26883(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26883  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.028  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de febrero de  dos mil siete (2007)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 23 de enero del 2006,  el  Juez  2°  Penal  Municipal  de  Ibagué  declaró  al  señor  Víctor  Manuel  Rodríguez  Navarro autor  penalmente    responsable    de    la    conducta    punible   de   inasistencia  alimentaria.  Le  impuso 24  meses  de  prisión  y  de interdicción en el ejercicio de derechos y funciones  públicas,  15  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa,  la  obligación  de  indemnizar  los  perjuicios  causados  y le negó la condena de  ejecución condicional.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por  el  Juzgado 4° Penal del Circuito de la misma ciudad, el 25 de  septiembre siguiente.   

El  mismo apoderado interpuso casación, que  fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  En la ciudad de Ibagué, de la unión de  Martha  Lucía Aldana Arias y Víctor Manuel Rodríguez  Navarro,  el  11  de  agosto  de  1993 nació la niña  AKRA.   

Como reiteradamente aquel se negó a cumplir  con  sus  deberes  alimentarios  para  con  la  menor,  se lo hizo comparecer al  Juzgado  1°  de  Familia.  De  común acuerdo se acordó una cuota mensual de $  125.000.   

El  2  de  junio del 2004, la señora Aldana  Arias  presentó  querella  en  contra  de  Rodríguez  Navarro,      porque      desde      octubre  del 2002 había dejado de cumplir  con el pago respectivo.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 10 de  noviembre  del  2004 la fiscalía lo acusó como autor de la conducta señalada,  prevista en el artículo 233 del Código Penal.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  los  presupuestos ni cumple con las exigencias mínimas previstas en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las siguientes son las razones:  

1.   El   artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  del  2000  dispone  que  la  casación  procede contra las  sentencias   

proferidas  en  segunda  instancia  por los  tribunales  superiores  de  distrito judicial… en los procesos que se hubieren  adelantado  por  los  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad  cuyo máximo exceda de ocho años.   

La  resolución  acusatoria  y  los  fallos  adecuaron  el  comportamiento  investigado a la conducta punible de inasistencia  alimentaria, definida en el  artículo  233  de  la  Ley  599  del 2000, norma que en su inciso segundo tiene  señalada  pena  de  prisión de 2 a 4 años para cuando la víctima es un menor  de edad.   

Desde  este punto de vista, entonces, no era  admisible  la  llamada  casación  común.   

2.  Se  podía,  sí,  acudir  al  recurso  extraordinario         conocido        como        casación        discrecional      o      excepcional.    

Esta institución se encuentra regulada en el  inciso   2°   del   artículo   205   del   Código  citado,  de  la  siguiente  forma:   

De  manera excepcional, la Sala Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente,  puede  admitir  la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  arriba  mencionadas,  a  la solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo  considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia       o      la      garantía     de     los     derechos     fundamentales.   

Del  ese mandato legal se desprende que para  que  la  Corte  pueda  admitir  la  impugnación  es imprescindible que la parte  procesal          inconforme          enseñe  explícitamente los argumentos jurídicos a través de  los  cuales  demuestre que acceder a su petición sirve para que la Corporación  se     pronuncie     sobre     uno     o     sobre    los    dos    presupuestos allí reglados: para    desarrollar    la    jurisprudencia    nacional   y/o  para garantizar los derechos  fundamentales.   

El demandante, sin embargo, no se ocupó del  tema.   En   el  escrito  de  impugnación  no  lo  hizo,  como  tampoco  en  la  demanda1.   

Si  el  casacionista, entonces, no demostró  ninguna  vulneración  a  una  garantía  superior,  ni  probó la necesidad del  desarrollo   de   la   jurisprudencia,  la  Sala,  en  virtud  del  principio   de   limitación,  no  puede  suponer  los  aspectos que harían viable la admisión del libelo, circunstancia  que obliga a su rechazo.   

3. A pesar de ello, es claro que el carácter  expreso   y   nítido   de  esos  requisitos  puede  ser  obviado,  siempre  que  los cargos, desarrollados adecuadamente, apunten a la  demostración  de  la  vulneración  de alguna garantía fundamental.   

Sin  embargo,  esta  posibilidad  no  tiene  asidero en el proceso examinado.   

Es  verdad  que  el  actor  en  el lacónico  escrito  anuncia  un  “segundo  cargo”  que hace referencia a la ausencia de  “una  investigación  integral”.  Pero  es  incoherente  y  no  comprueba la  lesión al derecho superior.   

En  efecto,  la  ausencia  de  investigación    integral,   realmente  vulnera   el   derecho   a   la  defensa.  Pero,  por  esta  misma razón, el reproche debe ser formulado al  amparo   de   la   causal   de   nulidad,  toda  vez  que  la solución sería la de retrotraer el trámite,  precisamente para restablecer la garantía afectada.   

El casacionista no lo hizo así. Anunció la  censura   como   violación   indirecta  de  la  ley  sustancial,    causada    por    un    falso  juicio  de identidad, procedimiento  que   infringió   la  prohibición  legal  sobre  la  presentación  de  cargos  excluyentes,  porque, o se desconoció la ley sustantiva, lo que impone un fallo  de   reemplazo,   o   se  afectó  el  derecho  a  la  defensa,  a través de la ausencia de una investigación   integral,  cuya  única  solución es la nulidad.   

4.  La  queja  centrada  en  la  omisión de  investigación  imparcial no  se  puede  quedar en el enunciado. Es carga del casacionista mostrar las pruebas  cuya  práctica fue negada por los jueces, así como indicar su trascendencia en  el fallo.   

El  demandante  tampoco  cumplió  con esto.  Simplemente  afirmó  genéricamente  que  los  jueces  dejaron “de decretar y  practicar pruebas de vital importancia”.   

La Corte, entonces, desconoce los temas que,  a  juicio  del  impugnante,  habilitarían la revisión de fondo, porque son sus  estudios  los  que  le  permiten  determinar su procedencia, en el entendido que  prueben  que  pueden  servir  para la doble finalidad de unificar su doctrina, o  garantizar los derechos fundamentales, y resolver el caso concreto.   

5.   El  primer  cargo  formulado  por el impugnante, igualmente carece  de    las    exigencias    de   claridad       y       concisión.   

En efecto, lo fundamentó en la violación  indirecta,  por  error    de   hecho   causado   por   un  falso  juicio  de identidad,  pero  no  señaló  las pruebas valoradas erradamente ni precisó cuáles fueron  los partes de ellas objeto de tergiversación en su contenido real.   

Sencillamente  ofreció  unas frases sueltas  sobre  la supuesta valoración individual de las pruebas -no conjunta- por parte  de     los    jueces,    quienes    –agrega-  dieron  preponderancia  al  patrimonio económico y no a la  familia,  y  otras  en  torno  a  la  poca  importancia  conferida  a un estudio  socioeconómico.   

Ese  análisis deshilvanado no demuestra que  los  fallos  hubieran  distorsionado  los elementos de juicio, que era lo que le  correspondía    verificar    según    el    falso    juicio    de    identidad  invocado.   

6.  Si  se  pudiera  entender  que el anhelo  defensivo    fuera    el    de   acudir   al   falso  raciocinio,   el   rechazo,  así  mismo,  devendría  evidente.  Recuérdese  que  en  esta hipótesis el impugnante tiene el deber de  hacer,  fundamentalmente,  dos tareas: una,  relacionar  las leyes científicas, los principios lógicos o los  postulados  de  la  experiencia  que,  como componentes de la sana crítica, han  sido    indebidamente    utilizados    por    los    jueces;   y,   otra,  enseñar las leyes, los principios  o  los  postulados  que verdaderamente eran aplicables. Esta misión tampoco fue  cumplida por el censor.   

De otra parte, como la revisión integral del  proceso  permite  inferir  que  no  se ha incurrido en protuberantes causales de  nulidad  ni en infracción flagrante de derechos fundamentales, la Sala no puede  proceder de oficio.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir   la  demanda de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN             JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  A  pesar  de  que  el juzgado, antes de la interposición del recurso, expresamente  dejó  constancia  sobre cuándo comenzaban a correr los términos para recurrir  en     “casación    excepcional”.     

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