27229(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27229  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                        Magistrado  Ponente   

                                             Dr. SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

                                              Aprobado   Acta  No.  58   

          Bogotá,    D.C.,  veinticinco de abril de dos mil siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación con la  colisión  negativa  de  competencia  surgida entre el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca, y el Primero Penal del Circuito   de  Girardot,  en virtud de la cual ambas dependencias rehúsan proseguir con el  conocimiento  del  juicio que se impulsa contra WILLIAM ARLEY VELANDIA RAMÍREZ,  JOSÉ  GUILLERMO  MORALES  VELANDIA  y EDUARDO PARRA HUDSON, a quienes se acusó  por  los delitos de Concierto para delinquir, de que trata el inciso primero del  artículo  340  del  C.P.,  hurto  calificado  agravado  y falsedad en documento  privado.   

ANTECEDENTES  

1.  Denunciada  la  existencia  de una banda  delincuencial  dedicada  a  la  clonación  de tarjetas débito y extracción de  dinero  de  cajeros  automáticos,  en  el  municipio de Girardot, Cundinamarca,  paulatinamente  se  fueron  vinculando  a varios de los partícipes, entre ellos  WILLIAM  ARLEY  VELANDIA  RAMÍREZ,  JOSÉ  GUILLERMO MORALES VELANDIA Y EDUARDO  PARRA HUDSON, quienes fueron indagatoriados.   

2.  previa solicitud del procesado, el 22 de  agosto  de  2006,  ante el fiscal 26 de la Unidad Nacional Contra el Terrorismo,  se  llevó  a  cabo  la  diligencia  de  aceptación  de  cargos  para sentencia  anticipada,  en la cual WILLIAM ARLEY VELANDIA RAMÍREZ, aceptó responsabilidad  penal   en   los   delitos  de  Concierto  para  delinquir  simple  –ejecutar delitos de hurto-, consagrado  en  el  artículo  340,  inciso  primero,  del  C.P.;  varios  delitos  de Hurto  calificado  agravado,  dispuesto en los artículos 240-4 y 241-10; y falsedad en  documento  privado, en concurso homogéneo sucesivo, inserto en el artículo 289  del C.P.   

3. En forma similar actuaron JOSÉ GUILLERMO  RAMÍREZ  VELANDIA  –aunque  este,  en  diligencia  celebrada el mismo día y ante igual funcionario, aceptó  el  concierto  para delinquir, pero sólo un delito de Hurto calificado agravado  y  falsedad  en  documento  privado-,  y  EDUARDO  PARRA  HUDSON,  en diligencia  celebrada  el  29  de  agosto  de  2006, donde únicamente aceptó cargos por el  delito de concierto para delinquir.   

4.  El 30 de agosto de 2006, por ocasión de  las  aceptaciones  de  cargos  antes  reseñadas,  se  envió  lo  actuado a los  Juzgados  Penales  del Circuito Especializados de Cundinamarca, a efectos de que  se  emitiera  la  consecuente sentencia de condena. El 12 de septiembre de 2006,  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca, avocó el  conocimiento  del  asunto  “el cual permanecerá al  despacho    para    el    estudio    del   fallo   de   instancia”.   

4.  Resolviendo  solicitud  de  detención  domiciliaria  incoada  por  los  defensores  de  dos de los procesados, el 12 de  septiembre  de  2006,  el  Juzgado  reiteró  su  competencia  para adelantar el  conocimiento del asunto.   

5.  Reiterada  la  solicitud  por uno de los  procesados   anteriores,   fue  resuelta  esta  el  16  de  noviembre  de  2006.   

6.  Finalmente, el 15 de febrero de 2007, el  Juzgado   Especializado   advirtió   la   imposibilidad  de  continuar  con  el  conocimiento  del asunto, dado que, con la entrada en vigor de la Ley  1121  de  2006,  este  tipo  de  despachos  perdió  competencia para tramitar algunos  asuntos,  particularmente  el  que compete al delito de Concierto para delinquir  simple  –art.  340,  inc.  1°,  C.P.-,  por  el cual se acusó al procesado, en concurso con los ilícitos  de hurto calificado agravado y falsedad en documento privado.   

Advierte,    entonces,    el    despacho  especializado,  que  el  art.  23 de la Ley 1121 de 2006, modificó el artículo  5°  transitorio  de la Ley 600 de 2000, que a la vez había sido modificado por  el  artículo  14  de  la  Ley  733 de 2002, en el sentido de establecer que los  Juzgados  penales  del  Circuito  Especializados,  sólo  conocen  del delito de  Concierto  Para Delinquir agravado, que se dispone en el inciso segundo del art.  340  del  C.P.,  a  la  vez modificado por la novísima normatividad en reseña,  pero  no  del concierto para delinquir simple, que ha sido eliminado del listado  de  competencia  de esta jurisdicción y, en consecuencia, por la regla residual  de  competencia  establecida  en  el  artículo  77  de  la  Ley  600  de  2000,  corresponde   asumir   el   trámite   a   los   Jueces   Penales  del  Circuito  Ordinarios.   

Acorde  con  ello,  el  despacho en mención  dispuso  enviar  lo  actuado  a  los  Juzgados Penales del Circuito de Girardot,  proponiendo  de  entrada,  en  el  evento de que no se compartan sus argumentos,  conflicto  negativo de competencias.   

Repartido el asunto al Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de Girardot, Cundinamarca, esta oficina judicial decidió aceptar  el  conflicto  negativo propuesto por el Juzgado Especializado, pues, estima que  desde  la  expedición  de  la  Ley  733 de 2002, se consolidó en cabeza de los  Juzgados  especializados,  el conocimiento de varios delitos, entre ellos los de  concierto  para  delinquir  simple  y agravado, dispuestos ambos en el artículo  340  del C.P., conforme lo estableció la jurisprudencia, dos de cuyos apartados  cita textualmente.   

A  renglón  seguido, examina el funcionario  colisionado,  el objeto y alcances de la Ley 1121 de 2006, advirtiendo que busca  esta  combatir  la  financiación  del  terrorismo,  para  lo  cual, entre otras  disposiciones,  demanda  de  las  entidades  financieras,  establecer mecanismos  encaminados a detectar transacciones irregulares de este tenor.   

De  igual  manera,  prosigue, se modificaron  algunos  tipos penales, incrementando la pena, a más de excluir beneficios y la  concesión    de    subrogados    penales    para    quien   incurra   en   esos  delitos.   

En  consecuencia,  asegura  el  titular  del  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Girardot, que la Ley 1121 de 2006, si  bien  modifica  los  numerales 6° y 7°  del artículo 5 transitorio de la  Ley  600 de 2000, para nada se colige que igual ocurriese con el artículo 14 de  la Ley 733 de 2002.   

Para   soportar   su  aserto,  elabora  el  funcionario,  un  cuadro comparativo de las modificaciones penales contenidas en  la  Ley  733  de  2002  y  la  Ley   1121  de  2006, para concluir cómo el  artículo  8°  de la primera normatividad, modificó el artículo 340 del C.P.,  incluyendo  en  esa  norma  tanto  el  concierto  para  delinquir simple como el  agravado.   

A  su  vez,  el artículo 19 de la Ley 1121,  modificó  el inciso segundo del artículo 340 en cita, pero en nada se refirió  al  concierto  para  delinquir  simple  del  inciso  primero. Y, por último, el  artículo  23  de  la  Ley  1121,  modificó  los numerales 6° y 7° del art. 5  transitorio  de  la Ley 600 de 2000, pero ninguna modificación hizo, reitera el  colisionado, del artículo 14 de la Ley 733.   

Destaca también, que en ambas normatividades  se  hace  mención  indiscriminada  del  artículo  340 del C.P., sin distingo o  separación  respecto  de  las  conductas punibles allí referenciadas. Incluso,  anota,  la  Ley  1121  no  fue  concebida  para  variar  la  competencia  de las  jurisdicciones  ordinaria  y  especializada,  en  lo  que  toca con el delito de  concierto para delinquir, simple o agravado.   

En  suma,  por  considerar  equivocado  el  criterio  del  funcionario  colisionante,  se  acepta  el  conflicto  planteado,  disponiéndose  la  remisión  del  asunto  a  esta  sede  judicial, para que lo  dirima.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA   

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de Justicia es competente para conocer de los conflictos de competencia  que  se  presenten  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal entre los juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  y  Penales  del  Circuito ordinarios, de  conformidad  con  lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 18 transitorio  de la ley 600 de 2000.   

En  primer  lugar, respecto del conflicto de  competencia  planteado  entre  los Juzgados Penales del Circuito Especializado y  Ordinario,  es  necesario  precisar desde ya que un análisis sistemático de la  Ley  1121 de 2006, y de la finalidad inserta en su expedición, permite concluir  cómo  no  ha  variado  la  competencia  en  punto  del delito de concierto para  delinquir   simple  dispuesto  en  el  inciso  primero  del  artículo  340  del  C.P.   

Al  efecto, importa destacar cómo la Ley en  cita,  “POR  LA  CUAL  SE  DICTAN  NORMAS  PARA  LA  PREVENCIÓN,  DETECCIÓN,  INVESTIGACIÓN  Y  SANCIÓN  DE  LA FINANCIACIÓN DEL  TERRORISMO  Y  OTRAS  DISPOSICIONES”, desarrolla este  campo,  estableciendo,  en primer lugar, algunas disposiciones para el manejo de  la   información   trascendente,   que  debe  ser  reportada  a  la  Unidad  de  Información  y Análisis Financiero, y otras entidades que tienen a su cargo el  control  del  lavado  de  activos  y  dineros  que  puedan  ser  utilizados para  financiar actividades terroristas.   

   En  segundo término, los artículos  16,  17,  18,  19  y 20, modifican algunas normas penales que  refieren las  conductas  punibles  objeto de la novísima normatividad, particularmente, en lo  que  toca  con  el  lavado  de  activos  y la financiación de grupos armados al  margen de la ley   o terroristas.   

En  tercer lugar,  respecto del tópico  de  competencia  que nos ocupa, inserta la modificación de los numerales 6 y 7,  del  artículo  5°  Transitorio  de  la  Ley  600  de 2000, dentro del objetivo  concreto  de  la  Ley  1121,  reseñado en su proemio, debe entenderse que no se  buscaba  nada  diferente  a  introducir  la  nueva  conducta autónoma creada de  “financiación  del terrorismo y administración de  recursos    relacionados    con    actividades    terroristas”,   y  la denominación del concierto para delinquir agravado del inciso  segundo  del  artículo  340  del C.P., dentro de los delitos de conocimiento de  los  Jueces  Penales  del Circuito Especializados, para efectos de evitar que en  su  tramitación  se recurriese a la cláusula general de competencia, dado que,  cuando  menos  en lo que corresponde a la conducta autónoma creada, por razones  obvias   no  existe  norma  previa  que  regule  el  conocimiento  para  su  juzgamiento.   

Y ello fue el querer expreso del legislador,  plasmado en la exposición de motivos del proyecto, así:   

“6.7 Aspectos procesales  

“Es  también  pertinente  acoplar  las  modificaciones  que  se  proponen  a  la  preceptiva  procesal,  por  ejemplo en  aspectos  de  competencia y para reformar el parágrafo 3° del artículo 324 de  la  Ley  906,  en  la  medida  de  proscribir  la  aplicación  del principio de  oportunidad,   igualmente   frente   a   la   financiación   del  terrorismo  y  administración      de      recursos      relacionados      con     actividades  terroristas.   

“Por   lo   anterior   se  propone  una  modificación  a cada uno de estos artículos sin acudir a una norma general, la  cual  trae  problemas  en  cuanto  a verificación de vigencia de las normas. En  este sentido se sugieren los siguientes textos…”   

Mírese cómo, el propósito de modificar la  normatividad  procedimental, básicamente el tópico de competencia, únicamente  se  encamina a acoplar allí “las modificaciones que  se  proponen”,  de  lo cual se deduce claramente que  Jamás  se  pretendió  variar  completamente la estructura de competencia de la  justicia  especializada,  y  ni  siquiera  abordar  exhaustivamente este tópico  –a  la manera de entender  que  sólo  los ilícitos contenidos en los numerales en cita corren del resorte  de  este  tipo  de  funcionarios-,  por  la  potísima razón, se repite, que la  teleología  o  querer  del  congreso,  se  agota en el objeto de la Ley 1121 de  2006,  afinando,  entre  otros  mecanismos,  los tipos penales que consagran las  nuevas   conductas   y  entregando  el  conocimiento  de  ellas  a  la  Justicia  especializada.   

Para  el  efecto,  basta  ver  la redacción  original  de  los  numerales  6  y 7 del artículo 5° de la Ley 600 de 2000, en  confrontación  con las normas insertas en el artículo 23 de la Ley 1121 tantas  veces  citada,  para  advertir que el único cambio lo constituye, precisamente,  la  inclusión  de la conducta de “financiación del  terrorismo”, en el amplio listado del numeral 6°, y  otro  tanto,  en  lo  que  toca  con  la conducta de concierto para “financiación  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con  actividades terroristas”, respecto  del numeral 7°   

Era el querer del legislador, asoma evidente,  apenas  el  de  otorgar  a la Justicia especializada el trámite de estas nuevas  denominaciones  jurídicas  y  por  ello modificó la norma original del Código  Penal,   que   contempla  esta  suerte  de  ilicitudes  y  las  atribuye  a  esa  jurisdicción, en aras de incluirlas allí.   

Porque,  cabe  reiterar, si se anota que fue  creada  como conducta autónoma la de financiación del terrorismo, es claro que  la  omisión  del  legislador en significarla expresamente de conocimiento de la  justicia      especializada,      habría      de      conducir     –por la razón obvia de que antes no ha  sido  adscrita  a  otra autoridad-, a que por el factor residual de competencia,  ella  fuese  remitida a  los Jueces Penales del Circuito ordinarios, y esto  fue  lo que se pretendió evitar, consagrándola directamente bajo la férula de  la Justicia especializada.   

Por ello, no cambia el ámbito de competencia  del  delito  de concierto para delinquir simple, con la introducción que la Ley  1121  de  2006,  hace de la nueva denominación jurídica de los comportamientos  de  financiación  del  terrorismo  y  concierto  para  este  efecto,  pues,  es  necesario  precisar que la finalidad del legislador era únicamente la descrita,  sin  pretender,  repetimos abordar en su integridad el ámbito de competencia de  la   justicia  especializada,  entre  otras  razones,  porque  el  mismo  no  se  circunscribe    a    los    numerales    6    y   7   modificados   –véase   como   a   lo  largo  de  14  numerales,  el  artículo  5°  Transitorio  detalló  todos  y  cada uno de los  delitos  que,  en  principio, se buscaba por el legislador fuesen del resorte de  esa  jurisdicción-,  y  más  importante  aún,  porque  la  adscripción  a la  justicia  especializada  del  delito  de  concierto para delinquir inserto en el  inciso  primero del artículo 340, no deriva de la normatividad consagrada en la  Ley  600 de 2000 –nunca esa  regulación  estableció  en  cabeza  de unos dichos funcionarios la competencia  para  adelantar el trámite en tratándose del concierto para delinquir simple-,  sino de regulación posterior, esto es, la Ley 733 de 2002.   

Aún  vigente  ese plexo normativo, contando  con  la  declaratoria  de exequibilidad de la Corte Constitucional, no cabe duda  de  que  el  concierto  para  delinquir  común,  sigue  siendo  del  resorte de  conocimiento  de  la  Justicia Especializada, dado que expresamente su artículo  14 contempla:   

“Competencia. El  conocimiento  de  los delitos señalados en esta ley le corresponde a los jueces  penales del circuito especializados”   

.  

Y,  se releva, la Ley 733 en cita, incluyó,  entre otros, el delito de concierto para delinquir simple.   

Entonces,  si  la pretensión del legislador  que  expidió  la Ley 1121 de 2006, hubiese sido la de delimitar exhaustivamente  todos  y  cada  uno de los delitos que corren de competencia de la jurisdicción  especializada  o,  cuando  menos,  eliminar  de  este  catálogo  el  delito  de  concierto  para  delinquir  simple,  regulado en el artículo 340, inc. 1°, del  C.P.,  habría  modificado  en  su  totalidad  el  artículo  5° Transitorio, o  expresamente derogado el artículo 14 de la Ley 733 de 2002.    

Mírese  cómo,  para abundar en razones, el  artículo   28   de   la   Ley   1121,   dentro  del  acápite  de  “Vigencia”, postula:   

“La presente ley  rige  a  partir de la fecha de su promulgación, modifica las siguientes normas:  el  numeral  1  y  los  literales  d)  y  e) del numeral 2 del artículo 102 del  decreto  663 de 1993, el artículo 105 del Decreto 663 de 1993 modificado por el  artículo  11  de  la Ley 526 de 1999, el artículo 43 de la Ley 190 de 1995, el  artículo  23  de  la  Ley  365  de  1997,  los  incisos 1°, 2°, 3° y 4° del  artículo  3°  de  la Ley 526 de 1999, los numerales 1, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y9 del  artículo  4°  de la Ley 526 de 1999, los numerales 2 y 6, del artículo 6° de  la  Ley  526  de  1999, los numerales 3, 6 y 7 del artículo 7° de  la Ley  526  de  1999, los incisos 3° y 4° del artículo 9° de la Ley 526 de 1999, el  inciso  1°  del artículo 15 de la Ley 599 de 2000, el inciso 1° del numeral 1  del  artículo  16  de la Ley 599 de 2000, el inciso 1° del artículo 323 de la  Ley  599  de  2000  modificado  por  el  artículo 8° de la Ley 747 de 2002, el  artículo   340  de  la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 8° de  la  Ley 733 de 2002, el artículo 345 de la Ley 599 de 2000, el artículo 441 de  la  Ley  599  de  2000, modificado por el artículo 9° de la Ley733 de 2002, el  numeral  20  del  artículo  35  de  la  Ley  905 de 2004, el parágrafo 3° del  artículo  324  de  la  Ley  906  de  2004  y  deroga  las  normas  que  le sean  contrarias.”   

En  ninguno  de  los  apartes  citados, debe  resaltarse,  se  alude  a  la modificación o derogatoria del artículo 14 de la  Ley  733  de  2002, aunque sí se determinó ello con relación al artículo 8°  de   ese   plexo  normativo,  evidenciando  que  la  omisión  no  remite  a  la  inadvertencia  acerca de lo consignado allí, sino al deseo de dejar operante el  artículo  14,  cuando  menos  en lo que corresponde al delito de concierto para  delinquir  simple,  en  tanto,  si  de  verdad  se  quisiera establecer un nuevo  parámetro  general  de  competencia respecto de la jurisdicción especializada,  expresamente  habría  derogado  la norma, como hizo, repetimos, con el articulo  8°.   

   .  

   Ni  expresa, ni tácitamente, acorde  con  lo  anotado,  la  Ley  1121 de 2006, modifica la competencia de la justicia  especializada  en  punto  del  delito  de concierto para delinquir simple a ella  deferido   por   el   artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002.   

Lo  anterior se erige razón suficiente para  que  se resuelva el conflicto negativo de competencias desatado entre el Juzgado  primero  Penal  del  Circuito Especializado de Cundinamarca y el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de  Girardot,  asignando  al  primero  el conocimiento del  asunto,  pues,  permanece  incólume  la asignación que para ese efecto hace en  cabeza  de  esta jurisdicción la normatividad en cita, en lo que corresponde al  delito de concierto para delinquir simple.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1. DECLARAR que la  competencia  para  conocer  del presente asunto es del Juzgado Primero Penal del  Circuito   Especializado   de   Cundinamarca,  a  donde  se  dispone  remitirlo.   

           2.   Comunicar  lo  aquí decidido al Juzgado Primero Penal del Circuito de Girardot,  remitiéndole copia de la decisión.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión    de  servicio   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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