado Ponente:   

Dr.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado Acta No.158  

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de agosto de  dos mil siete (2007)   

VISTOS:  

En términos de lo dispuesto por el artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide la Corte sobre la admisibilidad de las  demandas   de   casación   presentadas   por  los  defensores  de  Elkin  Sixto  Anaya  Salgado, Javier    Orlando    Bohada   Gutiérrez,  José    Humberto   Agatón   Rodríguez  y  Jesús Echeverri Quintero  contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de esta  capital  el  14  de  marzo  del  año  en  curso, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia  por el Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado el 14 de  noviembre   de  2.006,  que  condenó  a  los  dos  primeros  y  a  José   Antonio   Caicedo   Patiño  a  la  sanción  privativa  de  la  libertad  de 26 años de prisión y multa de 45.000  salarios   mínimos   legales   mensuales,  a  Agatón  Rodríguez  a  28  años de prisión y multa de 60.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  a  Echeverri  Quintero  a la pena de 24 años de prisión y multa de  25.000  salarios  mínimos legales mensuales, como responsable de los delitos de  tráfico, fabricación y porte de estupefacientes agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE:  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico    contenido    en    el    fallo    impugnado    en    los   términos  siguientes:   

“El  15  de mayo de 2.006, a la hora de las  3:11  p.m., en la autopista sur con carrera 65 de esta ciudad capital, autoridad  policiva  interceptó  el  automotor  Mitsubishi  de placa OQN-134, en el que se  movilizaban  los  policiales  Anaya Salgado,  Caicedo  Patiño  y  Bohada  Gutiérrez  y  los  particulares Agatón  Rodríguez   y   Echeverri  Quintero.   Conocido  que  en  el  interior  del  vehículo  se  transportaban  30 paquetes, tipo panela, cuyo contenido permitía  inferir  se  trataba  de  estupefaciente, se solicitó explicación; no ofrecida  formal  y  adecuada  motivación,  fueron  conducidos a la Estación de Bosa, en  donde    se    estableció    se    trataba   de   estupefaciente   -cocaína- por lo que se les enteró de la  calidad de capturados y judicializó el caso”.   

Compiladas las informaciones básicas de estos  hechos,  se adelantó la diligencia de audiencia preliminar con inmediación del  respectivo  Juez  de  Control  de  Garantías, ante quien hubo de legalizarse la  captura  de los procesados, imputárseles los respectivos cargos por tráfico de  estupefacientes  y la consiguiente medida de aseguramiento que lo fue detención  preventiva,  sin  que se hubiera producido en dicho momento o con posterioridad,  allanamiento  a  los  cargos,  situándose  la respectiva audiencia en la que se  aportó  el  escrito  de  acusación,  en  forma  tal  que  se diligenciaron las  audiencias  preparatoria  y  públicas  y  el  consiguiente proferimiento de las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos  glosados  en  precedencia.   

    

Demandas:  

Demanda  a nombre de  Javier    Orlando    Bohada   Gutiérrez  y  Elkin Sixto  Anaya Salgado.   

Dice  acusar  el  demandante “violación de  derechos  o  garantías  fundamentales  por  falta  de  aplicación de una norma  constitucional  y  legal  llamada  a  regular  el  caso”, acorde con la causal  primera  del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2.004, esto es, por violación  directa de la ley sustancial.   

Con  base  en  lo  dispuesto por el artículo  250.8  constitucional,  sostiene  el  censor  que  las facultades permanentes de  policía  judicial  que  se han conferido a la Policía Nacional, DAS y CTI, les  posibilitan  conocer  de  manera  inmediata  conductas  punibles  que sucedan en  cualquier lugar del territorio nacional.   

Así,  el fallo impugnado habría ignorado el  contenido  de  dicho  precepto,  pues a partir de sostener que sus representados  actuaron  por  fuera  de  su jurisdicción, sin orden superior, esta valoración  sirvió  de  base  conceptual al sentido de la decisión, con evidente quebranto  de  la imparcialidad e igualdad de condiciones entre las partes para obtener una  sentencia  justa,  máxime cuando su intervención fue motivada en la situación  de   flagrancia   derivada  del  hallazgo  sorpresivo   de  sustancias  alucinógenas,  por lo que actuaron en estricto cumplimiento de un deber legal y  en legítimo ejercicio de una actividad lícita.   

Con  base  en lo anterior solicita se case el  fallo impugnado.   

Demanda  a nombre de  José  Humberto  Agatón  Rodríguez  y Jesús Alberto  Echeverri Quintero.   

Fundado en la causal primera del artículo 181  del  C.  de P.P., acusa el procurador judicial infracción directa del artículo  7 del C.P., por interpretación errónea.   

Asegura   el  demandante  que  José   Humberto  Agatón  Rodríguez  y  Jesús  Alberto  Echeverri  Quintero  eran  meros  informantes,  en  forma tal que  atribuirles  responsabilidad penal es una simple presunción que deja de lado la  duda  que  ha  debido  favorecerlos,  toda  vez  que no concurren en su caso los  elementos típicos de delito alguno.   

En  efecto, se ocupa del indicio de presencia  deducido  en contra de sus defendidos y del desarrollo fáctico que tuvieron los  acontecimientos  y la confrontación probatoria que en torno a los mismos quedó  expuesta   con   los  testimonios  allegados.  Rechaza  la  afirmación  de  ser  inverosímiles     las     explicaciones    suministradas    por    Echeverri  Quintero  y recapitula entonces  muy   extensamente   lo   expresado   por  sus  asistidos,  concluyendo  de  sus  interrogatorios  que  emerge “suficiente claridad y consistencia en cuanto que  los  informantes  no  participaron  en  modo  alguno  en las probables conductas  imputadas  a  los  policiales partícipes”, a tal punto que ni siquiera surgen  dudas en torno a su responsabilidad sino pruebas de su inocencia.   

De  este  modo entiende que el hecho de haber  surgido  “dudas  que  pongan  en entredicho la intención del señor AGATON, o  que  hicieran  parecer increíble que el señor ECHEVERRY hubiera accedido a los  vendedores  de  la droga es mera suposición y construcción fantasiosa”, todo  lo cual lo conduce a solicitar se case el fallo.   

      

CONSIDERACIONES:  

Demanda  a nombre de  Javier    Orlando    Bohada   Gutiérrez  y  Elkin Sixto  Anaya Salgado.   

Fórmula     general    a   través   de la cual se procura obviar el imperativo que en casación tiene  el  demandante  de señalar con absoluta claridad la causal escogida con miras a  la  impugnación  del  fallo,  se  ha configurado a partir de argumentar en casi  todos  los  casos  que  la decisión quebranta garantías fundamentales, aspecto  que  si  bien  teóricamente  parecería reflejar el hoy indiscutible fundamento  constitucional  del  derecho  procesal  y  del sustancial penal, si genera en la  mayoría  de  los casos una ambigüedad insoluble en la dinámica misma que debe  tener  un libelo con el cual se procura desvirtuar las presunciones de acierto y  legalidad que amparan las sentencias.   

En  este  asunto,  el  procurador judicial de  Javier    Orlando    Bohada   Gutiérrez  y  Elkin Sixto  Anaya  Salgado,  dice atacar la sentencia precisamente  por  “violación de derechos o garantías fundamentales”, aduciendo falta de  aplicación  del artículo 250.8 de la Carta Política como quebranto directo de  la ley sustancial.   

Bajo  un supuesto semejante parecería querer  reivindicar  la  intervención  que  sus asistidos habrían tenido en los hechos  como   policiales,  sin  ocuparse  en  manera  alguna  sobre  los  elementos  de  convicción   que  sirvieron  de  base  a  la  declaración  de  responsabilidad  penal.   

Se ignora en forma absoluta de qué manera el  hecho  de  estar  asignada  a  la Fiscalía General de la Nación la función de  dirigir  y  coordinar las funciones de policía Judicial que en forma permanente  cumple  la  Policía  Nacional y los demás organismos que señale la ley, está  en  posibilidad  de  desvirtuar  la  participación  delictiva  que condujo a la  producción  de  la decisión condenatoria atacada en contra de los recurrentes,  como  pretendiendo sostener que la simple intervención funcional pero por fuera  de  su  ámbito  de  jurisdicción  fue  todo  el  fundamento del reproche penal  punitivo.   

Nada  argumenta  ni demuestra el libelista en  relación  con el afirmado quebranto directo de la ley superior que sostiene, ni  el  enunciado  de  haberse dejado de aplicar el precepto constitucional está en  la menor aptitud de socavar los fundamentos de la sentencia.   

Presentar  la intervención de los policiales  juzgados  como inherente a sus labores investigativas, por demás, es desconocer  manifiestamente  el  alcance probatorio demostrativo de que su participación en  los  hechos  fue  delictiva,  presupuesto  ineludible  de  la  sentencia  en  la  elaboración del juicio de responsabilidad.   

La  demanda  es, pues, inidónea, debiendo en  dicha medida ser desestimada.   

Demanda  a nombre de  José  Humberto  Agatón  Rodríguez  y Jesús Alberto  Echeverri Quintero.   

Como  bien  ha tenido ocasión de precisar la  Sala  en  diversas  oportunidades,  siendo el interés  para  recurrir  un  indiscutible  presupuesto  para el legítimo ejercicio de la  impugnación,   como  que  se  trata  de  una  condición  procesal  del  sujeto  habilitado  indispensable  en  el  propósito  de  controvertir válidamente una  decisión   judicial   en  las  oportunidades  y  por  las  razones  previamente  señaladas  en  la  ley,  resulta  imperativo  señalar que, en relación con el  procesado       Jesús      Alberto      Echeverri  Quintero,  no  media poder alguno otorgado al abogado  que  dice defender sus intereses a través de la demanda incoada conjuntamente a  su   nombre   y   el   de   José   Humberto  Agatón  Rodríguez,  razón  suficiente  para  que,  por este  motivo y en relación con aquél, el libelo deba desestimarse.   

Ahora   bien,  a  nombre  de  José  Humberto  Agatón  Rodríguez,  se  propuso  un reproche contra el fallo, también por infracción directa de la ley  sustancial,  citando  como  tal el artículo 7° del C. de P.P., esto por cuanto  en  criterio  del  actor,  el  fallador  no  reconoció  la  duda  que ha debido  favorecer a los procesados.   

Esta   postulación   supondría   que  el  sentenciador  admitió  en  desarrollo de sus consideraciones valorativas que la  duda  predominaba  sobre  la  certeza  en orden a la realización de la conducta  típica  y consiguientemente sobre la persona que debía responder por la misma.   

Como emerge con toda claridad de lo expuesto  por  el propio actor, no se trata, en modo alguno, de evidenciar esa dilogía en  el  estudio  y conclusiones falladoras, sino de oponerse al criterio apreciativo  de  las  mismas.  Mientras  la  sentencia  desechó  el carácter de informantes  alegado  por  los  implicados,  el  censor  presenta  esto  como incontrastable,  mientras  los  dichos  de  los  imputados  se  calificaron  de  no  creíbles, e  inclusive  de  inverosímiles,  para el casacionista son perfecta y lógicamente  veraces.   

En  una deficiente manera de argumentar -que  como  queda dicho se ocupa enteramente de las pruebas, pese a ser el supuesto de  ataque  la violación directa de la ley que excluye cualquier alegación de esta  índole-,  el  libelista  reproduce  a  considerable espacio lo depuesto por los  imputados,  reclamando credibilidad para sus dichos, cuando el fallo se expresó  adversamente,  arribando  de  este  modo  en  forma inesperada a la necesidad de  reconocer  la  duda  que,  entonces,  debería favorecer a los incriminados, aun  cuando  para  mayor  perplejidad  culmina sosteniendo que lo que se encuentra en  autos es la plena demostración de su inocencia.   

En condiciones semejantes, desde luego, este  libelo también debe declararse inidóneo.   

Advierte   la   Corte   que   el  procesado  José Antonio Caicedo Patiño  interpuso  el  recurso  de casación al momento de serle notificada la sentencia  de  segundo  grado, pero no se presentó demanda en su nombre, razón suficiente  para declarar su deserción.   

En  los  términos  señalados, la Sala ha de  declarar  la  inadmisión  de  las demandas presentadas a nombre de Javier    Orlando    Bohada   Gutiérrez,  Elkin  Sixto  Anaya  Salgado,  José  Humberto Agatón  Rodríguez   y   Jesús  Alberto  Echeverri  Quintero,  máxime  cuando  no  observa la necesidad de superar los defectos de la demanda,  con  miras  a  la  salvaguarda de los fines de la casación ni  que se haga  imperativo  el  fallo  en  orden  a  preservar  las  garantías  de  los sujetos  procesales.   

Por  último  y  como  quiera que contra esta  determinación   se  hace  legalmente  viable  la  insistencia  prevista  en  el  artículo  184  de la Ley 906 de 2.004, importa a la Sala solo advertir que dada  la  carencia  de  regulación  en  su  trámite,  el  mismo  ha  de  entenderse,  así:   

a-  La  insistencia sólo puede ser promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro  del  mismo  lapso  por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en        tanto        no        sean        recurrentes–   el   Magistrado   disidente  o  el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b-  La  respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en un término de quince (15) días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Declarar  la  deserción  del  recurso de  casación   interpuesto   por  José  Antonio  Caicedo  Patiño.   

2.  Inadmitir  las  demandas  de  casación  presentadas   a   nombre   de  Javier  Orlando  Bohada  Gutiérrez, Elkin Sixto Anaya  Salgado,   José   Humberto   Agatón  Rodríguez  y  Jesús  Alberto  Echeverri  Quintero.   

3.   Contra   esta   decisión  procede  la  insistencia, en términos del artículo 184 de la Ley 906 de 2.004.   

4. Ejecutoriada esta providencia, devuélvanse  las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

    SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                  MARIA               DEL               R.               GONZÁLEZ              DE  LEMOS            

       AUGUSTO   IBAÑEZ  GUZMÁN                                                     JORGE         LUIS        QUINTERO  MILANÉS                     

         YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA            

Comisión de servicio  

       MAURO    SOLARTE  PORTILLA                              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

         Secretaria                   

    

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