27165(03-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27165   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta Nº 243.  

          Bogotá,    D.C.,    diciembre   tres   (3)   de   dos   mil   siete  (2007).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la   acción  de  revisión  interpuesta  por  el  defensor  del  ciudadano  ALEXÁNDER     MELÉNDEZ    REYES,    contra  la  sentencia  de  segunda  instancia de fecha 6 de julio de  2005,  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  San Gil, en desarrollo de las  políticas  de  descongestión  implementadas  por  el  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  decisión  a  través de la cual confirmó el fallo proferido el 27  de  agosto  de  2003  por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Villavicencio,  que  condenó  al  demandante  a la pena principal de  trece  (13)  años  de  prisión  y a la accesoria de  interdicción   de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término.   

  HECHOS  

Así fueron reseñados por el Tribunal en la  sentencia objeto de la acción de revisión:   

“Siendo  aproximadamente  las  8:00 de la  noche  del  18 de febrero de 2001, dos sujetos que se encontraban departiendo en  la  tienda  de  propiedad  de Francisco Pinzón ubicada en la calle 17 C No. 12B  –  32  del  barrio Villa  Ortiz,  en la ciudad de Villavicencio, de improviso desenfundaron armas de fuego  intimidando  con  ellas  al  citado  ciudadano  advirtiendo que se trataba de un  atraco,  situación  que  llevó  a  reaccionar  a  Pinzón  contra  uno  de los  agresores,  sin  embargo  no pudo evitar que los dos asaltantes accionaran en su  contra  las  armas  de  fuego,  ocasionándole  graves  heridas. La víctima fue  llevada  inmediatamente  a  un  centro  asistencial  donde  le salvaron la vida,  mientras  que  los  asaltantes  emprendían la huida en dos motocicletas, una de  las  cuales  colisionó con un vehículo, quedando lesionado gravemente quien en  ella  se  desplazaba,  lo  que  facilitó  a  la  policía  su  captura,  siendo  identificado con el nombre de Alexander Meléndez Reyes”.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          La  investigación  respectiva  se inició el 19 de febrero de 2001,  en   el  curso  de  la  cual  se  vincularon  varias  personas,  entre  ellas  a  ALEXÁNDER  MELÉNDEZ REYES,  quien rindió oportunamente indagatoria.   

          El  24  de  mayo  del  mencionado  año  la  fiscalía  clausuró la  instrucción  únicamente  en  relación con MELÉNDEZ  REYES,  calificando  el  mérito  del sumario el 20 de  junio  siguiente  con  resolución  de  acusación por el delito de homicidio en  grado  de  tentativa, en concurso con porte ilegal de armas de defensa personal,  providencia  confirmada  por  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de  Villavicencio.   

          El  juicio  lo  surtió  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito de la  mencionada  ciudad,  cuyo  titular  puso  fin  a  la  instancia con la sentencia  condenatoria  que  fuera  luego,  por  razón  de la apelación promovida por la  defensa,  confirmada  por  el Tribunal Superior de San Gil, fallo contra el cual  el  mismo  sujeto  procesal interpuso el recurso extraordinario de casación, en  demanda  inadmitida  por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, mediante  providencia  del  30  de  marzo de 2006.             

          En   la   misma   decisión,   se   ordenó   correr  traslado  al  Ministerio  Público  al  evidenciarse que la pena accesoria impuesta rebasó el  límite  máximo  previsto  en  la  ley,  lo  cual  constituía  vulneración  a  garantías  fundamentales  que,  efectivamente,  la  Sala  corrigió, de oficio,  a  través de sentencia del  29 de junio de 2006.   

          Luego,  para  la tramitación de esta actuación, por auto del 25 de  octubre  pasado  se  declaró  fundado  el  impedimento  manifestado  por los H.  Magistrados  de  esta  Sala  que  participaron en la adopción de las decisiones  antes referidas.   

LA  DEMANDA   

El  actor  invoca  las  causales  primera  y  tercera  previstas  en  el  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000. Sustenta la  primera con el siguiente razonamiento:   

“Como  es  bien  fácil  observar  en  lo  foliado,  en  el  presunto delito de homicidio tentado con el de porte ilegal de  armas,  fue  condenado  Alfredo Ramírez Riaño quien se atribuyó la coautoría  del crimen a título de confesión.   

“La  autoría  tanto  intelectual  como  material  de  los  actos  antecedentes,  en el instante del crimen y posteriores  fueron  obra  del  declarado  persona  ausente:  Enrique Fox, quien posiblemente  manipuló  al  inimputable  Alexander Meléndez Reyes  aprovechándose   de  su  enajenación  mental  para  utilizarlo  como comodín en su fechoría. Enrique Fox fue también condenado en  ausencia   y   de   allí   que   habiendo   sido   condenado   en  (sic)    único    responsable    tanto  intelectual  como  material del ilícito, es dable darle aplicación a la causal  primera  invocada  puesto  que  tal  y  como  ocurrieron  los  hechos no podría  dársele   cabida   a   la   condena   del   además   inimputable  Alexander  Meléndez  Reyes  puesto  que  estaría  en  contravía  de  lo  realmente probado”.   

En  cuanto  a  la  causal  tercera,  empezó  predicando   el  hecho  de  ser  una  verdad  incontrovertible,  suficientemente  demostrada   en   el  proceso,  que  MELÉNDEZ  REYES  es  un  enajenado mental. Esa circunstancia, añadió,  no  fue  reconocida  por  los  falladores,  pero  con  posterioridad  al  debate  público,  aun  cuando  antes  de  dictarse  la  sentencia,  surgió  el  examen  psiquiátrico  practicado  por  un  galeno particular, quien diagnosticó que el  condenado  padece  de  locura  e,  incluso,  que cuando se vio involucrado en el  ilícito  carecía  de  capacidad mental para comprender, lo cual abre paso a la  acción de revisión por vía de la causal tercera en mención.   

Lo anterior tanto más, según expuso, cuando  posterior  a  la  sentencia,  esto  es,  el  18  de  mayo de 2006, el médico de  psiquiatría  No.  11  adscrito  al  Ministerio  de  Defensa Nacional emitió un  diagnóstico  “que  en  el lenguaje de los médicos  significa  esquizofrenia  residual  con síntomas continuos, que no es otra cosa  distinta  a  uno  de  los  estados  psicóticos  con  una  etiología denominada  biopsicosocial,   con   tratamientos  verificados  con  psicofármacos  que  son  precisamente  los  adecuados  para  su  estado  psicótico  permanente”.    

Reseñó  el  demandante  que  la enfermedad  mental  padecida  por  MELÉNDEZ  REYES  se   ha   agravado  desde  su  retiro  del  servicio  activo  de  la  Infantería  de  Marina  de la Armada Nacional, al punto de haber sido declarado  interdicto  por dilapidación y debilidad mental. Por eso le parece muy extraño  el  resultado  del  examen psiquiátrico practicado por el Instituto de Medicina  Legal,  el  15  de  abril  de 1998, por solicitud del Juez Décimo de Familia de  Bogotá,  en  cuanto  allí  se  dictaminó  que el condenado presenta trastorno  disocial  de  la personalidad, “que la etiología es  multifactorial    y   biopsicosocial   con   un   pronóstico   malo”.   

Más extraño todavía, expresó también, le  parece  la  conclusión del examen practicado el 26 de marzo de 2002, fundamento  del  fallo  condenatorio,  en  cuanto  el mismo galeno del Instituto de Medicina  Legal  determinó  que  el  paciente, el día de los hechos, tenía capacidad de  comprender  sus  actos  y  podía  autodeterminarse según esa comprensión, sin  presentar trastorno mental ni inmadurez psicológica.   

En  tal virtud, solicitó declarar sin valor  la  sentencia  demandada  y  ordenar  remitir  la  actuación  a  otro  despacho  judicial, a fin de que se tramite nuevamente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La   finalidad   de   la   acción   de   revisión  es  remover  la  intangibilidad  de la cosa juzgada cuando se establece que una decisión con esa  connotación  comporta un contenido de injusticia material, por cuanto la verdad  procesal  allí  declarada  se  opone  a  la verdad histórica de lo acontecido.   

          Tal  demostración  sólo  resulta  dable  dentro  del  marco de las  causales  establecidas  de  manera taxativa en la ley, para el presente caso las  previstas  en  el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal de 2000, de  cuya  presencia  unitaria  o  plural  debe  dar  cuenta  el  actor en la demanda  respectiva,  mediante  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  señalados en el  artículo  222  ibídem,  incluyendo  la  exposición de un discurso coherente y  lógico,  en donde se expresen con toda claridad y precisión los fundamentos de  hecho  y  de  derecho  que  sirven  de  sustento  a la pretensión y del cual se  infiera  “que la decisión es injusta conforme a la  causal  aducida  e  inconveniente  su intangibilidad para la seguridad jurídica  por    la    injusticia   que   ella   contiene”1.   

          En  el  presente  evento,  el  actor  invoca  las causales primera y  tercera  establecidas en el citado artículo 220. Por separado las examinará la  Sala para establecer si fueron o no sustentadas debidamente.   

En  relación  con  la  causal  primera,  se  observa  que  el  argumento  con  el cual se fundamenta no se corresponde con la  hipótesis   legal   allí   regulada,   pues  el  objetivo  del  demandante  es  controvertir   la   coautoría   predicada  por  los  falladores  para  declarar  responsable  al  hoy  condenado  ALEXÁNDER MELÉNDEZ  REYES,  cuando  la  causal  no  permite  esa  clase de  discusiones,  sino  que  se refiere a aquellos casos en los cuales la naturaleza  del  delito  objeto  de juzgamiento y los hechos declarados probados, admiten su  ejecución  únicamente  por  una  sola  persona  o  por  un número inferior de  quienes fueron materia de condena.    

          Tal  es el alcance dado a la causal primera de revisión por la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte,  como  se  observa  en  el siguiente aparte  jurisprudencial:   

         “Las  dos  hipótesis a que ella se refiere, esto es, que el delito  no  podía  cometerse  sino  por  una  sola  persona, o que la infracción sólo  podía  realizarse  por  un  número  menor al de las personas condenadas, dicen  relación  a  aquéllos casos en que no obstante ser indiscutible en razón a la  naturaleza  y  características  de  la delincuencia objeto de juzgamiento y los  hechos  que  probatoriamente  se  hayan  acreditado en la sentencia, el fallador  condena  a  varias personas cuando la conducta imputada sólo podía ser obra de  una  de  ellas  o  ser  cometida  por  un  número  inferior  de  las que fueron  sentenciadas.   

         “…  De ahí  que  al precisar su concreto alcance haya señalado la Corte que “esta causal no  se  refiere  a  los  eventos  en  que por interpretación de las normas o de los  hechos,  el  recurrente  considera,  disintiendo  del  razonamiento del Juez que  profirió  la sentencia, que en una determinada conducta no se puede predicar la  coautoría,  pues  este  debate  se  tiene  que  dar en las distintas etapas del  proceso,  o  en  la  Corte,  pero  solo  en sede de casación, y como violación  directa  o  indirecta  de la ley sustancial, según el caso.” (Auto de febrero 8  de  1.990…), es decir, que  dicha   causal   no  posibilita  -como  ninguna  lo  hace-,  discrepar  total  o  parcialmente  con  la  valoración probatoria de la sentencia, pues de lo que en  realidad  se trata es de demostrar que a través de los hechos probados surge de  manera  objetivamente  indiscutible,  que frente al caso concreto el delito tuvo  que  ser  cometido  por  una  sola  persona  o  por  un  número  inferior a las  condenadas”2.   

         Como   se   expresó,   el   argumento  del  actor  no  se  vincula  con  los  supuestos  de la  causal  invocada,  pues  en  vez  de  expresar  razones  orientadas  a demostrar  que  el  punible por virtud  del  cual  se  emitió  la  sentencia        no       admite  su  realización  por  el  número de  personas    que    han    soportado    condena,  se  limitó  a sostener que  MELÉNDEZ   REYES   fue  utilizado  por  otro  individuo “como comodín en su  fechoría”,  aprovechándose  de  su  enajenación  mental,  con  lo  cual,  contradiciéndose  en  el  planteamiento,  no hizo sino  reconocer  tácitamente que  aquél  sí  participó  en  el  acaecer  delincuencial,  aun cuando,  o bien en calidad de inimputable, ora  amparado  por  una causal eximente de responsabilidad, esto último porque aduce  que  el  único  responsable  intelectual  y material de los hechos es el sujeto  Enrique Fox.   

                     

          En  otras  palabras,  el  demandante  se  dedicó a controvertir las  conclusiones  probatorias  de los falladores, quienes dieron por establecido que  MELÉNDEZ REYES participó a  título  de coautor, con pleno conocimiento y voluntad, en los delitos objeto de  juzgamiento,  pretendiendo  de  esa forma prolongar el debate que dio lugar a la  condena,  lo  cual no resulta procedente por vía del mecanismo de la acción de  revisión.   

           En   consecuencia,   la   demanda   se  inadmitirá en cuanto se refiere a la primera causal.   

          Igual  suerte,  se anuncia desde ya, correrá el libelo en relación  con  la  tercera  causal,  pues  su  acreditación  tampoco  se expone de manera  adecuada.   

                     

          Dicha  causal,  de  acuerdo  con  el  numeral  3º  del  pluricitado  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  se  configura cuando después de la  sentencia  condenatoria  aparecen  hechos  nuevos  o  surgen  pruebas nuevas, no  conocidas  al  tiempo  de los debates, pero con fuerza suficiente para acreditar  la inocencia del condenado o su inimputabilidad.   

          Como   el   actor   argumenta   el  surgimiento  de  pruebas  nuevas  demostrativas  de  la  condición  de  inimputable  del  condenado, es necesario  señalar  que,  conforme se desprende de la regulación legal de la causal, para  la  cabal  acreditación  de  esa  circunstancia  el  demandante debe exponer de  manera  clara  que  los  novedosos  elementos  de  juicio no fueron conocidos al  momento  del  debate  y, además, tienen “suficiente  entidad  para  concluir  seria y fundadamente que la condición del procesado es  una    bien    distinta   a   la   tenida   en   cuenta   en   los   fallos   de  instancia”3.   

          Tales  exigencias  no  se  cumplen  en  el  presente  evento, por lo  siguiente:   

          La  defensa  aduce  la  presencia  de dos pruebas nuevas, la primera  constituida  por  el  examen  psiquiátrico  practicado por el galeno particular  ROBERTO  SOLÓRZANO  NIÑO  y la segunda representada por el concepto médico de  psiquiatría   emitido   por   un  especialista  adscrito  al  Hospital  Militar  Central.   

          El  primero de dichos dictámenes no satisface el requisito atinente  a  ser  desconocido  para  la  época  de los debates, porque en la sentencia de  segunda  instancia  se  contempló  su  existencia  e, incluso, se desestimó su  mérito  probatorio.  En  efecto,  si  bien  allí inicialmente se cuestionó la  legalidad  de  la  prueba  por no haber sido allegada oportunamente, luego se la  sometió  a  valoración  para  señalar  el  ad quem  que  la  misma  sólo  demostraba  el estado mental al  momento  de  realizarse  el  examen  psiquiátrico,  pero  nada  decía sobre el  instante de la ejecución del punible.   

          Por  lo  demás,  tampoco el comentado dictamen ostenta la capacidad  de  variar la conclusión de los falladores en punto de la condición mental del  condenado,  pues  aun  cuando el galeno le diagnostica un trastorno psicopático  de  la  personalidad,  el  cual, “prácticamente, no  tiene  tratamiento”  y  evoluciona  durante  toda la  vida,  omite  referir  si  el  paciente estaba afectado de esa anomalía para la  época  de  la  realización de los hechos y, en caso afirmativo, si le impidió  comprender  la  ilicitud del comportamiento o de determinarse de acuerdo con esa  comprensión,  presupuestos  indispensables  para  declarar  la inimputabilidad,  según lo previsto en el artículo 33 del Código Penal de 2000.   

          El  concepto  del  médico  de  psiquiatría  del  Hospital  Militar  Central,  por  su  parte,  presenta  el  mismo defecto del antes analizado, pues  tampoco  contempla  la  condición  mental  presentada por el paciente cuando se  desarrollaron  los  hechos, menos aún su influencia frente a la realización de  los ilícitos.   

          Se  sigue de lo expuesto que las pruebas catalogadas como nuevas por  el  actor  no tienen la entidad, eficacia y trascendencia suficientes para mutar  la  conclusión  de  los sentenciadores, de donde se infiere que su pretensión,  en  este  aspecto,  apunta  también a revivir el debate probatorio a partir del  cual  se  predicó  en  los fallos la imputabilidad del condenado, sustentada en  dos   dictámenes  practicados  por  el  Instituto  de  Medicina  Legal,  en  el  desenvolvimiento  del  condenado durante la ejecución del acaecer delincuencial  y en las explicaciones que ofreció al respecto en la indagatoria.   

          En  tal  virtud,  por  no  satisfacer  los  presupuestos de adecuada  sustentación  exigidos  por  el  artículo  222  de la Ley 600 de 2000, la Sala  inadmitirá la demanda de revisión objeto de examen.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada,   a  través  de  apoderado,    por   el   ciudadano   ALEXÁNDER MELÉNDEZ MÉNDEZ.   

         

         Contra  esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS   

Magistrada   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN            JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA      

             Magistrado                                            Magistrado   

                    

LUIS       BERNARDO       ALZATE  GÓMEZ               MAURICIO LUNA BISBAL   

                 Conjuez                                                    Conjuez    

LUIS      GONZALO      VELÁSQUEZ  POSADA     PATRICIA CASTRO DE CÁRDENAS   

                 Conjuez                                                                                 Conjuez   

ABEL       DARÍO       GÓMEZ  SALAZAR                FERNANDO                               E.                               ARBOLEDA  RIPOLL                                                                                                                                   Conjuez           –       Excusa  justificada                                Conjuez-     Cita  medica   

            

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Auto  del 19 de mayo de 2004, radicación 21154.   

2  Auto    del   19   de   agosto   de   1997.   

3 Auto  del 23 de julio de 2001, radicación 16785.     

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