27222(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  27222   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.53   

Bogotá D.C., dieciocho (18) de abril de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos  y  de debida argumentación de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado JOAQUÍN ARTURO  PALACIOS  RIOS  contra  el  fallo  de 9 de noviembre de 2006 mediante el cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá confirmó el dictado de manera anticipada por el  Juzgado  Treinta  y Dos Penal del Circuito del mismo Distrito Judicial, por cuyo  medio  lo condenó como autor penalmente responsable del delito de encubrimiento  por receptación.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  18  de  abril  de  2006,  miembros de la  Policía  Nacional  (Dijín)  recibieron  información relacionada con que en el  parqueadero  ubicado  en  la  calle  50 sur N° 28-67 del barrio “El  Carmen”  de  Bogotá,  se encontraba  oculta   la   tractomula   de   placas   UFQ-589  de  propiedad  de  la  empresa  “CEMEX  S.A.”  que fuera  hurtada  el  12  de  abril  de  los  patios de Tránsito de Alamos. Realizado el  registro  del  inmueble  se  logró  la incautación del automotor, así como la  captura de, entre otros, JOAQUÍN ARTURO PALACIOS RIOS.   

La Fiscalía General de la Nación, legalizó  la  captura  ante  el  Juez  Treinta  y  Cuatro Penal Municipal con funciones de  Control  de  Garantías  de Bogotá en audiencia preliminar llevada a cabo el 19  de  abril  de 2006. El ente investigador le formuló imputación por la probable  comisión   del   delito   de   receptación,   a   la   cual   el  imputado  se  allanó.   

El 10 de agosto de 2006 el Juez Treinta y Dos  Penal  del Circuito  con funciones de Conocimiento celebró la audiencia de  individualización  de  pena  y  sentencia  y  en  ella avaló el allanamiento a  cargos del procesado.   

La  sentencia  fue  proferida  el 7 de septiembre de 2006, mediante   

la cual se condenó a JOAQUIN ARTURO PALACIOS  RIOS  por  el  delito  aceptado libremente, a las penas principales de treinta y  dos  (32)  meses de prisión y multa de tres punto cinco (3.5) salarios mínimos  legales  mensuales vigentes, así como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual término de la pena  privativa  de  la libertad. En la misma decisión se le negó el subrogado de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena, así como la prisión  domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia por el defensor, el  Tribunal    Superior    de     Bogotá     la     confirmó   mediante   proveído  de  9  de  noviembre  de 2006, decisión que ahora es  objeto del recurso de casación.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación  el  defensor formula dos cargos, en orden jerárquico, por violación directa de  la ley sustancial.   

Primer cargo: (Principal)  

Denuncia   la   aplicación  indebida  del  artículo 63 del Código Penal   

que  consagra  el  subrogado  penal  de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, porque según estima, su  defendido    cumple    con    todos    los    presupuestos   legales   para   su  concesión.   

Segundo cargo: (Subsidiario)  

Postula la falta de aplicación del artículo  38  del Código Penal que contempla la prisión domiciliaria como sustitutiva de  la  prisión  intramural,  así  como de los artículos 314 y 461 del Código de  Procedimiento    Penal   y   1°   de  la  Ley  750  de  2002,  los  cuales  transcribe.   

Por  lo  anterior,  solicita a la Sala casar  parcialmente  el  fallo para otorgarle a su defendido la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  o de manera subsidiaria concederle la prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.               Precisión     inicial   

De  conformidad  con  el   artículo    181    de    la   Ley   906  de  2004,  el   

recurso  extraordinario  de  casación está  instituído  como  mecanismo de control constitucional y legal de las sentencias  de  segunda  instancia  en  los procesos adelantados invariablemente por delitos  cuando  se  afecten  los derechos o garantías fundamentales, de acuerdo con las  causales  legal y taxativamente señaladas y siempre que se satisfagan los fines  para  los  cuales está previsto: “la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación  de la  jurisprudencia”.    

En  este  orden,  al  estar  demarcada  la  pretensión  del  demandante por el carácter teleológico de la casación,  deberá  acreditar  la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  además  de señalar la causal por la que opta con el desarrollo adecuado de los  cargos  que  le  dan  sustento,  así  como  demostrar la necesidad del fallo de  casación,  so  pena  que por su incumplimiento el libelo no sea admitido, tal y  como lo dispone el artículo 184 de la ley en comento.   

El  control  constitucional  y  legal  de la  sentencia   de   segundo   grado   le   imprime   al  recurso  su  carácter  de  extraordinario,  de  ahí que no escapen a él los requerimientos metodológicos  necesarios  basados  en  la razón y la lógica con la observancia de las reglas  de  coherencia,  precisión  y claridad que conduzcan al cabal entendimiento del  reparo.   

En  virtud  de  lo  anterior, además de los  fundamentos  de  lógica, de debida argumentación y de contenido de los cargos,  se  debe  analizar  la necesidad de intervención de la Corte en aras de cumplir  alguna  de  las  finalidades  del  recurso,  porque  si se advierte la imperiosa  protección  o  restauración de un derecho fundamental, al precisar de fallo se  han  de  superar  las  falencias  técnicas formales y adquieren prevalencia los  fines de la casación con la consecuente admisión del libelo.   

2.            De los cargos   

Alejado  del  principio  lógico  de  razón  suficiente  que  conlleva  la  explicación  metódica  del  error  en  que haya  incurrido  el  juzgador  con  una  argumentación  que  se baste a sí misma, el  censor  se  queda  en  el simple enunciado de los yerros de juicio, falencia que  claramente lo lleva a no acreditar su incidencia en la decisión.   

De  tiempo  atrás  la Sala ha precisado que  cuando  se  opta  por  la  causal  primera  de  casación,  de  manera lógica y  detallada  se  deben  anunciar las normas que se estiman infringidas, su sentido  de  violación,  sea  de  manera  directa  o  mediada  por  yerros  de carácter  probatorio  y  si  se  trata de éstos precisar los elementos probatorios en los  cuales recayó el vicio.   

La  violación  directa de la ley sustancial versa exclusivamente sobre  un  yerro  de  juicio  respecto del precepto que se ocupa de regular el supuesto  fáctico  en  concreto. Dicho error puede ser de selección normativa al radicar  en  la  existencia  de  la  disposición  (falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente),  por  una  equivocada  adecuación  de  los  hechos  probados  a  los  supuestos  que  contempla  la norma (aplicación indebida), o bien, de carácter  hermenéutico  al  darle  a  la  norma  un  sentido  que  no tiene o errar en su  significado  (interpretación errónea).   

Al     recaer     el     error   de  los  juzgadores  de  manera  directa  sobre  la  normatividad,  el  debate  se  circunscribe  netamente  a lo  jurídico,  para  de  esa  manera  evidenciar  que  se  dejó  de lado el precepto que regula la situación  específica  demostrada,  que tal hecho se ajusta a otra disposición normativa,  o  porque se desbordó el alcance de la norma aplicada al caso concreto, lo cual  exige  necesariamente  aceptar  la  apreciación  y  declaración  de los hechos  realizada     por     los    falladores.   

Pese  a  lo anterior, el censor  simplemente  muestra su desacuerdo con  la  negativa  del juzgador de concederle a su defendido el subrogado penal de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, así como del instituto de  la   prisión   domiciliaria,  ya  que  solamente  se  limita  a  decir  que  en  este  caso se cumplían los  requisitos  legales de tales  figuras   jurídicas,  sin  dedicar  algún  espacio  para  advertir  la forma como  el  Tribunal  incurrió  en la exclusión evidente de  los   preceptos  que  las  consagran,  en  manifiesto  desconocimiento  de  la  presunción  de  legalidad  y  acierto  de la que está  revestido el fallo objeto de su ataque.   

En  este  orden,  no demuestra el impugnante  algún  yerro del juzgador y por el contrario, asume una simple oposición a las  conclusiones  judiciales al enfrentar su criterio a la fuerza de convicción del  material  probatorio,  cuando  la  Sala ha insistido en que la simple crítica a  los  criterios  judiciales  no  es  suficiente  para  motivar el análisis de la  legalidad del fallo, porque debe sujetarse   

a  las técnicas establecidas para probar la  existencia  de  yerros manifiestos y esenciales, con incidencia en el sentido de  la decisión.   

Confirma  la  improsperidad  del reproche la  ausencia  de  motivación  por  parte  del demandante acerca de la finalidad que  persigue  con  el  recurso,  ora  por  la  efectividad del derecho material y el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a estos o la unificación de la jurisprudencia.   

Por  lo  expuesto,  se  impone inadmitir los  cargos formulados.   

Como        se    concluye    que     el   libelo   no   será   admitido,  es  necesario  señalar  que  no  se  observa  con ocasión del fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación violación de derechos o garantías del  procesado  JOAQUÍN  ARTURO PALACIOS RIOS, tampoco se ve la necesidad de superar  los  defectos  del libelo para decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º  del   artículo  184  de la Ley 906 de 2004, ni se advierte vulneración de  alguna  de  las  garantías fundamentales de los sujetos procesales para enervar  la    intervención    oficiosa   de   la   Corte   en   aras   de   su   debida  protección.   

3.           Precisión final   

         

En  consideración a que contra la decisión  de  inadmisión  de la demanda de casación presentada por la defensa procede el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 186  de  la  Ley  906  de  2004, es necesario precisar que como allí no se regula su  trámite,             la             Sala1  clarificó  su  naturaleza  y  definió  las  reglas  que  habrán  de  observarse  para  su  aplicación, como  sigue:   

3.1.             La  insistencia  es un mecanismo  especial,  ajeno  a la naturaleza impugnatoria que sólo puede ser promovido por  el  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  mediante  la  cual  la  Sala  decide  inadmitir  la  demanda de  casación.   

3.2.            La solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal, ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que  no haya intervenido en la discusión y no haya suscrito el referido auto de  inadmisión.   

3.3.     Es   facultativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no intervino en los debates o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15)  días.   

3.4.       El  auto  a  través  del  cual se inadmite la demanda de casación trae como consecuencia la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia contra la cual se formuló el  recurso  de  casación,  salvo  que  la  insistencia  prospere  y  conlleve a la  admisión del libelo.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación interpuesta por el defensor del  procesado  JOAQUIN  ARTURO  PALACIOS  RIOS,  por  las  razones  expuestas  en la  anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición  de insistencia en los términos precisados por la Sala en la presente  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 12 de diciembre de 2005 Rad. 24322     

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