26686(03-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26686   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.63  

Bogotá  D.C.,  tres  (3) de mayo de dos mil  siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de la solicitud de  práctica  de  pruebas  presentada  por  el  defensor de NODIER GIRALDO GIRALDO,  reclamado en extradición.   

ANTECEDENTES   

         

1.  NODIER GIRALDO GIRALDO es requerido para  que  comparezca  a  juicio  “por delitos federales de  narcóticos”  ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Columbia,  toda  vez  que  el  2 de marzo de 2005 el  “Jurado  Indagatorio”  profirió en su contra segunda acusación sustitutiva  en   el   caso   No.   04-114  (RBW)  por  hechos  que  comenzaron  “en  algún momento en 1994 y continuando hasta por lo menos junio  de  2004” lapso durante el cual se concertó con otro  sujetos  para “fabricar y distribuir cinco kilogramos  o  más  de  una  mezcla  de sustancia que contenía una cantidad perceptible de  cocaína,  con  la  intención  y  conocimiento  de  que  dicha sustancia sería  importada  ilegalmente  a  los Estados Unidos, y ayuda y facilitamiento de dicho  delito”.   

Aun  cuando  se  afirma  que  el  delito  de  concierto  contenido  en el cargo uno de la acusación comenzó su ejecución en  el  año  1994, se precisa en la nota verbal 3165 de 7 de diciembre de 2006, que  “existe    evidencia    independiente   sobre   la  culpabilidad  del  acusado  por  los  delitos  que  se  le  acusa con base en su  conducta después del 17 de diciembre de 1997”.   

2.  El Ministerio del Interior y de Justicia  envió  a  esta  Corporación  el  expediente  relacionado  con  el  trámite de  extradición  de  GIRALDO  GIRALDO  a quien se capturó el 12 de octubre de 2006  por  personal de la DIJIN en el centro de Reclusión Especial para el proceso de  Paz  de  la  Ceja,  en cumplimiento de la Resolución de 15 de julio de 2004 del  Fiscal  General  de  la Nación, emitida conforme se solicitó en la nota verbal  1623  de  8  de  Julio de 2004 que remitió el Gobierno de los Estados Unidos de  América por medio de su embajada en Colombia.   

3.   La   petición  de  extradición  fue  formalizada  a  través  de la nota diplomática 3165 de 7 de diciembre de 2006,  acompañada  de  la documentación correspondiente y el Ministerio de Relaciones  Exteriores  conceptuó que por no existir convenio aplicable al caso, era viable  acudir a las normas del ordenamiento procesal penal colombiano.   

         

4.  Se   corrió  traslado a   los   intervinientes  para  que solicitaran pruebas, oportunidad en la cual  el defensor del  requerido manifestó lo siguiente:   

4.1.  Que  el  expediente  sea  devuelto  al  “Ministerio de Justicia y del Derecho” para su perfeccionamiento.   

En  tal sentido, afirma que el artículo 497  del   Código  de  Procedimiento  Penal,  señala  que  corresponde  al  aludido  Ministerio  examinar  la  documentación  y,  si  fuere  del caso, devolverla al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores con la indicación detallada de los nuevos  elementos  de  juicio  que  sean  indispensables  en  orden  a  perfeccionar  el  expediente,  esto  es,  aportar todos los elementos de  juicio  o  medios  probatorios indispensables, de un lado, para el recto y cabal  ejercicio  del  Derecho  de Defensa, y del otro, para la recta y cabal decisión  del   asunto”   por  la  Corte  y  por  el  Gobierno  Nacional.   

Argumenta que la documentación remitida por  el     “Ministerio     de    Justicia    y    del  Derecho”  es incompleta  y no fue perfeccionada  al  no  figurar declaración de reciprocidad por parte del país requirente para  sustentar  la  solicitud  de extradición con base en el derecho interno ante la  ausencia  de tratado internacional aplicable, lo cual vulnera los artículos 9 y  226 de la Constitución Política.   

Agrega  que  “la  reciprocidad  no  ha  de estimarse solamente como un requisito de procedibilidad  en  el trámite de extradiciones solicitadas en defecto de tratado internacional  aplicable,  sino  también  como  un  aspecto sustancial del cumplimiento de los  tratados  públicos  signados  y  ratificados  por Colombia, específicamente el  convenio.  Sostiene que la documentación remitida por  el   Ministerio   del   Interior  y  de  Justicia  “es  incompleta  y  no  fue  perfeccionada  al  no  figurar  una  DECLARACIÓN  DE RECIPROCIDAD por parte del  país  requirente  que  permita  sustentar  la  solicitud  de extradición en el  derecho    interno    colombiano    en   ausencia   de   tratado   internacional  aplicable”, con transgresión de los artículos 9 y  226 de la Carta Política.   

Afirma,   la  reciprocidad  no  solo  debe estimarse como un requisito de procedibilidad en el  trámite  de  extradición ante la ausencia de tratado  internacional,  sino  también como aspecto sustancial en el cumplimiento de los  tratados      públicos      suscritos  y  rarificados  por  Colombia,  especialmente,  el Convenio sobre  Sustancias    Sicotrópicas   de   Viena   como   un   aspecto   esencial   en   el   cumplimiento  de  las  disposiciones    constitucionales   aludidas,   con  fundamento  en  las  cuales  ningún  país  puede  demandar de otro   lo   que   no  esta  dispuesto  a  hacer  o  cumplir  frente  al  requerido.   

Concluye      que     equidad,   reciprocidad   y  conveniencia  nacional,  al  tenor  del  artículo  226  de  la Constitución Política, constituyen principios que deben  cumplirse   en   el  desarrollo  de  las  relaciones  internacionales  por  parte  del Estado colombiano.    Sin   embargo,      en      el      situación   actual   del   expediente,  es     evidente    la  falta   de   conocimiento  o  garantía  de  que el país requirente  está en condiciones  de otorgar o  reconocer    la    reciprocidad,   amén  de que el solicitado está “remotamente”      confiado      en  la  política  de  paz  promocionada  públicamente   por   el  Presidente  de  la  República,  en el sentido de que  a aquellos que se entreguen  voluntariamente se les suspenderá la extradición.   

Con  fundamento en lo anterior, solicita se  devuelva   la   documentación   al   “Ministerio     de     Justicia     y     del    Derecho” para que se perfeccione con  el  compromiso o garantía de reciprocidad internacional, cuya  ausencia,   asevera,   afecta   la   validez   formal   de   la   documentación  allegada.   

4.2.  Con la finalidad de sustentar la falta  de  validez formal de la documentación presentada, solicita la práctica de las  siguientes pruebas:   

4.2.1. Oficiar al  Ministerio  de  Relaciones  exteriores  para  que  por  medio  de  la  autoridad  competente   se   obtenga  certificación   de   reciprocidad   en  materia  de  extradición de nacionales.   

4.2.2.  Oficiar  al Ministerio de Relaciones  Exteriores,  para  que  requiera  a  las  respectivas  autoridades  de  los  Estados  Unidos  de  América,  “copia  autenticada  y  debidamente traducida de la  Ley    de   Extradición   de   1982   (‘1982   EXTRADITION   ACT’)”.           

4.2.3. Oficiar al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para que solicite a las correspondientes  autoridades    de    los    Estados    Unidos    de    América,    “copia   autenticada   y  debidamente  traducida  de  la  ley  de  interpretación   de   los   tratados   de   extradición   de  1998  (EXTRADITION  TREATIES  INTERPRETATION  ACT  OF 1998)”.   

4.2.4. Oficiar al  Ministerio   de   relaciones   Exteriores   para   que    solicite   a  las  correspondientes  autoridades  de  los  Estados Unidos de América, “copia  autenticada  y  debidamente  traducida  del capítulo 209  secciones  3181  a 3196 del Código de Procedimiento Penal de los Estados Unidos  de      América,      relativas      a      la      extradición”.   

4.2.5.   Oficiar  a  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la  Nación,  “con  el  fin  de  obtener  copia  de  la  eventual   solicitud  de  asistencia  judicial  formulada  por  las  autoridades  estadounidenses,  así  como de la eventual información remitida en el caso del  señor    NODIER    GIRALDO    GIRALDO”,  dentro del marco de la Declaración  de  Intención  de la República de Colombia y los Estados Unidos de América de  25 de febrero de 1991.   

4.2.6.   Oficiar  a  la Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, “con  el   fin  de  que  expida  certificación  sobre  la  vigencia  de  la             ‘Declaración  de  Intención  de la  República  de  Colombia  y  de  los  Estados  Unidos  de  América,  firmada en  Washington  D.C., el 25 de febrero de 1991’”,   en   la   que  conste  la  ley  aprobatoria  expedida  por el Congreso de la República, instrumento mediante el  cual   la   República   de   Colombia   manifestó   su   consentimiento   para  obligarse  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  11  de  la  Convención  de Viena sobre el  Derecho  de los Tratados de 1969, fecha de entrada en  vigor, y decreto de promulgación.   

      

4.3.  Con   el   título   de  “pruebas   referentes   al   cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados  internacionales” solicita:   

4.3.1. Admitir  como  pruebas  las  certificaciones  expedidas  por  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio    de   Relaciones   Exteriores   acerca  de  la  vigencia  de  la  Convención Única de 1961  sobre  Estupefacientes;  la  Convención sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971;  el    Protocolo    de    Modificación    de    la    Convención   Única  de 1961 sobre Estupefacientes;  y  de  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  sobre el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988.   

4.3.2. Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para que, por conducto de la misión  diplomática  de  Colombia  ante la OEA, en la ciudad  de    Washington   D.  C.,  se  solicite  a  la  Secretaría  General de la  mencionada  organización, certificación sobre la vigencia de la Convención de  Extradición  firmada  en Montevideo el 26 de diciembre de 1933 en la que conste  la  fecha  de  depósito  del  instrumento  de ratificación de la República de  Colombia;  fecha  del  depósito del instrumento de ratificación de los Estados  Unidos  de  América;  fecha de entrada en vigor para la República de Colombia;  fecha  de  entrada  en  vigor general de la Convención;  y el texto de las  reservas   presentadas   por  los  Estados  Unidos  de  América  y  actualmente  vigentes.   

4.3.3. Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para  que  solicite a la Secretaría  General  de  la Organización de las Naciones Unidas,  en  la  ciudad  de  Nueva York, la expedición de una  lista   actualizada  de  los  Estados  parte,  con  las respectivas fechas de ratificación o adhesión, y  las  reservas  o  declaraciones  presentadas  de los  siguientes    testos    internacionales:   a)   Convención   Única  de  1961    sobre    Estupefacientes;   b)  Convención  sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971;  c)  Protocolo de Modificación de la  Convención   Única   de   1961;  y  d)  Convención de las Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988.   

Con  ello, dice, pretende demostrar que no  se  ajusta  a  la  realidad  jurídica  vigente la afirmación del Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  en  el sentido de que no existen normas internacionales  aplicables   al  caso,  pues  con  tal  afirmación  resultan  desconocidos  los  referidos  tratados  multilaterales  entre  Colombia  y el Estado requirente que  rigen la extradición.   

4.4.  En   el  capítulo  que  denomina “la situación  jurídica  del  implicado”  solicita el recaudo de  los siguientes medios:   

4.4.1.        Oficiar  a  la  Presidencia de la República, para que esta certifique el  reconocimiento  de  NODIER  GIRALDO  GIRALDO,  como  miembro de la organización  Autodefensas   Campesinas   de   Colombia,   Bloque  Resistencia  Tayrona,  del  cual  anexa  un  listado  con 520 desmovilizados que  fueron   postulados   por   la   oficina   del   Alto  Comisionado  para   la   Paz   en   la  lista  que  envió  al  Ministerio  del  Interior y de Justicia y que a su vez fue remitida a  la  Unidad  de  Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación,  en  la  cual  figura  el  requerido,  quien  se entregó voluntariamente a sabiendas de que  en   su   contra  se  tramita  solicitud de extradición.   

4.4.2. Oficiar a  la  Presidencia  de la República para que certifique que NODIER GIRALDO GIRALDO  se  vinculó  al  proceso  de  desmovilización  y  se  acogió  a la Ley 975 de  2005.   

4.4.3 Oficiar a  la   Registraduría   Nacional  del  Estado  Civil  para  que  se  remita  copia  autenticada  de  la  cédula de ciudadanía de NODIER  GIRALDO  GIRALDO,  así  como  de  los  documentos  del  registro  civil  que se  utilizaron para expedirla.   

Con   las  anteriores  pruebas pretende demostrar que las usadas  por  el  Estado  requirente  fueron  practicadas  por la Fiscalía General de la  Nación  y  la  Policía  Colombianas y posteriormente entregadas a las  autoridades  Estadounidenses,  lo  cual  hace  manifiesto  la  existencia  de  fraude  a  la  ley y burla a la prohibición legal de ofrecer la  extradición de nacionales.   

Así mismo, que  los  hechos  a  los  cuales  se  refiere  la  solicitud  de  extradición fueron  realizados  íntegramente  en     territorio    colombiano.    Y,  que  el señor NODIER GIRALDO por ser  integrante  de  las A.U.C. Bloque Resistencia Tayrona, de conformidad con la Ley  975  de  2005 tiene derecho a recibir los beneficios  que ella regula.   

5.  Finalmente,    anexó   las   siguientes   pruebas  documentales.   

5.1.   Certificación  expedida  por  la  Fiscalía  9  de la Unidad para la Justicia y la Paz,  en  la  cual  indica  que  a NODIER GIRALDO GIRALDO,  identificado  con la cédula de ciudadanía 7.603.349  de  Santa  Marta,  se  le  inició  el procedimiento  especial    de    que   trata   la   Ley   975   de  2005.   

5.2.  Copia  de la declaración que NODIER  GIRALDO  GIRALDO  rindió  ante  la Fiscalía 16 Especializada Delegada ante los  Jueces  Penales  del Circuito Especializados de Medellín y Antioquia, junto con  el comisorio de la Fiscalía Quinta Especializada de Santa Marta.   

5.3.  Copia de la lista que la Presidencia  de  la  República  envió  por  intermedio del Alto comisionado para la Paz, al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, mediante la  cual  se  postuló a los miembros del Bloque Resistencia Tayrona para acogerse a  la Ley de Justicia y Paz.   

5.4. Acta de los  bienes que entregó  el  mencionado  grupo  de  autodefensas con fines de  reparación.   

6.  Durante el  término  de  traslado el Procurador Delegado guardó  silencio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  atención   al    concepto      emitido      por      el    Ministerio   de  Relaciones  Exteriores  relacionado  con  la  ausencia  de  Convenio  de  extradición  aplicable  entre  Estados  Unidos  y  Colombia, y la  procedencia  de  obrar  conforme  con el ordenamiento procesal penal interno, se  hace  necesario  determinar  la  normatividad  de tal carácter aplicable a este  trámite.   

Para  el  fin  anterior  de  acuerdo  con el  artículo  533  de  la  Ley  906  de  2004 que para su vigencia establece que se  aplicará  a  los delitos cometidos con posterioridad al 1º de enero de 2005, y  dado   que   las  conductas  atribuidas  a  NODIER  GIRALDO  GIRALDO  ocurrieron  “en  algún  momento en 1994 y continuando hasta por  lo    menos    junio   de   2004”   ,con  la aclaración en la Nota Verbal 3165 de 7 de diciembre de 2006  de  que  “existe  evidencia  independiente  sobre la  culpabilidad  del  acusado  por  los  delitos  de que se le acusa con base en su  conducta  después  del  17  de  diciembre  de 1997, la  normatividad   que  regirá  el  trámite de extradición, corresponde a la  Ley 600 de 2000, artículo 508 y subsiguientes.   

Por lo tanto, el concepto que esta Sala deba  emitir  sobre la solicitud de extradición del ciudadano que es requerido por el  gobierno  de  los  Estados Unidos, en virtud de lo dispuesto en el artículo 520  de  la Ley 600 de 2000, se limitara en su momento a comprobar la concurrencia de  los  siguientes  aspectos: (i)  la  validez  formal  de la documentación enviada por el ejecutivo, (ii)   la   plena   demostración  de  la  identidad  del  solicitado y su correspondencia con la persona capturada con tal  finalidad,    (iii)   el  cumplimiento  del  principio  de la doble incriminación según el cual el   hecho  que  motiva  la  petición  debe  también  estar previsto como delito en  Colombia,  y  estar  reprimido con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea   inferior  a  cuatro  años  y,  (iv)  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero con  la resolución acusatoria regulada en el derecho procesal interno.   

La  Sala  precisa  que  para  el  decreto  y  práctica  de  pruebas  se  conserva los criterios de conducencia, pertinencia y  utilidad  en  relación  con  los  aspectos  que  debe  abordar  el concepto, de  conformidad  con  las  previsiones  de los artículos 513 y 520 de la Ley 600 de  2000.   

En  este  asunto  es  evidente que carece de  fundamento  la  petición de defensor del requerido de devolver el expediente al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia. Y que las pretensiones probatorias que  expone  no conducen a acreditar ninguno de los requisitos en que en que la Corte  fundamentará el concepto.   

La  jurisprudencia de esta Sala de la Corte,  de  modo  reiterado,  ha  puntualizado  que el procedimiento de extradición que  contempla  el  Código  de  Procedimiento  Penal, es de contenido estricto en su  tramitación.  Por  lo  que  las  autoridades  administrativas  y judiciales que  participan  en  él, deben actuar con apego exacto a la Ley o al tratado bajo el  cual  debe  regirse  el  trámite, de manera que ninguna autoridad puede incluir  requisitos  no  contemplados  en  las fuentes formales en las que se resuelva la  solicitud    de    extradición    o    para    excluir   los   que   allí   se  contengan.   

Así,  en  el  concepto  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  al  cual hace referencia el artículo 514 de la Ley 600  de  2000,   acerca  de  “si es del caso proceder  con  sujeción  a  convenciones  o  usos  internacionales  o si se debe obrar de  acuerdo  con  las  normas de este Código”, se indica  que  “por  no  existir Convenio aplicable al caso es  procedente    obrar    de    conformidad    con    el    ordenamiento   procesal  colombiano”,  luego  no puede la Corte añadir a los  requisitos  formales  de  la  actuación  sobre  los  cuales  se  fundamenta  el  concepto,    principios    no    contemplados    expresamente    en    la    ley  aplicable.   

La  Carta Política prevé en los artículos  9,  226  y 227, los principios básicos sobre los cuales el Estado debe edificar  sus  relaciones  internacionales, entre los cuales está el de reciprocidad; sin  embargo,  no  se  puede  desconocer  que  los mismos constituyen los fundamentos  constitucionales  de  las  relaciones  exteriores  del  país en general, que se  aplican  para  todos  los  efectos  civiles, comerciales, culturales, laborales,  etc.,    y    también    para    los    casos    de    cooperación    judicial  internacional.   

No  obstante,  en  tratándose de asuntos de  extradición,  el  artículo 35 de la Constitución Política, modificado por el  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  limita  la solicitud u ofrecimiento a los  Tratados  Públicos y, en su defecto, a la Ley. En este caso específico, según  el   concepto   del   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores,  no  hay  Tratado  Internacional  aplicable  al  caso, por lo que necesariamente debe acudirse a lo  que  dispone  el  Código  de  Procedimiento  Penal  colombiano.  Luego la Carta  Política  es la que señala las reglas básicas de la extradición a las cuales  debe  ajustarse  la  Corte  en  su  concepto, el cual se restringe al trámite y  fundamentos expresamente señalados en ella y en la ley aplicable.   

En tales condiciones, refulge  claro que  los  usos  internacionales  y  los principios del derecho internacional no hacen  parte  del trámite judicial de la extradición en cuanto no están contemplados  expresamente  en  el  Tratado  Público  o  en  la  ley  que rige este trámite.   

La  aplicabilidad, operatividad o exigencia,  de  tales  usos  y  principios,  corresponde  exclusivamente al Presidente de la  República   como   Jefe  de  Estado,  Jefe  de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa,  de  acuerdo  con  lo señalado en el artículo 189 –    2    de    la    Constitución  Política.   

El  régimen  de  extradición  que opera en  Colombia  prevé en su trámite la intervención de la rama judicial con efectos  hacia  el  interior  del  país,  en  cuya  fase,  acorde  con  el  concepto del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores se aplica el Tratado o la Ley, según sea  el  caso,  como  manifestación  de  la  voluntad soberana del Estado, y el otro  perfil  que se desarrolla hacia el exterior del país, como manifestación de la  soberanía  del  Estado  frente  a otros países, corresponde llevarla a cabo al  Gobierno Nacional.   

En   lo   anterior  se  fundamenta  la  no  obligatoriedad  del concepto favorable de la Corte, pues carece de facultad para  imponer  al  Ejecutivo,  encargado del manejo de las relaciones internacionales,  una  forma  específica  de  comportamiento  frente a terceros países, que para  todos los efectos está en cabeza del Presidente de la República.   

Por  lo  anterior, resulta innecesaria en el  trámite  de  extradición  la acreditación de una declaración de reciprocidad  del  Estado  requirente,  por  lo  que la Corte despachará desfavorablemente la  solicitud  de  devolver  el  expediente al Ministerio del Interior y de Justicia  presentada por la defensa.   

Ahora,  en  cuanto  tiene  que  ver  con las  pretensiones probatorias, se rechazarán  por improcedentes.   

En  efecto,  la  solicitud  de  allegar  al  trámite  certificación  de  declaración  de reciprocidad por parte del Estado  requirente  corresponde  a  un hecho que no puede ser objeto de prueba, toda vez  que  se  trata  de  aspecto  que  hace parte de la conducción de las relaciones  internacionales    del    Estado   Colombiano,   cuyo   titular,   por   mandato  constitucional, es el Presidente de la República.   

Igual ocurre con las peticiones para obtener  copia  autenticada y debidamente traducida de “Ley de  Extradición     de     1982”,    “ley   de   interpretación   de  los  tratados  de  extradición  de  1998”  y  del  “capítulo  209,  secciones  3181  a  3196 del Código de Procedimiento Penal de los Estados  Unidos  de  América”,  relativas a la extradición,  por  innecesarias,  pues, de acuerdo con la Ley 600 de 2000, la única exigencia  que  sobre tal aspecto debe contener la solicitud, es la copia auténtica de las  disposiciones  sustantivas  aplicables al caso, es decir, aquellas que tipifican  la  conducta  delictiva,  las  cuales  forman  parte de las diligencias, como se  aprecia  de  los  folios  57 a 67 de la carpeta anexa, sin que se haga necesario  traer  aquellas  que  regulan  el  procedimiento  de  extradición  en el Estado  requirente,  en  relación  con  las  cuales  esta  Sala  de  la Corte carece de  competencia  para pronunciarse acerca de su vigencia, alcance y aplicabilidad en  asuntos de extradición.   

Al  respecto,  se  repite,  debe  tenerse en  cuenta  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  conceptuó que ante la  inexistencia  de  convenio sobre extradición con los Estados Unidos de América  la  solicitud de entrega de NODIER GIRALDO GIRALDO se rige por las disposiciones  del   Código   de   Procedimiento   Penal   colombiano.       

Para  los  fines  del  concepto,  no resulta  relevante  aportar  copia  de  la  ocasional  solicitud  de  asistencia judicial  presentada  por las autoridades estadounidenses, como tampoco de la información  remitida  en  el  caso  del requerido, pues el trámite de extradición no es el  espacio  jurídicamente  previsto  para  cuestionar  la  validez  de  la  prueba  recaudada  en  contra  de  GIRALDO  GIRALDO, pues se trata de aspectos que deben  postularse   dentro   del  respectivo  proceso  judicial  en  las  oportunidades  dispuestas    el    ordenamiento    interno    del   país   que   solicita   su  entrega.   

De  igual modo, es inconducente la solicitud  de   acreditar   la  vigencia  y  aplicabilidad  al  caso  de  los  instrumentos  internacionales  con  fundamento  en  los  cuales el Estado colombiano guía sus  relaciones internacionales con sus homólogos.   

Razones  por  las cuales la Corte negará la  solicitud  de  que  “se certifique la vigencia de la  Declaración  de Intención de la República de Colombia y de los Estados Unidos  de  América, firmada en Washington D.C. el 25 de febrero de 1991”,  de  la  Convención  Única  de  1961  sobre  Estupefacientes; la  Convención   sobre   Sustancias   Sicotrópicas   de   1971;  el  Protocolo  de  Modificación  de  la  Convención  Única  de  1961  sobre  Estupefacientes; la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   sobre   el   Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas  de  1988;  y  la  Convención  de  Extradición  firmada  en  Montevideo el 26 de diciembre de 1933. Además, dicha  solicitud  se  relaciona  con  aspectos  de contenido eminentemente jurídico no  susceptibles de prueba alguna.   

Ahora, teniendo en cuenta que corresponde al  Gobierno  Nacional  por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  conceptuar,  en  cada caso, acerca del marco jurídico que regula el trámite de  extradición,  por lo que señaló que ante la ausencia de convenio aplicable se  debe  acudir  a las disposiciones del Código de Procedimiento Penal, será este  y  no  otro  el ordenamiento que ha de regir esta actuación, motivo por el cual  la  Sala  negará las peticiones contenidas en los numerales 4.3.1 a  4.3.3  de los antecedentes de este proveído.   

La Corte tampoco accederá a las solicitudes  probatorias   relacionadas   en   el   capítulo   que   el   defensor  denomina  “situación  jurídica  del implicado”,  en  cuanto  con  ellas  no  persigue  demostrar  ninguno  de  los  requisitos  en  los  que  se  ha  de  apoyar  el  concepto,  pues  dentro de las  facultades  de  la  Sala  no  se  incluye  la  de  determinar si el requerido es  investigado  por  la  justicia  colombiana,  o  si  los hechos por los que se le  procesa  son  los  mismos que amparan la solicitud de extradición, porque tales  eventualidades   no   afectan   el   trámite   ni   señalan   el  sentido  del  concepto.   

Tampoco  resulta  útil  establecer  si  el  requerido  ha  sido procesado o condenado en Colombia por el delito de concierto  para  delinquir,  si  ha  sido  reconocido  como  miembro  de  la  organización  “Autodefensas  Campesinas  de  Colombia”,   si  está  o  no  vinculado  al   proceso  de desmovilización y se ha acogido al artículo 71 de la Ley  975  de  2005,   o  si al momento de librarse orden de captura en su contra  con  fines  de  extradición, se encontraba privado de la libertad por cuenta de  autoridades judiciales colombianas.   

Es  el  Presidente  de  la  República, como  supremo  director  de  las relaciones internacionales, quien tiene a su cargo la  decisión  final  frente  al  pedido de extradición, definir si la concede o la  niega,  y,  en  el primer caso, si lo hace difiriendo la entrega del solicitado,  ya  que  se  halla  facultado  por  la  ley  para obrar según las conveniencias  nacionales  y, en tal medida, de acuerdo con la órbita de su competencia, si lo  considera  necesario,  establecer  los  aspectos  a  que  alude  la defensa y su  relación con el caso.   

En  los  anteriores  términos los elementos  probatorios  que  solicita la defensa se tornan inútiles frente a la naturaleza  del  trámite  de  extradición.  Además,  la  Corte  no  está  facultada para  disponer  la práctica de pruebas en orden a cuestionar la juridicidad y acierto  de    las    decisiones    judiciales    de    las    autoridades   del   Estado  requirente.   

Finalmente,  el  hecho de que NODIER GIRALDO  GIRALDO  se  encuentre  en  un proceso de desmovilización o haya sido declarado  autor  de  delitos  políticos en el territorio nacional, son circunstancias que  no  afectan  el  trámite  de  extradición,  en cuanto este no corresponde a la  noción  de proceso judicial que deba terminar con la emisión de un fallo, sino  que  se  trata  de  un  concepto  jurídico previo a la decisión final que debe  asumir  el Presidente de la República, quien finalmente decide si extradita, si  difiere  la  entrega  o se abstiene de hacerla, según la conveniencia nacional,  pues   el   concepto  de  la  Corte  únicamente  lo  vincula  en  caso  de  ser  negativo.   

Para  terminar,  no  hay  duda  de  que  el  requerido  en  este  trámite  es  NODIER GIRALDO GIRALDO, ciudadano colombiano,  quien  se  encuentra  privado  de  la libertad y se identifica con la cédula de  ciudadanía  7.603.349  expedida  en  Santa  Marta, como se indicó en las Notas  Verbales  mediante  las  cuales  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América  pidió  la  detención  provisional  con  fines de extradición y formalizó tal  solicitud,  por  lo  que  no  se  advierte necesidad alguna de traer al presente  trámite  copia  de la cédula de ciudadanía ni de los documentos que sirvieron  de apoyo para su expedición.   

Con  fundamento  en todo lo anotado, la Sala  Denegará  la práctica de las pruebas pedidas por el defensor de NODIER GIRALDO  GIRALDO.   

En  consecuencia,  como  no  hay pruebas por  practicar  se  dispondrá  con  fundamento  en el artículo 518 de la Ley 600 de  2000,  se  corra el traslado común de cinco (5) días  al solicitado, a su  defensor  y  al  Procurador  Delegado para que presenten sus alegatos previos al  concepto.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA    CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA,    SALA   DE   CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:   

PRIMERO.        NEGAR  la  solicitud  de  devolver  el  expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia, presentada por el defensor  del requerido en extradición.   

   

SEGUNDO.        NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas  por  el requerido en extradición señor  NODIER GIRALDO GIRALDO.   

TERCERO.  De  conformidad con el artículo  518    de    la    Ley    600   de   2000,   CORRER  TRASLADO,  por  el  término  de cinco (5) días, al  solicitado      en      extradición,        señor       NODIER  GIRALDO GIRALDO, su defensor de  confianza,   y  al  Procurador  Delegado,  para  que  presenten   sus   correspondientes   alegatos   previos   al   concepto   de  la  Corte.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                             ALVARO      ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                  JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JULIO    ENRIQUE    SOCHA   SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

         Excusa  justificada   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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