26651(27-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26651  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 45   

          Bogotá, D.C., veintisiete de marzo de dos mil siete.   

VISTOS  

Para  establecer  si reúne las exigencias y  condicionamientos  previstos  en los artículos 205 y 212 de la Ley 600 de 2000,  la  Corte  examina  la  demanda  de  casación  por  cuyo  medio  el defensor de  ÁLVARO  BALLÉN OSPINA, dice  sustentar  el  recurso  extraordinario  de casación que por la vía excepcional  interpuso  contra la sentencia de segundo grado proferida el 27 de julio de 2006  por  el  Juzgado 50 Penal del Circuito de Bogotá, por cuyo medio confirmó, con  modificaciones,  la condena principal de 9 años y 8 meses de prisión y la pena  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas  que  por  el  mismo lapso, le impuso al procesado el Juzgado Promiscuo Municipal  de  Ubalá, Cundinamarca -con funciones de depuración de procesos para fallo en  los  juzgados  penales  municipales  de  Bogotá  para la transición al Sistema  Penal  Acusatorio-, en fallo del 11 de febrero de 2005, y en su lugar las redujo  a  15  meses  al  declararlo  autor  responsable de la conducta punible de hurto  calificado  con  circunstancias  de  agravación,  en modalidad de tentativa. Al  justiciable  se  le  denegó  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

ANTECEDENTES  

         

Los  acontecimientos a los que se contrae la  presente  actuación se remontan al 18 de diciembre de 2002, cuando ÁLVARO  BALLÉN  OSPINA  aprovechando  la  ausencia  de  los  moradores  de la casa de habitación ubicada en la carrera 20  N°  1C-29,  barrio  El  Vergel de esta ciudad Capital, de manera clandestina se  introdujo  en  el  citado  inmueble  en  compañía  de  otros  dos sujetos. Los  intrusos  fueron  sorprendidos  por  vecinos del lugar en el instante en que con  algunos  electrodomésticos  debidamente  embalados -su dueño, Gilberto Antonio  Zamora,    los    avaluó    en    $1’000.000.oo-,  se disponían a abandonar el habitáculo en cuestión.  BALLÉN  OSPINA fue capturado  y  puesto a disposición de la autoridad competente, en tanto que sus compinches  lograron huir.   

Vinculado el aprehendido a la correspondiente  investigación   mediante   indagatoria,  definida  su  situación  jurídica  y  culminado  el  ciclo  sumarial,  por  resolución  del  26  de  enero de 2004 la  Fiscalía  lo  acusó como presunto responsable del delito de hurto calificado y  agravado.   

Celebrado  el  juicio  -cuyo conocimiento le  correspondió  al  Juzgado 11 Penal Municipal de la ciudad hasta agotar la vista  pública-,  la  sentencia  de  primer  grado  finalmente la profirió el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Ubalá, Cundinamarca, en virtud del Acuerdo 2781 del 23  de  diciembre  de  2004  expedido  por el Consejo Superior de la Judicatura para  efectos   de  depuración  de  procesos  para  fallo  en  los  juzgados  penales  municipales  de Bogotá para la transición al Sistema Penal Acusatorio, como se  indicó  en el acápite inicial de esta providencia, en los términos igualmente  dichos,  a  la  cual el Juzgado 50 Penal del Circuito le impartió confirmación  con  las  modificaciones  allí  también reseñadas, la misma que hoy es objeto  del extraordinario recurso.    

       

LA DEMANDA  

         

Diciendo acudir al recurso extraordinario de  casación  por  la vía excepcional para la garantía de un derecho fundamental,  el  actor postula como único cargo la violación indirecta de la ley sustancial  por  considerar  que  el juzgador incurrió en error de hecho en la apreciación  probatoria.   

En desarrollo de la censura, sostiene que el  Ad-Quem  violó  el  debido  proceso  y  el  principio de presunción de inocencia, porque si bien determinó  que  por  el  factor  objetivo  su  asistido se hacía acreedor a la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena, se equivocó al evaluar el factor  subjetivo  cuando  arribó  a la errada conclusión de que no lo satisfacía por  registrar  en  otro  proceso  una resolución de acusación por similar conducta  punible  a  la  que  le  costó la presente condena; circunstancia que lo hacía  proclive  al delito. De esta manera -aduce- “infringe  directamente  el  artículo  248  de la Constitución Política, puesto que toma  como  antecedente  penal  una  Resolución  de  Acusación  y  no  una sentencia  judicial debidamente ejecutoriada.”   

Esa   sola   providencia   le  sirvió  al  sentenciador    “como   indicio   grave”  o  factor  de  comprobación  para establecer que el acusado es  proclive    al    delito,    por    lo    que    incurre    en   “violación  indirecta  de  la  constitución  porque otorga un valor  probatorio   negativo   y   perjudicial   a   una   resolución   de  acusación  (…)”,  situación  que  a  juicio  del  demandante  estigmatiza  a todo sujeto pasivo de la acción penal, en cuanto que por el mero  hecho  de  ser  acusado,  se  le  excluye  de ser beneficiado con los subrogados  penales.   

Es  que  para  determinar el otorgamiento de  esta  clase de beneficios, el examen probatorio del factor subjetivo a efecto de  establecer   su   cumplimiento   debe   hacerse  de  manera  integral  -afirma-,  consultando  la personalidad del procesado a través de aspectos como el social,  familiar,  económico,  político,  etc.,  por  lo  que  la  existencia  de  una  resolución   de   acusación   no   podrá  ser,  per  se, “una prueba que indique  indefectiblemente  que  mi  defendido  es  una persona proclive al delito, menos  aún  puede  considerarse como un antecedente penal.”  Esa  tarea fue omitida por el sentenciador de segunda instancia, pues limitó su  labor  a  la simple constatación de la existencia de una providencia de aquella  naturaleza   para   concluir   en   la   improcedencia   del  subrogado  por  el  incumplimiento del requisito dicho.       

Casar  parcialmente la sentencia recurrida y  ordenar  que  se  restablezca  el  orden jurídico no valorando como antecedente  negativo  la  resolución acusatoria en cuestión, “y  se  proceda  al  análisis del cumplimiento del requisito subjetivo contenido en  el  Art.  63  del  C.  Penal”, es la aspiración del  censor.   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

         La  demanda  de  casación cuyo aspecto formal ahora examina la Sala  debe  ser  inadmitida  de  plano,  como  quiera  que  el  censor  no acredita la  necesidad  de  que la Corte intervenga en un asunto respecto del cual no procede  la  casación  común,  a  efecto  de que la Corporación se pronuncie sobre los  motivos que hacen viable su facultad discrecional.   

Ciertamente, conforme a lo establecido en el  inciso  3º  del  Art.  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal, dicho medio  impugnativo  procede en relación con los fallos de segundo grado proferidos por  los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar en  procesos  adelantados  por  delitos  que  tengan  señalada pena privativa de la  libertad  cuyo  máximo  no  exceda de ocho (8) años, o contra los fallos de la  misma  naturaleza  dictados  por  los  Juzgados Penales del Circuito, como en el  presente  evento,  sin importar el quantum punitivo.   

         Al  haberse ejercitado este derecho dentro de la oportunidad legal,  y   contra   una  sentencia  proferida  por  un  juzgado  de  circuito,  resulta  incuestionable   que   tales   aspectos   deben   tenerse  por   cumplidos.   

         Empero,  en  lo relativo a la carga del libelista de fundamentar la  solicitud  frente  a las razones que se invocan en orden a demandar la admisión  del   trámite   excepcional   por   la  Corte,  y  la  correspondencia  de  sus  razonamientos  con los cargos formulados contra el fallo de segundo grado, es de  recordarse  que  la  jurisprudencia  ha sido persistente en señalar cómo en el  escrito  correspondiente  debe  presentarse  una fundamentación acorde frente a  los  motivos  que  determinan la viabilidad de su admisión, relacionada con las  posibilidades  que  para  su interposición la ley otorga, ya sea para perseguir  por  dicha vía el desarrollo de la jurisprudencia, o la garantía de un derecho  fundamental  presuntamente  desconocido  en  las instancias, por lo que se ha de  precisar,  clara  y  nítidamente, la razón o razones por las cuales el Juez de  casación  debe  intervenir  en  un  asunto  sobre  el  cual  no  concurren  los  presupuestos de la casación común.   

         

         De   este   modo,  y  dado  que  el  motivo  de  inconformidad  del  casacionista  con  el  fallo  de segundo grado dictado con ocasión del presente  asunto  lo  hace  consistir en la violación de una garantía fundamental, es de  su  resorte  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida a patentizar el  desacierto,  siendo  de  su cargo demostrar el desconocimiento de un tal derecho  por  haberse  quebrantado la estructura básica del proceso por la actividad del  juzgador,  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado  y  su  concreto  conculcamiento  con  la  sentencia.      

         

         En  ese  sentido,  reiterativamente se ha dicho que cuando se aduce  violación   del   debido   proceso,   debe  comprobarse  la  existencia  de  la  irregularidad  sustancial  que  afecte la estructura del sistema que lo inspira;  vgr.,  falta  de  apertura  de investigación, no vinculación del procesado, no  definición  de  la situación jurídica cuando ella sea obligatoria, o ausencia  de  la  decisión de cierre de la investigación; desconocimiento de la etapa de  investigación  y/o juzgamiento; dentro del juicio: de la fase probatoria y/o de  debate  oral;  de  formulación  de  cargos  o  sentencia,  o  la posibilidad de  recurrir en segunda instancia.   

         

         En  lo que dice relación con la violación del derecho de defensa,  es  de  cargo  de  quien la alegue determinar la actuación que estima lesiva de  esta  garantía  fundamental,  indicar  las  normas que fueron violadas, y dejar  establecido  cómo  el  vicio  repercute  negativamente  en  la validez del rito  llevado  a  cabo,  y  por  qué  el  reo  fue  privado  de  oportunidades que le  permitieran sacar avante posturas favorables a su situación.   

                

         Compete   al   censor,  así  mismo,  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el  artículo  212  de  la  ley  600 de 2000, entre los que se  incluye  la  necesidad  de  enunciar  el  motivo de casación en que se apoya la  demanda,  e indicar clara y concretamente los fundamentos fácticos y jurídicos  del  cargo  o  cargos  que  se  formulen,  los  cuales  inexorablemente  han  de  corresponder  a  un  desarrollo  de  las razones en que se funda la solicitud de  admisión de la vía discrecional.   

         

         En  todo  caso,  es competencia exclusiva de la Corte, en ejercicio  de  su  discrecionalidad,  ponderar la fundamentación expuesta por la parte que  acude  a  dicho  mecanismo,  y  decidir  si  admite  o rechaza el trámite de la  casación excepcional.   

         

         En   el   presente   evento,  si  bien  el  demandante  sugiere  la  transgresión   del   debido   proceso  por  desconocimiento  del  principio  de  presunción  de  inocencia en razón de los pretextados errores de juicio en los  que  incursionó  el  juzgador, resulta evidente la precariedad en grado sumo de  sus  razonamientos  en  orden a acreditar la necesidad de la intervención de la  Corte  en  procura  de  la  protección  de  aquellas  garantías  cuyo presunto  conculcamiento denuncia.   

         Así,  la  demanda  no tendría ninguna posibilidad de ser admitida  en  los términos planteados por el censor, como quiera que los motivos aducidos  como  fuente  del  supuesto  quebranto  no  se  acompañan de una argumentación  racional  y  lógica que demuestre que las pretextadas irregularidades realmente  afectaron   las   reseñadas   garantías,   única   forma   de  justificar  la  intervención de la Corte por esta vía excepcional.    

Ciertamente, de la frágil argumentación del  recurrente,  al  margen  del  simple  enunciado  genérico de que se vulneró el  principio   de   presunción   de   inocencia,  por  cuanto  para  constatar  el  cumplimiento  del  factor  subjetivo  en  orden  a determinar si había lugar al  otorgamiento  de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, se  valoró  negativamente  el registro de una resolución acusatoria que le aparece  al  procesado en otro proceso diverso a la presente actuación, por parte alguna  se  infiere  que  en  el  fallo cuya excepcional impugnación se pretende exista  quebranto  directo o inmediato de algún derecho fundamental cuya garantía deba  proveer  la  Corte  en  sede  de  casación,  pues  patente  se  muestra  que la  inconformidad  con  la  sentencia impugnada se manifiesta en la discrepancia con  la  apreciación  de las pruebas, motivo este que no está contemplado en la ley  como  propiciador  del extraordinario recurso por la vía excepcional, salvo que  se  hubiera  invocado  la  necesidad de un desarrollo jurisprudencial acerca del  error  de  hecho  o  de  derecho en que supuestamente pudiera haber incurrido el  sentenciador  al hacer dicho examen, motivo este bien diferente al aducido en la  demanda a estudio.   

         

          Y,  aunque  en  el escrito se hacen afirmaciones genéricas sobre la  violación   al  debido  proceso,  ningún  esfuerzo  dialéctico  despliega  el  demandante  para  mostrarle  a  la Sala de qué manera tal garantía fundamental  que  reputa  violada  fue  objeto  del supuesto quebranto en la forma en que con  antelación  se  dejó  reseñado,  y  bajo tal supuesto, la necesidad de que la  Corte entre a conocer de la casación propuesta.   

En efecto, si bien  el  casacionista  relacionó los aspectos que en su sentir fueron omitidos en el  examen  de  la personalidad del procesado que hicieran posible la concesión del  subrogado  penal  cuyo otorgamiento se le denegó, lo hizo de manera enunciativa  sin  realizar  una  ponderada  evaluación  acerca  de  su  procedencia, y menos  cumplió  con  la  obligación  de  demostrar adecuadamente la trascendencia del  vicio  denunciado,  de  tal manera que sobre bases ciertas, mas no hipotéticas,  hubiese  acreditado  que  los  medios  que  dice  echar  de menos -los cuales ni  siquiera  relacionó-tenían  la  capacidad  de modificar favorablemente para el  acusado el sentido de la decisión atacada.   

          Y,  si  en gracia de discusión hubiera lugar a señalar que de esos  aspectos   dejados   de  considerar  -entorno  familiar,  social,  económico  y  político,   etc.-   pudiera   haberse  derivado  una  situación  favorable  al  procesado,  en  un  tal evento le era menester acreditar que esa omisión tenía  la    virtualidad    de   dejar   sin   piso   la   determinación   que   ahora  cuestiona.           

         En  suma,  como  el  reparo presentado se  relaciona   exclusivamente   con   la   apreciación   probatoria  -violación  indirecta de la ley sustancial por la incursión de los  falladores  en  errores  de  hecho-,  ello  de suyo no  configura  una  afrenta  directa  a  los  derechos  fundamentales  del procesado  recurrente,  razón  que  impide  tenerlos  como  sustentación  válida  de  la  excepcional  figura  de  la  casación estimulada por la vulneración abierta de  derechos fundamentales.    

         

          La  impertinencia  de  esta  forma  de  sustentar  el interés de la  casación  discrecional,  constantemente ha sido puesta de presente por la Corte  entre   otros   pronunciamientos,  en  el  realizado  el  25  de  septiembre  de  1997:   

“Otros  reparos  relacionados  con  la  apreciación de la prueba, (…) por cuanto no significan  una  afrenta  directa  a  los  derechos  fundamentales  del  debido proceso y de  defensa,  pues  el agravio se mediatiza por el establecimiento de los errores de  juicio  en  la  estimación de las pruebas, no pueden tenerse como sustentación  válida  del  recurso  de  casación  discrecional.  Este  medio de impugnación  excepcional,  sólo  se  justifica  por  la  urgencia  de  proteger los derechos  fundamentales  conculcados,  si  el  daño  se  pone  en  evidencia  con la sola  indicación descriptiva del escrito de sustentación.   

“Los  giros  de  fundamentación  por  la  apreciación de la prueba, dada la indeterminación de  los  resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden  ser  argumento  suficiente  para  reclamar una casación sujeta a tan singulares  necesidades.”   

                  Como  quiera  que  el  casacionista  omite  fundamentar  con  claridad  y precisión los motivos que la  llevaron  a invocar el ejercicio de la discrecionalidad por la Corte, los cargos  que  formula  no  sólo  resultan  desconectados de la realidad jurídica que el  fallo  ofrece  sino  que acusan inocultables defectos de orden técnico y,   además,  porque  de  la  revisión  de  lo  actuado no se observa violación de  garantías  fundamentales  que  tornen viable el ejercicio de la oficiosidad por  la  Sala, la inadmisión del  libelo  deviene  imperativa, razón por la cual habrá  de   disponerse   la  devolución  del  diligenciamiento  al   Tribunal  de  origen.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE  

         

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  discrecional   presentada   a  nombre  del  procesado  ÁLVARO  BALLÉN  OSPINA,  conforme    con    las   motivaciones   plasmadas   en   el   cuerpo   de   este  proveído.     

         

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                                            

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                        JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

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