27073(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27073   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 049  

Bogotá  D.C., once (11) de abril de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencia  suscitada  entre  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Monterrey  (Casanare)  y  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Yopal  (Casanare),  dentro  del  proceso  que por el delito de concierto para delinquir  por  organizar,  promover o financiar grupos armados al margen de la ley, de que  trata  el artículo 340 del Código Penal, se adelanta contra JORGE ENRIQUE MORA  AMAYA.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

La  Fiscalía Tercera Especializada Delegada  ante  el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Yopal, el 28 de abril de  2005,  acusó  al  citado  procesado  por  el delito de concierto para delinquir  agravado  por  el  inciso 2° del artículo 340 de la Ley 599 de 2000, decisión  que    adquirió    firmeza   en   esa   instancia   al   no   ser   objeto   de  impugnación.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de Yopal, despacho que  avocó  conocimiento,  pero  a  través de providencia del 30 de agosto de 2005,  declaró  que  carecía  de  competencia para proseguir con el diligenciamiento,  argumentando  que  en  virtud  del  artículo  71  de  la  Ley  975  de 2005, al  calificarse   como   sedición   la   conducta   de  concierto  para  delinquir,  correspondía  su  conocimiento  a  los  juzgados  penales  del circuito. Por lo  tanto,  dispuso el envió del expediente al “Juzgado  Penal  del  Circuito  (reparto)  del  municipio   Monterrey  Casanare donde  ocurrieron  los  hechos” y propuso colisión negativa  de competencia.   

El   Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey  aceptó  el conflicto mediante proveído de 22 de septiembre de 2005,  aduciendo  que  el procesado fue acusado del delito de concierto para delinquir,  por  lo  que dictar sentencia por el punible de sedición violaría el principio  de  congruencia,  e implicaría infringir la competencia exclusiva de los jueces  penales  de  circuito  especializados,  y que, además, la interpretación de la  Ley  975 de 2005 como un todo armónico permitía concluir que sólo se aplica a  desmovilizados  que  manifiesten  su intención de reintegrarse a la vida civil,  requisito que aquí no se cumple.   

Como  consecuencia de lo anterior, esta Sala  mediante  decisión  mayoritaria  del  19 de enero de 2006 dirimió el conflicto  asignando  el  conocimiento  del  asunto  al  Juzgado  Promiscuo del Circuito de  Monterrey,  dado  que  los  asuntos  adelantados por conductas constitutivas del  delito  de  concierto  para  delinquir,  que  pasaban  a  ser sedición, debían  continuar siendo juzgadas por los jueces ordinarios.   

Sin  embargo,  a raíz de la declaración de  inexequibilidad  del  artículo  71  de la Ley 975 de 2005 mediante la sentencia  C-370  de  18  de  mayo  de 2006 emitida por la Corte Constitucional, el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Monterrey, mediante auto de 8 de agosto de 2006, se  declaró  incompetente para continuar adelantando el proceso y remitió de nuevo  la  actuación  al  Juzgado  Único  Especializado de Yopal, argumentando que la  conducta  típica  por  la  cual fue llamado a juicio el procesado volvía a ser  concierto  para  delinquir,  de  conocimiento de los jueces penales del circuito  especializado y propuso colisión negativa de competencia.   

Por  su  parte,  el Juzgado Especializado de  Yopal,  en auto de 15 de noviembre de 2006, no aceptó la competencia y remitió  la  actuación  a  la  Corte,  arguyendo que como el fallo de constitucionalidad  sólo  produce  efectos  hacia  el  futuro, no se puede afectar la situación ya  consolidada  sobre la competencia para conocer del proceso por parte del Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey,  trabando  de esa forma la colisión de  competencia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces  penales  de  circuito especializado y jueces penales de circuito, motivo  por  el  cual  se  procede  a  acometer  el  estudio  de  fondo  de la colisión  trabada.   

Con   ocasión   de   la  declaratoria  de  inexequibilidad  que  hiciera la Corte Constitucional del artículo 71 de la Ley  975   de   2005,   el  18  de  mayo  de  2006  (sentencia  C-370),  la  Sala  en  pronunciamiento1  sobre un fenómeno de colisión de competencias de bases fácticas  semejantes  a  las  acá  analizadas, y que ha reiterado, destacó lo equivocado  que   resulta   el   planteamiento  según  el  cual,  ante  la  exclusión  del  ordenamiento   del   citado  precepto,  desaparecen  también  los  motivos  que  determinaron   la  asignación  de  competencia  en  los  Juzgados  de  Circuito  Ordinario,  precisando  que  la  sentencia  de  inexequibilidad  “dejó  en  claro  que esta decisión, y las demás que se adoptaron  en  el  referido  fallo,  regían  hacia el futuro (no con efectos retroactivos,  como  lo  solicitaban  los  demandantes),  y  por tanto, que eran aplicables las  reglas   generales  sobre  efecto  inmediato  de  las  decisiones  de  la  Corte  Constitucional, de conformidad con su jurisprudencia.   

“Esto  significa  que  la declaratoria de  inexequibilidad  del citado precepto no permea las situaciones consolidadas bajo  su  vigencia,  y por ende, que el motivo que determinó el cambio de competencia  en  el  presente  caso  (que la conducta dejó de ser concierto para erigirse en  sedición),  se  mantiene  inalterable.  De  suerte  que  las  decisiones que se  tomaron  en  materia procesal, relacionados con la definición de la competencia  por  el  factor  funcional,  no  pueden menos de conservar su validez jurídica,  siendo  los  juzgados  a  los  cuales  se  les  atribuyó  en  su oportunidad la  competencia  por  el  referido  motivo,  los llamados a seguir conociendo de los  procesos  adjudicados, a menos, desde luego, que sobrevengan situaciones nuevas,  diferentes de las estudiadas, que determinaron su variación”.   

Consecuente  con lo anterior es evidente que  la  colisión  de  competencia otrora dirimida mantiene plena vigencia, toda vez  que  se adoptó bajo la legislación entonces dominante, por lo tanto, se impone  estar  a  lo resuelto en la providencia de 19 de enero de 2006 por cuyo medio se  decidió  que  el  conocimiento  de este diligenciamiento corresponde al Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey (Casanare).   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,   

RESUELVE:  

1.             ESTAR  a  lo  resuelto  en  decisión  de  19  de  enero  de  2006,  en  la cual se asignó el  conocimiento   del  asunto  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey  (Casanare),  despacho  a  donde  se  remitirá el expediente para lo de su cargo  conforme a las razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado  Único   Penal  del Circuito Especializado de  Yopal, remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Permiso  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                   JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                                      JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

       Aclaración    de  voto   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACION    DE  VOTO   

Con  el  debido respeto me permito precisar  que  mi  criterio en torno al tema de la competencia para conocer de los asuntos  que  venían  siendo  adelantados  por el delito de concierto para delinquir por  conformación   de  grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  en  los  que  por  favorabilidad  debe   aplicarse  la  calificación  jurídica  de sedición  prevista  en  la  ley  975 de 2005, ha sido y sigue siendo que la competencia de  los    juzgados    especializados    no    sufrió    modificaciones.   

Hago  esta aclaración porque no quiero que  se  piense que he renunciado a mi forma de pensar por el hecho de no salvar voto  en  esta  oportunidad,   no  obstante  que la Sala mantiene la decisión de  declarar  competente al Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Monterrey,  en  contra  de  mi criterio.  La  razón  por  la  cual  no  formulo  disentimiento,  es  porque  considero que el  conflicto  ya fue definido por la Sala, como se indica en la ponencia, y que los  juzgados   involucrados   en   la  controversia  deben  estarse  a  lo  entonces  resuelto.   

No  obstante,  vale la pena reiterar,   tal  como  fue  expuesto de mi parte en el curso de los debates orales, que esta  postura  obedece  a  que  para  definir  conflictos del tipo que ahora ocupan la  atención  de  la  Sala,  desde  mi punto de vista, debe seguirse la persistente  jurisprudencia  de  esta Corte en el sentido de indicar que la calificación del  mérito  del sumario o su equivalente, vincula al juzgador, quien debe adelantar  el  juicio  acorde  con  la  tipificación  del  comportamiento impartida por el  Fiscal,  y  que sólo por excepción, el juez puede negarse a conocer del asunto  cuando  advierta  que  el  Fiscal  ha  incurrido  en  error  en la calificación  jurídica  de  la  conducta,  y  que  la correcta determina una variación en la  competencia2.   

Sólo  “en este  evento  le  es  permitido  a  la  Sala,  por  vía  de  excepción, analizar los  elementos  constitutivos  de  la tipicidad en tanto determina el factor objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en  la verificación de la  existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad  que  pudiere  corresponder      al      procesado”3.   

En  el  presente  caso,  ninguno  de  los  colisionantes  afirma  que  la  Fiscalía  hubiere  incurrido  en  error  en  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  determinante  de la variación de la  competencia,  sino  que  fundan  la  colisión  en  la  circunstancia  de  haber  aparecido   una nueva realidad jurídica por la expedición de la sentencia  C-370  de  2006,  mediante  la que se declaró inexequible el artículo 71 de la  Ley  975  de  2005,  por  el  cual  se  adicionó  el  artículo 468 del Código  Penal.   

Como  quiera  entonces  que  no se trata de  error  en  la  calificación  jurídica  del  comportamiento,  y en este caso se  imputó  al  procesado  el  delito  de  concierto  para  delinquir  y  no  el de  sedición,  ello,  en mi criterio, resultaba suficiente para advertir, cuando se  definió  el  conflicto  en pretérita ocasión, que la competencia para conocer  de   la  fase  de  juzgamiento  correspondía  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado   de   Yopal   y   no   al   Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey.   

El que comparta la decisión adoptada por la  Sala  en  esta  ocasión,  no  significa,  sin embargo, que esté abandonando mi  criterio  reiteradamente  expuesto  en  asuntos de la naturaleza de la que ahora  ocupan  a  la Sala,  en el sentido que a mi modo de ver, el artículo 71 de  la  Ley  975  de  2005  no  modificó,  derogó  o subrogó el artículo 340 del  Código  Penal  que  define  el  delito  de  concierto  para  delinquir; tampoco  modificó  la  competencia  para conocer de este comportamiento, radicada en los  jueces  penales  del  circuito especializados, sino que simplemente adicionó el  artículo  468  del  Código  Penal  en  el  sentido  de  hacer  extensivas  las  consecuencias  punitivas  del  delito  de  sedición a quienes conformen o hagan  parte  de  grupos  guerrilleros o de autodefensa cuyo accionar interfiera con el  normal funcionamiento del orden constitucional y legal.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1 Auto  del 8 de agosto de 2006. Radicación 25796   

2 Auto  de  10  de  septiembre  de  2003.  Rad.  21.343. M.P. DR. ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN.   

3 Auto  de 19 de mayo de 2004. Rad. 22103. M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO.     

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