27221(05-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 27221  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado      Acta     No.112   

Bogotá, D.C., cinco (5) de julio de dos mil  siete (2007)   

DECISIÓN  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada por el defensor de ELVÍA MARÍA  CASTIBLANCO  ARDILA, contra el fallo del 4 de julio de  2006,  mediante  el  cual  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá,  confirmó  la  sentencia  adoptada  por  el  Juez  Octavo  Penal del Circuito de la misma ciudad, el 11 de  noviembre de 2005.   

HECHOS Y ACTUCIÓN PROCESAL  

1. El 25 de febrero  de  1998,  en  la  carrera 64 No. 38-31 Barrio Candelaria la Nueva, ELVÍA   MARÍA   CASTIBLANCO   ARDILA,  expidió      una     factura     de     Universal  Distribuciones   a  DAVID  ESQUIVEL,  legalizando  la  propiedad de un equipo de  sonido  marca  Kendo.  Por  tal  acto ilícito cobró la suma de diez mil pesos.   

2. El 24 de abril de  2002,  la  Fiscalía  Ciento  once  Delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Bogotá, profirió  resolución     de     acusación     contra    ELVÍA    MARÍA,  por  el  punible  de  “Falsedad  en  documento privado”.   

3.   El  11  de  noviembre  de  2005, el Juzgado Octavo Penal del Circuito de Bogotá, condenó a  ELVÍA    MARÍA   CASTIBLANCO   ARDILA,  a  la pena principal de doce (12) meses de prisión, como autora  responsable  del  punible  de  Falsedad  en Documento  Público,  a  la  interdicción  derechos y funciones  públicas  por  un lapso igual al de la pena principal; y, no declaró prescrita  la acción penal.   

4.  Contra el fallo condenatorio la defensa  técnica    de    CASTIBLANCO    ARDILA  interpuso  recurso  de  apelación, el que fue resuelto por   El   Tribunal   Superior  de  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  el  4  de  octubre de 2006, al confirmar la  decisión de primer grado.   

RESUMEN DE LA DEMANDA  

El  libelista  anunció  ocho  (8)  cargos  formulados  por  exclusión  evidente  de los artículos 296, 297, 298 y 299 del  Decreto  Ley  2700 de 1991; el 221 del Decreto 100 de 1980; el 531 de la Ley 906  de  2004,  por  cuanto  el  Tribunal  “omitió  dar  aplicación  al  beneficio…  conocido  como  Régimen  de  Transición  de  la  implementación  del  nuevo  Sistema  Penal  Acusatorio,  el  cual  conlleva una  reducción   de   una  cuarta  (1/4)  parte  de  los  términos  fijados  en  la  Ley”.   

Trascribe  cada norma citada, para concluir  que       la      confesión      –aceptada  por  su  mandante-  no  fue  tenida  en  cuenta  por  los  falladores.  Informa además que el principio de legalidad fue vulnerado, porque  los   hechos   que  dieron  origen  a  la  actuación  se  consumaron  en  otras  legislaciones  Decreto  100/80  y  Decreto  Ley  2700/91, debiéndose aplicar la  favorabilidad al caso.    

Manifiesta que objetivamente se estableció  que  su prohijada no fue beneficiada por el artículo 531 de la Ley 906 de 2004,  “en  cuanto  a  la  aplicación de los términos de  prescripción  y  caducidad de las acciones que hubiesen tenido ocurrencia antes  de   la  entrada  en  vigencia  de  este  código”.  Realizó  una serie de operaciones aritméticas aplicando una cuarta (1/4) parte  de  rebaja  por favorabilidad del sistema acusatorio; así mismo afirmó que los  hechos  se  consumaron  el  25 de febrero de 1998 y la resolución de acusación  “tuvo  vigencia  a  partir del 24 de abril de 2002,  quiere  esto significar, que de una a otra fecha, trascurrieron cinco (5) años,  un   (1)  mes  y  veintisiete  días  (27)  días”.   

Finaliza  su  escrito  aseverando  que  el  Tribunal  omitió  actuaciones importantes, “lo cual  no  es de recibo, sencillamente por que (sic) administrar justicia, en nombre de  la   República   de   Colombia,  no  es  hacer  mecánicamente,  sentencias  de  condena”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Teniendo  en  cuenta  que  los  actos  ilícitos se consumaron en vigencia del Decreto 2700 de  1991,  la  Sala estudiará el libelo bajo los presupuestos del artículo 218 del  código  instrumental  citado, toda vez que el quantum punitivo que se requería  para  acceder en casación era igual o superior a seis (6) años de prisión, el  cual  es  más favorable que el establecido en el artículo 205 de la Ley 600 de  2000.  Así  mismo,  el  tipo penal descrito en el artículo 221 del Decreto Ley  100     de     1980    (falsedad    en    documento  privado),  por  el  que  se  condenó  a ELVÍA   MARÍA   CASTIBLANCO   ARDILA,  disponía  una  pena que oscilaba entre uno (1) y seis (6) años de prisión, en  tanto  que  la actual legislación penal sustantiva Ley 599 de 2000 prevé en el  artículo  289  la  misma punibilidad; y, el fallo fue dictado en vigencia de la  ley  procesal  600  de  2000. Es por ello que se aplicará al caso en estudio la  normatividad   más   benigna   atendiendo   el   continuo   desarrollo   de  la  jurisprudencia  sobre  la  garantía fundamental sobre favorabilidad1.      

Debe  recordarse  que el debate jurídico y  probatorio  fenece  con  la  expedición del fallo de segundo grado; a partir de  ahí,   le  corresponde  al  impugnante  en  casación,  realizar  un  ejercicio  argumentativo  que  se  oriente a demostrar los errores de juicio o de actividad  materializados  por  las instancias. En consecuencia, la demanda debe satisfacer  las   exigencias   mínimas   legales,  pues  su  prosperidad  la  determina  la  demostración  objetiva  y  trascendente  al  haberse  conculcado  alguna causal  taxativamente  establecida  por  la  ley  para  tal  fin.  La Sala atendiendo el  principio  de  limitación  que   gobierna   el  recurso  extraordinario,  al  omitirse  tales  presupuestos  lógico-argumentativos,  no  puede  entrar  a  llenar  los vacíos que el libelo  contenga ni subsanar los errores que presente.   

2.  La  censura  presentada  a  favor  de  ELVÍA  MARÍA  CASTIBLANCO  ARDILA,    no    reúne    los    presupuestos   de  lógica-jurídica  y  coherencia implementados por la jurisprudencia2 para admitir  la  demanda.  Pues  si  bien,  propone  como  punto  de  partida  para lograr la  infirmación   de  la  sentencia  de  segundo  nivel,  vulneraciones  a  la  ley  sustancial    por    vía   directa,  en  su  desarrollo  y demostración incurre en graves fallas que  atentan contra la filosofía del recurso extraordinario.   

El   libelista  presentó  ocho  cargos  contra  el fallo del Tribunal, sin que tengan la entidad suficiente de derrumbar  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  que acompañan las sentencias  emanadas por los funcionarios judiciales.   

En           primer  lugar,  afirmó  el  actor  que  “ocho  (8) son los cargos que se formulan en contra  de  la sentencia condenatoria proferida por el Tribunal… y todos señalan a la  causal  primera  de  casación,  por  vías  de  la violación directa de la ley  sustancial  (por  exclusión  evidente)…” pero no  desarrolla  ninguno,  sólo  presenta  su particular forma de entender el asunto  jurídico,  indicando  que  “se observaron todos los  presupuestos”  de  la  confesión, por lo que se le  debe  reducir  la  pena  en una sexta (1/6) parte, a su prohijada. Se olvidó el  actor    de   demostrar   los   requisitos   de   la   confesión   (ante  funcionario  judicial,  asistido por un defensor, que sea en  forma  voluntaria,  libre  y conciente), advertirle el  derecho  de  no  auto-incriminarse),  pues  la  motivación  de la censura no se  entiende   con  la  sola  trascripción  del  precepto  posiblemente  vulnerado.   

En           segundo     lugar,     los    avances  jurisprudenciales   fueron ignorados por el libelista, al aseverarse que la  confesión  debe ser soporte de la sentencia: “Si no  es  así,  la  supuesta aceptación o narración del “hecho” resulta irrita,  exigua,  es  decir,  sin  valor  atendible  para la construcción probatoria del  fallo.  Y algo que no incide en la declaratoria de responsabilidad no merece las  preferencias  o  prebendas  que  prevé el ordenamiento jurídico”3.   

En           tercer   lugar,   no   fue   tema   de  sustentación  la  confesión  cuando se recurrió el fallo de primera instancia  ante   el   Tribunal,    mostrando   el   censor   su  desinterés  por  el  reconocimiento  de  la  misma, con ello, desatendió el presupuesto de unidad de  materia  que  acompaña  el  interés  para recurrir. Se explica lo anterior, al  entender  que  la  defensa  técnica  –estando  facultada  para  hacerlo  y  no  lo  hizo- mostró con tal  inactividad  sustancial su conformidad por lo decidido por el Juez al momento de  dictar  el  fallo. Al no alegarse la confesión en instancias, se desconoció la  unidad  temática  como punto orientador que legaliza el conocimiento del asunto  en sede extraordinaria.   

En           cuarto lugar, el libelo condensa, agrupa  y  mezcla  en  un  mismo  ataque  argumentativo  los  fenómenos  jurídicos  de  prescripción, caducidad, favorabilidad y confesión.   

Así  mismo,  todo el contexto de la demanda  esta  basado  en trascripciones de los artículos 296, 297, 298, 299 del Decreto  Ley  27000  de 1991; el 6, inciso 1 de la Ley 599 de 2000 y el 531 de la ley 906  de  2004;  quedándose  la censura ahí, en un listado de normas sin desarrollo,  en  la enunciación del ataque desprovisto de toda motivación y en la unión de  una  gran  variedad  de  tesis  las  cuales  ponen  de  patente  la  ausencia de  coherencia  del  ataque,  toda  vez  que,  en un solo contexto sustenta los ocho  cargos  por violación de la ley sustancial cuerpo primero: situación confusa y  deshilvanada  que  atenta  con  los  principios  de  casación como el de razón  suficiente, claridad, autonomía, y no contradicción.   

En           quinto lugar, sin que sea considerado un  argumento  de fondo, la Sala advierte que el actor nuevamente equivoca su juicio  al  sostener  que “si los hechos tuvieron ocurrencia  el  25 de febrero de 1998 y la resolución acusatoria tuvo vigencia a partir del  24  de  abril  de  2002,  quiere  esto  significar,  que  de  una  a otra fecha,  trascurrieron    cinco    (5)   años,   un   (1)   mes   y   veintisiete   (27)  días”;  pues  tal  operación  aritmética  apunta  realmente  a  un  resultado  de  cuatro  (4) años un (1) mes y veintinueve (29)  días,  no como lo presenta y  resuelve el demandante en casación.   

La   sumatoria  de  defectos  sustanciales  enunciados    no   le   dejan  otro  camino  a  la  Sala  que  inadmitir   la  demanda  de  casación,  presentada  a  favor  de  ELVÍA  MARÍA  CASTIBLANCO  ARDILA,  de  conformidad  con  lo  preceptuado  en el  artículo  213  de la Ley 600 de 2000; sin olvidar que, estudiado el proceso, no  se   percibe  en  su  contexto,  que  se  hubiese  violentado  alguna  garantía  fundamental  que  amerite  el facultativo ejercicio de la oficiosidad, en virtud  de  los  dispuesto  en  el  artículo  216 de la misma obra instrumental citada.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a nombre de ELVÍA  MARÍA  CASTIBLANCO  ARDILA.   

Contra  la  presente providencia no procede  recurso alguno.   

         Cópiese,   comuníquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS               

ALVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                         JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria   

    

1  Corte  Suprema  de Justicia  radicaciones:   12610-97  (19-03-1997);         12191        (25-03-2002);      15653     (9-05-2002);    18569    (20-06-2002);    19848    (18-11-2003);    13436    (03-03-2004);    24959   (16-03-2006);   24300   (23-03-2006);      23790    (07-09-2006);    25443 (12-10-200699 y 22909 (07-02-2007).   

2  Radicados: 24756 (07-02-2007); 26.695 (21-03-07).   

3 Corte  Suprema de Justicia, radicado 21960 (30-11-2006)     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *