27170(13-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27170  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 95   

Bogotá,  D.C.,  trece  de  junio  de dos mil  siete.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado OSWALDO BERRÍO  CORREA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  el  22  de noviembre de 2006,  confirmatoria,  con  modificaciones,  de  la  emitida el 18 de octubre del mismo  año  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento de  Envigado,  Ant.,  en  la  cual  se condenó al acusado a la pena principal de 80  meses  de  prisión  y multa de doscientos setenta y dos millones de pesos, como  autor  del  delito  de  fabricación, tráfico o porte de estupefacientes, en la  modalidad   de   almacenamiento.   Allí  mismo  se  decretó  la  sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  un lapso igual al de la privación de la libertad, y se negaron  al  procesado  los  subrogados de la suspensión condicional de la ejecución de  la pena y prisión domiciliaria.   

HECHOS  

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“El  Día 4 de septiembre de 2006, a raíz  de  una  encomienda enviada a través de la empresa “Coordinadora Mercantil”  al   señor   OSWALDO   BERRÍO   CORREA  en  la que se encontró MARIHUANA, se ordenó un allanamiento a la  residencia  donde  debía  ser entregada la mercancía, demarcada con el No.29 D  -10  de  la calle 41 Sur de Envigado, en donde fueron halladas seis (6) cajas de  cartón  que  contenían  varios paquetes prensados de MARIHUANA, lográndose la  captura  del señor OSWALDO BERRÍO CORREA  quien se encontraba en esa vivienda y manifestó a las autoridades  que  en  su  residencia  del  Barrio Changüí Uno tenía otra caja con el mismo  contenido,  que  fue  entregada  voluntariamente  por el capturado, arrojando la  sustancia  un  peso total de DOSCIENTOS CUARENTA Y SEIS KILOS CON SETENTA Y OCHO  GRAMOS (246.078 GRAMOS) DE MARIHUANA”      

   

DECURSO  PROCESAL   

    

         Una  vez  detectado  el  contenido  del paquete, la fiscalía ordenó allanar la  residencia que registraba como destino aquel.   

         Realizada  la  diligencia,  el  5 de septiembre de 2006, se legalizó ella   ante el juez de control de garantías.   

         Como,  además, se capturase en curso del allanamiento a OSWALDO BERRÍO CORREA,  en  esa  misma  fecha se realizaron las audiencias preliminares de legalización  de  aprehensión, legalización de la incautación de elementos, formulación de  imputación y solicitud de imposición de medida de aseguramiento.   

          El Juez de control  de  garantías estimó legal la captura del procesado, así como la incautación  de  los  paquetes  de  marihuana,  permitió que se formulara imputación por el  delito  de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, en la modalidad de  almacenamiento,  dispuesto  en  el  inciso primero del artículo 376 del C.P., y  aceptó  imponer al imputado medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento carcelario.   

       Producto  de   la  aceptación  de  responsabilidad  penal  del  procesado,  la  fiscalía  presentó  el  correspondiente escrito de acusación, acompañado del preacuerdo  suscrito  con el procesado y su defensor, en el cual se solicita la disminución  del cincuenta por ciento de la pena imponible.   

         Por  ocasión  de  ello,  el Juez Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de  Envigado,  Ant.,  el  día  9  de  octubre  de  2006,  examinó  el acuerdo y lo  determinó   legal,   convocando   a   las   partes   para   la   diligencia  de  individualización  de  pena  y sentencia, la cual   se celebró el 18  de octubre de 2006.   

         Allí,  se  emitió  el fallo, en el que se determinó responsable al procesado,  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  en  la  modalidad  de almacenamiento, dispuesto en el artículo 376, inciso primero, del  C.P.   

        En  razón  de  ello,  determinando  que  el cuarto mínimo de movilidad se desplaza  entre  128  y 186 meses de prisión, no obstante advertir que se ubicaría en el  primer  cuarto  medio,  decretó  en  contra  del  acusado  pena de 186 meses de  prisión  (tope  máximo del cuarto mínimo), la cual disminuyó en la mitad por  ocasión  del  acuerdo  pactado por el procesado con la fiscalía, hasta derivar  en  pena final de 93 meses de prisión y multa en cuantía de doscientos setenta  y dos millones de pesos.   

           Impugnada   allí  mismo  la  sentencia  por  la  defensa,  de inmediato se concedió el recurso de  apelación.   

          El  día   9  de  noviembre  de 2006, ante la correspondiente Sala de Decisión  del  Tribunal Superior de Medellín, se realizó la diligencia de argumentación  del recurso de apelación.   

          Finalmente,  el 22  de  noviembre  de  2006, el Tribunal expidió la sentencia impugnada, en la cual  confirmó  la condena, pero modificó la pena de prisión ordenada, rebajándola  a ochenta meses.       

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

Único cargo  

Con amparo en la causal primera, se ataca la  sentencia  de  haber  sido proferida con “VIOLACIÓN  DIRECTA   DE   LA   LEY   SUSTANCIAL   POR  INTERPRETACIÓN  ERRÓNEA  “DE  LA  NORMA””.   

En concreto, atribuye al Tribunal un yerro en  la  dosificación  de  la  pena que, en su sentir, no guarda consonancia con los  requisitos establecidos para el efecto.   

Para  soportar  su  disenso con lo decidido,  parcela   el   demandante   ambas  sentencias,  partiendo  por  significar   ostensible  el  yerro del A quo, pues, a pesar de significar que se ubicaría en  el  primer  cuarto  medio  de  dosificación,  no  obstante  obviar la fiscalía  deducir  alguna  causal  de  mayor  punibilidad, delimita la sanción en el tope  máximo del cuarto mínimo.   

Estima el casacionista que lo argumentado por  el   Juzgador  de  primer  grado  resulta  insuficiente  para  soportar  que  se  desplazase   hasta  el  hito  máximo,  para  lo  cual  antepone  su  particular  concepción  de  lo probado en punto de la personalidad de su representado legal  y la gravedad del delito despejado.   

A  ello se suma, añade el impugnante, que a  pesar  de  las limitaciones establecidas para la dosificación de pena resultado  de  acuerdos  o  preacuerdos, contrariando lo consagrado en el artículo tercero  de la Ley 890 de 2004, se apeló al sistema de cuartos.   

Ya  en  lo  que atiende a lo decidido por la  segunda  instancia,  considera el recurrente que también existe un yerro, pues,  a  pesar  de  significar el fallo, exagerada la dosificación realizada por el A  quo, también se excedió en el incremento.   

Ello, aduce, porque se desconoce la razón en  la  que se fundó el Tribunal para incrementar el mínimo imponible, pasando por  alto  que  no  existen circunstancias “atenuantes ni  agravantes”.   

        Acorde  con  lo  anotado, solicita el impugnante, se case parcialmente la sentencia para  efectos  de  que  se  tase la pena “de acuerdo a los  lineamientos  consagrados  en  el  artículo 61 del Código Penal”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Previo a examinar el cargo presentado por el  impugnante  en  contra  de la sentencia objeto de censura, debe relevarse cómo,  con  el advenimiento de la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la naturaleza  de  la casación en cuanto medio de control constitucional y legal habilitado ya  de  manera  general  contra todas las sentencias de segunda instancia proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se adviertan violaciones que afectan  garantías  de  las partes, en seguimiento de lo consagrado por el artículo 180  de la Ley 906 de 2004, así redactado:   

“Finalidad. El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

                   Precisamente,  en  aras  de  materializar el cumplimiento de tan específicos intereses, la Ley  906  de  2004,  faculta  a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  entre  otros,  de  la  potestad  de superar los defectos de que pueda  adolecer  la  demanda,  a efectos de que pueda emitirse pronunciamiento de fondo  –art.   184,   inciso  3°-.   

         Es  necesario,  sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el inciso segundo  de  la  norma  citada:  “el  demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por  lo  tanto,  sin  perjuicio  de  la  facultad  oficiosa  de  la Corte para prescindir de los defectos formales de una  demanda  cuando  advierta  la  posible  violación  de garantías de los sujetos  procesales  o de los intervinientes, de manera general, frente a las condiciones  mínimas de admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento  de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3. Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral 1º –falta de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c)  Finalmente,  la  del  numeral 3º se  ocupa  de  la  denominada violación indirecta de la ley sustancial –manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras    que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o  alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar   un   hecho  probado  con  base  en  una  prueba  inexistente u omitir la apreciación de una  allegada  de  manera  válida  al  proceso-  y del falso raciocinio –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  abordará  la  Sala la demanda de casación, de conformidad con el  cargo planteado por el casacionista.   

         

1-    Cargo    Único.    “violación  directa  de  la  ley  sustancial por interpretación  errónea “de la norma”.   

          Basta  apreciar  la  metodología  utilizada  por el impugnante para  controvertir  la decisión de segunda instancia y los fundamentos en que se basa  la  impugnación,  para  concluir  evidente  la  impropiedad  del  único  cargo  planteado,  en  tanto,  se  trata de un alegato de libre confección en el cual,  lejos  de  demostrar  algún  tipo  de  violación  o  yerro  trascendente en la  evaluación  efectuada  por  el  tribunal  para  soportar  la  pena  impuesta al  acusado,  busca  anteponer su particular perspectiva de la gravedad del delito y  la  personalidad  de  su  representado legal, a la del Ad quem, pasando por alto  que  la  sentencia de segundo grado arriba a la sede casacional revestida de una  doble connotación de acierto y legalidad.   

      En efecto, si  el   demandante  significa  dirigir  su  ataque  dentro  de  la  causal  primera  contemplada  en  el  artículo  181  de  la  Ley  906  de 2004,  se tornaba  elemental,  como requisito básico, determinar cuál o cuáles fueron las normas  sustanciales  pasadas  por  alto  o  indebidamente  aplicadas por el Tribunal, y  cómo  ocurrió ello, acorde con el tipo de controversia propuesto y la supuesta  violación que soporta el cargo.   

      En lo que toca  con   la   violación  directa  de  la  ley  material  y  la  forma  de  abordar  adecuadamente  la  argumentación, ha dicho la Corte5:   

      “…Cuando  el  casacionista  se  basa  en  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, es  decir,  violación  directa   de  la  ley  sustancial,  fundamentalmente le  corresponde:   

        2.1.  Afirmar  y probar que el juzgador de segunda instancia ha incurrido en error por  falta   de   aplicación   (exclusión  evidente  o  infracción  directa),  por  aplicación   indebida  (falso  juicio  de  selección)  o  por  interpretación  errónea  (sobre  la  existencia  material sobre la validez o sobre el sentido o  alcance) de la ley sustancial.   

       “2.2.  Abstenerse  de reprochar la prueba, es decir, le compete aceptar la apreciación  que  de  ella  ha  hecho  el  fallador  y  conformarse de manera absoluta con la  declaración de los hechos vertida por éste.   

        “2.3.  Realizar un estudio puramente jurídico de la sentencia.   

       “2.4.  Si  como  consecuencia  de  la  errónea interpretación de la ley, ésta se deja de  aplicar,  o  se  aplica  indebidamente,  debe dirigir su acusación hacia una de  estas  dos hipótesis y no hacia la interpretación equivocada de la ley pues lo  importante,  en  últimas,  es  la  decisión  tomada por el juez: no aplicar la  norma o aplicarla indebidamente.   

         “2.5.  Si  predica  aplicación  indebida de una norma, tiene que  precisar  la  norma inadecuadamente utilizada y aquella que en su lugar debe ser  atribuida.   

        “2.6.  Respecto  de  una  misma  disposición  legal no puede predicar simultáneamente  falta de aplicación y aplicación indebida.   

      “2.7.   Indicar en forma clara y precisa los fundamentos de la causal.   

      “2.8. Citar  las normas que se estiman infringidas.   

        “2.9.  …”                 

          Nada de lo anotado  cumplió  el  impugnante,  emergiendo, en un estricto plano jurídico y lógico,  bastante  problemático  sostener  el  argumento  de  que el fallador de segunda  instancia  dejó  de  aplicar  la  ley  o la aplicó indebidamente, sin siquiera  mencionar  cuál  es la norma o normas objeto de ello, qué dice la norma, cómo  la  interpretó  o  dejó  de tomarla en cuenta el Ad quem, y cuál es el efecto  adecuado que ha de darse a lo regulado por el legislador.   

       Lo  anotado,  por  sí  solo,  conduce  a  la  inadmisión de la demanda, entre otras razones,  porque  se  le  impide  conocer a la Sala, cuál es el yerro en que incurrió el  Tribunal  al  dosificar  la  pena,  o,  dicho  de otra forma, cuál fue la norma  violada y cómo se materializó ello.   

        Pero,  además,   para  abundar  en  impropiedades,  el  casacionista  ignora  que  las  sentencias  de primera y segunda instancias forman una unidad inescindible, y se  dedica  a  criticar  aislada  y separadamente cada uno de los fallos, destacando  básicamente  los  errores  en  los  cuales  incurrió el A quo, en concreto, la  significación  de  que,  sin presentarse causales de menor o mayor punibilidad,  se  dijera  ubicarse  la dosificación en el primer cuarto medio, pese a lo cual  se aplicó el máximo del cuarto inferior.   

         Sin  embargo,  cita el demandante apartados del fallo de segundo grado, en los cuales  se  corrige completamente el desacierto de la primera instancia, rebajándose la  sanción  y  ubicándose  ella  en el cuarto mínimo, para enfilar sus esfuerzos  simplemente  a  señalar  inadecuado el incremento que sobre el mínimo realizó  el  Tribunal, sin establecer las normas que lo impiden o cómo el Ad quem, pasó  por alto lo consignado en la ley para ese efecto.   

       Ambigua, por  decir  lo  menos,  se  erige también la argumentación consignada en el escrito  impugnatorio,  pues,  como  aspecto  fundamental  de  la  crítica, se pregunta:  “En razón de qué la Sala del Tribunal Superior de  Medellín,  incrementa  en 32 meses el mínimo de pena consagrado para el delito  que    ameritó    el    allanamiento    a   los   cargos   imputados   por   la  fiscalía?”.   

     No obstante lo cual,  previamente  se  consigna en el mismo libelo impugnatorio, lo relacionado por el  juzgador  de  segundo  grado para soportar el incremento punitivo, destacando la  Sala   el   siguiente   párrafo,   que   responde   a   lo   inquirido  por  el  demandante:   

       “Ahora  bien, sin duda alguna la cantidad de marihuana incautada,  que  ascendió  a los DOSCIENTOS CUARENTA Y SEIS KILOS CON SETENTA Y OCHO GRAMOS  (246.078  GRAMOS),  incrementa  la gravedad de la conducta, pero debe recordarse  que  el  tope  para  aplicar  el  agravante  del  artículo 384 del CP, que  permite  duplicar  el  mínimo,  es  de  mil  (1.000) kilos de marihuana, lo que  significa  que  la  cantidad  incautada  corresponde a la cuarta parte de la que  prevé  esta  última  norma y por ello, si la cantidad de droga incautada es el  criterio  principal  tenido  en  cuenta,  es  razonable  y  proporcionado que el  incremento  sobre el mínimo sea de al cuarta parte sobre 128 meses, es decir de  32  meses, para una sanción final de 160 meses de prisión, sobre los cuales se  habrá   de   calcular  a  (sic)  rebaja  prevista  por  el  artículo  351  del  CPP”.   

       Si  se  tiene  claro  que el Tribunal se ubicó en el primero de los  cuartos  de dosificación punitiva y que incrementó la pena, sin superar, desde  luego,  este tope, en razón a la gravedad del punible, representada por la gran  cantidad  de  droga  encontrada en poder del procesado, no explica el recurrente  por  qué  se  pasó por alto lo contemplado en el artículo 61 del C.P., cuando  precisamente el inciso tercero de la norma consagra:   

        “Establecido  el   cuarto  o  cuartos dentro del que deberá  determinarse  la  pena,  el  sentenciador la impondrá ponderando los siguientes  aspectos:  la   mayor  o  menor  gravedad  de  la conducta, el daño real o  potencial  creado,  la  naturaleza  de  las  causales  que agraven o atenúen la  punibilidad,   la   intensidad   del   dolo,  la  preterintención  o  la  culpa  concurrentes,  la  necesidad  de pena y la función que ella ha de cumplir en el  caso concreto”.    

      

        Y  para  ello, huelga anotar, nada obsta que no se hubiesen deducido circunstancias  de  mayor  o menor punibilidad, dado que esas causales genéricas de agravación  o  atenuación,  o  mejor,  la  carencia  de  ellas,  se  tuvo en consideración  anteladamente  para  determinar  la  ubicación en el primer cuarto, conforme lo  dispuesto por el inciso segundo de la norma citada.   

        Resta  significar,  ante  la  absoluta  falta de fundamentación jurídica e inadecuada  postulación  del cargo, que esa doble presunción de acierto y legalidad con la  cual  se  halla  revestida  la  sentencia  de  segunda  instancia, no es posible  quebrarla,  como  se  anotó al inicio, con un simple alegato de instancia, dado  que  con  la  expedición de la Ley 906 de 2004, sigue siendo vinculante para el  recurrente  demostrar  con  argumentos  sólidos,  dentro  de la fundamentación  propia  de  cada  causal  invocada,  la  violación  ostensible  y  trascendente  invocada.   

       Porque,  se  releva,  si  bien  la  nueva  sistemática  eliminó los requisitos formales  establecidos  para  acceder  a  la  vía extraordinaria, ello no significó, por  contera,   que  se  abriera  la  compuerta del alegato libre, demandando la  fundamentación  y  demostración del yerro, a un simple argumento de instancia,  que  lejos de soportar demostrada la violación, representa una oportunidad más  para  que el afectado con la decisión pretenda anteponer su óptica del asunto,  a la propia de los falladores.   

Como  la Corte no observa en el trámite del  asunto   o   lo  consignado  en  el  fallo  atacado,  violación  de  garantías  fundamentales  que  haga  necesaria la intervención oficiosa, se inadmitirá la  demanda de casación presentada por el defensor del acusado.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación6 como sigue:   

         

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         

          d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  OSWALDO    BERRÍO    CORREA,     en  seguimiento de  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del  presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                            

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5 Auto  del 30 de noviembre de 1999, radicado 14535.   

6  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *