26892(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26892   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 28  

          Bogotá   D.C.,   febrero   veintiocho   (28)   de   dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  en  torno  a  las  decisiones  adoptadas en  proveídos  del  26  de enero y 5 de febrero de la anualidad en curso, a través  de  los  cuales  la  Sala  Penal de Descongestión de Foncolpuertos del Tribunal  Superior    de    Bogotá    negó   la   recusación   y   el   “impedimento”,      respectivamente,  formulados  por  el  procesado MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE  LUQUE   contra   los   tres   integrantes   de  dicha  colegiatura.   

          Por  economía  procesal,  se  resolverá  también  en  la presente  determinación  lo  pertinente, frente a la solicitud de aclaración que elevara  el  acusado  en  mención  respecto  de la providencia proferida por la Corte el  pasado 23 de noviembre de 2006 dentro de esta actuación.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.-  Mediante  sentencia del 31 de agosto de  2005,  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de Descongestión de Foncolpuertos  condenó,  entre  otros,  a  MIGUEL  ÁNGEL PONZÓN DE  LUQUE,  a quien declaró penalmente responsable por el  delito  de  peculado por apropiación, decisión contra la cual el prenombrado y  su   defensor  interpusieron  recurso  de  apelación,  que  solo  sustentó  el  profesional  del  derecho,  pero  cuyo  recurso  fue  negado  por  el  a  quo al  considerar que se interpuso de manera extemporánea.   

2.-  Inconforme  con  la no concesión de la  impugnación,  la  defensa  formuló  el  recurso de queja, resuelto por la Sala  Penal  de  Descongestión  de  Foncolpuertos  del  Tribunal  Superior de Bogotá  mediante  auto del 7 de diciembre de 2005, por cuyo medio concedió los recursos  interpuestos  tanto  por  el  procesado  como  por  su defensor, al observar que  fueron presentados oportunamente.   

3.-  Al  pronunciarse  de  fondo  sobre  la  apelación,  la  citada  corporación  dictó  la  providencia del 18 de mayo de  2006,  a  través de la cual, entre otras determinaciones, se abstuvo de desatar  el  recurso  interpuesto  por el defensor de PONZÓN DE  LUQUE, por sustentación extemporánea.   

4.-  Como  el  ad  quem  negara  el  recurso  extraordinario  de  casación  que  el  mencionado  letrado  formulara contra la  decisión  de  la  Sala  Penal de Descongestión que lo afectó, el mismo sujeto  procesal  interpuso  contra  ella  el  recurso de queja, impugnación que abrió  paso  al  pronunciamiento  emitido  por  esta  Corte el 23 de noviembre de 2006,  mediante  el  cual  decretó  la nulidad parcial de la actuación, invalidación  que  comprendió  únicamente lo relacionado con la no definición por parte del  Tribunal  del  recurso de apelación interpuesto por el defensor de PONZÓN  DE  LUQUE  contra la sentencia de  primera instancia.   

5.- La Sala, consecuencialmente, ordenó a la  corporación  de  segundo grado desatar el recurso omitido, previo el decreto de  la  ruptura de la unidad procesal. También previno a las instancias para que se  pronunciaran   sobre   la   no   sustentación   de  la  apelación  interpuesta  directamente    por    el    procesado   PONZÓN   DE  LUQUE,  no  sin  antes  realizar las verificaciones de  rigor.    

6.- De retorno la actuación al Tribunal, el  acusado  presentó el 19 de diciembre de 2006 escrito donde solicitó aclarar la  providencia  del  23 de noviembre anterior proferida por la Corte, en el sentido  de  si  el  ad  quem  debía  correrle  traslado  para  sustentar  el recurso de  apelación  por  él  formulado. Dicho memorial fue remitido a esta Sala para lo  pertinente.   

7.- El 11 de enero del cursante año el mismo  acusado  solicitó  a  los  integrantes  de  la  Sala Penal de Descongestión de  Foncolpuertos  declararse  impedidos,  por concurrir en ellos, según adujo, las  causales cuarta y séptima de inhibición.   

8.-  Mediante decisión del 26 de enero, los  referidos   magistrados   negaron  la  recusación,  pero  como  sólo  hicieron  referencia  a  la  causal  séptima  de  impedimento,  el defensor del procesado  pidió,  en  memorial  del 29 de enero, adicionar el citado pronunciamiento para  que  se  examinara  lo  relativo  a  la  causal  cuarta  y,  además, ante la no  aceptación  del  impedimento, remitir el proceso a la Corte Suprema de Justicia  para que dirima definitivamente el incidente.    

9.-  Así  lo  hicieron  los funcionarios de  segundo  grado,  quienes  con tal fin emitieron la providencia del 5 de febrero,  mediante  la cual negaron “el impedimento”  en cuestión y, además, ordenaron remitir el proceso a la Sala  de  Casación Penal, de conformidad, según expresaron, con lo establecido en el  artículo 103 del estatuto procesal penal.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Por  razones  metodológicas,  la  Corte  se  referirá primero a lo  relacionado  con  el  impedimento y luego examinará si la providencia del 23 de  noviembre  de  2006 es susceptible o no de aclaración.   

Sobre el impedimento.  

Se   abstendrá   la   Corte   de   emitir  pronunciamiento  de  fondo  acerca  del  asunto atinente al impedimento, por las  siguientes razones:   

Ciertamente,  como lo entendió inicialmente  Sala  Penal de Descongestión de Foncolpuertos del Tribunal Superior de Bogotá,  a  la  petición  que  presentó  el  procesado  MIGUEL  ÁNGEL   PONZÓN   DE  LUQUE,  encaminada  a  que  sus  integrantes  se  declararan  impedidos,  no  se le podía dar el tratamiento que  enunció  su  autor,  porque  la  manifestación de impedimento corresponde a un  acto  de  iniciativa del funcionario judicial, quien así debe declararlo cuando  concurra  en  él  alguna de las causales de inhibición que la ley contempla. Y  cuando  no  lo  hace,  le  surge  legitimación  a  los  sujetos procesales para  provocar  su  separación  del  proceso mediante el mecanismo de la recusación.  Así lo ha señalado la Sala:   

“El impedimento es  la  manifestación  expresada  en  forma  espontánea  e  inequívoca del Juez o  Magistrado  de  separarse  del  conocimiento  de  un  asunto  que  le  haya sido  repartido,  por considerar que se da una o algunas de las causales señaladas en  la  ley  impedientes. La recusación es la manifestación clara e inequívoca de  una  de  las  partes  ante  el  silencio  del  funcionario  frente  a  la causal  impediente  que  en  su  sentir  se  da  en  el  proceso,  para  separarlo de su  conocimiento”1   

De   tal  suerte  que  la  “invitación”  que hace la parte para que  el  funcionario  se  declare  impedido  resulta  inadmisible  y debe entenderse,  cuando  está  debidamente  motivada,  como  una  verdadera recusación, con las  consecuencias  que  de  ello  se  derivan,  como  la suspensión del término de  prescripción  si  la  recusación  se  declarare  infundada,  conforme lo tiene  establecido  el  inciso  final  del  artículo  107 de la Ley 600 de 2000.    

Ahora bien, de acuerdo con lo previsto en el  artículo  106  del  estatuto  procesal  penal  de  2000, cuando “la  recusación  versa  sobre  magistrado  decidirán  los restantes  magistrados  de  la  sala”,  en  quienes entonces se  agota  el  trámite  de  la  recusación,  adquiriendo  su  decisión  carácter  obligatorio,  sin  que la ley contemple la intervención de la Corte si trata de  magistrados  de  Tribunal. Esa es la ritualidad que en esa materia se entronizó  desde  la expedición del código procesal penal de 1991 (Decreto 2700), como lo  precisó   la   Sala   en   providencia   del   30   de  mayo  de  1994,  cuando  expresó:   

“En vigencia del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1987,  era  indudable que del impedimento  manifestado  por  uno  cualquiera  de los Magistrados de un Tribunal Superior, e  inadmitido  por  sus  compañeros de Sala, así como de la recusación rechazada  por  el Magistrado, debía conocer en forma definitiva como superior jerárquico  la  Corte  Suprema  de Justicia. Tal sistema fue modificado en el actual Código  Procesal  (Decreto 2700 de 1991), que si bien mantuvo lo preceptuado en la norma  anterior  en relación con los IMPEDIMENTOS, efectuó una fundamental variación  en  lo  referente  a  las  RECUSACIONES,  disponiendo  que  si  un Magistrado es  recusado  y  éste no acepta la recusación, de ella deben conocer los restantes  Magistrados   de  la  Sala.  Si  la  recusación  se  refiere  a  uno  o  varios  Magistrados,  corresponde  a los demás Magistrados de la Corporación calificar  la  validez  de  las  razones  expresadas  tanto  por  el  recusante como por el  Magistrado,    para    resolver    la   situación2”.   

Tal  fue  el  criterio  que,  igualmente, se  plasmó en providencia del 26 de junio de 1997. En efecto,   

“La   ley   determina  que  ‘si   la   recusación   versa   sobre  magistrado  y  el  recusado no la aceptare, decidirán los restantes magistrados  de  la sala’ (artículo 109  C.  de  P.P.),  lo  cual  está  excluyendo, para casos como el ahora analizado,  alguna participación externa en la decisión”.   

“Como   el   trámite   debe  efectuarse  conjuntamente  cuando  la  causal  de separación del conocimiento se extienda a  varios  integrantes de la corporación (art. 107 ib.), al ir dirigida contra los  tres  miembros  de  la  Sala de Decisión nadie queda “restante” en ella, lo  cual  no puede dar lugar a un cambio de entidad que, según se ha mencionado, no  se   encuentra  legalmente  establecido;  se  entiende  que  quien  ‘siga      en     turno’  es  un  Magistrado del mismo órgano  judicial  competente,  en  el  orden  y la cantidad subsecuente a los recusados,  acudiendo al sorteo de conjuez si fuere necesario.   

“La   determinación  de  la  Sala  así  conformada  es  decisiva,  terminando  de  esta  manera el incidente, sin que la  Corte  tenga  intervención  en  este  caso,  puesto  que no existe norma que le  otorgue  competencia  ni  la  decisión  que se adopte es susceptible de recurso  alguno         (art.         117         ib.)3.   

Importa sí precisar que la situación varió  con  la  expedición de la Ley 906 de 2004, porque al tenor de lo establecido en  los  artículos  60 y 341 de esa disposición legal, tanto los impedimentos como  las  recusaciones  los  resuelve de plano el respectivo superior jerárquico del  juez,  bien  sea  unipersonal o de carácter colegiado, regulación que, en todo  caso,  no  es aplicable al presente evento, pues éste se tramita bajo la égida  de la Ley 600 de 2000.   

En  tal  virtud,  no debió la Sala Penal de  Descongestión  remitir  la  actuación  a la Corte, como lo ordenó cuando  adicionó  su  pronunciamiento ante la omisión inicial de manifestarse sobre la  causal  cuarta de impedimento, también indicada por el incidentante como motivo  de separación del proceso.   

En  relación  con  lo anterior, adecuado es  puntualizar  que la Sala, ahora y en forma expresa, recoge aquí el criterio que  quedó   plasmado   implícitamente   en   el   auto   del  8  de  noviembre  de  20054,  en  cuanto allí se conoció de fondo sobre la recusación que se  formuló  contra  los  integrantes  de  la  Sala  de Descongestión del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  encargada  de los asuntos de extinción de dominio, para  retomar  entonces  la  postura que se venía planteando en torno al tema, según  quedó reseñado en precedencia.   

Criterio que se construyó bajo el entendido  de  que  a  partir  de su creación, son las Salas de Descongestión las únicas  competentes  para  conocer  acerca  de  los asuntos asignados en los respectivos  Acuerdos,  sin que ninguna otra colegiatura pudiera asumir tal competencia, así  fuese para decidir la recusación.   

Pues  bien,  una nueva ponderación de dicha  temática  conduce  ahora a conclusión distinta. En efecto, la creación de las  Salas  de  Descongestión obedece al fin superior de hacer realidad el principio  fundamental  de  administrar  justicia  en  forma  pronta  y  cumplida, evitando  dilaciones  injustificadas.  Su  existencia  es meramente transitoria, de manera  que  perdurará  hasta  cuando, según así lo estime la Sala Administrativa del  Consejo  Superior  de la Judicatura, se superen los problemas de congestión que  generaron su creación.   

Mientras   esas  Salas  de  Descongestión  subsistan,  la  competencia  del  juez  natural,  en  este  caso  los Tribunales  Superiores  de  Distrito,  se  suspende para pasar transitoriamente a aquéllas.   

Pero  en la medida en que dichas Salas, como  acontece  particularmente con la Sala Penal de Descongestión de Foncolpuertos y  la  Sala de Descongestión de extinción de dominio, se incorporaron al Tribunal  Superior  de Bogotá, según así quedó establecido en los Acuerdos 2467 y 2573  de  2004,  resulta  claro  que  entraron a pertenecer a esa corporación, con la  organización  y  funcionamiento  previsto  en  el  Acuerdo  108  de  1997, como  expresamente   lo  previeron  los  mencionados  Acuerdos,  al  señalar  en  sus  artículos primero, inciso último:   

“La Sala Penal de  Descongestión  conformará  una  Sala  de  Decisión,  de  conformidad  con las  previsiones    contenidas    en    el    Acuerdo    108    de   1997”.   

Y  si las comentadas Salas de Descongestión  entraron  a  pertenecer,  aunque  transitoriamente,  como  Salas de Decisión al  Tribunal  Superior  de  Bogotá y, más específicamente, a la Sala Penal de esa  corporación,  refulge  evidente  que  ante  la  presencia  de  un fenómeno que  temporalmente  desvertebre  el  quórum  decisorio, como ocurriría cuando dos o  tres  de  los  magistrados  que integran la respectiva Sala de Descongestión se  declararen   impedidos,  o  fueren  recusados,  “los  restantes  magistrados  de  la sala” a que se refiere  el  artículo 106 de la Ley 600 de 2000 no serían otros que los demás miembros  de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

Es  por  ello  que, como ya se anticipó, la  Sala  se  abstendrá  de  conocer  de  fondo sobre la recusación y ordenará la  devolución   inmediata   del  expediente  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  de  origen,    a  fin  de  que  se  seleccione  de  sus  integrantes  los  tres  magistrados  que deben decidir en forma definitiva el incidente promovido por el  acusado     PONZÓN    DE    LUQUE,    quienes,  por tal razón, serán los llamados a decidir acerca de la  viabilidad      o      no      del     desistimiento     del     “impedimento”    presentado    por   el  procesado, según escrito que fuese allegado a la Corte.   

Sobre la aclaración:  

          Se  observa  que  el  procesado  pretende  de  la  Corte  aclare una  decisión  que  reviste  carácter  interlocutorio.  Al  respecto,  necesario se  ofrece  puntualizar  que  el  estatuto procesal penal no regula lo atinente a la  aclaración  de  providencias  de  esa  naturaleza,  pues tan sólo contempla la  posibilidad  de  aclarar  las  sentencias,  aunque  en  los  precisos  términos  señalados  en  su  artículo 412.            

Tal  vacío  legal  habrá  entonces  de ser  colmado  a  través  del  estatuto  procesal  civil,  según  así lo permite el  principio  de  integración  consagrado, como norma rectora, por el artículo 23  del  código  ritual  penal.  En  ese  orden, se tiene que el inciso segundo del  artículo  309  del  primero  de  los  estatutos  antes mencionados, atendida la  modificación    del    artículo   1º   del   Decreto   2282,   establece   lo  siguiente:   

“La aclaración de  auto  procederá  de  oficio dentro del término de su ejecutoria, o a petición  de     parte     presentada     dentro     del     mismo    término”.   

De  acuerdo  con  el  precepto  transcrito,  constituye  condición  ineludible  para  que proceda la aclaración de un auto,  que  ella  se  realice  o  solicite  dentro  del  término  de  ejecutoria de la  decisión,  presupuesto  que  no se presenta en el caso que concita la atención  de  la  Corte, pues la determinación cuya aclaración se pide se encuentra más  que ejecutoriada.   

Lo  anterior  resulta suficiente para que la  Sala  declare  improcedente  la  aclaración  pretendida. Ello no obsta, empero,  para  que  la  Corte, en orden a evitar que discusiones infundadas como la aquí  planteada  conduzcan  a  la dilación indebida de la actuación procesal, a cuya  ocurrencia  debe  salirle  al  paso todo funcionario judicial, según así se lo  impone  el  numeral  2º del artículo 142 de la Ley 600 de 2000, precise que en  ningún  momento,  en  su  decisión  del 23 de noviembre de 2006, contempló la  posibilidad  de  correrse traslado al procesado PONZÓN  DE   LUQUE  para  sustentar  la  apelación  por  él  interpuesta contra el fallo de primera instancia.   

Muy  distinta  fue la determinación que en  ese  sentido  emitió  la  Sala,  y la cual no se remite a duda, esto es, que en  sede  de  las instancias, atendido el no cumplimiento de la carga procesal de la  sustentación  por  parte  del  acusado,  debía  declarase desierto el recurso,  previa la verificación efectiva de esa omisión.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

         1.        ABSTENERSE   de   conocer  acerca  de  lo  relativo   a   la   recusación   implícitamente  formulada  por  el  procesado  MIGUEL   ÁNGEL   PONZÓN   DE   LUQUE   contra  los  integrantes  de  la  Sala  Penal  de  Descongestión de  Foncolpuertos del Tribunal Superior de Bogotá.   

2.                  ORDENAR        devolver   la  actuación  al  Tribunal Superior de Bogotá, a fin de que se seleccione la Sala  de   Decisión   que   deberá   dirimir   definitivamente   el   incidente   en  cuestión.   

          3.  DECLARAR  improcedente la solicitud de  aclaración  elevada  por PONZÓN DE LUQUE respecto  de  la  providencia interlocutoria proferida por esta Sala  el 23 de noviembre de 2006.   

Contra  esta  determinación  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN                     JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                  JAVIER           ZAPATA          ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 6 de noviembre de 1992. Rad. 7948.   

2  Rad.  9091.   

3 Rad.  13214.   

4 Rad.  24103.     

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