26224(02-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26224   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.125  

Bogotá D.C., dos (2) de noviembre de dos mil  seis (2006).   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  la  admisibilidad  de  los  fundamentos  lógicos  y  de debida argumentación de la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de los procesados    OSCAR  ANTONIO  CHÁVEZ  BUITRAGO  Y  ANTONIO FLÓREZ PÉREZ,  contra  el fallo de 22 de junio de 2006 mediante el cual el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó el dictado de manera anticipada por el Juzgado Séptimo Penal  Municipal  del  mismo  Distrito  Judicial,  por  cuyo  medio  los  condenó como  coautores   penalmente   responsables   del   delito   de   hurto  calificado  y  agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  la  noche  del  6  de septiembre de 2005  varios  individuos,  entre los que se encontraban OSCAR ANTONIO CHÁVEZ BUITRAGO  y  ANTONIO  FLÓREZ  PÉREZ,  ingresaron  de  forma  violenta al apartamento del  señor  Ricardo  Pardo  ubicado en la transversal 66 N° 139-B 51 de esta ciudad  capital  y  tras  amordazar a sus moradores y herir con arma a uno de éstos, se  apoderaron   de   objetos   de   cómputo   y  joyas  por  valor  aproximado  de  $15.000.000.oo.  Por  la  colaboración ciudadana e intervención de la Policía  se    logró    la    aprehensión    sólo    de   los   dos   sujetos   arriba  mencionados.   

Puestos  a  disposición de la Fiscalía, se  legalizó  la  captura  por  el  Juez Cincuenta Penal Municipal con funciones de  Control  de Garantías de Bogotá en audiencia preliminar llevada a cabo el 7 de  septiembre  de  2005.  El  ente  investigador  les  formuló  imputación por la  posible  comisión  del  delito  de hurto calificado y agravado conforme con los  artículos  239,  240 numerales 1°, 3° y 4° inciso 2° y 241 numeral 10° del  Código Penal, cargos a los cuales los procesados se allanaron.   

Presentado    por    la   Fiscalía   el  correspondiente  escrito  de acusación, el Juzgado Séptimo Penal Municipal con  funciones  de  Conocimiento  realizó,  el  7  de  abril  de 2006, la respectiva  audiencia  durante  la cual aprobó el allanamiento a la imputación y profirió  fallo  de condena a OSCAR ANTONIO CHÁVEZ BUITRAGO Y ANTONIO FLÓREZ PÉREZ como  coautores  penalmente  responsables de los delitos de cuyos cargos se allanaron,  a  la  pena  principal  de  cuarenta y un (41) meses de prisión, así como a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por igual término. En la misma oportunidad les negó el subrogado de  la    suspensión    condicional   de   la   pena,   así   como   la   prisión  domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por el defensor de los dos enjuiciados, el  Tribunal  Superior  de Bogotá la confirmó mediante proveído de 22 de junio de  2006,   decisión   que   ahora   es   objeto   de   recurso  extraordinario  de  casación.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación  formula  el  defensor  un cargo por la interpretación errónea del instituto de  la  prisión  domiciliaria,  que  llevó  a  la  falta  de  aplicación  de  los  artículos  38  de  la  Ley  599  de  2000,  314  y  461  de la Ley 906 de 2004.   

Tras   destacar    que   la  prisión  domiciliaria  fue establecida por   

el  legislador  como  un derecho que se debe  reconocer  al procesado siempre que se reúnan los requisitos establecidos en la  ley,  aduce  el  censor  que  actualmente por favorabilidad se deben aplicar los  artículos  461  y  314  de  la  Ley  906 de 2004 a cambio de los requisitos que  establece  el  artículo 38 de la Ley 599 de 2000, por ser menos rigurosos al no  exigir  que  el  delito  por el que se proceda tenga una pena mínima imponible,  cuando  contrariamente  este  último  fija  dicho  límite  en una pena igual o  inferior a cinco (5) años.   

Señala  que  tanto el juez de primer grado,  como  el  Tribunal,  incurrieron  en  un yerro hermenéutico que los llevó a la  falta  de aplicación del aludido instituto cuando concluyeron que al superar el  delito  en estudio los cinco años, no se satisfacía el elemento objetivo y por  lo   tanto   no   era  necesario  entrar  a  analizar  el  requisito  subjetivo,  condicionando   de   esa  forma  la  procedencia  de  la  prisión  domiciliaria  privativamente  al  cumplimiento  del  numeral  1° del artículo 38 del Código  Penal,  en una clara interpretación restringida que contraviene el principio de  favorabilidad.   

Para el libelista no es necesario evaluar el  elemento  objetivo  para  la  concesión del instituto sucedáneo de la prisión  porque  los  presupuestos  que  contiene  la Ley 906 de 2004, para la detención  domiciliaria,  pese  a  estar  consagrados  en  disposiciones  adjetivas, tienen  contenido sustancial y resultan ser menos odiosos.   

Por  último,  justifica  la finalidad de la  casación  en la efectividad del derecho material y el respeto de las garantías  de  los  intervinientes  porque  se  dejó de evaluar una disposición legal con  incidencia  en  el  derecho fundamental de la libertad conforme con el principio  constitucional  de  la  favorabilidad. Así mismo propende por la precisión por  parte  de  la  Corte  del  alcance  de los artículos 314 y 461 de la Ley 906 de  2004.   

En consecuencia, solicita casar el fallo y en  su  lugar aplicar la norma que contiene los presupuestos reinantes en materia de  prisión domiciliaria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.               Precisión     inicial   

De conformidad con el artículo 181 de la Ley  906  de  2004,  el  recurso  extraordinario  de casación está instituído como  mecanismo  de  control  constitucional  y  legal  de  las  sentencias de segunda  instancia  en  los  procesos  adelantados  por  delitos  cuando  se  afecten los  derechos  o  garantías fundamentales, de acuerdo con las causales taxativamente  señaladas  y  siempre  que  se  satisfagan  los  fines  para  los  cuales está  previsto:  “la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos  a  estos,  y  la  unificación  de  la jurisprudencia”.    

En  este  orden,  al  estar  demarcada  la  pretensión  del  demandante por el carácter teleológico de la casación,  deberá  acreditar  la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  además  de señalar la causal por la que opta con el desarrollo adecuado de los  cargos  que  le  dan  sustento,  así  como  demostrar la necesidad del fallo de  casación,  so  pena  que por su incumplimiento el libelo no sea admitido, tal y  como lo dispone el artículo 184 de la ley en comento.   

El  control  constitucional  y  legal  de la  sentencia  de segundo grado le imprime al recuso su carácter de extraordinario,  de  ahí  que  no  escapen  a  él  los requerimientos metodológicos necesarios  basados  en  la  razón  y  la  lógica  con  la  observancia  de  las reglas de  coherencia,  precisión  y  claridad  que  conduzcan  al cabal entendimiento del  reparo.   

En  virtud  de  lo  anterior, además de los  fundamentos  de  lógica, de debida argumentación y de contenido de los cargos,  se  debe  analizar  la necesidad de intervención de la Corte en aras de cumplir  alguna  de  las  finalidades  del  recurso,  porque  si se advierte la imperiosa  protección  o  restauración de un derecho fundamental, al precisar de fallo se  han  de  superar  las  falencias  técnicas formales y adquieren prevalencia los  fines de la casación con la consecuente admisión del libelo.   

2.            Del cargo   

          Hechas  las  anteriores  precisiones  conceptuales encuentra la Sala  que  si bien el censor encamina el reparo bajo el amparo de la causal primera de  casación  al  postular  la  interpretación  errónea  que llevó a la falta de  aplicación  del  instituto  de  la  prisión  domiciliaria, los fundamentos que  expone  resultan  desafortunados,  pues  acude  en  soporte  de su pretensión a  institutos    disímiles    ontológica    y    teleológicamente,    como    se  verá:   

          En   primer   lugar,   resalta   los  requisitos  de  la  detención  domiciliaria,  cuando  es  sabido que ella se da en el trámite procesal y sólo  para  sustituir  la  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva.    

De   las  diferencias  entre  la  prisión  domiciliaria  y  la  detención  domiciliaria  la  Sala  ya  se  ha  ocupado con  suficiencia,  como  cuando  en  un  caso  que  abordaba  la institución bajo la  preceptiva de la Ley 600 de 2000 señaló que:   

“cuando  se  estudia  la procedencia de la  [detención  domiciliaria]  se aprecian, además de los requisitos legales y los  fines  legales  y constitucionales de la medida, las exigencias del artículo 38  del  Código  Penal  –por  remisión  del  parágrafo del artículo 357 del Código de Procedimiento Penal-  pero  cuando  se  trata  de  la [prisión domiciliaria] es indispensable valorar  además    de    estas    últimas   ‘las  funciones  de  la  pena,  de  manera que la definición de cada  asunto  responda a la idea básica según la cual, al tiempo que se propenda por  la  resocialización  del  sentenciado,  no  se  obstaculice  la estabilidad del  ordenamiento  jurídico  por la sensación de desprotección e incertidumbre que  una errada decisión generaría en el entorno social.   

“Cuando  se  cambia  de  la  posición  de  procesado  a  la  de  condenado,  se  produce  también  una  variación  en  la  naturaleza  y finalidades de la privación de libertad, que de medida preventiva  para  asegurar  el  cumplimiento  de los fines previstos en el artículo 355 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se torna en pena cuya efectiva ejecución se  condiciona  al  cumplimiento de las funciones señaladas en el artículo 4º del  Código             Penal”.            1   

Así mismo, en decisión del 23 de marzo del  año  en curso (Radicación 24927) acerca de la Ley 906 de 2004 precisó la Sala  que:   

“…el nuevo estatuto procesal no remite al  Código  Penal cuando regula la detención domiciliaria, eliminando el requisito  objetivo  de  la  cantidad  de  pena  prevista  para  el  delito  y limitando la  exigencia  respecto  de  la  causal  general  del  numeral 1º del artículo 314  –precepto  que  consagra  otros  motivos  de  detención domiciliaria para situaciones específicas- a que  el  juez  estime que la reclusión en el lugar de residencia sea suficiente para  el    cumplimiento    de    los    fines    previstos    para   la   medida   de  aseguramiento.   

“La  prisión  domiciliaria,  en  cambio,  regida  por  el  artículo  38 del Código Penal, sólo es viable cuando la pena  mínima  señalada para la conducta punible por la que se procede, no supere los  5 años de prisión.”   

Igual  desatino  se  advierte  cuando  para  evidenciar  el  yerro  de  los  juzgadores acude el recurrente a la facultad que  tiene  el  juez  de  ejecución  de  penas  y medidas de seguridad en la fase de  ejecución  de  la  sentencia  para  sustituir  la  ejecución de la pena en los  mismos  casos  de  la  sustitución de la detención preventiva, cuando se tiene  que  esto  sólo  es posible cuando la misma no fue objeto de pronunciamiento en  el  fallo  y  siempre que exista un cambio legislativo que varíe favorablemente  las    circunstancias   que   fueron   consideradas   por   el   fallador   para  negarla2,  puesto  que  si  la  misma  fue otorgada en la sentencia sólo le  compete al juez de ejecución su respectivo control.   

Por  lo  tanto,  aparece  impertinente  la  inclusión  dentro  de  la  proposición jurídica como referente y determinante  del  estudio  de  la  legalidad  del  fallo, la cita que hace el defensor de los  artículos  314  y 461 de la Ley 906 de 2004, y las críticas que formula contra  los  juzgadores por no haber concedido a sus defendidos la prisión domiciliaria  devienen, en consecuencia en infundadas.   

Tampoco  el  anuncio  del libelista sobre la  finalidad  de  la casación por la efectividad del derecho material y el respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  ante la falta de aplicación de la  prisión  domiciliaria,  norma  con  incidencia  en el derecho fundamental de la  libertad  de sus defendidos, colabora en su propósito si se tiene en cuenta que  el  elemento  objetivo  sobre  el  quantum punitivo de la conducta punible no ha  desaparecido  para  el análisis de la concesión del instituto sucedáneo de la  prisión en comento.   

Según el artículo 184 de la Ley 906 de 2004  se  impone la inadmisión de la demanda cuando se advierta que no se precisa del  fallo  para cumplir alguno de tales fines de la casación, por ello considera la  Sala  que  en  cuanto se refiere al reproche objeto de estudio no se requiere la  sentencia  casacional,  habida  cuenta  que  ya  se  ha  puntualizado  sobre los  requisitos   para   la   concesión   de   la  prisión  domiciliaria,  como  se  anotó.   

          3.        Precisión final   

         

En  consideración a que contra la decisión  de inadmisión de   

la  demanda  de  casación presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es necesario precisar que como allí  no    se    regula    su    trámite,    la   Sala3  clarificó  su  naturaleza  y  definió  las  reglas  que  habrán  de  observarse  para  su  aplicación, como  sigue:   

          1.  La  insistencia  es un mecanismo especial, ajeno a la naturaleza  impugnatoria  que  sólo  puede  ser  promovido por el demandante, dentro de los  cinco  (5)  días  siguientes  a  la notificación de la providencia mediante la  cual la Sala decide inadmitir la demanda de casación.   

          2.  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través  de  sus Delegados para la Casación Penal, ante uno de los  Magistrados  que  hayan  salvado  voto  en  cuanto a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión y no haya suscrito el referido auto de inadmisión.   

          3.  Es facultativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          4.        El  auto a través del cual se inadmite la demanda de casación trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la sentencia de segunda instancia contra la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y  conlleve a la admisión del libelo.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  los  procesados OSCAR  ANTONIO  CHÁVEZ BUITRAGO Y ANTONIO FLÓREZ PÉREZ, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición  de insistencia en los términos precisados por la Sala en la presente  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

        Comisión de servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Auto  del 23 de febrero de 2006. Radicación 24082   

2 Cfr.  Auto de Segunda Instancia del 2 de marzo de 2005 Radicación 23347   

3  Sentencia del 12 de diciembre de 2005 Rad. 24322     

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