25982(01-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  25982   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 136  

Bogotá D.C., primero (1°) de agosto de dos  mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Se   pronuncia  la  Sala  respecto  de  la  admisibilidad  formal  del  libelo  de  casación presentado por el defensor del  procesado  ÁLVARO  EFRÉN CHICA CÁRDENAS,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  San  José  de  Cúcuta  el  7  de  diciembre  de  2005,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  misma ciudad, el 2 de septiembre de 2003.   

H   E   C   H   O   S   

Fueron   resumidos   por   el   ad   quem  así:   

“Cuenta  la investigación y procesalmente  se  ha  establecido  que el acá obitado había llegado a esta ciudad procedente  de  la  costa norte acompañado de su hijo de 7 años Jesús David Peña Fragoso  y  de  Maribel del Carmen Herrera Villalba con quien últimamente compartía una  relación  sentimental,  y  que  llevaba  dos  meses  dedicado  a actividades de  superstición      que     presentaba     como     práctica     de     medicina  homeopática.   

Igualmente  se  conoce que el 17 de enero de  2001  a  tempranas horas salió con sus acompañantes hacia la vecina población  de  Villa del Rosario, y después de despedirse de su compañera se ubicó sobre  la  calle  17entre  carrera  6ª  y  7ª  del  barrio La Palmita en espera de un  cliente,  desconocido  para el proceso, que presuntamente le adeudaba un dinero,  y  que  fue de allí donde súbitamente fue abordado por individuos desconocidos  que  armados  se  movilizaban  en un vehículo automotor, quien bajo pretexto de  representar  a la autoridad y que requerían efectuar un procedimiento personal,  denegando  la  petición del menor que quería acompañarlos, lo trasladaron con  rumbo  y  fines  desconocidos  para  luego  de segarle la vida en forma violenta  dejarlo  abandonado,  pues  al día siguiente a las 8:30 de la mañana el C.T.I.  practicó  diligencia  de  inspección  judicial  con levantamiento de cadáver,  localizado  con  evidencia de impactos de arma de fuego sobre el sector de Aguas  Calientes  de  la  ciudadela  La  Libertad,  colindante  con el anillo vial, que  resultó  siendo  reconocido  el 20 de enero por su compañera permanente que se  trasladó desde la costa.   

Ese  mismo  día del reconocimiento el menor  informó  a  las  autoridades,  y  lo  conocieron  quienes tuvieron conocimiento  personal,  (sic)  que los cuatro individuos cuyas fotos aparecían publicadas en  el  diario  La Opinión de ese día, capturados el 18 de enero aproximadamente a  las  6:00  de  la  tarde  por  haber  enfrentado a tiros a una patrulla del DAS,  fueron  los sujetos que armados y mediante engaño habían trasladado a su padre  con  rumbo  desconocido,  y  esta  la  razón por la que existen cuatro personas  vinculadas a la investigación”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

1.   Con   sentencia   del  2  de  septiembre  de  2003,  el  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito  de  San  José de Cúcuta,  condenó  a ÁLVARO EFRÉN CHICA CÁRDENAS  y otros, a la  pena  principal  de  27  años  de prisión, a las accesorias de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  20 años y a la  privación  del  derecho  a  la  tenencia y porte de armas por el término de 15  años,  al pago de perjuicios y negó el otorgamiento  de  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la  prisión  domiciliaria, como  autor    penalmente    responsable    del    delito    homicidio    agravado  en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas o  municiones,  que  la  Fiscalía instructora le había  imputado,  según  resolución  de  acusación que fue  confirmada el 4 de septiembre de 2002.   

2. Dicho fallo fue apelado por el acusado y  su      defensor,     entre     otros     sujetos  procesales,  y  la Sala de  Decisión       Penal       del      Tribunal  Superior de la misma ciudad, lo  confirmó  en su integridad  mediante  la  sentencia  arriba  señalada que ha sido  objeto   del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesta  por el defensor  del procesado, cuya revisión ocupa a la Corte.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera del artículo  207   de   la   ley  600  de  2000,  el  recurrente  formula  como  único  cargo contra el fallo proferido por  el  Tribunal,  el  haber  incurrido en violación indirecta de la ley sustancial  originado  en  un error de hecho por falso juicio de existencia al no valorar el  reconocimiento  en  fila  de  personas  que  se  practicó  con  el lleno de los  requisitos  legales, en el cual intervino el menor de edad Jesús David Peña (7  años),   quien   no  reconoció  al  procesado  CHICA  CÁRDENAS  como partícipe de los hechos en los cuales  perdió  la  vida  su  padre  Enrique  Peña Laguna, como sí lo había hecho en  anterior  reconocimiento  fotográfico; omisión trascendental de la prueba que,  señala,  de  haber  sido valorada “daba pábulo para  acreditar  la  ausencia  de  responsabilidad  penal y por ende edificar un fallo  absolutorio”,  amén  de pregonar que el juzgador ha  condenado  a  su  defendido  “bajo subjetivismos …  cometiendo yerro jurídico”.   

Así, concluye solicitando casar la sentencia  impugnada, para que se revoque la misma.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Se  ha  pregonado  con  insistencia,  que el  recurso  extraordinario de casación conlleva para el demandante el cumplimiento  de  los  requisitos  formales  y  materiales  exigidos por el legislador para su  tramitación,  por  concebirse  como un control constitucional y legal que busca  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías debidas a los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos  y  la  unificación  de  la jurisprudencia, lo cual permite colegir que las causales de  casación están orientadas al logro de dichos fines.   

Es  por lo anterior que la admisibilidad del  trámite   y   la   prosperidad  de  la  pretensión  queda  condicionada  a  la  demostración  del  interés  en  el  censor,  la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia  de  los  cargos  que a su amparo pretenda aducir y la  debida  fundamentación fáctica y jurídica de éstos; además, de la necesidad  de  acreditar  de qué manera, con su estudio, se cumplirán uno o varios de los  fines del recurso extraordinario.   

Ahora,  el recurso de casación es un juicio  lógico  –  jurídico que  está  gobernado  por  una  serie  de  reglas  dispuestas  por  el  legislador y  desarrolladas  por la jurisprudencia a fin de que no se convierta en una tercera  instancia,  que  son  un  conjunto  de  postulados orientados a conseguir que el  demandante   se   sujete  a  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  presentación  y  desarrollo de sus reparos, de suerte que resulten inteligibles  en  cuanto  precisos  y claros, dado que no corresponde a la Sala en su función  constitucional  y  legal  desentrañar  el  sentido  de confusas, ambivalentes o  contradictorias alegaciones de los recurrentes en casación.   

Por ello, la demanda que sustente el recurso  de   casación   debe   caracterizarse   por   permitir   colegir  sin  temor  a  equivocaciones  los  yerros  en  que eventualmente incurrieron los juzgadores de  instancia,  por  lo  que el reproche a la sentencia acusada debe ser de objetiva  comprensión,  dado  que así lo exige la naturaleza y alcance de las normas que  lo rigen.   

Con    el  cargo  único  formulado contra el fallo, el  casacionista  acusa  al Tribunal de haber incurrido en un error  de  hecho por falso juicio  de  existencia  con  el  cual  vulneró  indirectamente  la ley sustancial, como  quiera  que omitió valorar el reconocimiento en fila  de  personas  que  se  practicó  con el hijo  menor del  occiso,  quien no reconoció al procesado      CHICA     CÁRDENAS    como    partícipe   en  los  hechos  en  los  cuales perdió la vida su padre,  como  sí lo había hecho en anterior  reconocimiento    fotográfico,    argumentado    a  continuación  “mal hizo  el  H.  Tribunal  al  fundamentar  la crítica  a  la  credibilidad  del  testigo,  sin  hacer  un análisis de fondo, de mérito sobre  todas   las   condiciones  de  percepción  que  debió  tener  en  cuenta  para  desvirtuarlo   …   Esa   forma   de   apreciación  probatoria,  falta  de seriedad e irrazonable, materializa el error in indicando  por  mala apreciación de las pruebas”, y  hasta  cita  in  extenso la evaluación que de la prueba  recaudada  hizo  el  juzgador, específicamente al valorar el  testimonio  del  menor  –  que   por   supuesto   incluye   lo  por  él  señalado  en  la  diligencia  de  reconocimiento  en fila de  personas  – (fl. 9 de la demanda).   

La violación indirecta de la ley, según la  reiterada  jurisprudencia  de  esta  Sala,  hace referencia a los errores en que  puede  incurrir  el  juzgador  en  la  apreciación probatoria, siempre y cuando  ellos  conduzcan  a  la  equivocada  declaración del derecho material en cuanto  deja  de  aplicar determinado precepto o por aplicarlo indebidamente. Esta clase  de  desacierto  se  presenta  por  errores  de  hecho o de derecho; los primeros  cuando  el  juez  ignora una prueba que obra válidamente en el proceso o supone  como   existente   una  que   no  ha  sido  incorporada  (falso  juicio  de  existencia)   o   cuando   distorsiona   o   tergiversa  su  contenido  fáctico  atribuyéndole  efectos que no se derivan de ella (falso juicio de identidad), y  los  segundos,  hacen  referencia a que el fallador admite  y confiere  valor  probatorio  a  un medio de convicción allegado irregularmente al proceso  o   desconoce  y  niega  alcance probatorio  a pruebas válidas (falso  juicio  de  legalidad),   o  le  asignó  un  valor  probatorio distinto al  establecido  por  la  ley o le negó el que legalmente se le ha conferido (falso  juicio de convicción).   

Igualmente, la transgresión indirecta de la  ley  puede ocurrir cuando en la asignación del mérito probatorio que se deriva  de  la prueba válidamente allegada al proceso, el juzgador haya desconocido los  postulados  de  la  sana crítica como método de apreciación probatoria (falso  raciocinio),  valga  decir,  los  principios  de  la  ciencia,  la  lógica,  la  experiencia o el sentido común.   

Cuando  se  acude  a  esta  vía de censura,  compete  al  actor precisar la naturaleza del error, el sentido de la violación  y,  luego  de  identificar  el  desacierto,  demostrar su incidencia en la parte  resolutiva  del  fallo  acusado,  en proceso de demostración completo, esto es,  acreditando   cómo  de  corregirse  el  yerro  sobre  las  pruebas  erradamente  apreciadas  y  valorárselas  adecuadamente junto con las restantes válidamente  incorporadas    al    proceso,   la   sentencia   habría   sido   de   distinto  contenido.   

Con ello, surge diáfano del análisis de la  demanda   el   desconocimiento  del  actor  de  los  derroteros  de  coherencia,  concreción  y  logicidad  que  gobiernan la casación, cuya consagración tiene  por    finalidad    cuestionar    la    constitucionalidad   y   legalidad   del  fallo,  como  ya se dijo, y  no  revivir los debates probatorios de unas instancias  ya  superadas,  razón  por  la  cual  todas  las  inquietudes  del  actor deben  canalizarse  por  causales  taxativamente  dispuestas  en  el  artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal, sin que sea suficiente para tal propósito la  mera  invocación  de  las  mismas  o  la  utilización  del lenguaje propio del  recurso.   

La demanda tan solo se queda en el enunciado  del  cargo,  equivocando  inclusive  el  falso  juicio de existencia escogido como  vía        de        ataque       –  omisión de la prueba -,  pues del contenido de la misma   demanda   fluye,  al  unísono  con    el    de   la  sentencia,     que  el  juzgador  no omitió, como se argumenta, valorar  la  declaración  vertida  por  el  menor Jesús David Peña en la diligencia de  reconocimiento   en   fila   de  personas,  donde  no  reconoció  al  procesado  CHICA   CÁRDENAS  como  partícipe  en  los  hechos que desencadenaron la muerte de su padre;   por  el  contrario,  emerge     paradójico        que        el       demandante       transcriba   lo  que  al  respecto  señaló  el  Tribunal  para concluir  que  junto  con  aquél  testimonio, los demás medios de prueba le brindaron la  certeza  sobre  el  compromiso  penal  del  acusado  en  los  hechos,  y pese a  ello    sugiera    que   éste   no   valoró   la  prueba.   

Como  fácil  se  advierte,  el  recurrente  incumple  con  los  parámetros  formales  establecidos  en  el  numeral 3° del  artículo  212  de  la  ley  600  de  2000,  toda  vez que enuncia la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho  por  falso  juicio de  existencia,   pero   al   ocuparse   de   presentar  las  falencias,  incursiona  indiscriminadamente  por  las  diversas  modalidades  de  error de hecho – falso  juicio  de  identidad,  existencia  y raciocinio -, sin tener en cuenta que cada  uno  de  ellos  responde a distintos motivos y su demostración tiene un enfoque  diferente,  lo  que  exige  que  se formulen en capítulos separados, emergiendo  así,  que  lejos  de patentizar un ostensible, grave y trascendente error en la  apreciación  de  las  pruebas,  lo  que  el  casacionista  hace  es plantear su  desacuerdo  con  la forma en que el juzgador corporativo justipreció algunas de  ellas.   

Del  escrito fluyen incongruencias ajenas al  error   de   hecho  que  se  predica  –  falso  juicio  de  existencia  -,  al  cuestionarse el análisis y  valoración  efectuado por el juzgador sobre el testimonio ya mencionado, que se  tilda  de  irrazonable  y  superficial;  es decir, el actor plantea que el error  material  de  hecho deviene de una indebida valoración de la prueba, con lo que  ha  debido  enfilar  su  reproche por la vía del falso raciocinio, pero tampoco  explica  de  qué  manera la prueba fue maltratada, ni señala los principios de  la  lógica,  los  derroteros  científicos  o  las  máximas  de la experiencia  hipotéticamente desatendidos por el juzgador.   

En  lugar de ello inclina toda la premisa en  el   particular  análisis  que  hace  de  la  prueba,  criterio  subjetivo  que  contrapone  a  la  del  juzgador, sin que demuestre un perjuicio concreto con el  supuesto  vicio  que  le  atribuye  y  la  trascendencia  del mismo frente a las  conclusiones  adoptadas  en el fallo, actitud que en forma pacífica y reiterada  ha  sostenido  la  Sala,  se  aparta  de la esencia del recurso extraordinario y  tiene  arraigo exclusivamente en las instancias ordinarias de la actuación, con  lo  que la decisión que se ofrece razonable adoptar es la de inadmitir el cargo  por   la  omisión  del  casacionista  de fundamentar clara y precisamente los  motivos  que lo llevaron a  interponer   la  demanda  de  casación,  amén  que  de  la  revisión  de  lo  actuado  no  se  observa  violación  de  garantías  fundamentales  que  tornen viable el ejercicio de la  oficiosidad por la Sala.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   en  nombre  del  procesado  ÁLVARO    EFRÉN    CHICA   CÁRDENAS.  En       consecuencia      se      DECLARA        DESIERTO       el  recurso.     

2.- Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA              MAURO  SOLARTE PORTILLA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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