27261(01-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27261  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Magistrado Sustanciador:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá  D.  C.,  primero de junio de dos mil  siete.   

Asunto a decidir.  

La  petición  de  insistencia elevada por el  defensor   de   Marcelo   Andrés   Arias   González  contra  la  decisión  de 3 de mayo del año en curso,  mediante  la  cual  la  Sala  inadmitió  la  casación  interpuesta  contra  la  sentencia  de segunda instancia dictada por el Tribunal Superior de Medellín el  11  de  diciembre  de  2006,  que  condenó  al  procesado  a  la pena principal  privativa  de  la  libertad  de  16  años  y  8  meses  de prisión, como autor  responsable   del   delito   de   homicidio   agravado,   en   la  modalidad  de  tentativa.   

Razones   de   la   inadmisión.   

Se  reducen  a  cuatro:  1) Que el demandante  planteó  violación  directa  de  la ley sustancial sobre el supuesto de que la  conducta  imputada  al  procesado  se subsumía en el tipo penal que describe el  delito  de  violencia  intrafamiliar,  y  no en el de homicidio.  2) Que al  desarrollar  del  cargo  se  dedica a cuestionar la valoración de los medios de  prueba,  lo  cual  resulta  inconsonante  con  el  ataque por violación directa  inicialmente  planteado.  3)  Que  sus  alegaciones  contienen  apreciaciones de  carácter  estrictamente  subjetivo.  Y  4)  que no se advertía la necesidad de  superar  los  defectos  de  la  demanda  para  la  realización de los fines del  recurso.   

Fundamentos    de    la    petición   de  insistencia.   

Para   el   casacionista,   los  argumentos  presentados  por  la  Corte  para inadmitir la demanda, consistentes en no haber  expuesto  de  manera  lógica  y dentro del marco de una argumentación adecuada  las  razones del ataque, no coinciden con la realidad, porque esto es justamente  lo  que  hizo y ha venido haciendo: probando, de manera clara, con presentación  de  razones,  por  qué  el  procesado  debió  ser  condenado  por el delito de  violencia  intrafamiliar  descrito  en  el artículo 229 del Código Penal, y no  por tentativa de homicidio.   

Insiste, como lo hizo en la demanda, que en el  proceso  existen  toda  una serie de dictámenes y conceptos de profesionales de  la  salud,  que  atendieron  a  la  menor,  quienes coinciden en señalar que se  estaba   frente  a  un  síndrome  de  maltrato  infantil,  fruto  de  violencia  intrafamiliar,  “de  lesiones producidas por un hombre que no se encontraba en  las  mejores  condiciones anímicas ni sicológicas en general. Muy distantes de  las  que  se  necesitan  para  madurar  un propósito criminal tan grave como el  determinar la existencia de su propia hija”.    

Asegura que en el proceso no existe certeza de  que  el  implicado  haya ejecutado actos idóneos e inequívocamente dirigidos a  terminar  con  la  vida de la pequeña. Todo lo contrario, el expediente informa  que  después  de  haber  maltratado  a su hija se le vio confundido e inclusive  preparando  unas  gotas  de dolex para suministrarle. ¿Dónde están, entonces,  las  circunstancias  ajenas  a  la  voluntad  que impidieron la consumación del  hecho que se le imputa?.   

SE        CONSIDERA:   

Revisada  la  demanda de casación inadmitida  por  la  Corte,  se  establece  que  el  impugnante presentó un cargo contra la  sentencia  impugnada,  al  amparo de la causal primera, por aplicación indebida  de  los  artículos  103  y  104  del  Código Penal, y falta de aplicación del  artículo 229 ejusdem.   

También  se advierte que en el desarrollo de  la  censura, en lugar de presentar alegaciones de contenido puramente jurídico,  como  correspondía  hacerlo  frente  a  la estructura de la causal invocada, se  dedica  a  cuestionar  la apreciación que los juzgadores hicieron de la prueba,  particularmente   de   los   dictámenes,   conceptos   y   testimonios  de  los  profesionales de la salud que atendieron el caso.   

Esto,   de   entrada,   tornaba   el  cargo  incoherente,  pues  si  el error denunciado (errónea calificación) derivaba de  la  apreciación  de  la  prueba,  el  ataque  debió proponerse al amparo de la  causal  tercera,  y  desarrollarse de conformidad con la lógica de este motivo,  es  decir,  con  indicación  del error cometido (si de  existencia,   identidad,   raciocinio,   legalidad   o  convicción),  el  señalamiento  de la prueba sobre la cual recayó el error, y  la  concreción  de sus implicaciones en el fallo impugnado, labor que en manera  alguna se empeñó en cumplir el casacionista.   

En suma, el escrito de demanda no cumplía las  condiciones  mínimas  de  fundamentación requeridas para su admisión, siendo,  en  este  punto,  atinadas  las  argumentaciones  de la Sala, y el impugnante no  presenta  en  su  nuevo  escrito razón adicional alguna que mueva a solicitar a  los  compañeros de Sala la superación de los defectos de la demanda con el fin  de  decidir  de fondo, ni se advierte la necesidad de continuar oficiosamente el  trámite   con   el   propósito  de  cumplir  alguna  de  las  finalidades  del  recurso.       

Por   las  razones  anotadas,  el  suscrito  magistrado  se  abstendrá  de  solicitar  a  la  Sala la reconsideración de la  decisión de inadmisión.   

Comuníquese esta determinación al interesado  y devuélvase el proceso a la oficina de origen.     

CUMPLASE.  

                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                         Magistrado   

                                           Teresa Ruiz Núñez   

                                                 Secretaria.   

    

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