27376(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27376  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 109   

Bogotá,  D.C.,  veintisiete de junio de dos  mil siete.   

VISTOS  

Vencido  el  término  de  traslado a que se  refiere  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  dentro  del trámite de  extradición  del  ciudadano colombiano JORGE LUIS URIBE SERNA, le corresponde a  la  Corte  resolver  la petición probatoria formulada por su defensor de manera  oportuna. El requerido y el Ministerio Público guardaron silencio.   

ANTECEDENTES    Y  CONSIDERACIONES   

1. La Embajada de Estados Unidos en Colombia,  mediante  la  nota  verbal  n°  0863  del  3  de  abril  de  2007, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  JORGE   LUIS  URIBE  SERNA,  toda  vez  que  en  ese país fue formulada la  acusación  sustitutiva  número  06 CR 799, proferida el 13 de febrero de 2007,  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva  York, contra aquél, por delitos federales de narcóticos.   

        2.   Con  resolución  del 10 de abril de 2007, el Fiscal General de la Nación ordenó la  captura  con fines de extradición de URIBE SERNA, en decisión que se notificó  al solicitado el 18 de abril de 2007.   

3.  En la misma nota verbal a la que se hace  relación,  después  complementada  con la nota verbal n° 1021 del 17 de abril  de  2007,  la  citada  representación  diplomática  formalizó la solicitud de  extradición de JORGE LUIS URIBE SERNA.   

4.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores  envió  el dossier al del Interior y de Justicia, informando que “por  no  existir  Convenio  aplicable al caso es procedente obrar de  conformidad     con     el    ordenamiento    procesal    colombiano”.  Esta última dependencia remitió el expediente a la Corte, en  donde    se    procuró    porque   el   requerido   contara   con   la   debida  defensa.   

PETICIÓN DE LA DEFENSA  

Como   solicitud  principal,  el  defensor  advierte  necesario  que  la  Corte  se  inhiba  de  adelantar  el  trámite  de  extradición  solicitado, devolviendo el expediente al Ministerio del Interior y  de Justicia.   

En  sustento de su petición, el profesional  del  derecho  significa  que  la revisión formal entregada a  la Corte, es  vinculante  en  el sentido de que, de emitirse concepto negativo, este obliga al  Presidente  de  la  República.    Este  concepto,  agrega,  se  halla  sometido a la ley y no connota un carácter jurisdiccional.   

Hecha  la  precisión, el defensor reproduce  los  que  considera  principios  constitucionales bajo los cuales se gobierna la  extradición  de  ciudadanos  Colombianos,  uno de los cuales remite a que no es  posible  otorgar  la  extradición  de  quienes están siendo investigados o han  sido  juzgados  en  Colombia   por el mismo hecho que motivó la solicitud,  conforme    lo    que    sobre    el    particular   ha   sostenido   la   Corte  Constitucional.   

Estima  el  defensor  del solicitado, que la  contradicción  del  principio  en  mención,  representa  clara  violación del  precepto  constitucional  del  Non  Bis  In ídem, razón suficiente para que la  Corte,   obligada   como   todas   las   autoridades  públicas  a  respetar  la  Constitución  y  en  general el llamado Bloque de Constitucionalidad, se inhiba  de    continuar    la   tramitación   que   observa   violatoria   del   debido  proceso.   

Reproduce,  el  profesional  del  derecho,  apartados  jurisprudenciales  de la Corte Constitucional acerca del principio en  cuestión   y   de   cómo   ello  influye  respecto  de  la  concesión  de  la  extradición.   

Observa, a su vez, que el principio Non Bis  In  Ídem,  opera  también  sobre  procesos  administrativos,  como  sucede con  el   trámite de extradición y, particularmente, respecto del concepto que  ha de emitir la Corte.   

Acorde  con lo anotado, debe tener en cuenta  la  Corte,  que  por  los  mismos hechos objeto de solicitud de extradición, la  Fiscalía  41  de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  de  Cali, Valle del Cauca, expidió en contra de su prohijado legal  orden   de   captura,   lo   escuchó  en  indagatoria  y  resolvió  situación  jurídica.   

En otro orden de ideas, el defensor acude al  Principio   de   Territorialidad,  para  sustentar  que,  en  tanto  los  hechos  atribuidos   al   solicitado   en   extradición,  ocurrieron  en  Colombia,  el  competente,  en respeto, además, del principio de soberanía, para adelantar la  investigación  y  juzgamiento,  es  un  juez  Colombiano,  como  de hecho viene  sucediendo,  razón  por  la cual, dentro del análisis de legalidad obligado de  hacer  a  la  Corte,  debe  estimarse  ello  para  efectos  de abstenerse de dar  trámite a lo deprecado por el Gobierno de los Estados Unidos.   

Lo  anterior,  a  título  de justificación  general de la solicitud probatoria, que en concreto remite a:   

1-Que   se   oficie   a  la  Fiscalía  41  Especializada  en  Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de Cali,  Valle  del  Cauca,  a  fin  de  que allegue copia del auto a través del cual se  resolvió   situación  jurídica  al  solicitado, por iguales hechos a los  que motivan el trámite de extradición.   

2-Que  se  oficie   al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de Colombia, a efectos de que se requiera de los Estados  Unidos,       informar       con       exactitud       los       “actos”,  que  soportan lo deprecado, con  indicación precisa del lugar y fecha de los mismos.   

Esto  por cuanto, asevera el profesional del  derecho,  citando  normas  legales  y  jurisprudencia de la Corte, para que esta  corporación  emita  concepto  es  necesario  que  el  expediente  se  encuentre  “perfeccionado”,  vale  decir,  con  el cumplimiento  de los requisitos consignados en el artículo  495    de    la    Ley    906    de   2004,   entre   ellos,   la   “indicación  exacta de los actos que determinaron la solicitud de  extradición  y  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados”.    

Considera  el  libelista  que  en  el  caso  examinado   no   se   encuentra  satisfecho  este  requisito,  dado  que  en  la  documentación  aportada  se  hacen  simples referencias genéricas y ello no se  encuentra  salvado  por  el sólo hecho de que se determinen épocas y no fechas  exactas.   

3-  Que  se  decrete  la traducción oficial  “por   un   traductor   experto  en  temas  legales  binacionales”,  de  los  textos que originalmente se  escribieron en inglés e integran la solicitud de extradición.   

Ello,  porque  el solicitado tiene derecho a  conocer  con  precisión  la  naturaleza  de  los cargos que se le imputan y las  pruebas  que  los  soportan  y de los documentos aportados no se extracta que lo  traducido  sea  obra  de  un funcionario extranjero o Colombiano en ejercicio de  sus funciones.   

Cita el defensor, jurisprudencia de la Corte  sobre  el  particular   para  advertir,  seguidamente, que en ocasiones las  traducciones  no  reflejan el texto original y pudiera suceder que el solicitado  busque  defenderse  de  unos  cargos  que  no  corresponden a la realidad.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Corte  tiene  sentado  que  siendo  los  fundamentos  del  concepto  a su cargo, los que establece el artículo 502 de la  Ley  906 de 2004, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación  y  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero,  las  pruebas que soliciten los intervinientes deben conducir a discutir alguno o  algunos  de  tales  elementos,  pues  en  materia  de  extradición la práctica  probatoria  también  se rige por el principio de pertinencia, es decir, que los  elementos  probatorios  deben  referirse,  en  este  ámbito,  a los criterios a  considerar en el concepto.   

Y   es  esta  una  postura  que  permanece  invariable  frente  a  la  solicitud  probatoria  efectuada  por el defensor del  requerido,  misma  que asoma completamemnte impertinente, pues, no se encamina a  desvirtuar  los  tópicos  arriba referenciados, sino apenas a verificar las que  entiende  el  profesional  del derecho, situaciones pasibles de considerar en el  análisis  integral  demandado  de  la Corte, ante la inexistencia de un tratado  entre   Colombia   y   los   Estados   Unidos,   que   regule  completamente  la  materia.   

Debe, sin embargo, insistir la Corte, en que  su  competencia dentro del trámite de extradición está enfocada a expresar un  concepto  sobre  la  procedencia de entregar o no a la persona solicitada por un  país  extranjero, después de examinar los puntos a que se refiere el artículo  502  de  la  Ley  906 de 2004, sin dejar de considerar que el artículo 35 de la  Constitución  Política en su inciso 2º, reformado por el Acto Legislativo N°  1  de  1997,  autoriza  la extradición de colombianos por nacimiento cuando son  reclamados  por delitos cometidos en el exterior, en los casos en los cuales las  conductas  que los originan así también se consideren en la legislación penal  colombiana1.   

En  providencia  reciente, la Sala ratificó  que  lo  que  demanda  de  ella  el legislador en punto a la extradición, es la  emisión  de  un  “concepto”  y  no  de una “resolución”, al margen del  encabezado   del   artículo   502   del   Código  de  Procedimiento  penal  de  2004.   

Así se pronunció:  

“Al  respecto  bien está precisar, desde  ya,  que  la  legislación penal adjetiva (Ley 906 de 2004), bajo cuya égida se  adelanta  el  presente trámite, a través de las normas que regulan lo relativo  a  “La Extradición”, (Capítulo II del Libro V Cooperación Internacional),  se    hace    referencia    inequívoca   al   vocablo   “concepto”   y   no  “resolución”,  tal  como  fácilmente  surge  del contenido material de los  artículos  492,  499,  500,  501  y 502 que hacen referencia a la intervención  específica de la Corte en esta materia.   

Y  aunque es cierto que las previsiones del  artículo   502   se  consagran  bajo  el  enunciado  de  “Fundamentos  de  la  resolución  que  concede  o  niega  la  extradición”,  no lo es menos que el  contenido  de  la  norma  es  claro  cuando  reitera  la  referencia al término  “concepto”, utilizado en los anteriores preceptos normativos.   

Si  lo  anterior es así, como en efecto lo  es,   no   encuentra   la   Sala   que   esa   referencia  insular  al  término  “resolución”,  pueda  tener  la connotación que le atribuye el impugnante,  menos  que por virtud de ella deba propiciarse un cambio de criterio, por virtud  del  cual  la  Corte  no  estaría  llamada  ya a ocuparse exclusivamente de los  puntuales  aspectos  señalados  en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, sino  de   temas  propios  del  procesamiento  penal  que  se  adelanta  en  el  país  requirente”2.   

Ahora   bien,  clarificado  este  aspecto,  fácilmente  se  aprecia  que  ninguno  de  los medios de prueba que solicita el  defensor  sean  incorporados  o  decretados,  refiere  a la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación o la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Esto,  por  cuanto, la remisión que hace el  defensor  de  la  prohibición  contenida  en  el  principio Non Bis In Idem, se  evidencia  completamente desenfocada, pues, basta analizar en su sentido natural  y  obvio  las  exigencias consignadas en el artículo 493 de la Ley 906 de 2004,  para determinar inconcuso que allí se demanda establecer:   

“1.  que  el  hecho  que  la  motiva  (la  extradición,  aclara la Sala) también esté previsto como delito en Colombia y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años”   

“2.Que  por lo menos se haya dictado en el  exterior resolución de acusación o su equivalente”   

Y, en seguimiento  de  ello,  el  artículo 502 siguiente, establece para la Corte, exclusivamente,  la  verificación  de los siguientes puntos: validez formal de la documentación  presentada,  demostración plena de la identidad del solicitado, principio de la  doble   incriminación   y  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero.     

Desde  luego  que  cuando  la  norma en cita  referencia      los      ítems     de     “doble  incriminación”,        y        “equivalencia     de    la    providencia    proferida    en    el  extranjero”,  para  determinar  los puntos objeto de  verificación   por   la  Corte,  no  hace  más  que  respetar  las  exigencias  consagradas  en  el  artículo  493, en lo que toca, respectivamente, con lo que  allí  remite  a que “el hecho que la motiva también  esté   previsto   como   delito   en  Colombia”,  y  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el exterior  resolución      de      acusación      o     su     equivalente”.   

En ninguno de los apartados del capítulo II  de  la  Ley  906  de  2004,  se hace mención de la prohibición contenida en el  principio  Non  Bis  In  Idem,  ni  es  del  resorte  de la Corte, dentro de las  funciones  asignadas  en  el  trámite  de extradición, verificar un tal punto,  sencillamente,  huelga  relevar,  porque no es esta una exigencia o prohibición  expresamente contemplados en la normatividad citada.    

Es  ese,  entonces,  un  tema  que compete  dilucidar    al    Gobierno    y    es   ante   este   que   debe   hacerse   la  postulación.   

Sobre el particular, la Corte ha significado  lo   siguiente3:   

“2.1.  Las  pruebas   encaminadas  a  demostrar  que  el  solicitado  con  fines  de  extradición   está siendo  procesado  en  Colombia  por  los mismos hechos a que se refiere la petición de  extradición,  es  decir,  tanto  la  certificación  de  la  Fiscalía  como la  solicitud  de antecedentes penales, son improcedentes, ya que  este tipo de  análisis  no hace parte del concepto que debe emitir la Corte,  motivo por  el cual deben negarse.   

“Sobre  el  particular, la Sala de manera  insistente  ha  señalado  que  no  le  corresponde establecer si en Colombia se  adelantan  investigaciones penales contra la persona requerida en extradición y  si  están relacionadas con los mismos hechos o guardan algún tipo de conexidad  con  el  proceso  que  dio  origen  a  la  petición4.   

“Esta   posición  ha  sido  reiterada,  precisando  que   este  tipo  de  análisis era vinculante para el Gobierno  Nacional  en virtud de lo dispuesto por el artículo 565 del anterior Código de  Procedimiento  Penal,  precepto que fue recogido  en el artículo 527 de la  actual   normatividad   procesal   y,  no  obstante,   la  declaratoria  de  inexequibilidad,  aún  resulta  válido  señalar  que es al Gobierno al que le  corresponde  obtener  tales  elementos  de  juicio  y definir de acuerdo con las  conveniencias   nacionales   si   concede   o   no  la  extradición5.   

“Como   quiera   que   las  normas  que  rigen   el  trámite  de  extradición  no le asignan a  la Sala Penal  funciones   diferentes  a  las  ya precisadas, y  entre  ellas no  está   la   de   comprobar    la   existencia   o   no   de   procesos  en  contra            del           solicitado          en   extradición,            como            tampoco    establecer    si  eventualmente  hacen  referencia  o  no a los mismos  hechos  que   dieron  origen a la solicitud de extradición,  la Corte  debe  limitar  su  intervención  estrictamente a lo dispuesto por el Código de  Procedimiento  Penal  en  los  artículos   518 y siguientes, al no existir  entre  el Estado requirente y Colombia tratado ni convenio aplicable conforme el  concepto   que   en   tal   sentido   emitió   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores”.   

Igualmente   impertinente  se  refleja  la  solicitud  del defensor del requerido en extradición, referida a que se precise  el  comportamiento atribuido a su representado legal, así como el lugar y fecha  de  los hechos, pues, así se dijera que lo requerido hace parte de los aspectos  obligados  establecer  dentro del aspecto de validez formal de la documentación  o  de aquel menesteroso de verificación en punto de la doble incriminación, es  lo  cierto  que la documentación presentada por el Estado solicitante, consigna  adecuadamente  los  hechos  a  que  hace relación la exigencia formal en cita y  para  ello basta remitir a la traducción que se hace de los cargos atribuidos a  varias  personas,  entre  ellas  JORGE LUIS URIBE SERNA, en los cuales se define  claramente  no  sólo el tipo de intervención que de éste se predica, sino los  lugares  en  los  cuales se ejecutó y el lapso que registró una actividad que,  por  lo  demás,  perduró  en  el tiempo y no se reporta de ejecución única o  instantánea.   

De  ninguna  manera  la cita jurisprudencial  traída  a  colación por el libelista –que  únicamente se ocupa de diferenciar los términos “fecha” y  “época”-,  significa  necesario que en todos los eventos se precise de día  y  hora,  entre otras razones, porque en ocasiones ellos asoman indeterminados o  compuestos,  o  mejor,  conforme  se  dijo  en el texto citado por el libelista,  dentro  de  “un  espacio  de  tiempo de considerable  duración,  o  si  se  prefiere,  un  amplio  margen temporal… ”,  que  es  precisamente lo consignado en los documentos presentados  por el país requirente.   

Tampoco,  entonces,  adviene  pertinente  la  prueba  que  en  este sentido solicita el defensor y, en consecuencia, ella debe  ser negada.   

Dentro   del   contexto   de   solicitudes  probatorias,  que  parece  contener  una  pretensión  simplemente dilatoria del  defensor,  este invoca finalmente, se  decrete la traducción de los textos  originales  confeccionados en el idioma inglés, “por  un  traductor experto en temas legales binacionales”,  pero  no  sustenta  por  qué  en el asunto que reclama concepto de la Corte, es  necesario  que  así  se haga, limitándose a plantear hipótesis ajenas al caso  concreto.   

Si  efectivamente  la  traducción  de  los  documentos  comporta  algún  tipo  de yerro, falencia o agregado ajeno al texto  original,  así  debería  significarlo el libelista, para cubrir las exigencias  de  pertinencia  de  su  solicitud,  y  no  limitarse  a advertir eventualidades  genéricas   imposibles  de  verificar  existentes  en  el asunto objeto de  examen.   

Por  lo  demás,  si se advierte que la nota  verbal  aparece  traducida, como el sello inserto en cada uno de los folios así  lo   certifica,  por  un  traductor  juramentado,  Anthony  Letts, y en esa  solicitud  la  embajada  de  los  Estados  Unidos,  expresamente consigna que se  incluyen  “documentos  autenticados que sustentan la  presente  solicitud  de  extradición  de  Jorge  Luis Uribe serna, junto con la  correspondiente  traducción”, no se observa cómo el  libelista  exige  de  mayor  oficialidad  en  la  traducción  o de una superior  condición  “técnica y perita”, que la ley no contempla, entre otras cosas,  porque  la  reproducción  en  nuestro  idioma se entiende informal.     

Sigue, por lo anotado, completamente vigente  la   cita   jurisprudencial   que   sobre  el  particular  consigna  el  escrito  demandatorio  de  pruebas, precisamente en el apartado en el que se consigna por  la    Sala6:  “…en   el  evento  en  que los  anexos  vengan vertidos al castellano por el país requirente, la Corte no tiene  competencia  para  cuestionar dicho trámite, pudiendo disponer el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  la  traducción  sólo de aquellas piezas  procesales  que  no  estén  vertidas  al  castellano,  siendo  ese el sentido y  alcance  que  viene  proporcionando  a  la  expresión  “si  fuere el caso”,  contenida    en    el    artículo    551    del   C.   de   P.P.   –hoy reproducida en el inciso final del  artículo   495   de   la   Ley   906   de   2004,  añade  la  Sala-”   

Por las anteriores razones, la Corte negará  en  su  integridad  la  solicitud  de pruebas planteada por el defensor de   JORGE LUIS URIBE SERNA.   

De  otra  parte, como quiera que la Corte no  observa  la necesidad de ordenar pruebas de oficio, dispondrá que una vez cobre  ejecutoria  esta decisión, se dé traslado a los intervinientes por el término  de  cinco (5) días para que aporten alegatos, de conformidad con lo establecido  en el inciso final del artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

NEGAR  las pruebas  solicitadas  por  el  defensor  de  JORGE  LUIS  URIBE  SERNA,  por  las razones  comentadas en esta providencia.   

Una  vez  en  firme  la  presente decisión,  córrase  traslado  a  los  intervinientes,  en  Secretaría, por el término de  cinco (5) días, para alegar.   

Contra  este proveído procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C. S.  de  J.,  Concepto  del  14  de  marzo  de  marzo  de  2007,  Rad.  25.436, entre  otros   

2 C. S.  de J. Auto del 1 de febrero de 2007, Rad. 25.846   

3 Auto  del 5 de mayo de 2004, radicado 21890   

4   Auto   del   17   de   agosto   de   1995,   ponente   doctor   Juan  M.  Torres  Fresneda   

5  Auto  8  de  noviembre  de  2001,  rad  16731 ponente  doctor     Carlos    E.   Mejía   Escobar   

6 Auto  del 23 de noviembre de 2000, radicado 16706.     

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