27071(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso    No   27071   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

Aprobado Acta No. 49  

Bogotá  D.C., once (11) de abril de dos mil  siete (2007)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencias  suscitada  entre  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey  (Casanare)    y    el               Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal,  dentro  del  proceso  que  por el delito de concierto para delinquir por  organizar,  promover  o financiar grupos armados al margen de la ley se adelanta  en contra de WILMER ENRIQUE MORENO SILVA.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

La  Unidad  de  Fiscalía  Delegada ante los  Jueces  Penales  del Circuito de Yopal (Casanare) acusó mediante resolución de  31  de  enero  de  2005  a WILMER ENRIQUE MORENO SILVA en calidad de coautor del  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado por pertenecer a grupos armados  ilegales,  descrito  en  el  inciso  2º  del  artículo  340  del Código Penal  (modificado  la  Ley  733  de  2002)  ante  su vinculación con la organización  delictiva de las autodefensas..   

En firme la anterior decisión el 2 de mayo  de  2005  ante  su  confirmación  por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Santa   Rosa   de   Viterbo,   la  fase  del  juicio  correspondió   adelantarla   al   Juzgado   Penal   del  Circuito  Especializado  de  Yopal,  despacho  que  en  auto  de  30  de  agosto  de 2005 se sustrajo  del  conocimiento del asunto al  considerar  que  la  Ley 975 modificó la calificación jurídica de la conducta  atribuida  al  procesado  al  delito  de sedición, en  consecuencia,      dispuso     remitir  el  diligenciamiento  a  los  Juzgados  Penales del Circuito.   

Por  lo  anterior, el Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey,  luego  de avocar  conocimiento  y de fijar fecha para la  evacuación   de  la  audiencia  preparatoria,  a través de providencia del  22     septiembre   declaró  que  carecía  de  competencia  para proseguir con el proceso   al   argumentar   que   no   era   viable  la  aplicación  favorable  de  la  Ley  975  de  2005,  pues  en  este caso  no  cumplía  el enjuiciado  con   los   requisitos   allí  señalados.  Por  lo  tanto,    ordenó   la  remisión del expediente al  Tribunal  Superior  de  Yopal,  Corporación  que  a  su  vez por auto del 12 de  octubre de 2005 lo remitió a la Corte.   

Esta  Sala por decisión del 7 de diciembre  de   2005   se   abstuvo   de   decidir  el  aparente  conflicto  de  competencia por no estar adecuadamente  trabado,   al   tiempo   que   dispuso  la devolución  del  expediente  al Juzgado Promiscuo del Circuito de  Monterrey.   

El  Despacho  citado  avocó conocimiento y  luego            de            adelantar las  audiencias  preparatoria  y  pública,  por  proveído  del  19 de julio de 2006  estimó     que     no     era     competente     para    proseguir    con    el  diligenciamiento  dada  la  declaratoria   de   inexequibilidad   del   artículo   71  de  la  Ley    975    de   2005   que      impedía      a      la     justicia     ordinaria  continuar   con   el   mismo   y   que  entonces           correspondía  al  Juzgado  Penal     del     Circuito     Especializado     en     virtud   de  lo     dispuesto     en     el     artículo   5°   de   la   Ley    504    de    1999.  Por lo tanto,  propuso colisión negativa de competencia.   

Por      su      parte,   el   Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal en auto de 15 de noviembre de  2006     aceptó    el    conflicto    planteado  al argumentar que el fallo de  inexequibilidad  del  artículo 71 de la Ley  975  del  2005  surte  efectos  hacia  el  futuro, sin  que  se  afecten las situaciones consolidadas, y que  en  la  decisión   de   7  de  diciembre   de   2005  en  la  cual  la Corte se  abstuvo   de  dirimir el conflicto y envió   el  expediente  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey,  es  éste  ultimo despacho el competente  para   proseguir   con   el   juicio.  En  consecuencia,  remitió  las  diligencias  a esta Corporación  para que sea dirimida la colisión de competencia así suscitada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces  penales  de  circuito especializado y jueces penales de circuito, motivo  por  el  cual  se  procede  a  acometer  el  estudio  de  fondo  de la colisión  trabada.   

El  tema  en  cuestión  para  efectos de la  asignación  de competencias versa sobre la naturaleza del ilícito de concierto  para  delinquir  cuando se trata de la conformación de grupos armados al margen  de  la ley. Por ello, se deberá abordar su estudio frente a la Ley 1121 de 2006  mediante  la  cual precisamente se modificó el inciso 2° del artículo 340 del  Código Penal, conducta ésta que fue endilgada al enjuiciado.   

Recientemente  en auto de 7 de marzo de 2007  (radicación  26922),  la Corte cotejó el citado artículo frente a la Ley 1121  de  2006 y advirtió en ella la finalidad del legislador de ajustar y regular de  una  manera  más  técnica  los  comportamientos  que  tienen  que  ver  con la  financiación  del  terrorismo  “para adaptarlos a  las  necesidades  y  requerimientos  surgidos  con  ocasión  de los compromisos  internacionales   adquiridos   a   través   de   la   aprobación  de  tratados  internacionales  como  el  Convenio  para  la Represión de la Financiación del  Terrorismo,  aprobado  mediante  Ley  808 de 2003, operándose así un tránsito  legislativo  hacia nuevas disposiciones modificativas de las ya existentes, pero  nunca  una  despenalización de alguna de las conductas consagradas en el citado  apartado de la Ley 599 de 2000”.   

“Al  cumplimiento  de  ese  cometido,  y  partiendo  de  la  premisa  de que en la Ley 599 de 2000 no existe un delito que  penalice  de  manera  autónoma  la  conducta  de  “organizar, promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley”, el legislador de 2006 quiso  tipificar  ese comportamiento como tal, conducta que entonces fue recogida en el  artículo  16,  modificatorio  del  artículo 345 del estatuto represor del año  2000, en los siguientes términos:   

‘Financiación  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades  terroristas.  El  que  directa  o  indirectamente  provea,  recolecte, entregue,  reciba,  administre,  aporte,  custodie  o  guarde  fondos, bienes o recursos, o  realice  cualquier otro acto que promueva, organice,  apoye,  mantenga, financie o sostenga económicamente a grupos armados al margen  de  la ley o a sus integrantes, o a grupos terroristas nacionales o extranjeros,  o  a  actividades terroristas, incurrirá en prisión  de  trece  (13)  a  veintidós  (22)  años  y multa de mil trescientos (1300) a  quince  mil  (15.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.’ (Se ha destacado).   

“Del  mismo  modo,  con el fin de que el  hecho  de  concertar  la comisión de esta específica conducta quedara incluido  como  agravante  del  tipo  penal  descrito en el artículo 340 de la Ley 599 de  2000  -concierto  para  delinquir-,  se  reformó  el  inciso  2º  del referido  precepto,  reemplazando  las  alocuciones  “o  para organizar, promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley”, por la modalidad conductual  relativa  al  “financiamiento  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados con actividades terroristas”.    

“Resumiendo,  lo que antes se denominaba  “Administración  de  recursos  relacionadas con actividades terroristas”, en la  nueva   normatividad   pasó  a  denominarse  “Financiación  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con  actividades terroristas”, para  incluir  en  el  tipo de una manera que resulte omnicomprensiva, otras conductas  compatibles  o  relacionadas  con  la  actividad  del  financiamiento  de  actos  terroristas  que  anteriormente no estaban descritas como delito autónomo, sino  como  circunstancias  de  agravación  del concierto para delinquir, tal como se  reconoce  en  la  exposición  de motivos al proyecto de Ley No. 208 de 2005 del  Senado  de  la  República,  antecedente  de  la  Ley  que se examina, cuando al  referirse al punto, expresó:   

‘Resulta  necesario  introducir  un cambio en las agravantes del artículo 340 del Código  Penal,  que tipifica la conducta del concierto para delinquir, para ajustarlo al  nuevo  tipo  de  financiamiento  del  terrorismo  y  administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  toda  vez  que en la actualidad no  existe  el  delito  de “…organizar, promover, armar o financiar grupos armados  al  margen  de  la ley…” Por ello esta expresión se debe modificar por la del  tipo  penal  que  se  contempla  en  el  artículo  345 del Código Penal en los  siguientes términos:   

‘Artículo  XXXX           

‘Modificase el  inciso  segundo  del  artículo  340  de  la  Ley 599 de 2000, modificado por el  artículo 8º de la Ley 733 de 2002, el cual quedará así:   

Artículo  340.  Concierto  para delinquir  (…)   

‘Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición forzada de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado, homicidio, terrorismo, tráfico de  drogas   tóxicas,   estupefacientes   o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro  extorsivo,  extorsión, enriquecimiento ilícito, lavado de activos o  testaferrato  o  conexos,  financiamiento  del  terrorismo  y administración de  recursos  relacionados con actividades terroristas, la pena será de prisión de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes’.    

“En  el  marco  de estas consideraciones  resulta  evidente  que el concierto para organizar, promover, o financiar grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  no fue suprimido del catálogo de delitos que  contempla  la  nueva  ley;  todo  lo contrario, esa conducta fue readecuada como  comportamiento   punible   autónomo  en  el  citado  artículo  345,  como  con  antelación   se   dijo,   y   su   concierto,   técnicamente  calificado  como  circunstancia  de agravación del concierto para delinquir en el artículo 19 de  la  Ley  1121 del 29 de diciembre 2006, con una pena mayor a la que señalaba el  inciso  2º  del  artículo 340 de la Ley 599 de 2000, modificado por la Ley 733  de 2002.     

“Como  se  puede  observar,  la  nueva  disposición,  conservando  la  esencia  de lo prohibido, resulta inclusive más  rígida,  pues  la  conducta de “organizar, promover, o financiar grupos armados  al  margen  de  la  ley” no sólo se tipifica como delito autónomo, sino que su  concierto,   bajo   la   denominación   del  financiamiento  del  terrorismo  y  administración   de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  se  mantiene  como  circunstancia  agravante  del tipo señalado en el artículo 340  del Código Penal con una pena más severa.   

“Este  fue  el  resultado que dentro del  sistema  produjo  la  reforma introducida a los artículos 340 y 345 del Código  Penal,  con  la  salvedad  -aclara  la Sala- que si bien el verbo rector “armar”  incluido   en  la  disposición  modificada  del  Art.  340,  no  se  contempló  expresamente  en  la  descripción  comportamental  del  Art. 16 de la nueva Ley  1121/06,  modificatorio  del  Art.  345  de  la  Ley  599/00, esa conducta queda  subsumida   en  las  acciones  de  proveer,  entregar  o  aportar  bienes  a  la  organización armada ilegal”.   

     

En  este  orden, y ante lo preceptuado en el  artículo  23  de  la Ley 1121 en comento que igualmente modificó los numerales  6°  y  7°  del  artículo 5° transitorio de la Ley 600 de 2000, (así como el  artículo  35  numeral 20 de la Ley 906 de 2004), al atribuir el conocimiento de  los  delitos  de  financiación  del  terrorismo  y  administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas  y  del  concierto para cometer esta  misma  especie  de  delito,  entre  otros  ilícitos,  a  los jueces penales del  circuito   especializados,   es  claro  que  la  colisión  de  competencias  se  resolverá   fijando   el   conocimiento   en  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal  (Casanare),  sin  perjuicio  de  que  en el respectivo  trámite   se   observe   el  principio  de  favorabilidad,  dado  el  tránsito  legislativo  que  se  ha dado respecto del delito de concierto para delinquir en  estudio.   

La Sala aclara que el argumento esbozado por  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Yopal  relacionado con que el  competente  ha  de  ser  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey ya que  Corte  por  proveído  del  7  de  diciembre  de  2005  ordenó  el envió a tal  despacho,  no encuentra algún asidero, por cuanto a través de esa decisión se  ordenó  la  devolución  del  proceso  por no haber sido debidamente trabado el  conflicto,  en  otras  palabras, no fue una definición de competencia como para  predicar  que  se  trata de una situación consolidada adoptada previamente a la  declaratoria  de inexequibilidad del artículo 71 de la Ley 975 de 2005 para que  mantenga   su   validez  jurídica,  pues  ese  retorno  del  expediente  estaba  simplemente  encaminado  a  que  se  cumplieran  con  los requisitos legales del  adecuado planteamiento del conflicto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        ASIGNAR  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado    de    Yopal    (Casanare)    el   conocimiento   del   presente  asunto.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Promiscuo del Circuito colisionante, remitiéndole  copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                           ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Permiso  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JULIO    ENRIQUE    SOCHA   SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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