26245(02-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26245  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 125   

Bogotá.  D.C.,  dos  de noviembre de dos mil  seis.    

          Decide  la  Corte  la solicitud de cambio de radicación del proceso  que  por  el  delito  de  homicidio  y  tortura  cursa en contra de Segundo  Bespasiano Banguera Montaño en el  Juzgado segundo penal del circuito especializado de Pasto.   

ANTECEDENTES   

          Mediante   decisión  del  22  de  septiembre  de  2005,  Segundo  Bespasiano Banguera Montaño fue  acusado  por  la Fiscalía dieciséis de la Unidad Nacional contra el terrorismo  con  sede  en  la  ciudad  de  Bogotá,  por la probable comisión del delito de  tortura.  En la misma providencia, la fiscalía ordenó hacer efectiva la medida  de   aseguramiento  de  detención  que  había  sido  suspendida  y  libró  la  correspondiente  orden  de  captura   (fs.,  268  cuaderno 3).   

Como consecuencia de esta determinación, el  sindicado se encuentra recluido en la Cárcel de Facatativa.   

          Al  Señor Juez segundo penal del circuito especializado de San Juan  de  Pasto  le  fue  asignado  en  reparto  el proceso para adelantar la fase del  juicio,   ante   lo   cual  el  defensor  de  Banguera  Montaño,   inmediatamente  solicitó  el  cambio  de  radicación    del    proceso   a   un   juzgado   de   un   distrito   judicial  diferente.   

          Señala  el  defensor  que  el  artículo  85 de la ley 600 de 2000,  autoriza  el  cambio de radicación de los procesos penales, cuando la seguridad  o  integridad  de  los  sujetos  procesales  o  de  los funcionarios pueda verse  afectada  por  problemas  de  orden público. Si ello es así, a su juicio, esos  supuestos  se  cumplen,  pues  todo el territorio colombiano se encuentra en una  situación  conflictiva  y desde esa perspectiva el traslado del agente hasta el  sitio  del  juicio,  cuando  las  diligencias lo requieran, significa un peligro  cierto para su integridad y su vida.   

          Solicita,  en  consecuencia,  el  cambio de radicación del proceso,  que   en   su   criterio   también   se  justifica  por  razones  de  economía  procesal.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Primero: Aun cuando  el  defensor  no  es muy claro en su petición, materialmente lo que solicita es  que  se  defina  el  cambio de radicación del proceso de un distrito judicial a  otro.  Por  lo  tanto,  le  compete a la Corte decidir la petición (artículo    88    de    la    ley    600   de   2000).   

Segundo:   El   artículo   85  del  código  de  procedimiento penal dispone lo siguiente:   

          “El   cambio  de  radicación  podrá  disponerse  cuando,  en  el  territorio   donde   se   esté  adelantando  la  actuación  procesal,  existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del juzgamiento, la seguridad o integridad de los sujetos procesales  o de los funcionarios judiciales.”   

Del instituto de cambio de radicación puede  afirmarse  que  constituye  una excepción a las reglas generales de competencia  que  con  base  en  el  factor  territorial disponen que es el juez del lugar en  donde  se  cometió  el  delito  el  competente  para  conocer  de  la  conducta  investigada  (artículo  81  y  ss  de  la ley 600 de  2000).   

De manera que por causas externas al trámite  del  proceso  es  posible  variar  la  radicación del mismo, como ocurre cuando  existen     circunstancias     concretas,  y  no abstractas, que afectan la seguridad de las personas que en  él intervienen o amenazas ciertas e inminentes contra ellas.   

Tercero: El defensor  del  procesado,  no  obstante  que  el  cambio  de  radicación  requiere de una  relación   de   imputación   específica  entre la situación de orden público y la seguridad concreta  de  las personas que intervienen  en  el juicio, se dedica a expresar su particular, ambiguo y abstracto concepto,  sin  ningún  respaldo probatorio que permita deducir a partir de una situación  problemática  particular  el  peligro  que  se cerniría contra la integridad o  contra  la  vida  de  su  cliente  de  continuar  el  juicio  en la sede que fue  radicado.   

Para   zanjar   el   tema   acerca  de  la  improcedencia  evidente  de  la  petición,  por  falta  de  relación entre los  conceptos  de  orden público y la concreta situación del procesado, obsérvese  que, como lo ha expresado la Corte,   

“el  perjuicio  para  la  seguridad  del  procesado  a  que se refiere la norma debe derivarse del lugar donde se efectúa  el  juzgamiento  (ciudad  o  región), en cuanto existan actos identificados que  permitan  suponer  fundadamente  la existencia de un animus nocendi en contra de  su    vida    o    integridad    personal.”    1   

De manera que el sólo criterio del defensor  acerca  de  los  problemas  del  país, por importantes que sean, no autoriza el  cambio  de  radicación  del  proceso  de  un distrito a otro, y ni siquiera los  costos  que demanda el traslado del procesado a la sede del juicio justificaría  esa decisión, pues como lo ha expresado la Sala,   

“problemas tales  como  la  demora  en notificar al detenido y los costos  de   traslado   (asunto   éste   que  compete  a  la  administración  carcelaria,  no  a  la de justicia), en modo alguno estructuran  los  motivos  de  cambio  previstos  taxativamente  por  el legislador.”   2   

En ese orden de ideas, la petición se ofrece  improcedente.               

Por  lo  tanto,  La  Corte    Suprema    de    Justicia    niega    el    cambio    de    radicación  solicitado.   

Cúmplase   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                    

Comisión de servicio  

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                       

JULIO             SOCHA  SLAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

     

1  Idem   

2 Corte  Suprema   de   Justicia,   auto   del   25   de   octubre   de   2005,  radicado  24409.     

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