26689(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26689  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   224   

Bogotá,  D.  C.,   catorce  (14)  de  noviembre de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  procede  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   MARTÍN  PEÑARANDA  OSORIO, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-30695-DIJ-0100  del  13 de diciembre de 2006, el Ministerio del Interior y  de  Justicia  comunicó  a  esta Sala de la Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  3164  del  7 de diciembre de 2006, solicitó en extradición al  ciudadano     colombiano     Martín     Peñaranda  Osorio,  capturado  el  12  de  octubre  de  2006,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  30  de  junio  anterior, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.   La  regulación  legal que rige al  presente  trámite,  como  se  dijo  en  auto  del  5  de  julio  de 2007,   “es  la  contemplada  en  el   Capítulo  III,  (Título  I  ),  Libro V  de  la  Ley  600 de 2000, por tratarse de la normatividad vigente para la época  en  que  ocurrieron los hechos motivo de la solicitud, como lo indican las notas  verbales  mediante  las cuales se requirió la detención y formalizó el pedido  de extradición”.   

Además,  por  cuanto  que  no  existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  2357  del 11 de diciembre de 2006,  quien  además  certificó que la documentación del expediente procedente de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente autenticada”.   

Por último, se hace necesario dejar sentado,  desde  ya,  que  si bien los hechos contenidos en los instrumentos diplomáticos  dan  cuenta  de una actividad delictiva imputada desde 1994 hasta marzo de 2004,  aproximadamente,  la  presente  extradición  estará condicionada únicamente a  los actos realizados con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

3.   Los  acontecimientos  objeto de la  investigación  e  imputación  de los cargos formulados en su contra, motivo de  la  solicitud  de  extradición,  fueron  sintetizados  en  las  Notas  Verbales  números  1361  del  8  de junio de 2004 y de manera más clara y determinada en  cuanto  al  solicitado,  específicamente, en la número 3164 del 7 de diciembre  de 2006, de la siguiente manera:   

“Los hechos del  caso  indican que comenzando en alguna época de 1994 y continuando hasta por lo  menos  marzo  de 2004, Hernán Giraldo –   Serna   fue  el  líder  de  una  organización  que  transportó  cantidades   múltiples   de  toneladas  a  bordo  de  embarcaciones  marítimas  conocidas    como   “lanchas   rápidas”.    Jesús   Antonio   Giraldo  –  Serna  y  Martín    Peñaranda   –    Osorio    eran   miembros   de   esa  organización     y     trabajaron     con    Hernán    Giraldo    –   Serna.    La   cocaína   era  transportada  desde  Colombia  a  varias  islas del Caribe y luego a los Estados  Unidos.   

“Peñaranda  –    Osorio    (sic)  también   era  responsable  de  buscar  contactos  y  mercados  en los Estados Unidos para la venta de la cocaína de la organización  en    los    Estados    Unidos.     En   agosto   de   1999,   Peñaranda  –  Osorio  participó  en  el embarque de cocaína de una  lancha  rápida  la  cual fue interceptada por la Guardia Costera de los Estados  Unidos  en  aguas internacionales 180 millas fuera de la costa de Jamaica.   Los  miembros  de  la  tripulación  de la lancha rápida botaron la cocaína al  mar,  pero  la  Guardia  Costera  pudo  recuperar  del agua treinta paquetes que  contenían aproximadamente 1.336 kilogramos de cocaína.   

“Aun  cuando  los delitos contenidos en la  segunda  acusación  sustitutiva  se  alega  haber  comenzado  en  1994,  existe  evidencia  independiente  sobre  la  culpabilidad del acusado por los delitos de  que  se  le  acusa  con  base  en  su  conducta  después del 17 de diciembre de  1997”.   

      

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Martín  Peñaranda Osorio, es la siguiente:   

4.1.  Copia  del  Segundo  Pliego Acusatorio  Sustitutorio  número  04-114 (RBW) del 2 de marzo de 2005,  por medio  de  la  cual  el  Tribunal  Federal  de  Distrito  de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,  acusó  a  Martín Peñaranda  Osorio de los siguientes cargos:   

“El   Jurado  Indagatorio       hace       las       siguientes       imputaciones:   

“PRIMERA  IMPUTACIÓN”   

(“Asociación  delictiva  para  fabricar  y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento de que iba a ser importada ilegalmente a los  Estados    Unidos,…    y   ayudar   e   incitar   a   la   comisión   de   un  delito”)   

“Desde alrededor de algún momento en 1994  (el  Jurado Indagatorio desconoce la fecha exacta) y siguiendo hasta la fecha en  que  se  radicó  esta  Acusación  Formal,  en Colombia y en otros lugares, los  acusados.…   ,   MARTÍN   PENERANDA  –  OSARIO (sic), alias “El Burro”,  …,  de  forma  voluntaria  y consciente se juntaron,  confabularon,  confederaron  y acordaron con otras personas, algunas de ellas de  conocimiento   del  Jurado  Indagatorio  (incluídos  otros  cómplices  que  no  aparecen  incluídos en esta acusación formal) para cometer el siguiente delito  en  contra  de  los Estados Unidos: de forma voluntaria y consciente, fabricar y  distribuir  cinco  kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía una  cantidad  detectable  de  cocaína — una sustancia controlada que aparece en la  Clasificación  II–,   con  la  intención  y el conocimiento de que dicha  sustancia  iba a ser importada ilegalmente a los Estados Unidos, en violación a  las   secciones   959   y  960  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos”   

“SEGUNDA  IMPUTACIÓN”   

(“Fabricación y  distribución  de  cinco  (5) kilogramos o más de cocaína, con la intención y  el  conocimiento  de  que  sería  importada ilegalmente  a los EE.UU., …  y  ayudar  e incitar en la  comisión de un delito”).   

“Alrededor  de  agosto  de  1999,  en  Colombia  y  en  otros  lugares,  el acusado MARTÍN    PENERANDA    –  OSARIO  (sic),  alias “El Burro”, de  forma  voluntaria  y  consciente  distribuyó y causó la distribución de cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla o sustancia que contenía una cantidad  detectable  de  cocaína,  una sustancia controlada según la Clasificación II,  con  la  intención  y el conocimiento de que sería importada ilegalmente a los  Estados Unidos”.   

“TERCERA IMPUTACIÓN”  

(“Fabricación  y  distribución de cinco  (5)  kilogramos  o  más de cocaína, con la intención y el conocimiento de que  sería  importada  ilegalmente   a  los  EE.UU.  ,…y  ayudar  e incitar a  cometer dicho delito”)   

“Alrededor  de  noviembre  de  1999,  en  Colombia    y   en   otros   lugares,   los   acusados,   …   y   MARTÍN    PENERANDA    –  OSARIO  (sic),  alias “El Burro”, de  forma  voluntaria  y  consciente  distribuyeron  y  causaron la distribución de  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia que contenía una  cantidad  detectable  de  cocaína,  una  sustancia controlada que aparece en la  Clasificación  II,  con la intención y el conocimiento de que sería importada  ilegalmente a los EE.UU.”.   

4.2.  También se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas de Patrick H. Hearn, Fiscal Litigante en la Sección  de  Narcóticos y Drogas Peligrosas de la División de lo Penal del Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos, y de Sam Masiello, Agente Especial de la  Administración  para  el  Control  de  Drogas  de  los  Estados  Unidos  (DEA),  destacado   en   Chantilly   (Virginia),   las   que   respaldan  la  acusación  contra    Martín    Peñaranda   Osorio.   

El  primer  funcionario,  esto  es,  Patrick  Hearn,  incorpora  en  su  declaración  la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  original,  de  la  que se deriva la expedición de la orden de arresto, y aclara  que  “El  jurado  indagatorio también puede aprobar  acusaciones   formales   sustitutorias,   si   se   modifican   las  acusaciones  iniciales”,   como  ha  acontecido  en  el  presente  caso  y realiza una síntesis  de  los  hechos,  de  la actuación  procesal y de los cargos atribuidos al  solicitado en extradición.   

Por su parte, el Agente Especial Sam Masiello  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3   Así   mismo,  se  informó  que  el  solicitado,    Martín    Peñaranda   Osorio,   también   conocido   como   “El   Burro”,   “Martín   Penaranda  –  Osario      (sic)”      y       “Martín     Peneranda     –      Osario     (sic)”,  “es  ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  7 de noviembre de  1956.      Es     portador     de     la     cédula     colombiana     No.  12.540.910”.   De igual manera, se allegó  bajo el rótulo de “PRUEBA E”, una fotografía de su rostro.   

4.4.    Se    adjuntó,   en  la                      “PRUEBA  A” de la declaración jurada en apoyo a la solicitud de  extradición  rendida  por  el  Fiscal  de Tribunales Patrick H. Hearn del 16 de  noviembre  de  2006,   copia  del  texto  de  las   disposiciones   del   Código   de los  Estados  Unidos  de     América      que     se     afirman     fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que  se  encontraban  vigentes  para  la   época  de  ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el  Tribunal Federal de Distrito de los Estados Unidos de América  para el Distrito de Columbia.   

PERÍODO    PROBATORIO   

El  defensor  del  requerido,  solicitó  la  práctica  de  varias  pruebas  que  fueron   negadas  mediante providencia  calendada   el   5   de   julio   de   2007.   Interpuesto  el  recurso  de  reposición,   la  Sala  se  pronunció  el  12  de  septiembre  de  2007 negándose a reponer la providencia  impugnada.   

La   Sala   no   decretó   pruebas   de  oficio.   

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  relaciona  de  manera   detallada los hechos, los antecedentes, el trámite  adelantado y los instrumentos allegados a este diligenciamiento.   

Menciona,   a   manera   de   “Precisión  Liminar”,  en punto de las  normas  aplicables  al  caso, que “De conformidad con  la  acusación,  como  las  conductas que motivaron la solicitud de extradición  fueron  realizadas  desde  alrededor de algún momento de 1994 y siguiendo hasta  la  fecha  de  la  acusación  formal  ha  de  concluirse  que  algunos  de  los  comportamientos  fueron  ejecutados  con anterioridad al Acto Legislativo N° 01  de  1997  el  cual  reformó  el  artículo 35 de la Constitución Política que  prohibía  la  extradición  de  nacionales  colombianos,  motivo por el cual en  relación   con   el   marco   temporal   de  los  comportamientos  debe  operar  condicionamiento  respecto  de  los  hechos  constitutivos  de  las  respectivas  conductas  punibles  que  hayan  tenido  ocurrencia antes del 17 de diciembre de  1997”.   

Dice  que  en  lo relacionado con la validez  formal  de  los documentos, el Estado solicitante aportó debidamente traducidas  y  autenticadas la providencia acusatoria (segunda acusación sustitutiva No. 04  – 114 (RBW) del 2 de marzo  de  2005, en la  cual se reseña el lugar y las fechas donde ocurrieron los  hechos  y  los   delitos  imputados, las distintas normas penales, las  declaraciones  de  apoyo  a  la   solicitud  de  extradición y la orden de  captura,   motivo   por   el  cual  se  cumple  cabalmente  con  esta  exigencia  legal.    

En  consecuencia, anota el Procurador que la  documentación  mencionada  que  sirve  de  apoyo  a  la  presente  solicitud de  extradición,   “cuenta   con   la  validez  formal  necesaria   para   satisfacer  las  exigencias  del  ordenamiento  jurídico  en  mención,  ya  que  no sólo contiene la información legalmente requerida, sino  que   respecto   de   la   misma   se   surtió   el  trámite  inherente  a  su  autenticidad.”   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad  del  requerido,  asevera  que  es  otra  exigencia  que  se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Agrega que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite se consignaron sus datos personales, sus alias, es decir, que  se  trata  de  un  ciudadano  colombiano,  nacido  el  7 de noviembre de 1956 en  Matanza,  departamento  de  Santander  y  que  es  portador  de  la  cédula  de  ciudadanía  número 12.540.910, datos que confirman dicha identidad, los cuales  coinciden  con  los  que suministró Martín Peñaranda  Osorio  al  momento  de ser notificado de sus derechos  como   capturado,    “univocidad  que  permite  evidenciar  que  se  trata de la misma persona y que acredita la plena identidad  del solicitado en extradición”.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la    doble    incriminación,   sostiene   que   los  cargos  imputados  a  Martín  Peñaranda  Osorio en la segunda acusación sustitutiva  emitida  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito de  Columbia,  y  concretamente  el  Gran  Jurado a través de la resolución 04-114  (RBW),  constituyen  a  la  luz  de  la  legislación penal colombiana conductas  delictivas  sancionadas  con  penas  privativas  de  la libertad, cuyos mínimos  superan  los  cuatro  años  y  encuentran adecuación típica en los siguientes  artículos del Código Penal:   

A.           Artículo  376,  modificado  por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004,  según  el  cual  se  configura  el  delito de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  que  conlleva  una  pena de prisión de ocho (8) a veinte (20)  años, y   

B.           Artículo           340  (modificado  por los artículos 8° y  19  de  la Leyes 733 de 2002 y 1121 de 2006, respectivamente), según el cual se  estaría  frente   al  delito  de  concierto  para  delinquir, cuya pena de  prisión  contemplada  va  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años.   

El anterior aspecto conlleva a concluir que  también se encuentra acreditado este presupuesto.   

En  lo que respecta a la equivalencia de la  providencia  dictada  en  el país solicitante, también se encuentra plenamente  acreditado,  por  cuanto  que la acusación dictada en el extranjero contiene el  cargo  del  cual  se  debe  defender  el  acusado,  sin  olvidar que dicha pieza  se     constituye    en  presupuesto   procesal  para  la  iniciación  de   la   etapa   de   juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,   además   de  que  contiene  una  relación  detallada  de los hechos, con especificación de las  circunstancias  de   tiempo,   modo  y  lugar  en   que    ocurrieron    y   la   calificación   jurídica  de    la    conducta,    con    indicación    de   las   disposiciones   sustanciales aplicables, lo cual permite colegir  que  dicha  pieza procesal guarda correspondencia fundamental con la resolución  de acusación prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  encuentran  cabalmente  demostradas para que la Corte  proceda  a  emitir  concepto  favorable respecto de la solicitud de extradición  del    ciudadano    colombiano   Martín   Peñaranda  Osorio.   

Como  cuestión  final  y   en orden a  garantizar   los  derechos  fundamentales  del  requerido  en  extradición,  el  Procurador  Delegado  sugiere  a  la Corte que exhorte al Gobierno Nacional para  que  en  caso  de  que  se  conceda la extradición se condicione la misma en el  sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos  a  los  que  motivan  la extradición, acaecidos después del 17 de diciembre de  1997,   al  respeto  de la aplicación del principio de non bis in idem, ni  sometido  a  destierro,  prisión  perpetua,  ni  a  tratos crueles, inhumanos o  degradantes  y  que  en  caso  que en el Estado requirente exista pena de muerte  para los delitos por los cuales se le acusó, ésta sea conmutada.   

    ALEGATO  DE  LA    DEFENSA   

La  defensa   presentó escrito dentro  del   término  legal.    

Reitera   a   la   Sala,   “obrando     como     apoderado     del     Señor    MARTÍN         PEÑARANDA        OSORIO,         exmiembro  de las Autodefensas Unidas de Colombia Bloque Resistencia  Tayrona”,   que   su   representado   se   entregó  voluntariamente  y  que  también  “ha entregado sus  bienes   para  la  reparación  en  la  eventualidad  existan  víctimas,  está  colaborando  con  la  justicia,  que  ha aceptado todos los cargos que se la han  imputado  y  de  los  cuales ha sido responsable y por los mismos hechos por los  cuales   existe  la  solicitud  de  extradición  es  por  los  cuales  ha  sido  sentenciado  y  va a ser sentenciado dentro de la política de acogimiento de la  Ley de Justicia y Paz”.   

Reclama que si se valora la paz de un país,  no  se  entregue  en extradición a una persona que se ha sometido a la justicia  como en antecedencia se ha anotado.   

     

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

    

1. Acotación Previa:     

El defensor del solicitado en extradición,  ciudadano   Martín  Peñaranda  Osorio,  reprueba,  en  nombre  del  proceso  de  paz al que se ha acogido su  prohijado,  la  solicitud de extradición hoy objeto de concepto por parte de la  Corte,  invocando  como  sustento  jurídico  el  principio del non bis in idem,  sobre    lo    cual    es   necesario   reiterar,   una   vez   más,    lo  siguiente:   

El estudio del principio mencionado no es un  aspecto  que  le corresponda dilucidar a la Corte, toda vez que su examen radica  en  el  Gobierno  Nacional para decidir si concede o no la extradición, dado el  caso  en  que  el concepto emitido sea favorable “por  ser  el   Presidente de la República el supremo director de las relaciones  internacionales  y  a  quien  atañe  realizar  una  constatación semejante”.  (Auto del 27 de marzo de 2007).   

Por  manera  que,  como  se ha expresado en  anteriores  providencias  dentro  el trámite que ocupa la atención de la Sala,  por  disposición  expresa  de  la ley, en lo que respecta a la Corporación, le  corresponde  verificar  y  efectuar  pronunciamiento  solamente  sobre los temas  específicos señalados en el artículo 520 de la Ley 600 de 2000.   

Respondida  la  inquietud  de  la  defensa  técnica,  procede  la  Corporación  a  emitir  el  concepto  que legalmente le  corresponde.   

El   artículo   520   del   Código   de  Procedimiento  Penal  de  2000  estatuye que el  concepto que emite la Sala  debe  estar  centrado en establecer la validez  formal de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Martín Peñaranda Osorio, cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de los cuales obra la copia del Segundo Pliego Acusatorio  Sustitutorio  número  04-114  -(RBW)  del  2  de  marzo de 2005, dictada por el  Tribunal   Federal de Distrito de  los Estados Unidos para el Distrito  de  Columbia,  la cual fue firmada por el Portavoz del Jurado; el señor Michael  Walter,  Jefe  en Funciones de la Sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas de  la  División  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de  América;  el  abogado  Michael  Mota,   Fiscal  Litigante  adscrito  a  la  Sección  antes  anotada  y,  por  último,  por el Fiscal Litigante de la misma  dependencia  que  rindió  la  declaración  jurada  en  apoyo a la solicitud de  extradición,  señor  Patrick  H.  Hearn,  documento  cuya  autenticidad  de su  contenido  fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes  a  la  Secretaria de dicho Tribunal, señora Nancy Mayer Whittington.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  apoyo  a  la  solicitud  de  extradición  rendidas por Patrick H. Hearn, Fiscal  Litigante  en  la Sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas de la División de  lo  Penal  del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América, y de  Sam  Masiello,  Agente  Especial de la Administración para el Control de Drogas  de  los  Estados  Unidos (DEA), destacado en Chantilly, Virginia, rendidas el 16  de  noviembre  de  2006,  ante  el  Juez Federal de Instrucción del Distrito de  Columbia,  señor  Alan  Kay,  cuyos contenidos y traducción al español, junto  con  el  resto  de la documentación que las acompañan, fueron certificados, el  1°  de  diciembre de dicho año, por Jason E. Carter, Director del Departamento  de Justicia de los Estados Unidos.   

Así    mismo    aparece   que   la  documentación  anexa  hace  referencia   a    la   orden    de   captura,   al   segundo  pliego  acusatorio  sustitutorio   y   a   las  normas aplicables al  caso,     vale     decir,     para    la    primera  imputación:  Título  21, Secciones 959, 960 (a)(3),  960  (b)(1)(B)(ii),   963 y  Título 18, Sección 2 del Código de los  Estados  Unidos   (Asociación  delictiva  para fabricar y distribuir cinco  kilogramos  o más de cocaína, con la intención y el conocimiento de que iba a  ser  importada  ilegalmente  a los Estados Unidos, y  ayudar e incitar a la  comisión   de   un   delito).   Para   la   segunda  imputación:  Título  21, Sección 959 y Título 18,  Sección  2  del  Código de los Estados Unidos (Fabricación y distribución de  cinco  (5) kilogramos o más de cocaína, con la intención y el conocimiento de  sería  importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos, y ayudar e incitar a la  comisión  de  un  delito).   Y  para  la tercera  imputación:  Título  21, Sección 959 y Título 18,  Sección  2,  (Fabricación  y  distribución  de cinco (5) kilogramos o más de  cocaína,   con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  sería  importada  ilegalmente   a  los  Estados  Unidos,  y  ayudar  e  incitar  a  cometer  dicho  delito),   todas  estas  normas  contenidas  en  el  Código de los Estados  Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E.  Carter fueron certificados por el señor Alberto R. Gonzales,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza   Rice,   de   cuyo   nombre  dio  fe  la  Funcionaria  Auxiliar  de  Autenticaciones de la misma oficina, Sonya N. Johnson.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María  de  los  Ángeles  Barraza G., como así lo constató y lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E.  2357  del 11 de diciembre de 2006,  certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de  los     Estados    Unidos    de    América    fue    presentada    debidamente autenticada.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud   de   extradición  de  Martín  Peñaranda  Osorio  se  hizo  por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano   Martín   Peñaranda  Osorio,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que   la   persona   detenida  por  cuenta  de  este  trámite  es  Martín   Peñaranda  Osorio,  pues  basta  observar  que  el  número de cédula de ciudadanía que suministró la Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América, a través de las Notas Verbales números  1361  del  8 de junio de 2004 y 3164 del 7 de diciembre de 2006,  concuerda  con  el  que  aparece  en  el  acta  en donde se le comunicaron los derechos que  tenía como capturado (12.540.910).   

Del  mismo  modo,  los  datos suministrados  coinciden  con  los que obran en las Notas Verbales, es decir, que el solicitado  en   extradición,   Martín  Peñaranda  –       Osorio,       también   conocido   con   los   remoquetes   de   “El  Burro”,  “Martín        Penaranda        –   Osario”   (sic),   y   “Martín   Peneranda   –     Osario     (sic),       “es       ciudadano      de  Colombia”,   nació el 7 de noviembre de 1956 y  que  se  identifica  con  la cédula de ciudadanía N° 12.540.910, información  que  también  es  acorde  integralmente con aquella que aparece registrada, sin  dejar  pasar  por  alto  que,  además,  se  aportó  como  “PRUEBA  E”  una  fotografía de su rostro.   

En  la  declaración  jurada  en apoyo a la  solicitud  de  extradición bajo examen rendida por el agente especial de la DEA  Sam  Masiello,  se  agrega  que  el lugar de nacimiento del requerido es Matanza  (departamento  de  Santander) y que “Tiene pelo negro  canoso y bigote.   

“Según   confirmé   con  información  obtenida  de  las autoridades del orden que participan en esta investigación, y  de   los   testigos   de   la   Fiscalía   aquí   mencionados,   la   fotografía     anexa    como   Prueba   E   corresponde   a   MARTÍN    PEÑARANDA   –   OSARIO  (sic),  alias  “Martín    Peneranda    –   Osario   (sic)”  y  “El  Burro”,  PENARANDA  –  OSARIO (sic) tiene la cédula Colombiana  no. 12.540.910”.   

Por otra parte, al folio 18 de la carpeta de  anexos,   reposa   la   impresión   de  consulta  de  la  Oficina  Informática  – Grupo CISAD –  Sistema  de  Información SIAN de la  Fiscalía  General  de la Nación, efectuada el 13 de octubre de 2006, en la que  se confirma su nombre completo y número de identificación.   

   

Por  último,   tanto  los  documentos  suscritos  por  el  requerido como por su defensor dentro del presente trámite,  han  consignado  los mismos datos biográficos y número de identificación, sin  que  los  hayan  objetado  por  razón  de  duda  alguna  respecto  de  la plena  identidad.   

En   esas   condiciones,   sin  temor  a  equívoco,  resulta evidente  que   la   persona   detenida  es  Martín  Peñaranda  Osorio,  de  nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido   en   extradición   por   el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  511  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  el  Segundo  Pliego  Acusatorio  Sustitutorio  número  04-114  (RBW) del 2 de marzo de 2005, dictada  por  el  Tribunal  Federal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de  Columbia,  se  sabe  que se acusó a Martín Peñaranda  Osorio,   quien   junto   con  otras  personas,   “de  forma  voluntaria  y  consciente  se  juntaron,  confabularon,  confederaron  y acordaron con otras personas, algunas de ellas de  conocimiento   del  Jurado  Indagatorio  (incluídos  otros  cómplices  que  no  aparecen  incluídos en esta acusación formal) para cometer el siguiente delito  en  contra  de  los Estados Unidos: de forma voluntaria y consciente, fabricar y  distribuir…”     (primera    imputación).   También   “Alrededor  de  agosto  de  1999,  en  Colombia  y  en  otros  lugares,  el acusado MARTÍN    PENERANDA    –  OSORIO,  alias  “El Burro”, de forma  voluntaria   y   consciente   distribuyó   y   causó   la  distribución…”  (segunda      imputación).      Y  que  alrededor  de  noviembre  de  1999,  en  Colombia y en otros  lugares   “de   forma   voluntaria   y   consciente  distribuyeron     y     causaron     la     distribución…”     (tercera   imputación),  para  todas  las  imputaciones  o  cargos  en  una  cantidad  de “cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad  detectable     de     cocaína     –una  sustancia controlada que aparece en la Clasificación II–, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que dicha sustancia iba a ser importada  ilegalmente a los Estados Unidos…”.   

   

En  esas  condiciones, la Sala advierte que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  de  la  siguiente  manera:   

Respecto  del segundo y tercer cargo, éste  guarda  correspondencia  con  el  delito  de  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes,  descrito en el artículo 376 de la Ley 599 de 2000, modificado  en  el  monto punitivo por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 con prisión de  entre nueve (9) años y seis (6) meses, a treinta (30) años.   

Y,  en  lo  que  atañe al primer cargo, la  conducta  atribuida  por el tribunal foráneo encuentra reflejo en lo reglado en  el  artículo 340 (modificado por el artículo 8° de la Ley 733 del 29 de enero  de  2002  y  éste,  a su vez, fue modificado por el artículo 19 de la Ley 1121  del  29  de  diciembre  de  2006) del Código Penal de Colombia,  concierto  para  delinquir relacionado con el tráfico de drogas estupefacientes, cuya pena  mínima  privativa  de la libertad, conforme a lo previsto en el artículo 14 de  la  Ley  890  de 2004, se incrementó en la tercera parte respecto del mínimo y  en  la  mitad  respecto del máximo a partir del 1° de enero de 2005, es decir,  que  la  pena  de  prisión está en un rango de entre ocho (8) y dieciocho (18)  años de prisión.   

Así,  entonces,  surge evidente que sí se  cumple    con    el    principio    de   la   doble   incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

La  Corte advierte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 511 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En   efecto,  el  Tribunal  Federal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos para el  Distrito de Columbia, a través  del    Jurado    Indagatorio   “acusó”  o  hizo  las  tres imputaciones arriba señaladas a   Martín   Peñaranda   Osorio  por  las  conductas  punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante acto procesal que en  nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que emerge de  las  siguientes similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra   de   la   persona   acusada  para  que  se  defienda  de  ellos  en  el  juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que   Martín   Peñaranda  Osorio  no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los  que  originaron la reclamación, ni por  delitos  que  pudiera  haber  cometido  antes  del  17  de diciembre de 1997 por  cuanto   que  no  son  objeto  de  la  presente extradición, ni sometido a  tratos  crueles,  inhumanos  o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  512  del Código de Procedimiento Penal de  2000.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

Por último, se pide al Ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento   Penal   aplicable   se   cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a      la     solicitud     de   extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los     Estados    Unidos    de    América,    respecto    del   ciudadano  colombiano     MARTÍN  PEÑARANDA  OSORIO,  en  cuanto  tiene que ver con los  cargos  1  ,  2  y  3  que le  fueron  imputados  en  el  Segundo Pliego Acusatorio Sustitutorio número 04-114  (RBW)  del  2  de  marzo de 2005, dictada por el Tribunal Federal de Distrito de  los Estados Unidos para el  Distrito de Columbia.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,     ciudadano     Martín     Peñaranda  Osorio,  quien  se  encuentra  recluido  en  el Centro  Penitenciario   de    Mediana  Seguridad  de  Itagüí,  (Antioquia),   a   su   defensor,  al  Ministerio  Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aclaración de voto  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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