26536(24-01-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26536   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 06  

Bogotá  D.C., enero veinticuatro (24) de dos  mi siete (2007)   

VISTOS  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada   por   el   defensor   de   GENNY  SOFÍA  CAMACHO  VERA, en contra de  la  sentencia  anticipada  proferida  por  el  Tribunal Superior de Bucaramanga      el     16  de  agosto  de  2006, satisface o no las exigencias de estructura  lógica  y  adecuada argumentación indispensables para su admisión     como    también,    si  atendiendo los fines de la casación  es  posible  su  intervención  en los términos señalados en el inciso 3° del  artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Los  hechos  fueron  sintetizados por el  ad  quem, en los siguientes  términos:   

“Se desprende de  los  autos  que  en horas de la tarde del 5 de mayo del presente año, (2006, se  aclara)  luego  de  que  las  autoridades  de  la  Policía  Judicial recibiesen  información  acerca de una mujer que trasportaba estupefacientes, se requisó a  GENNY  SOFIA CAMACHO VERA en el interior de un establecimiento comercial ubicado  en  la  calle  1C N° 7-02 del barrio VILLANUEVA DEL CAMPO dentro del perímetro  urbano  de  PIEDECUESTA,  encontrándosele  en  poder  de  523.6  gramos  de una  sustancia   que   arrojó   como  positivo  para  cocaína,  capturándosele  de  inmediato,  circunstancias que dieron lugar al desarrollo de las diligencias por  las  cuales  hoy  se  procede  en  esta Sala ”.    

2.  El  6  de  mayo de 2006, ante un Juez de  Control   de   Garantías   de  Bucaramanga,  se  llevó  a  cabo  audiencia  de  legalización  de  la  captura,  formulación  de  imputación  y  solicitud  de  imposición  de  detención  preventiva, declarándose  la legalidad del procedimiento policial que condujo a  la  aprehensión  de la incriminada, a quien le fue formulada imputación por el  delito  de  porte  de  estupefacientes.  En  el  mismo  acto,  se  accedió a la  petición  de la Fiscalía de afectarla con detención preventiva, momento en el  cual manifestó su deseo de allanarse a la imputación.   

3. El 31 de mayo de  2006   la   Fiscalía   presentó  escrito  de  acusación  contra  GENNY     SOFÍA     CAMACHO     VERA,  correspondiendo   su   conocimiento   al  Juzgado  9°  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga.  En virtud de la manifestación de allanamiento a la imputación de  la   procesada,   una  vez  corroborada  la  legalidad  de  tal  aceptación  de  responsabilidad  penal,  el  Juez  convocó  a  audiencia  de lectura de fallo e  individualización  de  pena,  llevada a cabo el 18 de julio siguiente, por cuyo  medio  se  la condenó como autora penalmente responsable del delito de porte de  estupefacientes,  previsto  en  el  artículo  367  inciso  3 del Código Penal,  modificado  por  el  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 y, en tal virtud, se le  impusieron  las  penas  principal  y  accesoria de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión,   previo  descuento  de  la  mitad  de  la  sanción  por  razón  del  allanamiento  a  los cargos contenidos en la imputación, e inhabilitación para  ejercer  derechos y funciones públicas por el mismo lapso. En el mismo fallo se  negó  la  suspensión  condicional de la condena como la prisión domiciliaria,  en  virtud  de  no  estar  satisfechas  las  exigencias  de  carácter  objetivo  indispensables para ello.   

Impugnada la sentencia de primera instancia  por  el  defensor  de  la  procesada  con  la aspiración de que se accediera al  otorgamiento  de  la  prisión domiciliaria, el Tribunal Superior de Bucaramanga  confirmó  el  fallo  el 16 de agosto del año que avanza, decisión última que  ahora  es  objeto  del  recurso  extraordinario  de casación interpuesto por el  mismo sujeto procesal.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  apartado  primero,  el  demandante formula un sólo cargo contra la sentencia de  segunda  instancia, sosteniendo que si bien la procesada fue sentenciada por una  conducta   punible   cuya  pena  mínima  es  de  seis  (6)  años  de  prisión  -artículo  376  del  Código  Penal-,  mientras  que  el  artículo  38  ejusdem  establece  como  requisito  para el otorgamiento de la  prisión  domiciliaria  que  se  proceda por delito sancionado con prisión cuyo  mínimo  no sea superior a cinco (5) años, en el presente evento era viable que  se  concediera  tal  sustituto de la pena privativa de la libertad, en virtud de  la  disminución  de  la  mitad  de  la  pena  a  la  cual  fue sometida, por su  allanamiento a los cargos contenidos en la imputación.   

Igualmente  refiere  el  casacionista que la  sentenciada  GENNY  SOFÍA  CAMACHO VERA satisface  los requisitos de orden subjetivo indispensables para que  se  acceda  a  la prisión domiciliaria, por cuanto se trata de una madre cabeza  de familia que no cuenta con antecedentes penales.   

Con fundamento en los anteriores argumentos,  el  defensor  solicita  a  la  Sala  casar el fallo de segundo grado para, en su  lugar,  otorgar  a la sentenciada la prisión domiciliaria, pronunciamiento que,  además,   considera  se  requiere  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  nacional.       

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

Impera  precisar, en primer término, que de  conformidad  con  las disposiciones contenidas en la Ley 906 de 2004, el recurso  extraordinario  de  casación  no  ha sufrido una trasformación tal que permita  asumirlo  como  una  instancia  más del proceso, a la cual se pueda acudir para  solicitar  que  se reconsideren determinaciones adoptadas por los juzgadores, en  sede de las instancias.   

          En  efecto,  el  artículo  180 de la Ley 906 de 2004 señala que el  recurso  extraordinario  de casación tendrá por fin la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  inflingidos  a  estos  y  la  unificación  de la jurisprudencia.   

Por  su parte, el artículo 181 ejusdem  se ocupa de la casación como un  recurso  de  control  constitucional  y  legal,  que  procede  contra sentencias  proferidas  en segunda instancia en procesos adelantados por conductas punibles,  cuando  quiera  que  afecten  derechos  o  garantías  fundamentales por la  concurrencia  de  cualquiera  de las causales expresamente previstas en la misma  disposición.   

A  su vez, el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  acorde  con  la  naturaleza extraordinaria de este medio de impugnación,  consagra   que  la  demanda  de  casación  no  será  seleccionada  cuando  sea  presentada   por   quien   carece   de  interés  para  recurrir,  o  porque  se  prescinda  de  señalar  la  causal  bajo cuya égida se presenta, no se desarrollan adecuadamente los cargos  que  la  sustentan y, en fin, “cuando de su contexto  se  advierta  fundadamente que no se precisa del fallo  para    cumplir    alguna    de    las   finalidades   del   recurso”.   

Implica  la  exigencia  normativa,  entonces, que el demandante debe encaminar sus esfuerzos a demostrar  cómo  con  ocasión  del  trámite  procesal o a través del fallo se afectaron  derechos  o  garantías  fundamentales para lo cual, en consonancia con el yerro  advertido,  debe  señalar  expresamente  la  causal  de  casación  que  estima  configurada e indicar sus fundamentos.   

También es de su resorte  precisar  cuál  de  los  fines establecidos para la casación hace necesaria la  intervención  de  la  Corte  en  el particular asunto, según lo previsto en el  artículo  180  de  esa  normatividad,  esto  es,  si  ello es necesario para la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de los agravios sufridos por éstos o, para la  unificación de la jurisprudencia.   

A  través  de  la  demanda  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  el  actor  considera  que  en  la sentencia de segunda  instancia  se  incurrió  en  un  error  in iudicando,  el  cual  vincula  a  la  errada  interpretación  del  artículo  38,  numeral  1,  del  Código  Penal  y,  tras señalar la que en su  criterio  es la correcta, precisa que en este asunto la intervención de la Sala  sería necesaria para el desarrollo de la jurisprudencia nacional.   

No  obstante  lo  anterior,  es    de    claridad    meridiana   que  el    tema    jurídico  que    el    demandante  estima    debe   ser  desarrollado   por   la   jurisprudencia,   como   finalidad   a  la  cual  propendería  en  este  caso  la  impugnación    extraordinaria,    ya   ha   sido   en   el   pasado   objeto   de  definición      a     través,     entre  otras  decisiones, en providencias  del    11   de   febrero   de   2004   -radicado          20.945-,  15  de septiembre de 2004   -radicado  19.948-,   13  de  abril  de  2005     -radicado     21.734-   y  1  de  junio  de  2006-  radicado  24674-,    precedentes  por virtud de los cuales se  ha    señalado,   sin  dubitación,  sin  que  surja  ahora  motivo  para su  modificación  que  la sanción a tener en cuenta para  determinar  si  procede  o  no  la sustitución de la  prisión  intramural  por  la  domiciliaria, no es la  aplicable  al  procesado  en el caso concreto, sino la que abstractamente define  el   legislador   en  el  tipo  penal  por  el  cual  se  procede,  determinada,   eso  si,  con  todas  las  circunstancias   con   virtud   para   modificar esos  extremos    punitivos,  como  acontece  con  la tentativa, la complicidad, la  ira  o  el  intenso  dolor,  entre otras. Es  así  como clarificar el tema que es  objeto   de   inquietud   por   parte   del   libelista,  ha  referido  la  Sala  que:   

“…  En  cambio,  quedan por fuera todos aquellos factores  que  no  guardan  relación  directa con la conducta punible, por no encontrarse  vinculados  con  su  ejecución,  sino  con  actitudes  postdelictuales    del    procesado,   cuya   concurrencia   solo  tiene  la  virtualidad  de  afectar  la  punibilidad    en    concreto,    en    cuanto   operan   sobre   la   pena   ya  individualizada,  como  por ejemplo la confesión, la  reparación  en  los delitos contra el patrimonio económico, el reintegro en el  peculado,   la   sentencia   anticipada,   o   la   retractación  en  el  falso  testimonio.    

En    síntesis,    por   conducta  punible  para  efectos de lo  dispuesto  en  el   artículo  38  numeral  1°  del  Código  Penal, ha de  entenderse  la  conducta  propiamente  dicha,  con  las  circunstancias modales,  temporales  o  espaciales que la califican o privilegian, o que de alguna manera  los  especifican,  cuya  concurrencia  tiene  la  virtualidad  de  incidir en el  ámbito  de  movilidad  punitivo previsto por el legislador, en cuanto determina  la   variación  de  sus  extremos  mínimo  y  máximo,  como  ocurre  con  los  dispositivos  amplificadores del tipo, la atenuante de la ira o intenso dolor, y  demás    hipótesis    relacionadas    a    manera    de   ejemplo.”1   

Sí  lo  anterior es así, como en efecto lo  es,  clara  irrumpe  la ausencia de alguno de los fines que hiciera necesaria la  intervención  de  esta  Sala en el presente asunto, supuesto indispensable para  que  se  acceda a la admisión de la demanda, máxime cuando la tesis por la que  aboga  el  actor  a través de su libelo ha sido decantada por la jurisprudencia  nacional,  en virtud de la claridad de la disposición legal que se señala como  erróneamente interpretada por el fallador.   

Así las cosas, en cuanto tampoco se advierte  en  el  presente  asunto violación de derechos o garantías fundamentales de la  procesada,   que  impusieran  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  que  el  legislador  confiere  a  la Sala y que la habilitan para superar los defectos de  la  demanda  y  entrar  a  decidir  de  fondo, la determinación que corresponde  adoptar  es  la  inadmitir  de  plano la demanda, conforme a las previsiones del  artículo 184, inciso segundo, de la Ley 906 de 2004.   

         

         Cuestión final   

          Habida  cuenta  que  contra  la decisión de inadmitir la demanda de  casación  presentada  por  la  defensa,  procede el mecanismo de insistencia de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004,  impera  precisar que como dicha legislación no regula el trámite a seguir para  que  se  aplique  el referido instituto procesal, la Sala ha definido las reglas  que   habrán  de  seguirse  para  su  aplicación2, como sigue:   

          i)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio Público para la Casación Penal, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisioria.   

          ii)  La  solicitud  de insistencia puede elevarla el demandante ante  alguno  de  los Procuradores Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal,  o  ante  uno  de  los  Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir la demanda o que no haya intervenido en la  discusión y no haya suscrito el referido auto de inadmisión.   

          iii)  Es  potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a través del cual no se selecciona la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

        INADMITIR  la  demanda de casación  interpuesta  por el defensor de la procesada GENNY   SOFÍA   CAMACHO  VERA,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

        Contra    esta    decisión    puede  el   demandante   elevar  petición  de      insistencia,   de   conformidad   con   lo  dispuesto  en  el  artículo  184   

de   la   Ley  906  de  2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                        ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN           

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN         JORGE LUIS  QUINTERO     MILANES                             

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                       

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Sentencia de 31 de agosto de 2005, Rdo. 21.720.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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