26240(19-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26240   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº 119   

          Bogotá, D.C., diecinueve de octubre de dos mil seis.   

VISTOS  

Dirime  la  Sala  el  aparente  conflicto de  competencias   negativo  trabado  entre  los  Juzgados  Penal  del  Circuito  de  Saravena,  Arauca,  y  Penal  del  Circuito  Especializado  de Descongestión de  Arauca,  ambos  con  sede actualmente en Bogotá, en virtud del cual las citadas  dependencias  rehúsan  proseguir  con  el  juzgamiento  que  por los delitos de  homicidio  agravado  y porte de armas de fuego de defensa personal, en concurso,  se   le   adelanta   a   LUIS   HERNÁN   CARRASQUERA  BARBOSA.   

ANTECEDENTES   

1.  Mediante  resolución  del 21 de mayo de  2000,  la  Fiscalía  40  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales del Circuito de  Saravena,  Arauca,  acusó  a  LUIS HERNÁN CARRASQUERA  BARBOSA  como  presunto  coautor  responsable  de  las  conductas  punibles  de  homicidio,  agravado por la indefensión de la víctima  –Arts. 323 y 324-7 del C.  Penal  anterior–, y porte  ilegal   de   armas   de   fuego   de  defensa  personal,  en  concurso,  habida  consideración  de  que  el  15  de  junio  de  1999  en  el  interior  del  bar  “Canaguaro”  ubicado  en  la población de Arauquita, en compañía de otros  dos  sujetos  que  por  los  mismos  hechos  ya  fueron  condenados,  ultimó  a  Pedro    Julio    Aguilar    Pacanchique  -de  quien  se  afirma  era  soldado-  mediante la utilización de  revólveres y pistola.   

2. Ejecutoriada la acusación, el proceso fue  remitido  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Saravena para el inicio de la  etapa  del  juicio, cuyo rito se cumplió hasta el señalamiento de fecha y hora  para  llevar  a  cabo la audiencia pública de juzgamiento, pues, por diferentes  motivos  dicha  diligencia  en  diversas  ocasiones  hubo  de  ser  suspendida o  aplazada.   

3.  Radicado el citado despacho en la ciudad  de  Bogotá,  se  intentó  nuevamente  la realización de la vista pública, la  cual  se  fijó  para el 1° de noviembre de 2005. Instalado el acto procesal en  cuestión,  el  Fiscal en su intervención adujo la incompetencia del juez de la  causa  para  proseguir  con el conocimiento del asunto, pues estimó que como el  homicidio  se  consumó  en alguien que para la fecha de los hechos ostentaba la  calidad  de  servidor  público -miembro del ejército en servicio activo- y los  ejecutores  de  la  acción  delincuencial  hacían  parte de un grupo armado al  margen  de  la  ley  -guerrilla-,  se  presentaba  en  la conducta del agente la  circunstancia  de  agravación  establecida  en  el Art. 104-10 de la Ley 599 de  2000,   delito   este   de  competencia  de  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  conforme con lo normado en el Art. 5° transitorio de la Ley 600  del  mismo año, como quiera que, a su juicio, dicha normatividad procesal es la  que  rige  el  caso.  La defensora del procesado manifestó plegarse al criterio  Fiscal.   

4.   Diciendo   acoger   “los  juiciosos  planteamientos” esbozados  por  el  representante  del  ente acusador y coadyuvados por la defensa, la Juez  Penal  del  Circuito  de  Saravena  con  sede  en  Bogotá  ordenó la remisión  inmediata  de  las  diligencias  al  Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Arauca  radicado también en esta ciudad Capital, cuya titular rehusó asumir su  conocimiento esgrimiendo al efecto las siguientes razones:   

Si bien de la prueba testimonial cabe inferir  que  la  víctima  en  virtud  de  estos  hechos fue un soldado, se carece de la  debida  certificación  que  acredite  tal  condición  para  la  época  de los  acontecimientos,  de quien sólo existe una constancia en el acta de inspección  del  cadáver  dejada  por  la persona que realizó el reconocimiento, acerca de  que  el interfecto se hallaba en licencia omitiendo reincorporarse oportunamente  a  la  base  militar de Arauquita como debía hacerlo. Por lo tanto se ignora si  su intención era reportarse a filas o no.   

Menos  aparece  demostrado  que la muerte de  Aguilar  Pacanchique hubiese  obedecido  a  su  condición  de  servidor  público como supuesto miembro de la  fuerza  pública,  pues de acuerdo con la descripción típica que del homicidio  agravado  por  tal  circunstancia consagra el Art. 104-10 del C. Penal, para que  pueda  deducirse  la  mentada calificante se precisa de que el óbito se ejecute  “en  razón”   de   que   la   víctima  sea  o  haya  sido    “servidor  público,  periodista,  juez  de  paz, dirigente sindical,  político  o religioso”, como así lo tiene decantado  la  doctrina.  Además,  esta  no  fue  la  conducta objeto de imputación en el  momento  de  calificarse  el sumario, y tampoco se halla acreditado que la misma  hubiese         sufrido        variación        alguna        por        prueba  sobreviniente.              

Con   fundamento  en  las  argumentaciones  precedentes,  la  Juez  Penal  del  Circuito  Especializada de Descongestión de  Arauca  devolvió  la  actuación  a  su lugar de origen, previa proposición de  colisión negativa de competencia.   

5.  En  el  entendido  de  que  a  la  Juez  Especializada  le  asistía  la  razón,  la Juez Penal del Circuito de Saravena  retomó  el  conocimiento  del proceso y sin más dilaciones señaló fecha para  continuar  con  la diligencia de audiencia pública, la cual fijó para el 11 de  julio  del  cursante  año,  a  las  9:00  de la mañana. Como que examinado con  detenimiento  el  asunto -se dijo en auto del 16 de febrero anterior- halló que  “efectivamente  la  agravante  con  los lineamientos  jurisprudenciales  que  al  respecto  se  han  presentado  no  hace  encajar  la  actuación  en  otro  Despacho que en el Circuito, es decir, en el Juzgado Penal  del    Circuito    de   Saravena   con   sede   en   Bogotá   (…)”   

Por   inasistencia  de  la  defensora,  la  realización  de  la audiencia de juzgamiento nuevamente se vio entorpecida, por  lo  que  hubo  lugar  a  reprogramarla  para  el  2  de octubre siguiente y a la  designación  de otro defensor de oficio, ante la renuncia de la profesional que  venía  asistiendo  al  procesado, quien adujo “haber  celebrado  contrato  de  servicios,  con  una entidad del Estado (…)”   

6.  En  la  fecha  dicha,  instalado el acto  procesal,  fue  ahora  el nuevo defensor quien con repetición de los argumentos  exhibidos  en  pretérita  ocasión  por  el  Fiscal  -en  suma, estima que a su  defendido  se  le  debe juzgar por homicidio calificado dado que le dio muerte a  un  servidor  público-, se opuso a la prosecución de la diligencia alegando la  supuesta  violación  del  debido  proceso,  dizque  por existir un conflicto de  competencia  aún  no  resuelto que debía definir la Corte Suprema de Justicia,  razonamientos  que  avalados por la Fiscalía y acogidos por el despacho en aras  de  “subsanar  el yerro”,  dieron  pie   para  que  la  actuación  se remitiera a esta Corporación a  efecto de que se dirimiera la pretextada colisión.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Sobre el tema materia de debate, de  manera  reiterativa  la jurisprudencia de la Sala viene sosteniendo -Autos de 14  de  abril  y  9  de  junio  de  2004,  Rdos. 22.126 y 22.420, respectivamente, y  noviembre  17 de 2005,  Rdo. 24.501, entre otros-, que para que se entienda  correctamente  trabado  un  conflicto  negativo  de competencia, se requiere del  cumplimiento de los siguientes presupuestos:   

“a)  Que  el  funcionario  que  está  adelantando  el proceso al estimar que no es competente  para  continuar  conociendo  de él, lo remita a aquel que considere competente,  explicando los motivos que fundamentan su posición.   

“b)  Que  el  funcionario  que  lo  recibe analice los motivos expuestos por quien se declaró  incompetente;  si  no  los  acepta remite el proceso con el auto explicatorio al  superior para que este decida.   

“En este orden de  ideas,  es  lógico  entender que si el funcionario a quien se remite el proceso  admite  las  razones  expuestas por quien inicialmente rechazó la competencia y  en   consecuencia  dispone  continuar  con  el  trámite  del  proceso, tal  decisión  implica  que  agotó  la  fase  procesal  iniciada  para  discutir la  competencia,  de  donde  si  después  encuentra  que  no era el competente para  conocer   del   caso,   debe   provocar   una   nueva  colisión  y  esperar  el  pronunciamiento  del  funcionario  que  inicialmente  rechazó la competencia, a  quien  entonces  le correspondería, de no aceptar las razones expuestas, trabar  el   conflicto  y  remitir  el  proceso  al  superior  para  que  se  decida  de  conformidad.”1   

Por estas razones, la Corte no puede decidir  un  conflicto  que no se ha trabado como se debe, o de otro modo dicho, no puede  resolver  un conflicto que no ha surgido. Ello, por cuanto irrestrictamente, sin  fórmula  de juicio alguno, la Juez Penal del Circuito de Saravena plegándose a  las  argumentaciones del Fiscal y sin reparar en que ya existía calificación y  que  como  tal  se  erigía  en  ley  del  proceso,  en caso de haber lugar a su  variación  en  los  términos  estipulados en la Ley 600 de 2000, si ese era su  parecer  menester  se hacía seguir el procedimiento instituido en los Arts. 402  y 404.   

Empero,  contrariamente  a  las  preceptivas  allí  contenidas,  procedió  a  remitir  la  actuación  al  Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  Arauca  sin plantearle siquiera el conflicto, pues,  fue  la  titular  de  este  despacho  quien en últimas lo promovió haciéndole  ver   a  la  funcionaria  inicialmente remitente las razones por las cuales  estimaba  equivocada su postura, yerro que paladinamente admitió cuando dispuso  proseguir el trámite.      

2. Pese a que la Sala no se pronunciará con  respecto  a  cuál de los jueces tiene la razón, ello no obsta para recordar lo  que  la Corte tiene dicho en estos casos en los que se evidencia la dilación de  un  trámite  que no tiene razón de ser, pues si bien en este evento múltiples  han  sido las oportunidades en que se ha señalado fecha para la realización de  la  vista  pública,  por  diversos motivos su culminación ha resultado fallida  tras  poco  más  de cinco años de hallarse en firme la resolución acusatoria.   

El funcionario judicial tiene “el  poder  deber  de  realizar  justicia;  proteger,  mas  que  solo  reconocer,  las  garantías  judiciales;  buscar la reconstrucción de la verdad  histórica   y  la  correcta  aplicación  del  derecho  sustancial.   

“En ese margen no  se  debe  perder  de vista que el proceso tiene una progresión dialéctica y en  ese  propósito  se articula sobre la base del principio de preclusión, de modo  que,  en  ese  marco  y en el de las finalidades axiológicas del proceso penal,  los  jueces  deben lograr la solución del problema planteado, buscando realizar  la  justicia  en  el  marco  de  la interpretación de la ley, entendida como la  expresión  de  un  proceso  democrático  en  el  cual además de su coherencia  interna  se  respete  los  fundamentos  y  valores  del  estado  democrático de  derecho.   

“Bajo   esos  principios,  no  se  puede  olvidar  que  la  calificación  jurídica  no es un  elemento  que  esté  sujeto  al  vaivén o al querer de los sujetos procesales,  pues  como  lo  ha expresado la Corte, ‘debe  llegar  un momento en que la imputación devenga en definitiva  e  intangible,  en  guarda  del  derecho de defensa, de la lealtad procesal, del  orden    del    proceso    y    del    principio   de   preclusión.’    2   Y   de  otro,  al  Juez  le  corresponde   resolver  el  conflicto,  subsanando  los  errores  subsanables  y  anulando  los  que  tienen una entidad mayor, ponderando las tensiones entre los  principios, los derechos del procesado y la necesidad de justicia.   

“No  se  puede  aceptar,  en  cambio,  que  el  proceso  penal,  por  virtud  de  las decisiones  judiciales,  en lugar de realizar el concepto de justicia material que habrá de  plasmar   el   Juez   en   su   momento,   se   convierta   en  un  elemento  de  desestabilización  mas  como  consecuencia  del  desorden  y  de las posiciones  personales       de       quienes      en      él      intervienen.”3   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal,   

  RESUELVE   

Abstenerse de resolver el conflicto propuesto  por  la  Juez  Penal del Circuito de Saravena con sede en Bogotá. Envíesele la  actuación para lo de su cargo.   

Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Excusa justificada  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN               MARINA PULIDO DE BARÓN          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA           JAVIER  ZAPATA  ORTIZ                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1 C. S.  de   J.,   Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  14  de  marzo  de  2006,  Rdo.  25.208.   

2  C.  S. de J., Sala de casación penal, auto del 14 de  febrero   de   2002.  En  el  mismo  sentido,  sentencia  del  25  de  marzo  de  2004.   

3   C. S. de J., Auto de 30 de marzo de 2005, Rdo. 23.407.     

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