26384(13-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26384   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 16  

Bogotá,  D.C.,  trece  de febrero de dos mil  siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  SERGIO  ACOSTA  ALFONSO contra el fallo de segundo grado del 3 de marzo de 2006,  proferido  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, mediante el cual confirmó la  sentencia  proferida  por  el Juzgado Cuarto Penal del Circuito Especializado de  la  misma  ciudad,  que  condenó  al procesado en cita a la pena de 90 meses de  prisión,  multa  por  300 salarios mínimos mensuales y la inhabilitación para  el  ejercicio  de  los  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la  pena  privativa  de la libertad, como autor responsable del delito de extorsión  en grado de tentativa.   

LOS HECHOS  

Se   consignaron   así   en   el   fallo  impugnado:   

“El 11 de noviembre de 2004, SERGIO ACOSTA  ALFONSO,  quien  al  parecer había amenazado a una empleada del establecimiento  “La  Parrilla  de Jhon”, sino le entregaba las llaves, se presentó en horas  de  la  mañana  y  le  exigió  a  Jhon  Wálter López una suma de dinero bajo  amenazas  de  herirlo o a sus empleados. En horas de la tarde, a las 18:20 en el  establecimiento  le  fue  entregada  la  suma  de  $200.000.oo  en  billetes  de  $20.000.oo  cuya  serie,  siguiendo instrucciones de la policía, había anotado  previamente.  Ocurrido  el  hecho  y  avisada  la  policía capturó al sujeto y  encontró en su poder el dinero y una navaja”.   

LA DEMANDA  

Un  único  cargo  al  amparo  de  la causal  primera,  cuerpo  segundo,  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000 presenta el  defensor  contra  la sentencia impugnada, acusando la sentencia de haber violado  en  forma  indirecta  la ley sustancial, a consecuencia de un error de hecho por  falso raciocinio.   

            En  orden  a  fundamentar  el cargo, el demandante sostiene que el  fallador  trasgredió  las  reglas  de  la  sana crítica cuando le otorgó a la  denuncia  formulada  por  Jhon  Walter  López  Bautista  plena  credibilidad  y  paralelamente  le  negó  la  misma  a  lo  dicho por el procesado SERGIO ACOSTA  ALFONSO y a otros declarantes.   

          Sostiene  que la denuncia del señor López es inverosímil, pues no  resulta  razonado  que  una  persona de edad madura, entrando a la tercera edad,  llegue   en  horas  de  la  mañana  a  un  establecimiento  público  donde  es  ampliamente   conocida  y  amenace  con  inferir  daño  al  denunciante  y  sus  empleados,  y  luego,  de  manera desprevenida regrese en horas de la tarde para  obtener  la  suma  exigida,  esto es, la suma de $200.000 que previamente había  marcado  el  denunciante  por  consejo  de  las  autoridades policivas que luego  ejecutaron la captura de ACOSTA ALFONSO.   

          Dice  que todo fue consecuencia de un montaje ingeniado en contra de  su  representado  por López Bautista por un incidencia que habían tenido, y si  bien  es  cierto  que  en  contra  del procesado obra el informe policivo, en el  contrainterrogatorio  al  que  sometió  a  los  policiales que lo suscribieron,  dejó  en  evidencia  las  inconsistencias alegadas en sus alegatos conclusivos,  como  el  hecho  de  no recordar el operativo ni el lugar de los hechos, lo cual  resultaba   suficiente  para  demostrar  la  duda  que  debió  favorecer  a  su  cliente.   

            Según  el  demandante,  el  error  denunciado  se  afianza con la  “inferencia”   que   el  juzgador  hace   del  contenido  objetivo  del  testimonio  rendido por Rodrigo Henao Arango, pues a pesar de que en la fecha de  los  hechos  trabaja  en  la  “Parrilla de Jhon”, dijo no haber observado la  presencia de SERGIO ACOSTA ALFONSO el 11 de noviembre de 2004.   

          Sostiene   que   si   ello   no   es   suficiente  para  derruir  la  “inferencia”  del juzgador frente al testimonio del denunciante, pide que se  tenga  en cuenta que a pesar de los policiales tuvieron conocimiento de la grave  amenaza  que  supuestamente  se  cernía  sobre  el señor López Bautista y sus  empleados,  a  penas  se  limitaron  a  aconsejarlo  que  marcara 10 billetes de  $20.000  y  los entregara al ofensor. Y según el denunciante, sólo después de  la  entrega llamó al 112 para informar sobre ella, produciéndose la captura de  su  representado,  lo  cual  viola  las  reglas de la experiencia, pues en casos  similares  las  autoridades siempre proceden a montar un operativo encaminado en  primer    lugar    a    propender    por    la   seguridad   personal   de   los  amenazados.   

         

          Tampoco  resulta  lógico que a pesar de que la conducto ocurrió en  un  establecimiento  abierto  al  público,  no exista un testigo presencial del  hecho, fuera del mismo denunciante.   

          Critica  que  se  haya  desestimado  el  testimonio  de María Lilia  Guerrero,  quien  refirió  que  en la mañana en que supuestamente el procesado  acudió  al  establecimiento  del denunciante, se encontraba en la residencia de  la  testigo  a  donde  había  concurrido  con  su  hermano  Neftaly Acosta para  realizar unas labores de construcción.   

          Por  lo  tanto,  recaba el demandante, el testimonio del denunciante  no  es  creíble,  o  por  lo  menos coherente con otras pruebas que permiten la  reconstrucción de los hechos.   

          Insiste  en  que  la  inferencia a la que se arribó a través de la  denuncia   de   López   Bautista  fue  la  que  determinó  la  condena  de  su  representado,  cuando  los  medios  de persuasión conducían a la existencia de  una duda.   

          En  ese  orden  de  ideas  sostiene  que  el  error  conllevó  a la  violación  de  los artículos 244 del Código Penal, 7º, 232 y 238 del Código  de Procedimiento Penal.   

          Frente  a  la  trascendencia  del  error, sostiene que de no haberse  incurrido  en  los falsos juicios de raciocinio, necesariamente el fallo habría  sido   absolutorio   conforme   lo   imponía   el  principio  del  in dubio pro reo.   

          Culmina  el escrito solicitando que se case la sentencia demandada y  en  su  reemplazo se absuelva al procesado SERGIO ACOSTA ALFONSO, en aplicación  del principio arriba enunciado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Insistentemente  ha dicho la Sala que dentro de un sistema de libre  apreciación  racional  como  el  que  nos rige, para los fines de desarrollar y  fundamentar  un  cargo  en casación por errores en la valoración de la prueba,  le   está  vedado  al  recurrente  conducirse  bajo  los  parámetros  de  unas  instancias  ya superadas, por cuanto lo que se trata en esta sede extraordinaria  es  de desvirtuar la doble presunción de acierto y legalidad con la que arriban  los  fallos  a  esta  sede, propósito que sólo se logra en la medida en que se  demuestre  de  manera coherente, clara y puntual, los vicios en que incurrió el  juzgador  de  turno,  así  como  su  influencia  nociva  en  los resultados del  respectivo  pronunciamiento  al  punto  que,  de  no  haberse  presentado  tales  anomalías,   otras   muy   distintas  hubiesen  sido  las  conclusiones  de  la  determinación atacada.   

         

         En  ese  contexto,  si  el recurrente en  casación  pretende  la  quiebra  de  la  sentencia con base en errores de hecho  relacionados  con  la  sana  crítica  (falso  raciocinio),  será  menester que  demuestre  el  absurdo de los razonamientos probatorios del fallador, sin perder  de  vista que lo que interesa no es construir otra explicación de los hechos, a  partir  de la prueba que el demandante examina en perspectiva diferente a la del  juzgador,  sino  demostrar  que  definitivamente en el fallo cuestionado no hubo  ese  despliegue elemental de la lógica, la ciencia o la experiencia común, que  es lo que se denomina sana crítica o persuasión racional.    

         En    el    caso    presente,    en   realidad   las   alegaciones  del  defensor  no  ponen de presente cuáles fueron las  leyes  de la experiencia que fueron desconocidas por el fallador, sino que en su  argumentación   se   evidencia  una  descalificación  de  las  consideraciones  valorativas  alrededor de la credibilidad otorgada al dicho del denunciante Jhon  Walter López Bautista, actitud que se aparta del falso raciocinio.   

          Obsérvese  cómo  el  actor  se concreta a señalar que la versión  del  denunciante  resultaba  inverosímil por las circunstancias relatadas y que  todo  se  debió  a  un montaje en contra de su defendido, pero no demuestra que  los  hechos  no ocurrieron como los explicó el ofendido, o que el juzgador haya  transgredido  una  regla  de  la  sana  crítica  cuando  dio  credibilidad a su  relato.   

          Y  es  que  no es una regla de la experiencia que en todos los casos  de  extorsión  las  autoridades  policivas  monten  operativos de una determina  manera,  pues  cada  caso  ameritara  una  intervención distinta, por lo que no  puede  aceptarse  como  ilógico  que  en  éste  evento  los  policiales  hayan  aconsejado  a  la  víctima anotar las series de los billetes que entregaría al  extorsionador  y  avisar de su entrega para que se ejecutara su captura, como en  efecto sucedió, según se relata en la misma demanda.     

          En  otro  aparte  del libelo, el censor crítica que no se haya dado  credibilidad  al  dicho  de  la  señora  María Lilia Guerrero, pero no explica  cuáles  fueron  las  razones  esgrimidas  por  el  fallador  para arribar a esa  conclusión,  por  lo  que su alegación no evidencia error alguno sino una mera  oposición a la valoración probatoria asumida en la sentencia.   

          Los  errores plausibles en casación, reitera la Sala, son solamente  aquellos  tan  manifiestos que ignoren por completo las leyes de la ciencia, los  principios  de  la  lógica  o  las  reglas  de  la experiencia, los cuales debe  acreditar   el  demandante,  quien  en  este  caso  no  cumple  con  esa  carga.   

Véase   cómo   las  argumentaciones  del  demandante  no  incluyen  una confrontación directa del fallo cuestionado, pues  ni  siquiera  hace  alusión a las motivaciones que llevaron al juzgador  a  concluir  en  la certeza de responsabilidad del procesado ACOSTA ALFONSO, cuando  ello era necesario a fin de demostrar la trascendencia del yerro.   

Por lo tanto, como el demandante no enfrenta  el  contenido  de las premisas de las sentencias de primera y segunda instancia,  la  Sala queda en la imposibilidad de conocer si realmente el fallador incurrió  en  el  error  que  se le enrostra, razón por la cual el cargo carece de razón  suficiente.   

Así,  ante  los  insalvables  defectos  de  fundamentación,  que  la  Corte  no  puede enmendar por virtud del principio de  limitación  que  gobierna  la  casación se inadmitirá la demanda presentada a  nombre   del   procesado   SERGIO   ACOSTA  ALFONSO.   

Finalmente,  no  se  observa  violación  a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento  Penal  conduzca a la Sala a actuar oficiosamente en relación con  este procesado.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor  del  procesado  SERGIO ACOSTA ALFONSO por las razones  esgrimidas  en  la  parte  motiva  de  esta decisión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                               ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                              JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Cita medica  

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                               JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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