27233(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27233  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 109  

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

V I S T O S :  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado HERNANDO  FRANCISCO  GÁMEZ  MARRUGO,  condenado en fallos proferidos por el Juzgado Penal  del  Circuito  de Garagoa, Boyacá, y el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Tunja,  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.          Los primeros fueron sintetizados por el  Tribunal en los siguientes términos:   

“De  autos  se  establece  que  el señor  HERNANDO  FRANCISCO  GÁMEZ  MARRUGO  alcalde  del Municipio de Garagoa, el 3 de  septiembre  de  1997,  suscribió  con  la  señora MARÍA HELENA LEGUIZAMÓN un  contrato  de  arrendamiento  de  la  plaza  de  ferias  y matadero de esa ciudad  ─una  vez  terminado  el  contrato    de    arrendamiento    de    enero    del   mismo   año─,  por un período de cinco años con  valor  total  de  arrendamiento  de $83’100.000,  y  el  arrendador  le exigió a la futura arrendataria la  suma  de treinta millones de pesos ($30’000.000)  para  adjudicarle este contrato y para ella cumplir dicha  exigencia,  los  matrimonios  integrados por MARÍA ELENA LEGUIZAMÓN y MAURICIO  LESMES,  y  MARGARITA  LEGUIZAMÓN  Y MARCO TULIO ÁVILA tramitaron un préstamo  cada  uno  en  la  Caja  Agraria  de esta ciudad. Una vez recibido el dinero del  préstamo  lo  entregaron así como un cheque al contratante GÁMEZ MARRUGO como  garantía  en  caso de presentarse algún problema con el alcalde electo, por la  adjudicación de ese contrato.”   

2.          Impulsó la investigación penal de los  anteriores  episodios,  disponiendo  la  expedición  de  copias,  la  Unidad de  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Tunja, en resolución del 23 de  julio  de  19991,  al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la  acusación  proferida  por  la Fiscalía Veintisiete Seccional de Garagoa dentro  de  otra investigación adelantada contra de HERNANDO FRANCISCO GÁMEZ MARRUGO y  MARIA     ELENA     LEGUIZAMÓN     DE     PÉRE2, por  sendos  delitos  de cohecho, al estimar la posible configuración del punible de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

3.          La  instrucción  fue  iniciada  por la  Fiscalía  últimamente  mencionada  conforme  a resolución del 23 de agosto de  19993  en  la  cual  dispuso  la  vinculación, mediante indagatoria, de  HERNANDO  FRANCISCO  GÁMEZ  MARRUGO y Margarita Legizamón Cubides, diligencias  que  se  cumplieron  el  21  de  noviembre y el 2 de febrero de 20004,  respectivamente.  En  providencias  del  5  de  diciembre  y  del 25 de julio de  20005,  dictadas  para  definirles la situación jurídica, en su orden,  la Fiscalía se abstuvo de imponerles medidas de aseguramiento.   

4.          Clausurado  el  ciclo investigativo, en  providencia    del    12    de    mayo   de   20046  HERNANDO  FRANCISCO  GÁMEZ  MARRUGO   fue  acusado  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  (artículo  410  del  Código  Penal de 2000) y Margarita Leguizamón Cubides de  cohecho  por dar u ofrecer (artículo 397 ibídem), ambos en calidad de autores,  decisión  que  fue  modificada  al  ser revisada en segunda instancia, mediante  providencia    del    16    de    mayo   de   20057   de   la  Fiscalía  Cuarta  Delegada  ante el Tribunal Superior de Tunja, en el sentido de revocar el pliego  de  cargos  proferido  contra  la  segunda  nombrada,  pero  mantuvo la restante  determinación.   

5.          Tramitado el  juicio  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Garagoa, en sentencia del 2 de  marzo  de  20068  condenó  a  HERNANDO FRANCISCO GÁMEZ  MARRUGO  por  un  delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y en  aplicación  favorable  de  los artículos 146 Código Penal de 1980, modificado  por  los artículos 1° del Decreto 141 de 1980, 57 de la Ley 80 de 1993, y 18 y  32  de la Ley 190 de 1995, le impuso las siguientes penas principales: setenta y  dos  (72)  meses  de  prisión,  multa  de veinte (20) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  e  interdicción  de derechos y funciones públicas por dos  (2)   años,   sanciones   cuya   ejecución   ordenó   en  el  establecimiento  carcelario.   

6.                Dicho  pronunciamiento  fue  apelado  por  el  defensor  del  procesado  y  el Tribunal  Superior  de  Tunja a través del fallo recurrido en casación, expedido el 3 de  octubre  de 20069,  le impartió confirmación, decisión contra la cual el defensor  interpuso oportunamente el recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA:  

El  recurrente eleva un cargo único contra  la  sentencia  de  segunda instancia cuyo examen adelantará la Corte con el fin  de  establecer  si  el  libelo  cumple  con  las exigencias técnico─jurídicas      inherentes     al  extraordinario  recurso  de  casación  fijadas  en la jurisprudencia emanada de  esta Corporación.   

Dentro del contexto de la causal primera de  casación  prevista  en  el  artículo 207 del Código de Procedimiento Penal de  2000,  acusa  el  fallo de violar la ley sustancial por aplicación indebida del  artículo  146  del Decreto 100 de 1980 que define el tipo penal de contrato sin  cumplimiento de requisitos legales.   

Considera  que  se equivocó el Tribunal al  seleccionar  dicha  norma  por cuanto los hechos investigados no se adecuan a la  primera  conducta  de  las  que alternativamente estructuran el tipo de contrato  sin cumplimiento de requisitos legales.   

Después de hacer extensas citas doctrinales  atinentes  a la definición de los tipos de conducta alternativa, concluye que a  dicha  categoría  corresponde  el  delito endilgado a su representado en cuanto  está  integrado  por  tres  acciones, a saber, tramitar, celebrar o liquidar un  contrato  sin  observar  los  requisitos  legales,  conductas  a  las  cuales se  integran  elementos  descriptivos  propios,  debido a que cada una corresponde a  etapas  diferentes  de  la  contratación  administrativa,  luego  para  que  se  considere  consumada alguna de ellas es indispensable verificar la existencia de  los elementos que las caracteriza.   

Critica al Tribunal por reprochar a HERNANDO  FRANCISCO  GÁMEZ  MARRUGO  la  celebración del contrato de arrendamiento de la  plaza  de  ferias  y  matadero  municipal  de  Garagoa  violando el principio de  selección  objetiva  en  cuanto  no  obtuvo  autorización  previa  del Concejo  Municipal,  ni  formuló  “invitaciones”  a  los  proponentes, ni exigió la  constitución  de póliza de cumplimiento del contrato, además, porque el canon  convenido  fue  inferior  al  fijado  en  el  año  anterior a otro arrendatario  diferente,  porque  entregó  el inmueble sin elaborar inventario ni levantar el  acta  respectiva,  actividades éstas que por integrar la fase precontractual no  podían  ser  consideradas  como demostrativas de la etapa de la “celebración  del  contrato”,  equivocación  en  la  cual  incurrió el juzgador al adecuar  tales omisiones a dicha  conducta.   

Tampoco  encuentra  comprobación  de  la  trasgresión  del  principio  de  planeación  orientador  de  la  contratación  pública,  pero  de  darse, de todas maneras tal actividad sería precontractual  y, por tanto atípica.   

Sin  embargo, al avanzar en la disertación  les  niega  a  los  aspectos  previamente  destacados el carácter de requisitos  esenciales  y los integra bien a la fase de tramitación o a la de liquidación,  o  los  excluye  de  estas,  y,  luego  subsume los episodios investigados en la  conducta  de  tramitación de contrato sin observancia de los requisitos legales  esenciales.   

Más  adelante  le niega a la autorización  del  Concejo  Municipal para contratar ─cuya      ausencia      desvalora      el      Tribunal─  la  categoría  de  requisito legal  porque  los  actos  producidos  por dicho órgano no alcanzan tal nivel sino uno  inferior, por tratarse de ordenanzas.   

Afirma  que  al  no  haberse conocido en el  proceso  el  monto  del  presupuesto del Municipio de Garagoa la inexistencia de  dicho  parámetro  impidió  determinar la cuantía del contrato mencionado para  efectos  de  establecer  si  debía  ceñirse  o  no  las reglas que orientan la  contratación   directa,   duda   cuya   eliminación  no  fue  posible  y,  por  consiguiente,  imperioso  era  resolverla  a  favor  del  procesado  en  orden a  concluir que contrató en forma adecuada.   

De      otra      parte,  ataca  la resolución de la acusación  porque  la  subsunción  de los hechos investigados en el delito de contrato sin  cumplimiento   de   requisitos   legales   no   estuvo   precedida  de  la   determinación  precisa  de  los  requisitos  legales dejados de observar por el  justiciable,  sino solamente de una disertación sobre los efectos desfavorables  de  la  corrupción  administrativa  y  estima, que la única forma de lograr la  congruencia  que  debe existir entre dicha providencia y la sentencia es mutando  el fallo impugnado por uno de carácter absolutorio.   

Finalmente  solicita  a  la  Sala  casar la  sentencia  de segundo grado y, en su reemplazo, que se  absuelva a su asistido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.          La  naturaleza  jurídica  del  recurso  extraordinario  casación   implica  que  no constituye sede adicional para  prolongar   el  debate  probatorio  cumplido  en  las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo de segundo grado, sino que, por el contrario, exige la  presentación  de una demanda ceñida al cumplimiento de específicos requisitos  formales  orientados  a  demostrar a través de un juicio técnico jurídico que  en    la    declaración    de    justicia    allí    contenida,   -la  cual  llega a esta sede amparada de  la      dual      presunción     de     acierto     y     legalidad-, se incurrió en errores de hecho o de  derecho  ostensibles  y  relevantes  o  se  profirió  en  un  juicio viciado de  nulidad,   ocurrencias   una   y   otra  que  reclaman  para  sí  el  necesario  correctivo.   

Las reglas establecidas en artículo 212 de  la  Ley  600  de  2000  para  la  elaboración  del  libelo  son  de  ineludible  cumplimiento  y  cuando  se  soslayan  aquéllas  relacionadas  con  la adecuada  presentación  de  los  cargos,  y se omite indicar con la claridad y precisión  debidas  sus  fundamentos,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra  que             su            inadmisión10   

.  

2.          Examinado  el  libelo presentado por la  defensa   encuentra   la  Sala  que  no  satisface  las  exigencias  previamente  enunciadas:   

2.1.          Las  censuras  propuestas  ─violación  de  la  ley  sustancial e  incongruencia  entre  la resolución acusatoria y el fallo impugnado─  fueron  abordadas  con  una  mezcla  argumentativa  inapropiada en detrimento del principio de autonomía que orienta  la  casación;  tampoco fueron presentadas siguiendo un orden lógico, es decir,  en  primer  término  la  alusiva  a la nulidad y después la relacionada con la  transgresión  normativa  sustancial,  pues  de  prosperar  aquella  no  podría  emitirse fallo de reemplazo sino de reenvío.   

Por  eso,  conforme enseña el principio de  prioridad,  será  revisada  la  demanda  en  orden  inverso  al escogido por el  recurrente.   

2.1.1.                              La  denuncia  de  la falta de consonancia entre  las  providencias  judiciales  realizada  por  el  censor,  ha debido enmarcarla  dentro  de  la causal segunda de casación (artículo 218, numeral 2° Ley 600 de 2000).   

Le  correspondía,  también,  elaborar  la  respectiva  proposición  jurídica,  tarea  que  ni  siquiera  intentó pues no  indicó  los  preceptos  conculcados. Debía, además, especificar el límite de  la  actuación  a  partir  de la cual se produjo el vicio y la trascendencia del  mismo, pero nada de esto hizo el libelista.   

En realidad, se limitó a esbozar un motivo  de  invalidez  procesal  a  partir  de  la crítica que formula a la subsunción  jurídica  de  los  hechos  investigados realizada por la Fiscalía, a su juicio  errónea,  planteamiento  de carácter especulativo inadmisible que riñe con la  naturaleza del recurso extraordinario interpuesto.   

2.2.2.                              El  cargo  formulado  dentro del contexto de la  causal  primera  casación,  tampoco  logró  el  censor  enunciarlo  a  partir de una proposición jurídica  completa,  como  quiera  que  inició  el  discurso planteando la violación del  artículo      146     del     Decreto     100     de     1980,     ─que  regula el delito de contrato sin  cumplimiento   de  requisitos  legales─  por  indebida  aplicación,  sin invocar la norma que se dejó de  aplicar  y  llamada  a  regular  el caso, y sin señalar la senda por la cual se  produjo,   es   decir,   si  la  directa  o  la  indirecta,  encausamiento  este  indispensable  porque  sabido es que las exigencias demostrativas son diferentes  en cada caso.   

En el extenso discurso presentado en torno a  la  indebida aplicación de la citada norma sustancial, el actor no evidencia el  conocimiento  del  contenido  exacto de la sentencia que impugna, respecto de la  cual   apenas   hace  unas  breves  alusiones,  y  se  dedica  a  cuestionar  el  encuadramiento  jurídico  de  los  hechos con argumentos contradictorios, sobre  todo  cuando  aborda  la  discusión  de los requisitos cuyo incumpli miento fue  endilgado   al  procesado,  en  su  condición  de  Alcalde,  en  razón  de  la  suscripción,  el  3  de septiembre de 1997, del contrato de arrendamiento de la  plaza  de ferias y el matadero municipal de Garagoa, pues inicialmente admite el  carácter  esencial  de  los  mismos  y  tan  solo  califica  de  desacertada la  elección   de   la   conducta   predicada   de   su  representado  ─celebrar     contratos─  porque estima que no es esta la que  se     configura    sino    otra    ─aunque           no           especifica          cuál─ de las alternativamente incluidas en  el  tipo  penal  por  el  cual  se impartió condena, y, después, se lo niega y  propone atipicidad.   

Esta  confusa  forma  de  rebatir el fallo,  unida  a  las  referencias  a la insuficiente comprobación de algunos supuestos  sobre  los  cuales el Tribunal convalidó el juicio de tipicidad elaborado en el  fallo   de  primer  grado,  riñe  con  la  fundamentación  lógico─jurídica    obligante    en    la  sustentación del extraordinario medio impugnaticio.   

2.2.          Se equivocó el censor al plasmar en la  demanda  su  particular  interpretación  del  caudal  probatorio  y asegurar la  atipicidad  de los hechos objeto de juzgamiento como si el objeto del recurso de  casación  fuera  el  mismo  del  proceso  penal  tramitado  en  las  instancias  ordinarias   ─establecer  los      hechos     y     la     responsabilidad     del     acusado─,   así  el  ataque  corresponda  a  errores  consumados  en  la apreciación de las pruebas, pues olvida que ha sido  instituido  como  mecanismo  de control de la constitucionalidad y legalidad del  fallo  de  segunda  de instancia con el fin de corregir los errores cometidos en  la  aplicación  del  derecho  objetivo,  preservar las garantías debidas a los  sujetos   procesales,   unificar   la  jurisprudencia  y  reparar  los  agravios  inferidos.   

3.           La  sustentación  elaborada  por  la  defensa  en  este  caso,  queda  claro que no consulta los parámetros técnicos  mínimos  que harían formalmente válida la admisión de la demanda, razón por  la  cual  se impone desestimarla, según autoriza el artículo 212 de la Ley 600  de 2000.   

4.          Y,  como  le  está  vedado  a la Corte  suplir  las  deficiencias  y  corregir  las  imprecisiones  de libelo, y tampoco  encuentra  violación de garantías que le permitan obrar de oficio, conforme lo  prevé el artículo 216 ibídem, la inadmisión es la única vía.   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E :  

1.          INADMITIR la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa del procesado HERNANDO FRANCISCO  GÁMEZ MARRUGO.   

2.          ADVERTIR que  contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  devuélvase  al Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                 ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                        JORGE  L. QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                      JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1,  fols. 255-276.   

2  C.  orig. N° 1, fols. 212-225.   

3  C.  orig. N° 2, fols.582-607.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 323-326 y 293-298.   

5  C.  orig. N° 1, fols. 329-331 y 313-318.   

6  C.  orig. N° 2, fols. 495-511.   

7  C.  orig. de la Fiscalía de segunda instancia, fols. 3-11.   

8  C.  orig. N° 5, fols. 5-35.   

9  C.  orig. del Tribunal, fols. 19-66.   

10  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Autos  del  13 de julio y del 15 de septiembre de 2005, rads. Nos.   23.889  y  24.120,  en  su  orden;  y  del  6  de  febrero  de  2007,  rad.  N°  26.476.     

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