26040(05-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26040  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                           Magistrado Ponente:   

                                                   Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                               Aprobado Acta No. 112   

Bogotá,  D.C.,  cinco (05) de octubre de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

De  acuerdo con las previsiones del artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por el defensor de LUIS EDUARDO CORREDOR MORENO  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  esta capital,  confirmatoria  de  la  emitida  en primera instancia por el Juzgado 34 Penal del  Circuito  que condenó al procesado a la sanción privativa de la libertad de 64  meses  de  prisión  como  responsable  del  delito  de acto sexual con menor de  catorce años agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE:  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico contenida en el fallo de primer grado, así:   

“Se originó la presente investigación con  base  en la denuncia formulada el pasado 1° de octubre de 2.005, por la señora  Sonia  Liliana  Ariza  Moreno,  madre de la menor Angie Liliana Pulido Ariza, de  diez  años de edad, la cual da cuenta que llegó a su casa el citado día a las  dos  de  la  mañana y encontró acostado en la cama de su menor hija a su primo  Luis  Eduardo Corredor Moreno de 21 años, en estado de embriaguez, ante lo cual  procedió  a levantarlo de allí y despertar a su hija a la que interrogó sobre  el  por que de la presencia de Luis Eduardo Corredor Moreno, quien le manifestó  ‘que  su  primo  se había  acostado  al  lado  de  ella  ,  para  luego proceder a bajarle el pantalón del  pijama     y     colocarle     el    pene    entre    sus    piernas’.   De   inmediato  Sonia  Liliana  se  dirigió  a  la  habitación  de su primo Luis Eduardo procediendo a agredirlo y  preguntarle por que había hecho eso”.   

Con fundamento en la citada queja criminal, el  2  de  octubre  de  2.005 la Fiscalía 316 de la URI de Ciudad Kennedy solicitó  audiencia  preliminar,  autorizándose la captura del incriminado, a quien se le  imputó  el  delito  de  acto  sexual  con menor de catorce años que no hubo de  aceptar.  El 2 de noviembre posterior se presentó la acusación, adelantándose  la  audiencia  preparatoria el 18 de enero de 2.006 y finalmente el rito oral de  juzgamiento  con la emisión de los fallos de primera y segunda instancia en los  términos sintetizados en precedencia.   

DEMANDA:  

El  procurador judicial del procesado postula  un  reproche  contra  la sentencia objeto de la impugnación extraordinaria, con  fundamento  en  la  primera causal de casación, por error de hecho que sostiene  derivado de distorsión probatoria.   

Afirma  el actor haber vulnerado el fallo los  artículos  5°,  7°  y  381  del  C.  de  P.P.,  habida cuenta que el juzgador  “aduce   certeza   sin   mayor  trascendencia”,  al  valorar  los  distintos  testimonios  aportados  en  desarrollo del juicio oral, cuya síntesis procede a  efectuar   resaltando  de  los  mismos  cuanto en su criterio genera dudas,  procediendo  entonces a formular distintas preguntas en torno a las motivaciones  que  podría  haber  tenido el procesado para actuar en la forma en que la menor  Angie  Liliana  adujo,  contrastando  de  su  dicho  las circunstancias de modo,  tiempo y lugar que permitirían darle certeza.   

Para  el  demandante, “Todo lo anterior con  grado  de  proximidad  a  la  verdad  descubre  que  lucho  si  pernoctó  en la  habitación  de  Sonia junto con sus dos hijos David y Angie Liliana pero que no  accedió   ni   realizó  conducta  criminal  alguna”,  estableciendo  algunas  hipótesis  que  asume  como  posibles mas no así respecto de los supuestos que  dio  por  demostrados  la  sentencia, pues la teoría del caso presentada por la  Fiscalía, “solidifica la duda” que es invocada en esta sede.   

Se opone al análisis probatorio contenido en  la  sentencia  y a las razones que se aducen en la misma para descartar la duda,  no  dando  credibilidad a lo sostenido por Marcela Milagy Joya Moreno, en cuanto  revela  que  su  prima,  la  presunta  víctima,  le  refirió que la situación  revelada no era cierta.   

Se  opone  al  análisis  probatorio  de  la  sentencia,  aduciendo  que  la  valoración  en ella contenida es producto de la  tergiversación  de  los  diversos  medios,  deteniéndose  en  particular en la  mencionada falta de credibilidad a la hermana del procesado.   

Reitera que el reproche está propuesto por la  vía  indirecta  derivado  de  errores  en  la  apreciación  de  las pruebas al  distorsionar  su  contenido  material, como efecto de estimar el Tribunal que el  testimonio  de  la  víctima era “único e ineludible”, cuando es lo cierto,  según   su   parecer,   que   no   emerge   certeza   para   emitir   un  fallo  condenatorio.   

Solicita, así, se case el fallo y se absuelva  al procesado de los cargos que le fueron imputados.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Con  la  entrada a regir de la Ley 906 de  2.004  y  la  consiguiente implementación progresiva entre nosotros del sistema  procesal   penal   con   marcada   tendencia   acusatoria,  en  ningún  momento  –así  lo ha enfatizado la  Corte  reiteradamente-,  el  recurso  de  casación perdió sus características  propias  que  lo hacen un mecanismo de impugnación extraordinario, pues si bien  está  concebido  como  un  medio  de  control  constitucional  protector de los  derechos  contemplados  en la Carta Política y los tratados de derechos humanos  -bloque  de  constitucionalidad-  de aquellos sujetos que intervienen dentro del  proceso  penal,  continúa  siendo un medio de oposición reglado y para el cual  se  han  previsto  serios y lógicos presupuestos de postulación y propuesta de  reproches,   sin   que  pueda  entenderse  liberado  absolutamente  de  aquellos  requisitos  ante  cuya  falencia  surge inadmisible o, en todo caso, inepto para  desvirtuar  los  principios  de acierto y legalidad que respaldan las sentencias  judiciales.   

2. Nada distinto provocan estos supuestos, que  la  necesidad  de  insistir en que además del interés jurídico para recurrir,  un  alegato  casacional  implica  que  las  razones  expuestas  sean jurídica y  fácticamente  presentadas  con  fundados motivos inherentes a cada causal y con  miras  a la realización de alguno los fines consagrados en el artículo 180 del  C. de P.P.   

3.  En el presente caso, es ostensible que el  demandante  en  casación  ha  omitido  en forma absoluta el cumplimiento de los  destacados  presupuestos,  como  que  a la manera de un escrito controversial de  fisonomía  estrictamente  de  instancia, se opone al fallo -como no podría ser  de  otro  modo-,  pero  simplemente  bajo el entendido de que eso es posible sin  parámetro  distinto al de discrepar con la valoración de las pruebas efectuada  por los sentenciadores.   

4. Encubre la escueta disparidad de análisis  de  la  prueba  el  casacionista,  aduciendo  que  acude  a la vía indirecta de  vulneración  a la ley sustancial por error de hecho derivado de falso juicio de  identidad.  Sin  embargo,  como  surge  notable, nada en absoluto de todo cuanto  afirma  en  relación  con  dicho  ejercicio  de  estudio,  tiene que ver con la  circunstancia  de haberse distorsionado o tergiversado por parte del juzgador el  contenido   material   de   los   diversos  medios  allegados  -fundamentalmente  testimoniales-,  toda  vez  que  la  opugnación con las conclusiones falladoras  dice  relación es con la credibilidad o mérito concedido a las atestaciones de  la  menor  ofendida  Angie  Liliana Pulido Ariza y su progenitora, Sonia Liliana  Ariza  Moreno,  frente  al  dicho  de  la  también  infante Marcela Milagy Joya  Moreno, que las desvirtuaría.   

5. No cesa de insistir la Corte, en el sentido  de  señalar que no media en criterios opuestos de valoración o apreciación de  las  pruebas,  absolutamente  ningún motivo que haga válido atacar un fallo en  casación.  Los errores de apreciación probatoria, en los conocidos sentidos de  hecho  y  de  derecho,  obedecen  a  supuestos  dentro  de  los  cuales no está  concebido  el  simple cuestionamiento sobre la veracidad -fundada en parámetros  y  con  sujeción a los elementos que integran la sana crítica-, que se concede  a  diversas pruebas, como motivo suficiente para atacar las sentencia judiciales  ante esta sede.   

6. Nada distinto deja constatar el actor, que  esa  discrepancia abierta con los juicios del juzgador, en tanto discernió como  probados  los  actos  sexuales  abusivos con los testimonios de la víctima y su  madre,  en  contraposición  a  la  prueba  que,  desde  el margen opuesto quiso  explicar  los  hechos  con  una  connotación  distinta y marginada de cualquier  implicación en el campo del derecho penal.   

Esta  forma  de argumentar, desde luego, así  como  es  inepta  para  traducir  un yerro jurídicamente relevante, también se  muestra  por  completo  precaria  para  instar  a  la  Corte a su admisibilidad,  máxime  cuando de ninguna manera se precisa el fallo con miras a cumplir alguna  de  las  finalidades  del  recurso,  esto  es,  que  no  conduce a que tenga que  proveerse  por  la  efectividad  del  derecho material, ni media quebranto a las  garantías  de  los  sujetos  intervinientes  y  por  tanto  lugar a reparar sus  agravios  y,  mucho  menos,  por  último, amerita el caso la unificación de la  jurisprudencia  que  posibilite  la  salvaguarda  destacada, razones suficientes  para no seleccionar el libelo (artículos 180 y 184 C. de P.P.).   

Por  último  y  como  quiera que contra esta  determinación   se  hace  legalmente  viable  la  insistencia  prevista  en  el  artículo  184  de la Ley 906 de 2.004, importa a la Sala advertir -como se hizo  a  partir  de  la  providencia fechada el 12 de diciembre de 2.005, radicado No.  24.322-  que  dada  la  carencia  de  regulación en su trámite, el mismo ha de  entenderse, así:   

a-  La  insistencia sólo puede ser promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro  del  mismo  lapso  por alguno de los Delegados del Ministerio  Público   para  la  Casación  Penal  –en        tanto        no        sean        recurrentes–   el   Magistrado   disidente   o  el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b-  La  respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en un término de quince (15) días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada a nombre del procesado LUIS EDUARDO CORREDOR MORENO.   

2.   Contra   esta   decisión  procede  la  insistencia, en términos del artículo 184 de la Ley 906 de 2.004.   

3. Ejecutoriada esta providencia, devuélvanse  las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN             MARINA PULIDO DE BARÓN   

   Comisión de servicio                                             Permiso   

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS                  YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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