26177(26-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26177  

|CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.122  

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil seis (2006).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la demanda de casación presentada a nombre de ILMER TORRES QUIROGA,  contra  la  sentencia proferida el 28 de abril del año en curso por el Tribunal  Superior  Militar,  que  confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado 159 de Primera  Instancia  Penal  Militar,  del  Departamento de Policía de Norte de Santander,  mediante  la  cual se condenó a dicho procesado a la pena principal de 24 meses  de  prisión,  y  a  las  accesorias de “interdicción de derechos y funciones  públicas  24  meses,  y  al  pago  de  multa  de  20  salarios mínimos legales  mensuales   vigentes”,   en   calidad   de   autor  del  delito  de  homicidio  culposo.   Adicionalmente,  se  abstuvo  de  condenarlo  en perjuicios y le  otorgó al sentenciado la “condena de ejecución condicional”.   

HECHOS Y ANTECEDENTES:  

1.  Los primeros así fueron resumidos por el  Juzgado:   

“Ocurrieron  en  esta  ciudad  –Cúcuta-  el  29  de  agosto  de  2002,  cuando  el  grupo  EMCAR  se  encontraba realizando patrullajes en el perímetro  urbano  en  pro  de prevenir acciones delictivas y terroristas de grupos armados  al  margen  de  la  ley. Para esa oportunidad se dispuso que fuese el PT. TORRES  QUIROGA  ILMER,  quien  portara  el fusil M-79 lanza granadas, arma de apoyo que  decide  llevar en sus manos hasta cuando descienden de la camioneta en el centro  de  la  ciudad a tomar alimentos, para lo cual la tercia en su espalda. Luego de  algunos  minutos  el comandante de la patrulla ordena embarcar sobre la calle 7,  entre  avenidas 8 y 9 se escucha una detonación mientras QUIROGA retoma el M 79  en  sus  manos,  ante la cual todo el personal reacciona observando herido en la  cabeza  al  patrullero  RICO SANTAMARÍA ESNEIDER, a quien llevan de urgencias a  la  clínica  San José donde fallece el 31 de agosto de 2002 a las 10:30 horas,  por  trauma  cráneo  encefálico  producido  con  objeto  contundente, debido a  choque neurogénico secundario a hipertensión endocraneana”.   

2.    Adelantada   y   perfeccionada   la  investigación  correspondiente,  se  dispuso su cierre, procediéndose el 27 de  mayo  de  2003,  por  parte  de  la  Fiscalía Penal Militar No. 152, Zona 11, a  calificar  el  mérito  probatorio  del sumario con resolución de acusación en  contra  del  PT.  ILMER  QUIROGA  TORRES  por  el delito de homicidio culposo en  calidad  de  autor,  decisión que al ser apelada por la defensa, el 21 de abril  de  2005  recibió  confirmación  de  la  Fiscalía  3º  Penal Militar ante el  Tribunal Superior Penal Militar.   

3.  Tramitada  la  etapa  del juicio, una vez  concluída  la  Corte  Marcial  se  dictó fallo de primer grado, el cual al ser  apelado  por  el  defensor  del  procesado,  recibió confirmación del Tribunal  Superior Militar en los términos precedentemente expuestos.   

LA DEMANDA:  

Con   sustento  en  la  causal  tercera  de  casación, dos cargos postula el demandante, así:   

Cargo  principal   

Nulidad   de   la   Corte   Marcial   por  irregularidades sustanciales y afectación al derecho de defensa.   

A  la  Corte Marcial se llevaron a declarar a  dos  “supuestos  testigos  técnicos o peritos” de la misma institución que  no  fueron  previamente  identificados  o señalados con claridad en el auto del  juzgado,   es   decir,   se  trató  de  personas  distintas  a  aquéllas  cuya  comparecencia  se  dispuso, impidiéndose con ello el derecho a su controversia,  pues no se supo en realidad en qué condición comparecieron.   

Dicha  irritualidad  en  el recaudo de dichas  pruebas  fue  puesta  de presente en el recurso de apelación interpuesto contra  el  fallo  de   primer  grado, pero el Tribunal se limitó a responder, sin  ser  cierto,  que tales elementos de juicio no constituyeron el fundamento de la  condena.   

Lo   anterior,   lo   demuestra   con   la  transcripción  que  hace  de los apartes pertinentes de la sentencia de primera  instancia.   

Cargo  subsidiario   

Nulidad  de la sentencia de segunda instancia  por deficiente motivación.   

El  fallo  de  primer  grado fue recurrido en  apelación  con el ánimo de demostrar la ausencia de culpa en el comportamiento  de  su  defendido, o al menos el reconocimiento de la duda al respecto. También  protestó  porque  no se le dio respuesta a la intervención de la defensa en la  Corte  Marcial, pero el Tribunal se limitó a sostener que si bien eso es cierto  no  existe duda sobre el actuar culposo del procesado, y se vale para ello de su  supuesta  confesión  y  de  las  declaraciones  de  los  patrulleros Córdoba y  Troncoso,  cuando  en  el  proceso  no  existe  testimonio  alguno de alguien de  apellido Córdoba.   

Adicional  a  ello, no se dio respuesta a los  planteamientos  sobre la existencia de un caso fortuito, ni a las circunstancias  en  medio  de las cuales se obligó a su defendido a llevar consigo armas largas  y de combate.   

En  suma,  no  se  sabe  cómo se llegó a la  conclusión  de  que  la  responsabilidad  penal  del  enjuiciado  fue  culposa.   

CONSIDERACIONES:  

Teniendo  en cuenta que los hechos que dieron  origen  a  este proceso ocurrieron en vigencia de las leyes 522 de 1999 y 600 de  2000  y bajo su imperio igualmente se ha dictado el fallo de segundo grado, a no  dudarlo,   en  este  evento  la  casación  sólo  podría  haberse  interpuesto  siguiendo  los  lineamientos indicados en el inciso tercero del artículo 205 de  la  última  en  cita,  pues  el  fallo objeto de la censura lo es por un delito  sancionado con pena de prisión inferior a 8 años.   

Lo  anterior,  evidentemente  le  imponía al  demandante  interponer  el recurso por la modalidad discrecional, y en ese orden  la  sustentación  de  la  impugnación  implicaba exponer, así fuera de manera  suscinta  pero  clara,  las  razones  por  las que en este caso en particular se  precisa  de  un  pronunciamiento  de  fondo  por  parte  de  la Corte, bien para  desarrollar  la  jurisprudencia  en  puntos aún no considerados en esta sede, o  que  a  nivel  de  las  instancias  han  dado  lugar  a  posiciones  confusas  o  contradictorias,  o  porque  ante  la nueva normatividad resulte necesario hacer  precisiones  en  temas específicos; o porque se pretende restablecer garantías  de  los  sujetos  procesales  que  resultaron  desconocidas o violentadas con la  decisión demandada.   

No obstante, y como aquí los dos reparos que  postula  el libelista son por motivo de nulidad, bien puede la Corte afirmar que  en  el  desarrollo de los mismos se advierte que a la postre, lo que se pretende  con  el  recurso  es  la  protección de garantías fundamentales del sindicado,  desde   el   punto   de   vista   del   debido   proceso   y  el  derecho  a  la  defensa.   

Aún  así,  y  si  bien  en relación con el  primer  cargo  pudiera  sostenerse  que la vía de ataque adecuada debía ser la  primera,  en tanto que lo que se aduce es la ilegalidad en la producción de las  pruebas  testimoniales  o  periciales  provenientes  de funcionarios de la misma  institución  a  quienes  se les hizo comparecer sin precisar en qué condición  lo  hacían,  es  lo  cierto  que  de  su desarrollo claramente eso es lo que se  vislumbra,  pues  lo  que  se plantea es que, no obstante los vicios destacados,  constituyeron  el  fundamento  de la sentencia, circunstancia que el Tribunal se  limitó  a  negar,  cuando  el  contenido del fallo de primer grado demuestra lo  contrario.   

Ahora  bien,  en  cuanto tiene que ver con el  cargo  subsidiario,  la  propuesta  casacional  que  se  apoya  en  el motivo de  nulidad,  resulta correcta, pues lo que se pretende demostrar es que debido a la  ausencia  de respuesta a varios de los argumentos expuestos por la defensa en el  escrito  de  apelación,  conllevaron  a  que  el  fallo  recurrido presente una  deficiente  motivación,  ya  que tampoco se aprecia cómo, a pesar de reconocer  las  deficiencias  argumentativas de la decisión de primera instancia sobre los  pedimentos  que hizo el defensor en la audiencia pública, el Tribunal terminara  supliéndolos  con  afirmaciones  que no demostró con base en la confrontación  de la prueba legalmente acopiada al proceso.   

Así  las  cosas,  a  juicio  de la Corte, es  conveniente  admitir  la  demanda presentada, con el fin de verificar, a través  del  estudio  que requiere un fallo de fondo si se configuran las circunstancias  alegadas,   y   si   con   ellas   se  afectaron  garantías  fundamentales  del  procesado.   

                                  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. Admitir la demanda de casación presentada  a nombre del procesado ILMER TORRES QUIROGA.   

2.  De  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  por  el  término  de 20 días a la  Procuraduría Delegada en lo Penal para que emita concepto.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                   ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

Permiso  

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                             MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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