27756(23-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27756  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Aprobado Acta No. 150  

Bogotá.  D.C., veintitrés (23) de agosto de  dos mil siete (2007)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda  de  casación  presentada  por  la  Fiscal  Décima  Seccional  de Buga  (Valle),  contra la sentencia absolutoria dictada  el 27 de febrero de 2007  por el Tribunal Superior de esa ciudad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  18  de  marzo  de  2006, Carolina  Oviedo Saldarriaga denunció ante  la  Unidad  de Reacción Inmediata de Buga (Valle) que la noche anterior, cuando  se  encontraba  en  el  sitio  denominado “El Castillo de la Cerveza” con su  amiga  Catherine  y  su  primo  José  Luis  Cuervo  García, donde pidieron una  botella  de  ron,  llegó  al lugar un amigo de Catherine de nombre JUAN   DAVID  OSORIO.  Que  solo  recuerda  cuando  a  las ocho de la mañana del día siguiente, una señora la llamó para  que  se  despertara  y  se  dio  cuenta  que  estaba en las residencias “Hotel  Royal”  y  que además le dolía mucho la cabeza, así como el canal vaginal y  anal.  Además,  tenía  morados  en  el  cuello  y en el seno izquierdo. Cuando  llegó  a  su casa, sus padres le manifestaron que la estaban buscando desde las  dos  de  la  mañana porque su primo y su amiga les contaron que había salido a  bailar  con JUAN DAVID  y  no había regresado.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 21 de  septiembre  de  2006 se llevó a cabo audiencia de formulación de la acusación  contra   JUAN   DAVID  OSORIO  JIMÉNEZ  como  probable  autor material del delito de acceso carnal violento,  previsto en el artículo 205 del Código Penal.   

3.  El  30 de enero de 2007,  el Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Buga, con funciones de conocimiento condenó, por  la   misma  conducta  punible,  a  JUAN  DAVID  OSORIO  a la pena principal de 163 meses de prisión y, por el  mismo  tiempo, a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  sin  derecho a la condena de ejecución condicional, ni a  la prisión domiciliaria.   

4.  El Tribunal Superior de Buga, al resolver  la  apelación interpuesta por la defensa, revocó la decisión del A   quo   y  en  consecuencia  ordenó  la  libertad    inmediata    de    JUAN   DAVID   OSORIO  JIMÉNEZ,  en providencia que es objeto del recurso de  casación.   

LA DEMANDA  

La  recurrente  se apoya en la causal tercera  del  artículo 181 de la Ley 906 2004, para acusar la sentencia del Ad  quem  por  error  de  hecho en la  modalidad  de  falso  juicio de existencia, por haber ignorado pruebas que obran  válidamente en el proceso.   

El  desacierto  se produce cuando el Tribunal  circunscribe  su  valoración  a  una sola prueba, existiendo otras de carácter  directo,  científico  y  circunstancial,  demostrativas  de la agresión sexual  causada    a    la    señorita    Carolina   Oviedo  Saldarriaga.   

Ellas son:  

a)  La  denuncia  formulada  por la víctima,  quien  se  presentó  al médico legista con la misma ropa de la noche anterior,  sin  ducharse,  en  deplorables  condiciones  físicas  e  higiénicas. Además,  asistió   al   juicio,   se   sometió   al  escarnio  público,  enfrentó  el  contrainterrogatorio  de  la  defensa  y  defendió  su  honor  y  pudor  sexual  transgredidos.   

b)  El testimonio del primo José Luis Cuervo  demuestra  que  no  podía ser una relación sexual consentida, porque antes que  el  agresor la convenciera para que bailaran por última vez, la joven le había  solicitado   a  su  pariente  que  la  llevara  a  la  casa  porque  se  sentía  indispuesta, a causa de cólicos menstruales.   

La  valoración de esta circunstancia habría  permitido   establecer   que   la  joven  no  estaba  en  condiciones  físicas,  higiénicas,  ni  psicológicas para estar dispuesta a tener relaciones sexuales  con   

un  hombre  que conocía hace tres días y ni  siquiera la había enamorado esa noche.   

c) El hecho de que la joven hubiese dejado su  bolso  y  su  celular  en la mesa, sin avisar a su primo y a su amiga que se iba  del lugar con JUAN DAVID OSORIO.   

d)  La  desaparición  de  la  joven  y  la  ubicación    de    JUAN   DAVID   OSORIO  al  amanecer  por  el  padre  y  el  primo de aquella, quien negó  conocer    el    paradero   de   Carolina  e  inmediatamente  huyó  de  la  ciudad.  Si  era  una  relación  consentida,  como  lo afirmó al momento de la imputación, por qué no informó  al padre sobre el paradero de su hija.   

e) La permanencia del agresor con la joven por  poco  tiempo  en  el hotel al que se la llevó, dejándola abandonada y desnuda.  Si  era  un  acto consentido, debía ser el fruto del placer de estar juntos por  mucho  tiempo  y  no solo veinte minutos que fueron suficientes para realizar la  agresión sexual que se probó científicamente.   

f)  La  prueba  científica  que demuestra el  acceso  carnal  violento.  Según explicó el perito, las huellas encontradas no  se presentan cuando una mujer está dispuesta a realizar el acto.   

g)  El  hecho  de  que la accedida tuviera un  tampón  colocado,  el cual provoca ulteriormente una infección vaginal, por su  permanencia  como  cuerpo  extraño en el organismo. El Tribunal debió apreciar  que,  en esas condiciones, ninguna mujer acepta que se realice el acto sexual de  manera voluntaria y lúcida.   

Para  demostrar  la  incidencia  de la prueba  pericial  en  el sentido del fallo, refiere la demandante que su desconocimiento  impidió  al  juzgador  reconocer  la  realización  del  acceso carnal mediante  violencia,  en  virtud  de los rastros característicos que presentaba el cuerpo  de la víctima.   

Expone  a  continuación  que  el  fallo  de  casación  es  necesario  en este caso, para alcanzar la efectividad del derecho  material  como  una  de  las finalidades del recurso consagradas en el artículo  180 de la Ley 906 de 2004.   

Argumenta  al  respecto,  que  la  sentencia  atacada  abandonó  el  examen  de  la  providencia  de primera instancia, de la  teoría  del  caso de la fiscalía y de la valoración estricta de los medios de  conocimiento  válidamente  ingresados  en  calidad  de  pruebas para ofrecer su  propia  teoría  del  caso, valiéndose de hipótesis probables, como lo resalta  el  mismo  Tribunal,  ignorando  la  prueba  pericial  introducida  mediante  el  testimonio  del  perito,  quien  en  el debate oral expuso, de manera clara, las  técnicas  utilizadas  para  soportar  la  conclusión  sobre la presencia de la  violencia en la obtención del acceso carnal.   

Las características de violencia que registra  la  ofendida,  impiden  tener el acto como voluntario, máxime cuando esta misma  denunció  de inmediato el agravio en forma clara y concluyente, lo que confirma  que no fue un acto de autodeterminación de su sexualidad.   

Con fundamento en lo anterior, solicita casar  el  fallo  recurrido  y en su lugar se dicte el de reemplazo, por medio del cual  se  condene  a  JUAN DAVID OSORIO JIMÉNEZ  a  la  pena  de  163 meses de prisión, como autor responsable del  delito de acceso carnal violento.   

CONSIDERACIONES  

1. El libelo que se analiza será inadmitido,  porque  no  reúne  los requisitos previstos en el artículo 184 – 2 del Código  de Procedimiento Penal.   

La casacionista formula la censura con apoyo  en  la  causal tercera del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, para demandar un  error  de   hecho  en la modalidad de falso juicio de existencia, por haber  ignorado  el  Ad quem pruebas  que obran válidamente en el proceso.   

Para  comenzar,  se  debe  señalar que aún  cuando  el  enunciado del cargo se ajusta a la causal escogida, en el desarrollo  no  se  demuestra  la  real  ocurrencia  del yerro. El solo señalamiento de los  medios  de  prueba  presuntamente  omitidos  no  es suficiente para comprobar la  ilegalidad de la sentencia.   

Si  bien  es  cierto  que el falso juicio de  existencia  ocurre  cuando  el  juzgador  ignora,  desconoce u omite valorar una  prueba   válidamente  aportada  al  proceso,  es  necesario  demostrar  que  la  decisión  habría  sido distinta si el yerro no se hubiese cometido y, para ese  efecto,   es  necesario  confrontar  el  análisis  probatorio  que  soporta  la  sentencia.   

Estas  exigencias fueron desconocidas por la  casacionista,   quien  se  dedicó a presentar una relación de las pruebas  que  señala  como  omitidas,  con  la  finalidad  de valorarlas desde su propio  entendimiento  y  así  demostrar  la  agresión  sexual  de  la que fue victima  Carolina  Oviedo. Esa postura  argumental  es extraña a la temática del falso juicio de existencia, porque lo  único   que  acredita  es  su  inconformidad  con  la  asignación  del  merito  probatorio  pues, en su opinión, las pruebas analizadas en la censura, conducen  a  establecer  la ocurrencia de la ilicitud y la responsabilidad de JUAN DAVID OSORIO JIMÉNEZ.   

Distinto  es  el  criterio  del Ad   quem,  quien  no  encontró  en  los  elementos  materiales  de  prueba  la  certeza para condenar, más allá de toda  duda,  sino la necesidad de aplicar el principio del in  dubio   pro  reo  a  favor  del  procesado.   

Observa   la   Sala   que   la   verdadera  inconformidad  radica  en  que el Tribunal le negó a las pruebas aludidas en el  cargo,  el  alcance pretendido por la casacionista y, en cambio, se apoyó en el  resultado   negativo   de   los  dictámenes  forenses  sobre  la  presencia  de  barbitúricos  o  “escopolamina”  y  en  la  declaración de la camarera del  “Hotel    Royal”,    quien    aseguró    que    la   pareja   (Carolina       y     JUAN     DAVID)    llegó    al    lugar  voluntariamente,   “cogidos   de   la   mano”  y  que  incluso  Carolina  fue quien recibió la llave de la  habitación,  sin  que  apreciara  en  ninguno  señal  de  coacción o amenaza.  Situación  a la que agregó la ausencia de prueba en la foliatura acerca de que  la  víctima hubiese sido sacada a la fuerza, ni desvanecida o somnolienta desde  el  bar “El Castillo” y la aceptación por parte de ésta, de haberse tomado  por lo menos seis (6) tragos de ron.   

Y no es que el Tribunal haya omitido valorar  el  dictamen  pericial  que  registra las huellas en el cuerpo de la joven y los  demás  elementos  de  juicio  aludidos  en  el  libelo.  Sencillamente  no  les  concedió  la importancia que reclama la libelista, pues al respecto señaló el  Ad quem:   

En  cuanto  a los diversos indicios alegados  por  la  Fiscalía,  de  que  se  hubiera realizado el acceso carnal mediando la  menstruación  y  sin  sacarse  el tapón, ello también puede explicarse dentro  del  episodio crepuscular en que pudo actuar Carolina. Lo mismo con relación al  olvido  de  su  bolso  y  su  celular.  Y  a la aparición de ciertos rastros de  fuerza,  propios  del  impulso  y  el  ardor  sexual1.   

En  todo caso, la fuerza demostrativa de los  medios  probatorios  allegados  a la actuación no puede ser cuestionada en sede  de  casación  por  el  simple  hecho  de  no  coincidir  con  el  criterio  del  recurrente.  La  única  manera  de  elevar  reparos  a  la  apreciación de los  elementos  que  soportan  el  fallo  es  demostrando,  por  la  vía  del  falso  raciocinio,  que  las  conclusiones del sentenciador no respetan los parámetros  de la sana crítica.   

Lo  anterior  lleva  a  concluir  que  en  la  confección  de  la demanda la casacionista desatendió los parámetros lógicos  de   correcta   selección   de  la  causal,  coherente  formulación  y  debida  fundamentación  fáctica  y  jurídica  del  reproche, en tanto no acreditó la  ocurrencia  de  error  alguno  cometido  por  el  sentenciador, con capacidad de  desarticular la presunción de acierto y legalidad.   

2. Tampoco comprobó que el fallo de casación  es  indispensable para alcanzar la efectividad del derecho material, al tenor de  lo dispuesto en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004, porque los   

argumentos  que esgrime son una prolongación  de  la censura, en la que reclama una valoración de los medios de prueba en los  términos   que   lo  hizo  la  primera  instancia,  situación  que  no  revela  vulneración  de  derechos o  garantías fundamentales.   

Y si bien es cierto que la Sala puede superar  los  defectos  de  la  demanda  y  ocuparse  de  su  estudio  cuando advierta la  necesidad  de  cumplir  con  las  finalidades  del  recurso, tal como lo observa  advierte   la   necesidad   de  ejercer  ese  control  constitucional  y  legal.   

Súmese  que,  como no se encuentran causales  ostensibles  de  nulidad ni flagrantes violaciones de derechos fundamentales, no  es   procedente   admitir   la   demanda   para   un  pronunciamiento  de  mayor  fondo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  examinada.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

     SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                  MARIA               DEL               R.               GONZÁLEZ              DE  LEMOS            

                                                                   

AUGUSTO IBAÑEZ GUZMÁN                                JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                     

      YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA            

       MAURO    SOLARTE  PORTILLA                              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                  Cita medica   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Cfr fl 274.     

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