26870(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26870   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 69  

Bogotá,  D.C.,  nueve  de  mayo  de  dos mil  siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de la procesada  LIGIA  SÁNCHEZ  RINCÓN  contra  el  fallo de segundo grado del 17 de agosto de  2006,  proferido por el Tribunal Superior de Cúcuta, mediante el cual confirmó  la  sentencia  proferida  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la misma  ciudad,  en  la  que  se  condenó  a la procesada en cita y a otro, a las penas  principales  de  10  años  de  prisión  y  multa por la suma de $130.000.000 e  inhabilidad  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la pena privativa de la libertad, como autores del delito de peculado  por apropiación.   

LOS HECHOS  

Fueron  resumidos  de la siguiente manera en  los fallos de instancia:   

“LIGIA SÁNCHEZ  RINCÓN  se  desempeñaba como Cajera Principal de la oficina Parque Nacional de  Bancafé  en  esta  ciudad,  teniendo como una de sus funciones la de empacar en  tulas  las  remeses  que en efectivo salieran de la entidad a otras oficinas del  mismo  banco  o  al  centro  de  efectivo  y en desarrollo de esa labor, el día  veintitrés  de octubre de mil novecientos noventa y ocho empacó y envió hacia  la  oficina  Cenabastos  de  la  misma  ciudad  una  remesa  por valor de ciento  cuarenta  millones  de  pesos,  recibida  en  esa  misma  fecha por LUIS EDUARDO  QUEVEDO  MARÍN,  cajero  de  dicha  oficina,  permaneciendo allí hasta el día  nueve  de  diciembre  siguiente  en  que la auxiliar bancaria de esa sucursal le  llamó  su  atención el hecho de no haber abierto la misma durante los cuarenta  y  cinco  días  de estar allí, procediéndose entonces a abrirla por parte del  señor  gerente  de  la  oficina y otros empleados, encontrándose los sellos de  seguridad  intactos  y dentro de la  misma solo la suma de diez millones de  pesos,    por    lo    que    se    procedió    a   denunciar   a   estos   dos  empleados”.   

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

          Un  cargo  presenta  el defensor de LIGIA SÁNCHEZ RINCÓN contra la  sentencia  impugnada,  cuya  argumentación bien puede resumirse de la siguiente  manera:   

          Al  amparo  de  la  causal  primera,  acusa  la  sentencia  de haber  incurrido  en  un  error de hecho por falso juicio de existencia en su modalidad  de  “IGNORANCIA  VALORATIVA”,  que  llevó  a la violación del principio de  necesidad  de  la  prueba,  consagrado  en  el  artículo  232  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

          Según  el  censor,  el  Tribunal  dejó  de examinar, a favor de la  procesada,  los  testimonios  de Claudia Isabel Buitrago, quien entregó a LIGIA  SÁNCHEZ  RINCÓN  la  suma  que  debía  depositar  en la tula; de Luis Alfonso  Torres,  cajero  del  banco en cuestión, a quien le consta que en una fecha que  no  especifica  la  procesada salió con los demás empleados y no llevaba bolsa  adicional  alguna;  el  de Luis Alfredo Martínez Pinto, quien dejó entrever la  negligencia  de los funcionarios bancarios en el control de lo que se cargaba en  las  tulas;  y, finalmente, los testimonios de Oscar Augusto Aristizabal y Maria  Isabel  Buitrago,  quienes  depusieron  acerca  de  la obligación que tenía el  señor  Quevedo de abrir la tula para verificar la cantidad de dinero que iba en  la misma.   

          Sostiene  que  el  yerro  denunciado  es  trascendente, porque de no  haberse  cometido  el  Tribunal  no  habría  podido  condenar  a su poderdante.  Además,  el  mismo  vulnera  el derecho de defensa de la procesada, porque hace  caso omiso de las pruebas que le favorecen.   

          También   dice  que  el  Tribunal  desconoció  las  reglas  de  la  experiencia,   como   aquella   que   señala  “que  semejante  suma  de  dinero hay que revisarla, antes de ponerle ganchos y sellos  especiales”.   

          Culmina   su   escrito  solicitando  que  se  revoque  la  sentencia  impugnada  y  en  su lugar se absuelva a la procesada de los cargos incriminados  en los fallos demandados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         El   artículo   212   del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  rige  el  caso (Ley 600 de  2000)    exige,   entre   otros   presupuestos   de  admisibilidad  de la demanda de casación,  que  los  fundamentos  de  la  causal  aducida  para demandar la  infirmación del fallo sean claros y precisos.     

Y  por  supuesto  que  se  atenta contra la  claridad  que  debe exhibir el libelo, cuando se confunden los conceptos, cuando  no  existe  coherencia  en  las  argumentaciones,  o  cuando el planteamiento es  meramente enunciativo, como sucede en el caso bajo estudio.   

         En  efecto,  véase  cómo  el  demandante  se limita a enunciar una  serie  de  pruebas que dice fueron desconocidas en la valoración asumida por el  fallador,  pero de ahí en adelante ningún desarrollo  le  da  a  esa  censura,  olvidando  que cuando  se  acude  al  error de hecho por falso juicio de existencia  por  omisión,  es  menester  que se exponga cómo de no haber sido omitidas las  pruebas  que  se reputan ignoradas en la sentencia, otro hubiera sido el sentido  de  ésta, lo que se logra poner de presente únicamente confrontando los medios  echados  de  menos con los que tuvo en cuenta el juzgador para proferir el fallo  controvertido,  ejercicio  a  través  del cual puede la Corte descubrir la real  trascendencia  del  error -en caso de haber existido realmente éste- y por ende  si la sentencia es o no legal.   

             

En  el  presente caso el  demandante  no  asume ese ejercicio de verificación, pues como ya se indicó se  limita  a  enlistar  una serie de testimonios que dice no fueron valorados, pero  no  señala cuáles fueron las pruebas que valoró el fallador para arribar a la  conclusión  de  responsabilidad de la procesada SÁNCHEZ RINCÓN en el ilícito  que  se juzga, y menos qué incidencia podría tener, frente a esas pruebas, las  que  se  dicen  omitidas, por lo que de ninguna manera acredita la trascendencia  del yerro.   

La falta de claridad se evidencia más cuando  a  renglón  seguido, después de enlistar las pruebas que dice fueron omitidas,  sin  ninguna  sindéresis  afirma  que  el  Tribunal desconoció una regla de la  experiencia  según  la  cual  debió  contarse el dinero antes de ser embalado,  pero  no advierte cómo operó esa supuesta regla en el análisis de los hechos,  ni  qué  incidencia  tuvo  en  la  valoración  asumida  por el fallador.    

En   síntesis,   la   demanda  carece  de  concreción,  claridad  y  fundamentación,  presupuestos  sin  los cuales no es  posible  aprehender  su  estudio de fondo, ni por ende declarar su admisibilidad  formal,  imponiéndose  por  tanto,  su rechazo, acorde con lo establecido en el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

Finalmente,  no  se  observa  violación  a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal conduzca a la Sala a actuar oficiosamente.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  la procesada LIGIA SÁNCHEZ  RINCÓN,  conforme a las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.     

Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                 

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA       

                                                                                      

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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