26871(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26871  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado  acta  No.  240      

Bogotá D.C., veintiocho (28) de noviembre de  dos mil siete (2007).   

Se  pronuncia  la  Corte  en  torno  a  la  admisibilidad  de  la  demanda  con  que  se  sustenta  el  recurso de casación  excepcional  interpuesto  contra  la  sentencia  dictada por el Juzgado Penal de  Circuito  del  Fresno,  mediante  la  cual  modificó  la  de  primera instancia  proferida  por  el Juzgado Penal  Municipal de esa localidad, en el sentido  de  revocar  la condena en perjuicio materiales, confirmando la pena de 19 meses  de  prisión  y  multa  equivalente  a  9  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,     impuesta     JHON    JAIRO    LABRADOR  ROCHA,  como  autor responsable del delito de lesiones  personales culposas.   

HECHOS  

En  la sentencia impugnada, el Juzgado Penal  de Circuito del Fresno (Tolima) hizo la siguiente síntesis:   

“Dio   vida  jurídica  a  la  presente  investigación  el informe de la Estación urbana de policía de Fresno, Tolima,  suscrito  por el SI LEONARDO CORRALES GUARÍN, adiado el 16 de junio del año de  2003,  en  el cual dan cuenta del ingreso del menor NICOLÁS SALGADO ALZATE de 3  años  de  edad,  al  hospital de esta localidad, el 14 de junio/2003 (sic), con  hematomas  en  el cráneo, ojos y nariz ocasionados al quedar atrapado entre dos  vehículos,  en  hecho ocurridos en la carrera 4 con calle 5 de este poblado. El  menor  ante la gravedad de la lesión fue remitido para el Hospital de la ciudad  de Ibagué.   

Así  mismo,  deja  a  disposición  de  la  Fiscalía  Local, los vehículos involucrados en los hechos (Camioneta Chevrolet  Luv,  tipo  furgón,  color  ojo  (sic),  modelo  91,  placas  BAW  –  403, Servicio Particular, conducida  por  el  señor  JHON  JAIRO  LABRADOR ROCHA y el campero Ford Llanero, carpado,  color  azul,  modelo 78, de placas WZF –  037  de  servicio  público,  afiliado  a la empresa COOTRSANORTE  (sic), conducido por el señor GUSTAVO ROJAS RÍOS.”    

Por  los anteriores hechos, el 11 de mayo de  2005,  la  Fiscalía  70  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales Municipales del  Fresno,   profirió   resolución   de  acusación  en  contra  de  JHON  JAIRO  LABRADOR  ROCHA  como probable  autor del delito de lesiones personales culposas.   

LA     DEMANDA   

En  su  doble  condición  de  apoderado del  procesado  LABRADOR ROCHA y de  ALCIRA  CASAS  vinculada como tercero civilmente responsable, considera el actor  que  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  debe  desarrollar  la jurisprudencia sobre la prevalencia del derechos sustancial, por  cuanto  el  Juzgado  Penal  Municipal,  desestimó  la  normatividad del Código  Nacional  de  Transito  y  Transporte, el Código Penal, específicamente, en la  sanción  en  que  incurre  una  persona  que  obra por acción u omisión, así  mismo,  las  normas  del  Código  de  Procedimiento Civil en lo que atañe a la  “denuncia       del      pleito”.   

Igualmente,  insta  a  la  Corte para que se  pronuncie  sobre los alcances de la Ley 769 de 2002 Código Nacional de Transito  y  Transporte,  que  reglamenta  las obligaciones del peatón menor de edad y el  garante  de  la  vida y la integridad personal del niño, toda vez que el señor  GUSTAVO  ROJAS  RÍOS  durante  el  proceso  siempre  dijo ser avezado y antiguo  conductor,  circunstancia  que  lo  hace  conocedor  de  la  ley  que  regula la  actividad  de  la  conducción,  pues puntualiza que, en este caso, sus mandatos  fueron  descocidos  por  los  juzgadores  de  instancia,  dado que, tan sólo se  aplicaron los preceptos desfavorables al procesado.   

Cargo  único,  causal  primera  violación  indirecta   de  la  ley  sustancial,  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad.   

Dice  el  casacionista que los juzgadores de  instancia    incurrieron    en   falso   juicio   de   legalidad   al   negarse,  sistemáticamente,  a  reconocer  que  la  ley  sustancial,  en relación con lo  atinente  al Código Nacional de Tránsito y Transporte, en cuanto reglamenta la  situación  jurídica  del  peatón,  en  especial,  al  menor  y el cuidado del  garante,  así  como  las normas que prohíben el lavado de los vehículos en la  vía  pública  y  las que reglamentan el parqueo de los vehículos. Igualmente,  fundamenta  el  cargo  en  el  desconocimiento  de la responsabilidad de GUSTAVO  ROJAS  RÍOS,  por  cuanto  la  custodia del niño le había sido entregada, por  encontrase  domiciliados  en  la ciudad de Bogotá D. C., pero, además, por ser  un  conductor experimentado; y, finalmente, porque se omitió dar aplicación al  Código  de  Procedimiento  Civil,  al  desconocer la situación legítima de la  denuncia del pleito.   

Puntualiza  que los juzgadores de instancia,  dieron  como  hecho  probado que el procesado le causó a la víctima el daño a  su  integridad  física,  por  la impericia y por la violación de las normas de  tránsito,  hecho  que  no  se  discute desde el punto de vista formal, pero que  tiene  reparo  desde  la  óptica  dogmática,  por cuanto sin justificación se  desconoció  que  es  responsable  GUSTAVO  ROJAS RÍOS por su condición de ser  garante  de  la custodia y cuidado del niño NICOLÁS SALGADO ALZATE y porque lo  expuso    al    riesgo   sin   tener   el   cuidado   que   su   condición   le  imponía.   

Insiste  en  que  era  imperativo  que  se  aplicaran  las  normas  omitidas, porque existe suficiente fuerza para reprochar  el  actuar  de  la  persona que tenía a su cargo el cuidado del menor y que sin  justa causa lo expuso al peligro.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada y, en su defecto, absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.-  Es  de utilidad reiterar que de acuerdo  con  el  desarrollo  jurisprudencial de la Sala, la demanda de sustentación del  recurso  de  casación  por  la  vía  discrecional,  debe  justificarse  en  la  necesidad  del  desarrollo  de  la jurisprudencia, ya para su unificación, dada  sus  variaciones  o  la  diversidad  de  criterios  sostenidos por la Corte, ora  porque  existan  vacíos  que  exijan precisiones o ampliaciones para señalarle  sentido  y  alcance  a la ley o bien porque con ocasión al tránsito de leyes o  por  la  concurrencia  de  nuevas  realidades fácticas o jurídicas, la Sala no  haya  tenido  oportunidad de referirse a un tema sustancial específico, ante el  cual  la  sentencia acusada yerra o infiere agravio al impugnante, como también  para  propiciar  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

2.- En segundo lugar, la demanda debe reunir  los  requisitos  exigidos  por  la  ley  para  su  admisibilidad, al tenor de lo  dispuesto  por  los artículos 212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin  embargo,  es  claro  que el examen del cumplimiento de tales condiciones procede  sólo  cuando se verifique y valore la fundamentación atinente al desarrollo de  la   jurisprudencia   o   a   la  garantía  de  la  vigencia  de  los  derechos  fundamentales,  de  tal manera que si ésta no se ha contemplado o lo ha sido de  manera  insatisfactoria  o deficiente no será preciso considerar el resto de la  demanda.   

Así  mismo,  podría  ser  de recibo que la  motivación  de  la  casación excepcional se realiza con la formulación de los  cargos  respectivos,  para  los efectos señalados en el párrafo inmediatamente  anterior,  para  lo cual será indispensable escindir de la explicación con que  se  sustenta  el  cargo  o censura, la justificación de la discrecionalidad del  recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  acató las exigencias mínimas referidas precedentemente, habida  consideración  que  no  se  ocupó  de  justificar  la  promoción  del recurso  extraordinario   de   casación,   es   decir,  no  le  demostró  a  la  Corte,  fundadamente,  los  motivos  por  los cuales considera que se han conculcado las  garantías  fundamentales  de  su  representado  o la razón por la cual se hace  necesario  el pronunciamiento en desarrollo de la jurisprudencia, debido a que a  esas  concretas  hipótesis,  se repite, se contrae la admisibilidad del recurso  extraordinario  de  casación  por la vía discrecional, debiendo identificar de  manera   concreta   la   materia  sobre  la  cual  la  Sala  debe  pronunciarse,  determinando  si  existe jurisprudencia sobre este aspecto y, en tal caso, luego  de  indicar las decisiones, proceder a relacionarlas con el asunto sub exámine,  para  establecer  su  trascendencia,  el  punto  sobre  el  cual es necesario el  pronunciamiento  de  la  Corte,  bien por existir duda, contradicción o vacío,  causadas  por  la  existencia  de  un  texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación  o  la  diversidad  de  criterios  jurisprudenciales sobre el mismo  asunto en los distintos Tribunales y Juzgados del país.   

Adviértase que en la demanda presentada, en  primer  lugar, el actor pretende justificar la casación excepcional con base en  la  necesidad  de  que  la  Corte  asuma  el conocimiento del proceso en orden a  desarrollar    la    jurisprudencia    en    torno    a    la    “posición  de  garante”, en particular,  la  que le correspondía al abuelo del menor lesionado con quien vive, dado que,  los  padres  residen  en  la  ciudad  de  Bogotá  D. C., frente a los preceptos  contenidos  en  el  Código  Nacional  de  Tránsito  y  sobre  la  “denuncia  de  pleito”, prevista en el  artículo  54  del  Código de Procedimiento Civil; sin embargo, adviértase que  el  actor  simplemente enunció las dos figuras jurídicas sin exponer de manera  coherente  y  explícita  de  qué manera el desarrollo jurisprudencia  que  depreca  le  reportaría  motivos favorables a la situación jurídica que en la  actualidad    enfrenta    el    procesado    LABRADOR  ROCHA.   

Desde  esa  perspectiva, es claro, entonces,  que   del   argumento  expuesto  por  el  actor  se  infiere  que,  veladamente,  controvierte  la  prueba que los juzgadores de instancia tuvieron en cuenta para  hacer  la declaración de responsabilidad que le asiste en el delito de lesiones  personales,  pues  como  lo  aduce  en  la  demanda, se desconoció la que, a su  juicio,  le  correspondería  a  GUSTAVO  ROJAS RÍOS quien, en su condición de  abuelo  del  menor,  se  encontraba  bajo  su  tutela;  no  obstante, que en las  sentencias  de  instancia,  con  acierto se verificó que el condenado actuó de  manera  impérita, dado que, incumplió reprochablemente el deber de cuidado que  le  era  exigible  en  las  circunstancias  en  que  se  encontraba frente a una  actividad  de alto riesgo como lo es la conducción de vehículos automotores y,  adicionalmente,  quebrantando  las  normas  previstas  en el Código Nacional de  Tránsito y Transporte.   

Así mismo, nótese que de manera incipiente  el   censor,   primordialmente,   está  discutiendo  la  prueba  que  para  los  funcionarios  judiciales  demuestra  la  estructuración  del atentado contra la  integridad  personal  y  de  la  responsabilidad  del  conductor  del vehículo,  aspectos  que como tales, distancian al actor de la naturaleza y finalidad de la  casación  excepcional,  cuya  promoción  se afianza en la preservación de las  garantías  fundamentales  o  en  el  desarrollo de la jurisprudencia, pues esta  discusión  podría  tener   arraigo en los cargos formulados, pero no – se  insiste  –   fundamenta la necesidad del recurso extraordinario por la vía  discrecional.   

3.-  Finalmente,  debe  señalarse,  que  el  único  cargo  no  observa  mínimamente  la  metodología  inherente al recurso  extraordinario  de  casación;  pues si bien lo enfoca por la causal primera por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  derivada  de  un falso juicio de  legalidad,  se  observa  la enorme dificultad con la que elabora la propuesta de  censura,  toda  vez  que  su  planteamiento  se  aleja  del sentido de casación  mencionado,  el  cual,  como lo ha sostenido la Sala, gira en torno a la validez  jurídica  de  la  prueba, es decir, de su existencia jurídica, que se presenta  cuando  el  juzgador  al apreciarla le otorga validez jurídica porque considera  que   cumple   las   exigencias  formales  de  producción  establecidas  en  el  ordenamiento  jurídico  que regulan su incorporación al proceso o cuando se la  niega,  porque  considera  que  no las reúne, cumpliéndolas; luego mal podría  pensarse,  como  en  este  caso, que el censor endilgue al juzgador la comisión  del  mencionado  error  de derecho, cuando la discrepancia el actor, al parecer,  se  orienta  en  el análisis de los preceptos contenidos en el Código Nacional  de   Tránsito,   censura   que  ubicaría  la  discusión  en  otro  motivo  de  casación.   

Igualmente,  es notorio que en la censura el  actor  incurre  en  el  defecto  técnico  de  desbordar  el  cauce  normal para  dedicarse  a  efectuar  apreciaciones  personales sobre el mérito persuasivo de  las   pruebas   allegadas  para  anteponerlas  al  criterio  valorativo  de  los  funcionarios  judiciales,  en  posición que implica un mayor distanciamiento de  la metodología del recurso extraordinario de casación.   

Así  las  cosas,  es claro que el censor no  logró  demostrar  el  error en que pudieron incurrir los juzgadores al proferir  los  fallos  adversos,  razón por la cual el reproche se aleja del motivo legal  de  casación  aludido  –  violación      indirecta      de     la     ley     sustancial     – y carece necesariamente de claridad y  precisión,  relevando  a  la  Corte  de  la  posibilidad  real  de  estudiar la  demanda.   

Por  último,  debe recordar la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas y jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico;  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde  se  justiprecia  la juridicidad de las sentencias  proferidas por los juzgadores de instancia.   

Al margen de las deficiencias argumentativas  que  presenta  la  demanda,  la  Sala no advierte ostensible vulneración de los  derechos   fundamentales   ni   causales   de  nulidad  que  la  obliguen  a  un  pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la casación por vía excepcional  interpuesta  a nombre del procesado JHON JAIRO LABRADOR  ROCHA      por      las      razones      anotadas  precedentemente.   

Devolver   el  proceso  a  la  oficina  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

                                                                                       Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                    JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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