26934(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26934  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No.   73                                                               Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá   D.   C.,    16  de  mayo  de  2007.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  José  Alberto  Duarte  Beltrán  contra la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Montería el 27 de junio de  2006,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  el  30 de mayo de 2003 por el  Juzgado  19  Penal  del Circuito de Bogotá, que condenó al procesado a la pena  principal  privativa de la libertad de 6 años y 6 meses de prisión, como autor  responsable del delito de homicidio tentado.    

Hechos.  

Fueron   sintetizados   por   el   a   quo  así:   

“El día 29 de octubre de 1995 los jóvenes  FREDDY  Y ALEXANDER NAVARRO VARGAS se encontraban en la casa de la señora MARIA  CENAIDA  ACOSTA,  más  conocida como MARIELA, dado que en el lugar se llevaba a  cabo  una fiesta y a ésta fueron invitados por IVON ANGELA SANTAMARIA. En dicha  fiesta  se  encontraba igualmente Patricia Delgado Rodríguez quien reside en la  carrera  4  Bis  No 24 – 12  sur,  vecina  del  lugar  de la fiesta –  unos  15 metros diagonal –  cuando  a  eso de las 3:30 a.m. se produjo una discusión entre la  anfitriona  y  la  antes  mencionada,  en  la  cual  intervino un tercero que le  propino  un  puñetazo  a Patricia Delgado. Lo anterior enfureció a su esposo o  compañero  JOSE  ALBERTO  DUARTE, quien con revólver en mano, pese al esfuerzo  de   algunos   asistentes,   disparó   en   contra   del   señor  Alexander           Navarro           Vargas,          lesionándolo    gravemente   a   la   altura   del  cuello.”   

Actuación procesal relevante  

1.- La Fiscalía 47 Delegada ante los Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Bogotá D. C., dispuso la apertura de investigación  (fl.  81  c. o. 1) y la consecuente vinculación mediante indagatoria del señor  José    Alberto   Duarte   Beltrán,   para  lo  cual  ordenó su captura, pero como ésta no se logró, lo  vinculó  mediante  declaratoria  de  persona  ausente, previo su emplazamiento,  designándosele  defensor  de  oficio  (fls. 95 – 97 c. o. 1), y con resolución  del  18  de  agosto  de  2000,  definió  su  situación jurídica con medida de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva como autor del punible de  homicidio  imperfecto  (fls.  99  y  ss.  ídem). La investigación se clausuró  mediante   resolución  del  8  de  septiembre  de  2000  (fl.  114  c.  o.  1).   

2.-  El  tres  (3)  de  octubre  de  2000, la  Fiscalía   profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  José  Alberto  Duarte Beltrán, como autor  del  delito  de  homicidio  imperfecto  (artículos 22 y 323 del D. 100 de 1980,  modificado por al artículo 29 de la Ley 40 de 1993).   

3.-  El  Juzgado  19  Penal  del  Circuito de  Bogotá,  a quien le correspondió adelantar la etapa del juicio, mediante fallo  del  30  de  mayo  de  2003,  condenó  a José Alberto  Duarte  Beltrán  a  la  pena  de 6 años y 6 meses de  prisión,  a la accesoria de inhabilidad en el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo lapso, al pago de perjuicios y le negó la suspensión  condicional de la ejecución de la pena (fls. 27 y ss. c. o. 2).   

4.-  Apelado  el  fallo  por  el defensor del  procesado  (fls.  62  y ss c. o. 2),  el Tribunal Superior de Montería, al  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta, mediante sentencia  proferida  el  veintisiete  (27)  de  junio  de  2006,  confirmó  aquél  en su  integridad (fls. 5 y ss. c. Tribunal).   

5.-  Contra el fallo de segunda instancia, en  oportunidad  el  defensor  del  procesado  interpuso  recurso  extraordinario de  casación,  el  cual  fue  concedido por el a quem (fl. 28 c. Tribunal) y dentro  del  término  legal,  un  nuevo  defensor  presentó la correspondiente demanda  (fls. 41 ss. ídem).   

La demanda.-  

Con  apoyo  en la causal tercera de casación  prevista  en  el articulo 207 de la Ley 600 de 2000, el defensor denuncia que la  sentencia  del  ad  quem se dicto en un juicio viciado de nulidad por violación  al derecho de defensa y al debido proceso.   

Afirma que la base probatoria para proferir el  fallo  fue  el  reconocimiento  fotográfico  practicado  casi  cinco  (5) años  después  de  ocurridos  los hechos, con la participación del ofendido y sin la  presencia  del defensor ni la del Ministerio Público, contrariando lo dispuesto  por  el  artículo  304  del  C.  P.  Penal,  es decir, en contravía del debido  proceso,  lo  cual  dio  como  resultado  la  condena  equivocada de un inocente  “por  que si hubiera existido defensa técnica en el  momento  de  practicar  el  reconocimiento, tal vez otro rumbo hubiese tomado la  investigación”,  amén  de destacar la desatención  de  sus  obligaciones  por parte del defensor y del Ministerio público, quienes  nunca actuaron dentro del proceso.   

Con  lo  anterior,  y  luego  de  reseñar lo  dispuesto  por  los  artículos 1, 5, 13, 29 y 42 de la Constitución Política,  solicita  declarar  ajustada  a  derecho  la  demanda, se case la sentencia y se  declare  la nulidad de lo actuado a partir de la práctica del reconocimiento en  fotografías para subsanar lo actuado.   

SE CONSIDERA  

1.-  El  recurso  extraordinario de casación  permite  realizar  un juicio de constitucionalidad y legalidad a la sentencia de  segunda   instancia   para  determinar  su  correspondencia  con   los  postulados  que  orientan  el  proceso  penal, pues el fallo ha de preservar las  garantías  fundamentales  de  los sujetos procesales y de las víctimas, por lo  tanto,  los  ataques  que  se  formulen contra el mismo deben estar orientados a  demostrar  los  errores  en  que  haya  incurrido  el  juzgador,  al  amparo  de  cualquiera  de  las causales previstas  para  plantear el instituto de  la casación.   

Además,  es  necesario que la demanda cumpla  con  las  exigencias  formales  previstas  en el Código de Procedimiento Penal,  entre  ellas,  la  relativa a que el impugnante señale con precisión la causal  que  invoca  y  el cargo que formula, exprese de manera clara los fundamentos de  su  estructuración  e  indique  las normas que considera infringidas, análisis  que  debe  ir acompañado de la demostración del error y de su incidencia en el  fallo.   

2.- Cuando se invoca como sustento del recurso  extraordinario  de  casación  la  causal  tercera,  el  censor debe señalar de  manera  concreta  el  error  advertido,  e  indicar  los fundamentos fácticos y  jurídicos  que   hagan  evidente el quebranto, al igual que los motivos de  invalidación,  es  decir,   si  la  irregularidad  obedece  a  la falta de  competencia,  a  la violación de garantías fundamentales o si tiene incidencia  en  la  estructura  básica del procedimiento, especificando el momento procesal  desde el cual se produjo el vicio, así como su cobertura.   

3.  En  este  evento  el casacionista plantea  irregularidades  que darían sustento a distintas hipótesis de nulidad, en unos  casos  por  violación  al debido proceso y en otros al derecho de defensa, pero  no  las  invoca  en  forma  separada,  sino  que lo hace de manera conjunta, sin  especificar  si  corresponden  a  vicios  de  estructura  o  de garantía, ni su  ámbito  de  cobertura,  planteamiento que resulta equivocado, como quiera que a  través  de  la  causal tercera no es posible aducir al tiempo y respecto de una  misma  materia las dos formas de error, pues las consecuencias que se generan en  uno   y   otro   caso   repercuten   de   manera   distinta   en  la  actuación  judicial.   

4.-  Inicialmente  plantea  la  nulidad  del  proceso  por  haberse practicado el reconocimiento fotográfico sin la presencia  del  defensor,  lo  cual  atañe a la estructuración del medio de prueba que no  redunda  necesariamente  en  la  vulneración  del  debido proceso, pues como se  sabe,  la nulidad no se deriva del acto irregular en sí mismo considerado, sino  de  sus implicaciones, sobre lo cual ningún argumento se esgrimió por el   accionante,  quien de manera confusa con base en la misma irregularidad sustenta  la  violación  del  derecho  de  defensa,  a  pesar de lo ya advertido sobre la  necesidad  de  que cada una de las causales deben ser postuladas y desarrolladas  separadamente.   

Este desarrollo resultaba necesario, con mayor  razón  si  se  tiene  en  cuenta  que la diligencia cuestionada se cumplió con  antelación  a la apertura de la instrucción, cuando el imputado no había sido  todavía  individualizado  o  identificado,  y  la  doctrina  de  la Corte en el  sentido  de  que “Cuando no se tiene imputado conocido,  y  de  lo  que  se trata es de establecer su identidad con la ayuda de registros  fotográficos,  no  es  necesario  el  cumplimiento  de las referidas exigencias  (presencia  del  defensor  y del Ministerio Público, se aclara), por no estarse  frente  a un reconocimiento propiamente dicho (de un imputado), sino frente a un  simple  acto  de  constatación  de  su identidad, y porque la intervención del  defensor  solo  tiene  sentido  en  la medida que exista una persona debidamente  determinada,  a  quien  representar  o  asistir en el curso de la diligencia. La  designación  de defensores “en abstracto”, ha sido dicho por la Corte, no tiene  cabida   en   el  procedimiento  penal.”  1   

Aparte de esto, la vía de ataque escogida por  el  accionante  para  presentar  la  censura  no  es  la  correcta, porque si el  fundamento  de  la  alegación  deriva del hecho de haberse omitido un requisito  esencial  en  la  producción  de  la prueba (presencia del defensor), el reparo  debió  orientarse  por  la causal primera, cuerpo segundo, e invocarse un error  de  derecho por falso juicio de legalidad, planteamiento que además le imponía  la  obligación de demostrar que sin ella, el sentido de la decisión atacada no  podía  mantenerse,  ejercicio  demostrativo  que el impugnante no cumple.    

5.-  En  la  segunda  propuesta de nulidad el  demandante  se  limita  a  cuestionar  de  manera  abstracta  la inactividad del  defensor   a  lo  largo  del  proceso, no obstante aducir que el juez en la  etapa  del  juicio  designó un nuevo apoderado para que atendiera los intereses  del  acusado,  sin  señalar en concreto la actuación procesal donde se habría  presentado  la  omisión  defensiva,  ni  su trascendencia en la definición del  asunto.   

La  doctrina de la Sala enseña que solamente  la  carencia  absoluta  de  defensa  técnica  da  lugar  a  la anulación de lo  actuado,  con  miras  a  que dicha garantía de orden constitucional y legal sea  respetada:”  la  violación  al  derecho  de  defensa  técnica  o  profesional  que  inexorablemente  conduce  a  la invalidación del  proceso  es  aquel  absoluto  estado  de  abandono  o  indefensión  material  o  sustancial  y  no  meramente  procesal  en  que  se deje a un imputado, de donde  resulta  así necesario no solamente que la falta de defensa sea efectiva, en el  sentido   señalado,  sino  además  total,  es  decir,  que  sea  ostensible  y  manifiesto  el  vacío  defensivo, que conduzca a un extremo mayor e intolerable  la  reducción  de  las  posibilidades  de defensa y que tal mengua sea la causa  determinante  de  un  perjuicio concreto para quien la misma debe garantizarse”.  2    

El  ejercicio  de  la  defensa  técnica debe  valorarse  dentro  de  la  dinámica  de cada proceso, por lo que si se acusa la  actuación  del  letrado  por  haber  mantenido  una  reprochable  inercia en el  cumplimiento  de  sus  deberes,  corresponde  al censor indicar cuáles actos en  procura   del   imputado  habrían  podido  significarle  un  panorama  procesal  favorable  o de qué forma su situación, en términos reales, habría resultado  menos   peyorativa,   sin   que   al   respecto   nada   se   expusiera  por  el  casacionista.   

Al  respecto  se  ha  dicho  por la Sala que:  “la  ausencia  de  actos  positivos  de gestión no es  elemento  de  juicio  suficiente  para  afirmar  la  vulneración del derecho de  defensa  por  ausencia de asistencia profesional, porque dicha actitud puede ser  también   expresión   de  una  estrategia  defensiva,  tan  válida  como  una  sistemática  y  entusiasta  postura  controversial,  y  que por ello, cuando se  plantea  la  violación  de  esta  garantía  como  motivo  de nulidad, no basta  precisar  que  la  defensa dejó de pedir pruebas o de interponer recursos, sino  que  es  necesario  demostrar  que  su inactividad dialéctica es manifestación  inequívoca    de   indiferencia,   desidia,   o   abandono   de   la   gestión  encomendada”.     3   

Las  señaladas  deficiencias  de  la demanda  evidencian  la  inobservancia  de los requisitos simplemente formales que según  el  artículo 212 del Código de Procedimiento Penal debe cumplir una demanda de  casación  para  que  sea admitida, y como la Corte no advierte, además, que en  el  proceso  exista  violación  de  las  garantías  fundamentales  del  señor  Duarte    Beltrán   que  amerite  su  intervención  oficiosa,    se    ordenará    devolver    el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  señor  JOSE  ALBERTO  DUARTE  BELTRAN  contra  la  sentencia  dictada  el  27 de junio de 2006 por el Tribunal Superior de Bogotá.  En   consecuencia,   se   ordena   devolver   el   expediente   al  despacho  de  origen.   

2.- Contra este auto  no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

            

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS      

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS            JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA      

MAURO            SOLARTE  PORTILLA               JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Auto  30/11/2006 Rad.26439.   

2 Sent.  Cas. 15/12/2000 Rad. 15491.   

3 Sent.  Cas. 12/06/2003 Rad. 12048.     

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