26606(09-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26606  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado     Acta     No.069   

Bogotá,  D.C., nueve (09) de mayo de dos mil  siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina la Sala las bases jurídicas, lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  JIMMY  ALBERTO  HERNÁNDEZ,  contra  la  sentencia  proferida el 17 de julio de 2006 por el Tribunal Superior  de Barranquilla.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  16  de  abril del año 2000, a las 3 y 20  horas,  se  practicó diligencia de levantamiento del cadáver del señor Ramón  Antonio  Vergel  Ortega,  quien había recibido impactos de arma de fuego que le  causaron  la  muerte,  en  momentos  en  que  se encontraba departiendo con unos  amigos  en  la  cancha  de  básquet  ubicada en el barrio Simón Bolívar de la  ciudad  de  Barranquilla.  En  los mismos hechos resultó herido Kevin Martínez  Giraldo.   

Agentes de la Policía adscritos al CAI de la  zona,   aprehendieron    a   WILLINTON   DE  JESÚS  ROMERO  VIZCAINO  y  a  YIMMY    ALBERTO    HERNÁNDEZ    ROMERO  cuando,  según testigos, huían del lugar de los hechos en sendas  motocicletas.   

Adelantada la investigación, el 14 de agosto  de  2000 la Fiscalía 42 de la Unidad Especializada en delitos contra la Vida de  Barranquilla,  precluyó la investigación adelantada contra WILLINTON DE JESÚS  ROMERO    VIZCAINO   y   YIMMY   ALBERTO   HERNÁNDEZ  ROMERO,  decisión  que la Fiscalía 3ª Delegada ante  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla revocó para, en su lugar, acusar a los  implicados  como  presuntos  autores  responsables  de  homicidio y tentativa de  homicidio, en providencia del 18 de abril de 2002.   

El  19  de  diciembre de 2005, el Juzgado 3º  Penal  del  Circuito  de Barranquilla condenó a los procesados, por esas mismas  conductas  punibles,  a  la  pena  principal  de  16  años  de  prisión y a la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas, por el término  de  10  años.  Les  impuso  el  pago,  en  forma  solidaria,  de los perjuicios  materiales  y morales causados con las infracciones y les negó el derecho a los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad.   

El Tribunal Superior de Barranquilla confirmó  integralmente   la  decisión  del  A  quo,  en  providencia  del  17  de julio de 2006, objeto del recurso de  casación.    

LA DEMANDA  

Cargo Único  

Con apoyo en la causal primera, cuerpo segundo  del  artículo  207 del Código de Procedimiento Penal, el recurrente desaprueba  la  sentencia  por error de hecho derivado de un falso juicio de identidad, dado  que  se  tergiversó  el  sentido  de  la  prueba indiciaria, lo cual condujo al  quebranto  de  los artículos 7º, 232 y 238 del Código de Procedimiento Penal,  y 27,29, 31, 103 y 104 del Código Penal.   

Afirma.  

1.  La manera como el Tribunal construyó los  indicios  de  cargo  y  dejó de valorar los de descargo, apuntan a demostrar la  ilegalidad  del  fallo  y los agravios causados a JIMMY  ALBERTO HERNÁNDEZ ROMERO.   

2.  Algunos hechos  indicadores   no   los   demostró   el   sentenciador,   otro  fue  materia  de  tergiversación  y  la  inferencia  lógica  fue  errada  en  última instancia.   

Si no hubieran mediado estos errores de hecho,  la sentencia habría sido absolutoria.   

3.  Constituye  error de hecho la confección  del  indicio  material  que  resulta  del  relato suministrado por el testigo de  cargo, Jorge Ruiz Rada.   

Para demostrar  

La evidente equivocación en la construcción  el  hecho  indicado  en el proceso de inferencia lógica y en la tergiversación  de la prueba,   

transcribe  algunos  apartes  del  fallo  del  Tribunal.   

4.  Los  sentenciadores  en  ningún  momento  tomaron en consideración,   

Puntos abordados de manera coincidente entre  los  testimonios  vertidos  en  el  proceso  de  los  declarantes, JANETH DE LOS  MILAGROS,  LINDA  CERVANTES FLOREZ, DONALDO MANGA PELÁEZ, JUAN CARLOS DE ARMAS,  VÍCTOR   MANUEL   ORTEGA,  ALEXIS  ALBERTO  GUTIÉRREZ  ACUÑA,  GUSTAVO  ARMAS  GUTIÉRREZ,  PABLO  MARCIAL VIZCAÍNO, GUILLERMO BLANCO MILQUES, en lo que tiene  que  ver  con  las  versiones  encontradas  en  relación  con  las  causas  que  desembocaron     en    el    homicidio    del    aquí    interfecto.   

5.  Las versiones rendidas por estos testigos  de   descargo  son  relevantes,  pues  apuntan  a  que  una  persona,  aún  sin  identificar,  fue la que desenfundó el arma homicida y le propinó los disparos  letales a la víctima, sin que fuera detectada por la multitud.   

6.  Con la omisión de esas declaraciones, el  Tribunal   

cometió  protuberante e insalvable error de  tergiversación    y   distorsión   de   las   declaraciones   coincidentes   y  pormenorizadas brindadas por un contingente de testigos,   

pues si se hubiera tomado el trabajo de tener  en  cuenta  los  elementos fácticos que emanaban de las declaraciones brindadas  por los citados deponentes,   

tal  vez  hubiera tenido que valorar de otra  forma y modo el acervo probatorio global.   

7.  La trascendencia del error estriba en que  si  el  fallador  hubiese  efectuado  un  examen  analítico  y ponderado de los  testimonios  de descargo y la ajenidad de YIMMY ALBERTO  HERNÁNDEZ  en  los  hechos,  habría  llegado  a  una  decisión  radicalmente  distinta   y  sus conclusiones habrían coincidido  con  el  sector más sensato, ponderado y objetivo de deponentes que percibieron  los  hechos  de  sangre y que se les ha pretendido descalificar injustamente por  presuntas contradicciones que son irrelevantes.   

8.  Los jueces tuvieron como única verdad lo  manifestado  por  Jorge Manuel Ruiz Rada y Kevin Martínez Hidalgo, sin tener en  cuenta  la  prueba  testimonial  ya  referida, el acta de levantamiento  de  cadáver,  el  protocolo  de  necropsia,  las indagatorias de los implicados, el  reconocimiento  en  fila de personas y la declaración del agente Fredy Jiménez  Jinete,   las   cuales  “conforman  la  verdad  procesal  que  tergiversó  el  sentenciador”.   

9.  Luego  de  resaltar  el contenido de esos  elementos  de  juicio,  y las declaraciones rendidas por Jorge Luis Rada y Kevin  Martínez  Hidalgo, concluye que la tergiversación de la verdad procesal surge,  al tenerse como única verdad los relatos de estos testigos.   

Solicita se case la sentencia recurrida y, en  su  lugar, se profiera fallo en que se absuelva a YIMMY  ALBERTO HERNÁNDEZ.   

CONSIDERACIONES  

La demanda no reúne los requisitos previstos  en  el  artículo  212  del  Código  de Procedimiento Penal, razón por la cual  será inadmitida.   

En efecto.  

1.  El libelista postula violación indirecta  de   la   ley  sustancial  a  causa  de  un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  pero  en el  desarrollo   de   la   censura   se   aparta   de  las  exigencias  técnicas  y  lógico-formales que deben contener esa especie de reproches.   

2.  En sede de casación, la demostración de  los  errores  en que pudo incurrir el fallador, impone al demandante la carga de  escoger  adecuadamente  la  causal que permite enjuiciar la sentencia y elaborar  un  análisis  ordenado, coherente y fundamentado que demuestre la trascendencia  del  yerro,  de  tal  forma  que  su  remoción  conduzca,  necesariamente, a la  variación sustancial de la decisión recurrida.   

3.  En  el libelo que se revisa no es posible  determinar,  a  ciencia cierta, cuál es la pretensión del demandante, dado que  al  cargo  por tergiversación  de  prueba,  le  involucra  una  serie  de  reproches que corresponden más a un  falso  juicio  de  existencia por omisión.   

4.  Como  emana de la propia disertación del  demandante,  al  comienzo  radica  el  falso  juicio  de  identidad en la prueba  indiciaria  y  por  ese  conducto  estima  vulneradas las normas de los Códigos  Penal y de Procedimiento que anuncia.   

No  distingue,  sin  embargo,  que  el  hecho  indicador  y  la  inferencia  lógica,  como  componentes  del  indicio,  tienen  diferentes  fuentes  de  error  y  no pueden ser reprobados en forma simultanea.   

El  hecho  indicador  admite  censuras  por  cualquiera  de  las  modalidades  de  error  de  hecho o de derecho, como que se  estructura a través de los distintos medios probatorios.   

En  cambio,  la  controversia a la inferencia  lógica solo puede ser intentada por la vía del falso raciocinio.   

5.   Más   adelante  asegura  –a   la   manera  de  un  falso   juicio   de  existencia-  que  los  sentenciadores   no  tuvieron  en  cuenta  los  aspectos  que  de  manera coincidente relataron Janeth de los  Milagros,  Linda  Cervantes Florez, Donaldo Manga Peláez, Juan Carlos de Armas,  Víctor   Manuel   Ortega,  Alexis  Alberto  Gutiérrez  Acuña,  Gustavo  Armas  Gutiérrez,  Pablo  Marcial  Vizcaíno  y  Guillermo  Blanco Milques, para luego  expresar  –  como  si  se  tratara  de  un  falso juicio de identidad-  que  esas  declaraciones  “conforman  la  verdad  procesal  que  tergiversó el sentenciador”.   

Este  cúmulo  de  reproches, sin embargo, se  quedó  en  el  enunciado. En últimas, la confusa orientación argumentativa de  la     demanda    se    inclina    más    a    enfrentar    las    conclusiones  valorativas contenidas en la  sentencia,  antes que a desvirtuar la doble presunción que la ampara, a través  de alguno de los errores de hecho ligeramente formulados.   

Con  esa  inapropiada  postura  se  dedica  a  justificar,  desde  su  punto  de  vista,  las  razones  por  las cuales se debe  preferir  el  relato  suministrado  por los citados declarantes y no  el de  Manuel  Ruiz Rada y Kevin Martínez Hidalgo, pues aquellos le parecen ponderados  y objetivos.   

Entonces,  el  problema  no  radica  en  la  tergiversación,  ni  en  la  omisión  de  alguno  de los  elementos        probatorios,        sino        en        la       credibilidad   que   los  juzgadores  les  asignaron.  Pero  tampoco,  por  este  aspecto, atina el censor a desarrollar el  cargo  porque,  a la manera de un sencillo estudio de instancia, pretende que la  Sala  se  incline  por  sus  tesis valorativas, cuando el mérito probatorio del  fallo  solo  se  puede  cuestionar  en  la  medida  que  el  juzgador  se aparte  ostensiblemente   de   los   parámetros  de  la  sana  crítica al punto que declara una verdad distinta a la  que revela el proceso.   

Ninguna  de  esas  directrices  respetó  el  casacionista   y,   por  ello,  como  se  dijo,  la  demanda  será  inadmitida.   

De  otra parte, como tras la revisión de las  diligencias   la   Sala   no   advierte   flagrantes   violaciones  de  derechos  fundamentales,  ni  causales  de  nulidad,  no  puede  pronunciarse  a fondo, de  oficio.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JIMMY  ALBERTO  HERNÁNDEZ ROMERO, contra la sentencia dictada  el 17 de julio de 2006 por el Tribunal Superior de Barranquilla.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Tribunal de origen   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                     ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN               

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                   JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                  TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                              Secretaria   

    

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