26733(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26733  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 14   

          Bogotá, D.C., siete de febrero de dos mil siete.   

VISTOS  

         Decide de plano la Corte  el  impedimento manifestado por dos de los magistrados integrantes de una de las  Salas  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Medellín, doctores Luis  Fernando  Delgado  Llano  y  Rafael  María  Delgado  Ortiz,  para  conocer  del  impedimento  que  a  su vez expresara el Juez 8º Penal del Circuito de la misma  ciudad  que  no  accedió a la solicitud de preclusión de la investigación que  en  la audiencia de formulación de acusación, impetró la Fiscal 110 Seccional  a  favor  de JIMMY ALEXÁNDER  RÚA  LÓPEZ,  contra  quien  pesa  imputación  por  llevar  consigo  o  portar  sustancia  estupefaciente en  cantidad   superior   a   la  dosis  personal  -marihuana-  de  acuerdo  con  la  descripción  típica  contenida  en el inciso 2º del Art. 376 de la Ley 599 de  2000.   

  ANTECEDENTES   

1.  A  eso de las 2:45 de la tarde del 24 de  marzo  de 2006, en procedimiento rutinario de requisa practicado por agentes del  orden  a  JIMMY  ALEXÁNDER  RÚA  LÓPEZ  en  sector  de  la  carrera  37  con  calle 78 del barrio Manrique  Oriental  de  Medellín, le fue hallado en su poder un alijo contentivo de siete  bolsas,  en  cuyo  interior,  en  cada  una,  los  gendarmes  descubrieron  tres  cigarrillos  con sustancia vegetal que por sus características externas -olor y  textura-  coligieron  se  trataba  de marihuana. Por esta razón fue retenido el  infractor  y  puesto  a  disposición  de la Unidad de Reacción Inmediata de la  Fiscalía General de la Nación.   

Efectuada  la  correspondiente  prueba  de  identificación  preliminar  homologada  a la sustancia incautada, efectivamente  dio   resultado  positivo  para  cannabis  y  sus  derivados  en  cantidad  que  arrojó un peso neto de 20,7  gramos.   

2.  En  la  audiencia  preliminar pertinente  celebrada  ante el Juez 36 Penal Municipal de Medellín con funciones de control  de  garantías  el  25 de marzo de 2006, se le formuló imputación al implicado  por  el delito de “fabricación o porte de estupefacientes”. Sin embargo, la  Fiscalía      declinó      solicitar      imposición     de     medida     de  aseguramiento.   

3.  Por  considerar que se hallaban reunidos  “los  elementos  necesarios para proferir sentencia  condenatoria”,  la Fiscal 110 (E) elevó escrito de acusación, asunto  que  le fue asignado por Reparto al Juez 8° Penal del Circuito de Medellín con  funciones de conocimiento.   

En la audiencia de formulación de acusación  que  tuvo  lugar  el  11  de  agosto  de  2006,  la  titular de la Fiscalía 110  Seccional  diciendo  no  compartir  el  criterio  de  la  funcionaria  del  ente  instructor  que  estuvo  encargada  del despacho, solicitó la preclusión de la  investigación  por atipicidad del hecho investigado conforme a lo normado en el  Art.  332-4  de  la  Ley  906  de  2004,  dada la cantidad de droga incautada al  implicado;  posición  que  la  defensa  avaló  al  estimar  que  por esa misma  circunstancia  no se ponía en peligro la salubridad pública como quiera que la  droga no la tenía su defendido con fines diferentes al consumo.   

El Juez de conocimiento desechó la petición  de  preclusión  formulada  por  la  Fiscalía,  pues,  a su juicio, la conducta  imputada   al   procesado  es  “típica,  jurídica  -sic-   y   probablemente  culpable”, determinación que la Delegada del Fiscal  General  de  la  Nación  impugnó  en  apelación, alzada que le fue legalmente  concedida.   

4.  Arribado  el  diligenciamiento a la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  por  auto del 29 de agosto de la  pasada  anualidad  el  Magistrado  sustanciador convocó para el 5 de septiembre  siguiente  la audiencia de sustentación oral pertinente, diligencia esta dentro  de  la  cual  decretó  la  nulidad de la audiencia celebrada el 11 de agosto de  2006  por  el  Juez  8°  Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento,  esencialmente  porque  consideró  esa  Colegiatura que presentado el escrito de  acusación  no  hay  lugar  a  introducir  en  el  mismo  escenario solicitud de  preclusión,  máxime  cuando  la  Fiscalía,  como  en este evento ocurrió, no  había  retirado  la  acusación.  En  su  lugar,  le  ordenó al funcionario de  conocimiento   proseguir   con   la   audiencia   de   acusación  ya  iniciada,  “sin   perjuicio   de   que  examine  su  eventual  impedimento  en  virtud del pronunciamiento” que hizo  en su momento.   

5.  El 26 de septiembre de 2006, el Juez 8°  citó  nuevamente a audiencia de acusación, la cual fijó para el 13 de octubre  de  2006.  No  obstante, mediante escrito del 10 de los referidos mes y año, la  Fiscal  del  caso  dijo  sustituir  la  pretensión  punitiva  que se pretendía  ejercer   con  el  escrito  de  acusación,  con  la  solicitud  de  preclusión  pertinente, como efectivamente lo hizo.   

Dio  por sentado el juez de conocimiento que  con  su  precedente  manifestación  la Fiscal procedía a retirar el escrito de  acusación,  y  así  lo  aceptó  en  auto  del  11 de octubre, “y  como  quiera  que  este  despacho  no  puede seguir conocimiento  -sic- del asunto”  -adujo-,  optó  por  remitir las diligencias para someterlas a  nuevo  Reparto  a  los Jueces Penales del Circuito de Medellín con funciones de  conocimiento.   

6.  Asignado el asunto al Juez 5° Penal del  Circuito,  por  auto  de  noviembre  9  de 2006 advirtió que el funcionario que  venía   conociendo  de  la  actuación  si  consideraba  hallarse  impedido    para   seguir   adelantando  “la  tramitación  propia  del  asunto”,  debió  recurrir  a lo estipulado para el efecto en el Art. 57  de  la  Ley 906 de 2004 y hacer la manifestación expresa pertinente, razón por  la cual le devolvió el diligenciamiento para lo de su cargo.   

7.  Fue  así  como  el  Juez  8° Penal del  Circuito  en  audiencia  del  27  de  noviembre del año anterior, siguiendo las  indicaciones  de  su  colega  se  declaró  legalmente  impedido conforme con lo  previsto  en  el  Art.  56-14  de  la  Ley 906 de 2004 -por haber conocido de la  solicitud  de  preclusión  formulada  por la Fiscalía y haberse pronunciado de  fondo  sobre  la  misma-.  Envió  pues,  la  actuación al Tribunal Superior de  Medellín     para     que    la    respectiva    Sala    conociera    de    tal  manifestación.   

8.  Dos de los Magistrados integrantes de la  respectiva  Sala  de  Decisión  -Ponente y Primer Revisor- con fundamento en lo  establecido  en  el  Art. 56-4 y 6 de la Ley 906 de 2004, expresaron a su vez su  impedimento  conjunto  para  conocer  de similar manifestación realizada por el  funcionario  judicial  en  mención,  pues estiman que con ocasión del auto por  medio  del  cual  decretaron  la nulidad de la audiencia de acusación del 11 de  agosto  del  mismo  año  y  cuya  dirección estuvo a cargo del citado Juez 8°  Penal  del  Circuito, habían emitido “una verdadera  opinión  sobre  el  asunto  del  impedimento” cuando  hicieron  la  salvedad de que cabía la eventualidad de que el juez examinara la  posibilidad  de  declararse  impedido. Y, en todo caso -concluyen-, participaron  en  “este proceso de manera clara e inconfundible al  declarar la nulidad de lo actuado.”   

En  consecuencia, se ordenó la remisión de  las  carpetas  contentivas  de  la  actuación  para  ante esta Corporación, de  acuerdo    con    lo    previsto   en   los   Arts.   57   y   59   ibidem.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. En virtud a lo establecido en los Arts. 57  y  341  de la Ley 906 de 2004, a la Sala le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio  ya  implementado  en el  Distrito  Judicial  de  Medellín, en tratándose de la manifestación que hacen  dos  integrantes  de la respectiva Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior  de dicha ciudad para que se les separe del conocimiento del asunto.   

2.  Ahora,  respecto de lo que es materia de  controversia  la Sala en diversas oportunidades ha expresado que el instituto de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  tiene  una clara fuente constitucional,  pues,  de  un  lado,  el  artículo  228  de  la  Carta Política dispone que la  administración  de  justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son  independientes,  y,  de  otro,  el  artículo  230 de la misma prevé que en sus  providencias   los   jueces  sólo  están  sometidos  al  imperio  de  la  ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo  y subjetivo en las cuales el juez debe  declararse  impedido  para decidir, garantizando a las partes, terceros y demás  intervinientes las formas propias de cada juicio.   

         

          Empero,  como  a  los jueces no les está permitido separarse por su  propia  voluntad  de las funciones que les han sido asignadas, y a las partes no  les  está  dado  escoger libremente la persona del juzgador, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial.1   

          3.    Las   circunstancias   impedientes  invocadas  por  los  nombrados Magistrados del Tribunal  Superior  de Medellín para apartarse del conocimiento  de  este  asunto,  son las consagradas en los ordinales 4° y 6º del Art. 56 de  la  Ley  906  de  2004  -causales  4ª y 6ª del Art. 99 de la Ley 600 de 2000-.   

         

         Como  dichas  nociones  contenidas en el estatuto procesal del año  2000  fueron  literalmente  reproducidas en la legislación adjetiva que rige el  sistema  oral  acusatorio,  la  doctrina  que  la  Corte  ha elaborado sobre los  mentados  conceptos  por  conservar  su  entera vigencia, es menester reiterarla  para efecto de la definición de este asunto.   

         

3.1. Entre las hipótesis que dan lugar a la  configuración  del  impedimento  establecido  en  el  citado  numeral  4°  del  precepto   en   mención   se  encuentra  la  de  que  el  funcionario  judicial  “(…)  haya  dado  su  consejo  o  manifestado  su  opinión     sobre     el     asunto     materia     del    proceso.”   

La           opinión       o       concepto anticipado que constituye motivo  de   impedimento   -tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  la  Corte-,  debe  ser  sustancial,  vinculante  y  sobre todo emitido fuera del proceso y no dentro del  mismo,   “pues   sólo   aquella  que  se  produce  extraprocesalmente  puede  conducir a la separación del asunto (…). Asimismo,  la  opinión con virtualidad suficiente para la separación del conocimiento del  asunto,  debe  ser  de  fondo,  sustancial,  esto  es que vincule al funcionario  judicial  con  el  asunto  sometido  a  su consideración al punto que le impida  actuar  con  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él espera la comunidad, y  particularmente   los   sujetos  intervinientes  en  la  actuación.”   

Ha  sido  posición  recurrente  de  la Sala  señalar  que, “no toda opinión o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de ‘haber  dictado  la  providencia cuya revisión se trata’, porque ello entrañaría el absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir en otros asuntos de su competencia,  procedimiento  que  ni  la  ley  autoriza  ni  la lógica justifica.”2   

3.2.  Del  mismo  modo,  frente  a la causal  establecida  en  el ordinal 6° del referido canon por  haber  “participado  dentro del proceso”,  la  jurisprudencia  de esta Corte tiene dicho que para que se  estructure  el  impedimento  no basta cualquier actuación del funcionario, sino  que  debe  tratarse  de  un  acto  que  revista  una  intervención  con entidad  suficiente   para   comprometer  su  imparcialidad  y  su  criterio.3   

Es  decir, la participación del funcionario  judicial  en  el  proceso debe ser de fondo, sustancial, esto es, que lo vincule  con  el  diligenciamiento puesto a su consideración que le impide actuar con la  imparcialidad  y ponderación que de él espera la comunidad y, particularmente,  los   sujetos   intervinientes  en  la  actuación.4    

4. Examinada desde la anterior perspectiva la  manifestación  de  impedimento  conjunto  expresada  por  los  magistrados  del  Tribunal   Superior  de  Medellín,  Luis   Fernando  Delgado  Llano     y     Rafael    María    Delgado  Ortiz,  particularmente  en  los  motivos  en  que  lo  sustentan,  la  Corte  halla  razón  en el criterio del otro miembro de aquella  Sala  de  Decisión que refuta la posición adoptada por sus colegas, por lo que  no  hay  lugar  a  alternativa  diferente a declarar infundado el impedimento en  cuestión.   

En  efecto,  las expresiones plasmadas en la  audiencia  de argumentación oral en segunda instancia acerca de que el Juez 8°  Penal  del Circuito de Medellín bien podía examinar la posibilidad de hallarse  incurso  en  un  “eventual  impedimento”  en  virtud  del  pronunciamiento  que  hizo  cuando desechó la  petición   de   preclusión   que   le   solicitó   la   Fiscalía,   devienen  intrascendentes  para  los  efectos  perseguidos  con  el pretextado impedimento  aquí  manifestado  por  los citados Magistrados, dizque por haber supuestamente  comprometido  su  criterio  en relación con el tema materia de discusión, dado  que  la  exhortación  en  cuestión,   enunciada  si se quiere a manera de  simple    sugerencia,   solamente      entrañaba   estudiar   la  posibilidad  de  su  procedencia,  que  es  a  lo que verdaderamente apuntaba la  misma,  y  no  a  un  pronunciamiento  expreso  positivo  traducido en una orden  tendiente     a     que     el     juez    individual    realizara    una    tal  manifestación.   

Dicho  de otro modo, esa opinión o concepto  fue  emitido dentro de dicha actuación, y no de manera extraproceso o por fuera  del  mismo que implique, como lo tiene dicho la Sala, una anticipada visión del  asunto  o  una apreciación que reste libertad de análisis, pronunciamiento que  en manera alguna definía el fondo del asunto.   

Ahora, ninguno de los actos ejecutados en la  citada  audiencia  de  argumentación oral tiene la entidad suficiente como para  suponer   que   el   criterio  de  los  jueces  colegiados  en  mención  quedó  comprometido en el asunto que ahora deben decidir.   

Realmente,  su anterior participación en el  proceso  se  limitó  a  trámites  de  constatación meramente objetivos que no  responden  a  la  causal  invocada, como la reseñada irregularidad procesal que  dio  lugar a la invalidación del trámite surtido hasta ese instante. Mal cabe,  entonces,   catalogársele  de  sustancial y vinculante en relación con lo  que  ha  de  ser resuelto; menos se vislumbra riesgo alguno que ponga en tela de  juicio   la  imparcialidad  que  está  obligado  a  observar  todo  funcionario  judicial.   

          Estas  las  potísimas  razones que dan pie a la Corte para declarar  infundada  la  manifestación  de impedimento conjunto expresada por los citados  Magistrados en virtud de este asunto.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR INFUNDADO  el  impedimento  conjunto  que  en razón del presente  asunto  han  manifestado  los  Magistrados  del  Tribunal Superior de Medellín,  doctores   Luis  Fernando  Delgado  Llano     y     Rafael    María    Delgado  Ortiz,    conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el  cuerpo  de este  proveído.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1 C. S.  de  J., Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006, Rad. N° 26.246.   

2 C. S.  de  J.,  Sala  de Casación Penal, Autos de 19 de diciembre de 2000, 25 de junio  de   2002,  Rad.  19.587,  y  3  de  septiembre  de  2002,  Rad.  19.756,  entre  otros.   

3  C.  S.  de J., Sala de Casación Penal, Auto de 15 de  octubre de 2002, Rad. N° 19.987.   

4  C.  S.  de J., Sala de Casación Penal, Auto de 15 de  julio de 2003, Rad. N° 21.149.     

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