26092(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26092  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado acta No.  181  

Bogotá D. C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007)   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  el  2 de febrero de 2006 que confirmó la  dictada  por el Juzgado 1° Penal de Circuito Especializado de Ibagué a través  de  la  cual  fue  condenado  CALA  HERNEDIS  TRUJILLO  PAVA  alias  “Charly”  a  las  penas de 11 años 3  meses  de  prisión,  multa  del  equivalente  a 3.000 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de los  derechos  y  funciones  públicas por un período igual al de la pena principal,  como    autor    responsable    del   delito   de   concierto   para   delinquir  agravado.   

En  la  misma  sentencia  fueron  condenados  ALEXANDER  LOAIZA  HINCAPÍE,  GERMÁN  CANACUÉ  LOZANO a 6 años de prisión y  multa  de  2000 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la pena principal, como coautores del delito de concierto para  delinquir.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  hizo  la  siguiente  síntesis:   

“El  capitán  Edisson Laguna Pinzón, en  calidad  de Comandante del Distrito Quinto de Policía de Chaparral (Tolima), el  26  de  julio de 2002 recibió una llamada telefónica de un morador de la finca  “Cembe”  de  esa jurisdicción quien señaló que en ese lugar se encontraba  un  grupo  de  aproximadamente  seis personas que preguntaron por el propietario  Yesid   Campos   identificándose  como  miembros  de  las  A.U.C.,  solicitando  colaboración  económica  para  la organización, razón por la cual dispuso un  operativo  obteniendo la captura de Germán Canacue, Alexander Loaiza, Rigoberto  Marín Chambo y José Danubio Sánchez.   

Al  requisar  a  Canue  y  Sánchez  se les  incautó     dos     revólveres    ‘Smith     y     Wesson’,  mientras  que a Roberto Marín, una pistola, luego de lo cual al  ser  escuchados  en  indagatoria  hicieron cargos contra el Sargento Segundo del  Ejército  Nacional  Cala Hernedis Trujillo Pava (a. charly) adscrito al S-2 del  Batallón    de   Infantería   17   ‘General       Caicedo’,  como  quien  los  organizó  y  entregó  armas  de  fuego  para  ‘prestar  vigilancia’   en   la  jurisdicción  de Chaparral para a cambio de recibir recompensas económicas.”   

Por  los anteriores hechos, la Fiscalía 5ª  Delegada  ante  los Juzgados Penales de Circuito Especializados de Ibagué, el 8  de  enero de 2003 calificó el mérito de la actuación sumarial con resolución  de  acusación  en  contra  de  CALA HERNEDIS TRUJILLO  PAVA,  ALEXANDER  LOAIZA  HINCAPÍE,  GERMÁN CANACUÉ  LOZANO  y  RIGOBERTO  MARÍN  CHAMBO  como  probables  coautores del concurso de  delitos  de  concierto  para delinquir con la finalidad de conformar u organizar  un  grupo  armado al margen de la ley (paramilitarismo) y fabricación, tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones  (fl.  299 4 c # 2), la que al ser  impugnada  fue  confirmada  el 12 de febrero de 2003 por la Unidad de Fiscalías  Delegadas    ante    el    Tribunal    Superior    de   Distrito   Judicial   de  Ibagué.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  CALA   HERNEDIS  TRUJILLO  PAVA  presentó  demanda  de  casación contra la sentencia de segunda instancia proferida por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Ibagué, en la que  promueve  4  cargos  al amparo de la causal primera de casación, por violación  indirecta de la ley sustancial por errores de derecho y de hecho.   

1.- Cargo primero, violación indirecta de la  ley sustancial por error de derecho por falso juicio de legalidad.   

Refiere  el  actor  que  el  Tribunal, en la  sentencia  de  segunda  instancia,  violó  indirectamente la ley sustancial por  error  de derecho derivado de un falso juicio de legalidad por admitir y valorar  como  pruebas  de  cargo  las  versiones  injuradas  de GERMÁN CANACUÉ LOZANO,  ALEXANDER LOAIZA HINCAPÍE y RIGOBERTO MARÍN CHAMBO.   

Sostiene  que  el  error  se evidencia en la  producción   probatoria   respecto  de  las  tres  diligencias  de  indagatoria  allegadas  a  la  actuación  como  prueba  de  cargo  en  contra  del procesado  HERNEDIS  TRUJILLO,  pues en  dichas  actas  los  sindicados  se  encontraban  rindiendo  una versión libre y  espontánea  y  no  fueron  juramentados  como  lo  dispone el artículo 337 del  Código  de  Procedimiento Penal, en relación con las imputaciones efectuadas a  terceros.   

Considera,  entonces,  que  si dentro de una  indagatoria  se  hacen  aseveraciones  de  responsabilidad  penal  en  contra de  terceros  y  el  operador  judicial omite juramentar al indagado o al momento de  hacerlo  este  no  ratifica el contenido de sus acusaciones bajo la gravedad del  juramento,  como  ocurrió  con  CANACUÉ  LOZANO  y  MARÍN  CHAMBO, surge como  consecuencia  la  imposibilidad  de  utilizar la afirmación incriminatoria como  argumento probatorio en contra del afectado.   

Puntualiza  que  al  no  considerarse  las  versiones  injuradas,  la  sentencia  variaría  sustancialmente,  puesto que se  dejaría  considerar  como un hecho fehaciente el que las armas que portaban los  tres    detenidos    habían    sido   entregadas   por   parte   del   Sargento  TRUJILLO.   

2.-  Segundo  cargo,  por error de hecho por  omisión    en    la    valoración   del   testimonio   de   GERMÁN   CANACUÉ  LOZANO.   

Sostiene  que  los  juzgadores  de instancia  incurrieron  en  el error de hecho, por falso juicio de existencia al no valorar  el  contenido  del  testimonio  de  GERMÁN  CANACUÉ  LOZANO  en  el que al ser  interrogado  si  se  ratificaba sobre las imputaciones efectuadas a CALA  HERNEDIS TRUJILLO  contestó que  “no   me  ratifico  bajo  juramento”.  Adicionalmente,  al  proceso  fueron trasladadas la diligencia de  declaración  rendida  por  CANACUÉ  LOZANO  el  27  de  marzo de 2003, ante la  Asesora  de  Derechos Humanos de la Procuraduría General de la Nación, permite  deducir  que  no  es  cierto  que  el  Sargento Segundo  TRUJILLO  PAVA haya organizado el grupo de autodefensas  en  Chaparral, como quiera que de manera enfática refiere que el suboficial que  en  servicio  activo del Ejército Nacional no organizó ningún grupo armado al  margen de la ley.   

Considera   que  en  estricto  sentido  el  testimonio  de  CANACUÉ no fue valorado, puesto que cuando se hace referencia a  este  sujeto  en  la  sentencia,  es  la versión de indagatoria que rindió con  ocasión  a  la  captura.  Agrega,  que  las  consecuencias  del error demandado  determinan  una  conclusión diametralmente diferente y de tal trascendencia que  se  hubiera  establecido  que la imputación a TRUJILLO  PAVA  hubiera  quedado  sin  demostración  alguna, es  decir,  el  ad-quem  hubiera  concluido que el procesado no estaba incurso en la  conducta.   

3.-  Tercer  cargo, error de hecho por falso  juicio   de  existencia  por  no  valorar  el  testimonio  de  RIGOBERTO  MARÍN  CHAMBO.   

Sostiene que en la diligencia de ampliación  de  la indagatoria de RIGOBERTO MARÍN CHAMBO consta que al preguntársele si se  ratificaba   de   las   imputaciones  que  hiciera  en  contra  de  CALA  HERNEDIS  TRUJILLO  PAVA expresó que  “no   me   ratifico”;  adicionalmente,  señala  que  en  el  término  probatorio  fue  trasladada  la  declaración  que  rindió  MARÍN  CHAMBO  ante  la Procuraduría General de la  Nación,  cuya  valoración  fue omitida permite deducir que no es cierto que el  Sargento   CALA   HERNEDIS  hubiera  organizado  el  grupo  de autodefensas en la región de Chaparral, como  quiera  que  de  manera enfática señala que el suboficial no fue el que le dio  el  arma  que  portaba  en  la  captura,  ni  lo  invitó  a  él ni a los otros  capturados a formar ningún grupo armado ilegal.   

Explica que la valoración de este testimonio  es  determinante  para  rebatir las consideraciones equivocadas contenidas en la  sentencia  impugnada.  Insiste en que el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Ibagué,  omitió  valorar  este  testimonio  que  demuestra  cabalmente  el  contenido de la tesis defensiva expuesta en el curso del proceso.   

Asegura   que  de  haberse  valorado  este  testimonio    se   habría   llegado   a   conclusión   de   que   CALA   HERNEDIS  no  había  organizado  y  armado un grupo de autodefensas en Chaparral.   

4.-  Cuarto  cargo, error de hecho por falso  raciocinio.    

Señala  que  el  juzgador de segundo grado,  incurrió  en  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  en  la  valoración del  testimonio   de  ALEXANDER  LOAIZA  HINCAPÍE  para  arribar  a  la  conclusión  condenatoria,  no  obstante  que  el  contenido  de  la  declaración se aprecia  abiertamente   tendenciosa,  razón  por  la  cual  el  sentenciador  tenía  la  obligación  de  evaluar  para  otorgarle  valor  al contenido de la prueba; sin  embargo,  no  lo hizo cuando asumió la labor de raciocinio, originando un error  de hecho por falso raciocinio.   

Refiere  que  al  corregirse  el  error,  es  evidente  que  el  testigo  miente  cuando ubica la responsabilidad en cabeza de  CALA     HERNEDIS     TRUJILLO     PAVA.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar  absolver,  al  sargento  del  ejército  CALA     HERNEDIS     TRUJILLO    PAVA.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  La  demanda  que sustente el recurso de  casación  necesariamente  debe  caracterizarse por permitir colegir sin temor a  equivocaciones  los  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria en que  pudieron   incurrir  los  juzgadores  de  instancia.  El  cuestionamiento  a  la  sentencia  acusada  debe  ser  de objetiva comprensión, porque así lo exige la  naturaleza  y  alcance  de  las  normas que gobiernan el recurso extraordinario.   

2.-  En el caso que ocupa la atención de la  Sala,  se  destaca  la  enorme  dificultad  con  la que el libelista elaboró el  escrito  con  el  que  sustenta  el recurso extraordinario de casación, el cual  amerita   varios   reparos,  atendiendo  que  desde  su  enunciado  y  posterior  desarrollo  desconoció  los  lineamientos lógicos y la adecuada argumentación  jurídica  previstos en la ley y desarrollados por la jurisprudencia de la Sala,  que la hacen de inexorable inadmisión.   

En efecto, si bien es cierto, el libelista en  el  escrito  invocó,  para la promoción del primer cargo, la causal primera de  casación,  por  violación indirecta de la ley sustancial por error de derecho,  pretendiendo  ubicar  la  discusión,  inicialmente,  por  un  falso  juicio  de  legalidad  que  rápidamente  confunde  con el falso raciocinio, dado que, en el  primero  de  los  casos  critica  que  el  juzgador de segunda instancia tuvo en  cuenta  la  versión  rendida  por los capturados para incriminar al coprocesado  CALA  HERNEDIS TRUJILLO PAVA,  sin  que tal compromiso fuera ratificado bajo la gravedad del juramento; empero,  en  esencia  de  lo  que  discrepa,  insistentemente,  es  del  valor probatorio  asignado  en  la  sentencia  de  segunda  instancia  a  tales versiones, pues no  demuestra  ningún  error  en  relación  con la aducción de tales diligencias,  entremezclando   los   dos  sentidos  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  sin que a la postre sugiriera el objeto de su discrepancia; con tal  forma  de  presentar el cargo, olvidó que cada uno de los sentidos de casación  referidos   tienen  características  propias  y,  por  lo  mismo,  conlleva  la  necesidad   de   explicar  clara  y  separadamente  la  razón  de  la  supuesta  vulneración que se formula.   

Es  de  utilidad  recordar, entonces, que el  falso  juicio de legalidad gira en torno a la validez jurídica de la prueba, es  decir,  de  su  existencia  jurídica,  que  se  presenta  cuando el juzgador al  apreciarla   le  otorga  validez  jurídica  porque  considera  que  cumple  las  exigencias  formales  de  producción  establecidas en el ordenamiento jurídico  que  regulan su incorporación al proceso o cuando se la niega, porque considera  que  no  las  reúne,  cumpliéndolas;  luego mal podría pensarse, como en este  caso,  que  el  censor endilgue al juzgador la comisión del mencionado error de  derecho,  cuando la discrepancia el actor, al parecer, se orienta sobre el valor  probatorio  que  se  le  asignó,  censura  que  ubicaría la discusión en otro  sentido de la violación indirecta de la ley sustancial.   

De  suerte  que si el recurrente consideraba  que  se  presentaban las irregulares hipótesis, ha debido hacerlo en capítulos  separados,  pues  dentro  de  la  misma causal primera no es posible mezclar los  elementos  relativos  a  errores de derecho y de hecho y, menos, cuando cada uno  de  los  sentidos  que  los identifican, se caracterizan por tener un desarrollo  argumentativo particular.   

3.-  Adviértase, así mismo, que los cargos  segundo  y  tercero,  no  son  ajenos a la confusión conceptual que presenta el  censor  acerca  de las causales de casación y los sentidos desarrollados por la  jurisprudencia,  pues  no obstante anunciar que los promueve por falso juicio de  existencia,  nótese  que  en  el  ejercicio  argumentativo  se  distancia de la  metodología  inherente  a  la  argumentación propia del sentido invocado, toda  vez  que  señala  que  los  juzgadores  de  instancia no tuvieron en cuenta las  ampliaciones  de  las  indagatorias  en  lo  atinente  a  la retractación de la  imputación  que,  en  la  primera  versión, hicieron en contra de CALA  HERNEDIS  y,  adicionalmente, de las  copias  trasladadas  de  la  Procuraduría  General de la Nación, sin que logre  demostrar  el  yerro  en  que  incurrieron  los  funcionarios  judiciales  y  la  trascendencia  de  los mismos, dado que, no basta con decir, simplemente, que de  no  haberse  incurrido  en  ese  despropósito  la  sentencia  hubiera  sido  de  contenido  diverso,  en  una  manifiesta  oposición  al  ejercicio  dialéctico  plasmado en el fallo impugnado.   

Recuérdese, entonces, que el falso juicio de  existencia  por omisión se presenta cuando los juzgadores ignoran la prueba que  obra  materialmente  en el proceso o, lo que es lo mismo, pasan inadvertidamente  frente  a  su  presencia y, no cuando, como en el caso que ocupa la atención de  la  Sala,  se afianza la responsabilidad del acusado no sólo sobre lo expresado  en  la  primera  versión  por  los  procesados CANACUÉ LOZANO y MARÍN CHAMBO,  desestimando tácitamente la posterior retractación.   

Olvidó, igualmente, el libelista que cuando  se  plantea  este tipo de error su fundamentación no puede limitarse a enlistar  los  medios de prueba supuestamente omitidos, dado que, le es forzoso confrontar  los  elementos de juicio echados de menos con los que tuvo en cuenta el juzgador  para  proferir el fallo controvertido y luego de ese ejercicio demostrar que las  conclusiones  de  la  sentencia habrían de no haberse incurrido en el equívoco  mencionado.   

Igual  acontecer se precisa en relación con  el  cuarto cargo, toda vez que, aunque propone la discusión en torno a un error  de  hecho  derivado de un falso raciocinio en la apreciación de la declaración  de  ALEXANDER  LOAIZA  HINCAPÍE, guarda absoluto hermetismo sobre el fundamento  central   que  caracteriza  el  mencionado  sentido  de  violación  de  la  ley  sustancial;   en  efecto,  adviértase  que  cuando  se  critica  el  fallo  por  quebrantos  de  la  sana  crítica, es forzoso para el casacionista señalar los  postulados  de  la  lógica,  los  principios  de  ciencia  o las máximas de la  experiencia  o  el  sentido común que fueron quebrantados por los juzgadores de  instancia  en  la valoración probatoria; además, es imprescindible puntualizar  de  qué  manera e indicar la trascendencia de los mismos en el fallo impugnado,  labor que no desarrolló a lo largo del libelo.   

Es  así  como  el casacionista, a cambio de  señalar  los  postulados  de  la  lógica, las máximas de la experiencia y los  principios  de la ciencia, aparentemente, conculcados por el juzgador de segundo  grado  al  momento  de  apreciar  el  testimonio de LOAIZA HINCAPÍE, enfocó la  crítica   demostrativa   de   la   censura  disintiendo,  abiertamente,  de  la  credibilidad  que  el  Tribunal  les  otorgó  para  efectuar la declaración de  responsabilidad  que le asiste a CALA HERNEDIS TRUJILLO  en  la  conducta  ilícita de concierto para delinquir  agravado.   

Adviértase,  entonces, cómo a lo largo del  escrito  increpa  al  juzgador  por  las  conclusiones a las que arribó, habida  cuenta    que,    en    su    criterio   personal,   el   acusado   TRUJILLO  PAVA es ajeno al delito que se le  imputó.  Pero,  invariablemente,  sustituyó el compromiso metodológico que le  era  propio  observar  para  la  demostración  de  los cargos, para acudir a la  crítica  del ejercicio argumentativo realizado por el ad-quem con fundamento en  la  prueba  recaudada,  dejando  de  esta  manera  los  cargos  con  ostensibles  deficiencias,  imprecisiones  y  falta de argumentación jurídica inherentes al  recurso extraordinario de casación.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de las decisiones de  los juzgadores de instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta   la  demanda,  la  Sala  no  advierte  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad  que  la  obliguen a un pronunciamiento  oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la   demanda   de   casación  interpuesta  a  nombre  del  procesado  CALA  HERNEDIS  TRUJILLO    PAVA    por    las    razones   anotadas  precedentemente.   

Devuélvase  la  actuación a la oficina de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                    JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA           

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                    JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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